Pokémon: Path To Glory

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    #31

    CAPITULO 21: NOCHE CON LUNA






    El pelinegro se detuvo casi al final de la ruta 37, el sendero que comunicaba Ciudad Malva con Ciudad Iris, para observarla mejor, un camino de tierra que transitaba entre una zona boscosa donde crecían esparcidos algunos árboles de Bonguri, luego inspiró el fresco aire septentrional cargado de los berridos de los Stantler, frecuentes por la zona, y siguió caminando hasta que pudo observar Ciudad Iris.


    Lo primero que pudo observar fue dos altas torres, una en la zona noroeste de la ciudad y la otra en la zona noreste de la misma, ambas antiguas edificaciones vigilaban una urbe de mediano tamaño en la cual modernas construcciones se intercalaba con monumentos tradicionales, logrando un ambiente único y nostálgico, ambiente acrecentado por los arboles teñidos del rojo otoñal.


    Una vez AJ había dado un vistazo preliminar a la ciudad se internó en la misma buscando, como era habitual, el Centro Pokemon de Ciudad Iris, no tuvo que buscar demasiado ya que el susodicho edificio estaba en la entrada de la urbe. Así entró en el edificio y tras una rápida revisión de los pokemon y reservar una habitación, ya que seguramente debía de pasar una noche mínimo en la ciudad.


    -Me parece que voy a ver un rato la ciudad- se dijo el pelinegro.


    Quizás porque AJ, que siempre había querido conocer Johto, realmente no estaba viendo nada de la región en sí aparte de los Gimnasios o quizás sencillamente no le apetecía combatir ese día, fuera por lo que fuera el pelinegro comenzó a caminar por la zona tratando de buscar algo que hacer.


    -Me gustaría probar la comida tradicional de Johto-se dijo el pelinegro así mismo, pero en voz alta.


    Como si hubiera saltado un resorte una de las pokeball de AJ comenzó a agitarse justo al nombrar la comida, y no podía ser otro…

    - ¡Vii! -exclamó Yami manifestándose.

    -Supongo que quieres comer-dijo AJ acariciando el pelaje castaño del Eevee


    Con otra respuesta afirmativa por parte de Yami, tanto el entrenador como el zorrillo comenzaron a vagar por las calles de Ciudad Iris.


    No necesitaron muchos paseos por las calles decorados de farolillos y llenas de un agradable, según para quien claro, olor a incienso y mezclado con el olor a comida.

    El alimento que el pelinegro había elegido era una especie de cuenco lleno de fideos con su correspondiente caldo y con sus tropezones correspondientes también, AJ se relamió y separo los palillos que le habían dado con el bol.


    -Que aproveche –dijo AJ a Yami sentado en un banco en la calle.

    El entrenador de Pueblo Paleta volvió a relamerse y cogió el fideo con los palillos y…fideo al suelo.

    -Iviii-exclamó Yami comiendo el fideo que se había caído.

    - ¡Vaya! -expresó AJ con fastidio.


    El pelinegro continúo intentando comer ese cuenco de fideos resultando que cada hilo de pasta que intentaba coger acababa en el suelo y acto seguido en el estómago del Eevee.


    AJ viendo que ya llevaba medio bol consumido y que realmente se lo había comido todo Yami decidió tirar los palillos para beber directamente el caldo del bol y luego coger con los dedos los restantes tropezones que quedaban.


    -Aaaah-suspiró AJ una vez había comido.

    -Viii-dijo el Eevee con el mismo tono de agrado.


    Con la barriga llena y el bolsillo algo más vacío el pelinegro y Yami continuaron caminando paseando por la ciudad hasta pasear por la puerta de un edificio de arquitectura de madera, o al menos eso parecía, y con un claro diseño oriental con un cartel en la cual se podía leer: Teatro de Danza


    - ¡Vii! -exclamo Yami arañando la puerta del edificio en cuestión con un inusitado entusiasmo.

    -Me parece que no…-comentó AJ que tampoco tenía intención por muy típico que fuera el teatro de quedarse sin blanca.

    -Iiivi-expreso ahora el zorrillo canela con las orejas gachas.


    Así AJ y Yami continuaron caminando por la ciudad sin rumbo fijo desde el noroeste de la ciudad donde vieron una serie de lagos, o estanques, que junto a los árboles y alguna que otra pagoda recreaban unos preciosos jardines, hasta el sur de la ciudad, precisamente por donde AJ había entrado en la urbe.

    Iba así caminado observándolo todo y nada a la vez cuando llegaron al Gimnasio de la ciudad, el cual al menos la fachada era idéntica a la del resto de gimnasios de Johto, con excepción del de Pegaso en Ciudad Malva.


    -Disculpa-interrumpió una voz en los pensamientos de AJ- ¿Buscas al líder de Gimnasio?


    AJ se fijó en quien le había hablado, era una persona mayor y calva, pero con una barba blanca y que barría con una escoba las hojas rojas que el otoño que acumulaba en la puerta del edificio.


    -No, la verdad que no-dijo AJ- ¿Es que no está aquí? -preguntó

    -No, no está-respondió el anciano-ha ido a la Torre Quemada-respondió el anciano-Pero si le buscas seguro que viene.

    -Vale, gracias-agradeció AJ-quizás vayamos para allá-se dijo a sí mismo, para luego abandonar la escena acompañado de Yami.

    -Quizás debí decirles que Morti está allí para ver qué pasa con esos ladrones que se rumorea que andan por la torre-comentó el anciano una vez el par ya se habían ido-Bueno, no creo que les pase nada-se dijo para luego volver a barrer sin preocupación


    AJ y Yami caminaron ahora hacia el norte rumbo a esa Torre Quemada, AJ no es que tuviera muchas ganas de combatir ese día, pero la mencionada torre era un edificio muy conocido e histórico y digno de visitar.


    No tardó mucho en llegar, o por lo menos a él no se le hizo demasiado largo el trayecto y tras subir una pequeña escalinata llegó a observar aquella edificación que hacía honor a su nombre ya que la mayor parte del edificio estaba calcinada y por respeto, o por falta de fondos o de interés, se había mantenido así.

    AJ se fijó en una placa que había puesto al lado de la torre y se puso a leerla.

    “Esta torre al igual que su gemela la torre Hojalata se construyó para fomentar la amistad entre las personas y los pokemon, se dice que dos pokemon legendarios anidaban en sendas torres”


    AJ se fijó en que lo siguiente que había escrito era el mismo texto en distintos idiomas, luego miró algo extrañado de que no hubiera ningún policía o guía turístico para atender a la gente, aun así y como atraído por el edificio en sí decidió entrar.

    Lo primero que llamó la atención del pelinegro era que, debido a que las plantas superiores estaban muy dañadas había un gran boquete en el techo y la luz pasaba perfectamente, prácticamente como si se estuviera en el exterior, la otra cosa que llamaba la atención era otro gran agujero en el suelo de la sala, agujero por el que se podía colar un Gyarados enroscado perfectamente

    .

    -Yami, vuelve-dijo AJ haciendo regresar al Eevee a su pokeball ya que el edificio no parecía demasiado seguro.

    El pelinegro dio un par de vistazos más y realmente no tenía mucho más que ver salvo alguna que otra estatua totalmente achicharrada, hizo un ademán de acercarse al gigantesco socavón sin embargo decidió no hacerlo y dirigirse hacia la salida al no ver al líder de Gimnasio.


    Quizá fuera obra del destino, quizás AJ había pisado con demasiada fuerza, o quizás los fideos de antes se le habían bajado a las caderas, pero el caso es que la madera debajo de los pies de AJ cedió, con todas las consecuencias que cabía imaginar…


    -Ajit.

    -…

    ¡Ajit!

    Tras el grito, Ajit abrió los ojos rápidamente y se levantó de un modo apresurado y atropellado para luego dirigirse a su interlocutor.


    - ¿Qué es lo que pasa Yubin?

    -Eso debería preguntarte yo-respondió el rubio- estabas sudando y te veía `preocupado.

    -Cierto-dijo el de pelo negro llevándose la mano a la cabeza notando el pelo empapado en sudor-He soñado que nos asaltaban y un incendio y...

    -Bueno, cosas peores hemos visto-dijo Yubin.

    -Pero no aquí…


    El rubio miró a varios lados para luego observar la lujosa puerta dorada que separaba la austera sala en la que ambos se encontraban de lo que hubiera al otro lado. También observó como en una de las vigas del techo descasaban tanto su Haunter como el Sneasel de Ajit. Finalmente miro al exterior por una de las estrechas ventanas observando como el cielo presentaba un aspecto tormentoso y pese a ello la siempre inquietante falta de una simple brisa.

    -Se nota la tensión ¿verdad? -comentó Ajit haciendo salir a Yubin de sus pensamientos.

    -Sí, cierto-corroboró el rubio.

    Justo al acabar la frase un resplandor iluminó el oscuro cielo, seguido casi de inmediato de un fuerte temblor y de un fuerte sonido.

    - ¿Lo has oído? -preguntó Yubin bastante alterado


    Como para no oírlo, ese fuerte sonido oído anteriormente y que era claramente de origen natural fue seguido de cientos de gritos personas que se oían en el exterior, el mero hecho de que los gritos se pudieran oír en la sala donde estaban ellos ya era preocupante.


    -Deberíamos ir a ayudar-dijo Ajit-Pero antes quiero ver una cosa-añadió dirigiendosé a la puerta dorada.

    ¡Niiis! -chilló la plumífera comadreja previniéndole de que no abriera la puerta.

    Ajit hizo caso omiso a su Sneasel y no sin cierto esfuerzo consiguió abrir la lujosa puerta.

    - ¡Aaaaah!

    Al abrir la puerta unas fieras llamaradas salieron de la puerta y se extendieron rápida y virulentamente por la habitación de madera.


    -¡Ajit, vámonos! -dijo Yubin sin obtener la respuesta esperada, y ninguna respuesta realmente-¡¡Ajit!!



    -¿Sabeleik?

    - ¿Has visto algo Sableye?


    Atraído por un fuerte fulgor plateado la criatura llamada Sableye comenzó a saltar entre los escombros dando buenas muestras de agilidad para acercarse a la fuente de la luz, observando que el origen del resplandor era una especie de colgante con una pluma, colgante que, como no podía ser de otra manera, estaba en el cuello de AJ.


    El entrenador de Pueblo Paleta abrió los ojos, notando dolor en cada fibra de su cuerpo además de la cabeza como una olla de grillos debido a la extraña visión que acababa de tener, y lo primero que vio al levantarse no era nada edificante: era un ser de medio metro de altura con una cabeza grande en comparación con el resto de su cuerpo y con unos ojos que eran prácticamente diamantes, también el ser tenía un par de protuberancias a ambos lados de la cabeza así como una especia de joya roja en el pecho y finalmente unas largas extremidades que culminaban en afiladas garras.


    - ¡Seeeebelaik! -exclamó el extraño gremlin morado llamando a quien quisiera que lo acompañara.


    El pelinegro todavía algo desnortado y observando el fulgor plateado y temiendo que el que viniera se lo quitara o lo tratara de chiflado lo escondió debajo de su camiseta, luego vio, nunca mejor dicho, que debido al gran boquete en el techo se podía ver con mediana claridad, más aun considerando que debían estar en la base de la torre.


    Al poco tiempo se acercó el que debía ser el entrenador de Sableye, era un joven cuya edad debía rondar los veinticinco años y vestido en su mayoría con colores azulados en contraste con su cabello rubio.


    -Tú, ¿Tú eres el del Gengar? -dijo AJ, todavía no demasiado católico, recordando al joven con el Gengar que había conocido en las ruinas Alfa.

    -Así es-dijo este al ver a AJ- ¿y tú qué haces aquí? -preguntó el rubio con cierto tono de desconfianza a lo que el pelinegro respondió señalando el agujero del techo.- ¿Estás bien? -volvió a preguntar, haciéndose de inmediato cargo de la situación

    -La verdad es que no lo sé-dijo el pelinegro con tono dolorido-todavía no he intentado levantarme.

    -Espera que te ayude-dijo el entrenador del Sableye-Por cierto, mi nombre es Morti.

    -El mío, AJ-dijo el pelinegro.

    -Sabeeeelaik-expresó el gremlin a lo suyo mientras mordisqueaba una piedra, la cual rápidamente lanzó hacia la zona más oscura al ver que no satisfacía sus exigencias culinarias.


    - ¡Aaaay! -exclamó una voz masculina en la oscuridad al recibir la inesperada pedrada.
    - ¡Callate! -le chistó una voz femenina- ¡Nos van a descubrir!

    -Sableye usa Destello-dijo Morti.


    Obedeciendo a su entrenador el fantasmagórico duende encendió sus ojos de pedrería iluminando así lo que quedaba de penumbra en la habitación.


    Así el entrenador de Pueblo Paleta y el rubio vieron quienes habían gritado en la oscuridad, eran una pareja de mediana altura, él vestía con una prenda negra con una R roja en el pecho y tenía un llamativo cabello verde mientras que ella tenía un largo cabello ámbar recogido en dos encrespadas coletas y nos pendientes rosa y también vestía con una prenda con el mismo estilo que su compañero.


    -Creo que nos han descubierto-comentó el hombre
    -No hay más remedio-dijo la mujer


    - ¡Escuchad nuestro lema porque tenéis problemas! -exclamó repentinamente el hombre
    -Para infectar el mundo con la devastación-siguió la mujer
    -Para destruir todos los pueblos de cada nación
    -Para denunciar a los amigos de la verdad y el amor
    -Para extender nuestra ira más alla del espacio exterior
    - ¡Cassidy!
    - ¡Butch!
    -¡El team Rocket vigila la tierra día y noche!
    -¡Rendíos ahora o preparaos para luchar a troche y moche!

    - ¿Cassidy? -preguntó extrañado Morti ante semejante numerito.
    - ¿y Beef? -dijo AJ con el mismo tono.
    - ¡He dicho que me llamo Butch, no Beef! -explotó enfadado el hombre

    -Vosotros-comenzó a decir Morti-Vosotros sois los ladrones que supone que los últimos días merodean por aquí.

    -Ahora que me fijo-dijo AJ que aquel numerito había acabado por desorientarle del todo-Vuestros uniformes son como los del Team Rocket-agregó, demostrando por cierto que no se había enterado de nada.

    -Así es-dijo Cassidy, que parecía ser la que llevaba la voz cantante-somos miembros del glorioso Team Rocket.
    -Y estamos aquí buscando algo muy valioso-añadió Butch-Cosa que no hemos conseguido- añadió con tono cabizbajo.
    -Pero ahora que nos habéis descubierto no os dejaremos escapar-añadió la pelo ámbar con tono malicioso agarrando una Pokeball.
    -Sí-añadió Butch con tono malicioso agarrando su correspondiente esfera.

    -AJ-dijo Morti-como líder de Gimnasio de Ciudad Iris mi deber es proteger las dos torres de esta ciudad, yo me encargaré de ellos.
    - ¿Líder de gimnasio? -preguntó AJ que quizás no esperaba eso-Bueno, vale-añadió, no es que le apeteciera la idea dejar a alguien solo en una batalla contra los Rockets, pero también es cierto que él tampoco estaba en la mejor de las condiciones.


    Ajenos a los pensamientos de AJ los dos extraños Rockets ya habían lanzado sus pokemon.


    - ¡Primiiip! -chilló el mono peludo que salió de la pokeball de Butch
    - ¡Joooon! -ladró el Houndour.

    - ¡Yo elijo a Sableye! -expresó el recientemente anunciado líder de gimnasio.
    - ¿Saaa? -expresó el fantasmagórico duende que estaba distraído mordiendo otra piedra.


    -Sableye, el Pokemon oscuridad: Los Sableye suelen llevar una vida muy tranquila en las cuevas donde habitan pese a eso son muy temidos ya que se dice que son capaces de robarles el alma a la gente, suelen comer rocas y las sustancias de estas se solidifican y se le quedan en la piel-informó la pokedex de AJ.


    - ¡Houndour usa Lanzallamas!

    - ¡Primeape usa Bomba Germen!


    El can de piel negra abrió sus fauces lanzando una fuerte corriente ígnea que se sumó a la andanada de gruesas semillas doradas que el simio con hocico de cerdo había lanzado, impactando sendos ataques contra el Sableye que no hizo nada para intentar esquivarlos.


    -Eso ha tenido que doler- expresó AJ desde su posición que estaba algo alejada para su seguridad.


    Al despejarse el humo levantado por los dos virulentos momentos colisionando en la morada piel de Sableye se pudo ver como dicho pokemon comenzó a descascarillarse hasta quedarse el propio pokemon en nada.


    - ¿Pero, cómo? -se preguntó AJ extrañado de lo que acababa de ver.

    - ¡Ja ja ja! -río con prepotencia la mujer de pelo anaranjado-que fácil ha sido-añadió con el mismo tono.

    - ¡Seeebelaaaaik!


    Alertados por el diabólico sonido del Sableye tanto Primeape como Hondour se giraron solo para observar como entre las sombras surgía el oscuro gremlin para “adherirse” al encrespado pelo del pokemon luchador y comenzar lanzarle una ráfaga de rápidos arañazos.


    - ¡Houndour, ayúdale con Triturar! -exclamó Cassidy.


    El can de doble tipo abrió la boca dejando ver como sus afilados colmillos adquirían un fuerte fulgor blanco y se lanzó rápidamente a morder a Sableye.

    - ¡Sableye esquívalo y Joya de Luz!


    El pokemon de tipo fantasma y siniestro dio un ágil salto hacia atrás soltando al Primeape y esquivando la poderosa mordida, y es más, consiguió con su salto que el Houndour impactara accidentalmente contra el simio, y ya para redondear el fantasmilla aún en el aire conjuró una especie de relucientes rocas que golpearon a los pokemon de los Rockets.


    - ¡Aaaaaarg! -rugió Cassidy visiblemente enfadada porque un solo entrenador les toreara de semejante manera- ¡Houndour usa Lanzallamas!

    - ¡Primeape usa Rayo! -exclamó Butch.

    - ¡Sableye usa Tinieblas! -contraatacó Morti.


    Así el siniestro dóberman expectoró la poderosa corriente ígnea a la cual se sumó el centellante ataque del irascible primate y estos ataques se enfrentaron en el aire con la siniestra descarga emitida por Sableye.


    - ¡Joooon! -ladró el Houndour incrementando la cantidad de llamas
    - ¡Priiimip! -chilló el simio haciendo lo propio con la descarga eléctrica.

    - ¡Saaaa…! -expresó con algo de dificultad Sableye trantando de mantener la intensidad de su ataque.


    Los tres ataques chocaban entre sí en el aire tratando de sobreponerse uno a los otros, por momentos las Tinieblas parecían ganar terreno, por momentos parecía ganar la combinación de los Rockets.


    - ¡Naaaain!


    Tras ese aullido femenino un torrente de fuego se sumó al oscuro rayo de Sableye consiguiendo equilibrar las fuerzas definitivamente y provocando la tan tópica explosión.


    -Ya…ya estoy mejor-dijo AJ-Vamos a ayudar ¿Verdad Foxy?

    -Naaaain tails-expresó la dorada vulpina uniéndose al fantasma ojos de diamante.

    -Me alegra oírlo-dijo Morti esbozando una pequeña sonrisa

    - ¡Seeeebelaaaaik! -expresó el fantasma con tono bastante más animado por la ayuda.


    - ¡No creáis qué vais a derrotarnos porque seáis dos! -volvió a gruñir Cassidy- ¡Lanzallamas contra Sableye!

    - ¡Primeape Tajo Cruzado contra Ninetales! -exclamó peliverde.

    - ¡Sableye cambia de posición con Ninetales! -exclamó Morti.

    - ¡Foxy, hazlo! -dijo AJ al entender, porque tan poco era tan complicado, las intenciones del rubio.


    Así ambos pokemon con un ágil salto intercambiaron posiciones recibiendo así la raposa la exhalada ígnea la cual absorbió sin problemas mientras que el gremlin encajó los golpes sin ni siquiera inmutarse, debido a la inmunidad de los Pokémon fantasma a los ataques tipo lucha.


    - ¡Sableye usa Bola Sombra! -exclamó Morti

    - ¡Foxy usa Lanzallamas! -exclamó AJ.


    El Pokémon de ojos de pedrería generó entre sus afiladas garras la ya tan conocida chisporroteante esfera oscura y la lanzó contra sus oponentes y a la fantasmagórica esfera se le unió el torrente ígneo exhalado por Foxy, más poderoso de lo habitual debido a la habilidad de la Pokémon de las nueve colas.

    Ambos ataques impactaron contra los Pokémon de los Rockets y quizás por la combinación de esos dos poderosos ataques o quizás porque sencillamente tenía que pasar, pero la habitual explosión hizo que tanto los Pokémon como sus entrenadores salieran por los aires.


    - ¡El Team Rocket despega de nuevo! -fue lo único que alcanzaron a decir antes de desaparecer por el horizonte.


    -Raro, raro, raro- se dijo AJ para sí mismo al observar tan marciana despedida.


    Finalmente, y tras la extraña despedida de los Rocket tanto AJ como Morty abandonaron la Torre Quemada pudiendo observar como el sol ya estaba en su cenit.


    -Morti-inició AJ-Por mucha importancia histórica que tenga esta torre ¿Qué tiene para que los Rocket se interesen en ella? -finalizó AJ.

    -Bueno-respondió-Morti-el interés aumenta mucho cuando conoces la historia de estas torres, aquí puedes leer un poco sobre ellas-dijo ahora señalando la placa que AJ había leído antes de entrar a la Torre Quemada-Claro que en esa plaquita no caben muchas cosas…


    AJ observó como ya debía de ser mediodía y acto seguido se llevó la mano al pecho donde noto su colgante con la pluma plateada.


    - ¿Tú me contarías algo más? -preguntó AJ.


    Morti esbozó una pequeña sonrisa.


    -Sableye adelántate y AJ acompáñame si quieres-añadió el rubio.
    - ¡Saaaa! -exclamó el duende espectral que comenzó a saltar por los tejados en dirección sur.

    Veras -dijo Morti-Tanto esta torre como la torre Hojalata, también llamada torre Campana fueron construidas hace setecientos años para fortalecer los lazos entre los hombres y los pokemon.

    -Sí-dijo AJ-eso es lo que pone en la placa.

    -Sin embargo-continuó el líder de gimnasio-hace aproximadamente ciento cincuenta años, quizás doscientos la Torre Quemada…bueno…se quemó-finalizó el líder de Gimnasio.

    - ¿Y no se sabe por qué? -pregunto AJ visiblemente interesado

    -Las versiones difieren-añadió el rubio-algunos textos indican que era un año muy seco, por otra parte, se dice que un rayo la atravesó.

    -Entiendo-comentó el pelinegro-pero la placa dice que habitaban dos Pokémon legendarios ¿No pudieron evitar el incendio? -preguntó ahora el de pueblo Paleta.

    -Es complicado- dijo el entrenador de Gengar y de Sableye-precisamente durante esa época Johto estaba dividido en varios territorios en guerra entre sí-añadió el líder de gimnasio cuyo tono iba adquiriendo seriedad y cierto tono melancólico-quizás la propia guerra fue la que incendió la torre y quizás, y esto es opinión mía-matizó Morti-quizás los legendarios no soportaron la idea de que los mismos humanos que habían derrochado tanto esfuerzo en fortalecer los lazos entre humanos y Pokémon se mataran entre ellos.

    -Entiendo, no debieron aceptar la hipocresía de que los adoraran y por otra parte se mataban-dijo AJ-pero Morti, por muy líder de gimnasio que seas ¿Cómo puedes saber eso?

    -Siempre he sentido interés por las leyendas en general y las de Johto y Ciudad Iris en particular-dijo el rubio-pero además esas personas que ayudaron a construir la torre, esas personas que tuvieron la fortuna de relacionarse con los legendarios son mis antepasados-finalizó Morti-Mira, ya hemos llegado-añadió inmediatamente

    AJ prestó intención a donde se encontraba, dándose cuenta que estaba frente al gimnasio de Ciudad Iris donde, por cierto, ya no estaba el viejo barriendo.


    -Si me necesitas para algo, incluido un combate de gimnasio, ya sabes dónde encontrarme-finalizo Morti con tono de despedida-gracias por la ayuda antes-agregó antes de ingresar en su gimnasio.


    AJ comenzó a caminar de vuelta al centro Pokemon, no tardó mucho en llegar y, honestamente, sí había tardado él no se había dado cuenta, una vez llegó al ya conocido edificio multiusos se dirigió a su cuarto, una habitación con su cama, su escritorio y su “aseo” anexo. El pelinegro dejó su mochila en el suelo y se tumbó en la cama, no sin antes quitarse las zapatillas con un rápido movimiento de pies.


    -Otra vez esas visiones-dijo AJ haciendo referencia a lo que había visto en la torre-Ha pasado tiempo…-se dijo recordando la última vez que vio a esos personajes fue en el Archi7, precisamente cuando Izumi le dio el bonito y extraño collar.-Es obvio que tú tienes algo ver-dijo ahora al collar que se lo había quitado y lo tenía entre las manos-La pregunta es qué.

    El pelinegro en pleno soliloquio se rascó la cabeza, quizás para despejar dudas o quizás solo le picaba, luego AJ recordó que Morti había dicho el interés que tenía por las leyendas, él también, aunque probablemente sin la misma erudición, y él no recordaba nada que relacionara un colgante con esos recuerdos.

    -En fin-suspiró el pelinegro-Algo me dice que pronto encontrare una respuesta... lo que no sé es si me va a gustar.


    Tras acabar esa frase el pelinegro observó la habitación y tras calcular que había espacio suficiente para “soltar” a sus Pokémon lanzó las pokeball, acto seguido sacó de su mochila distintos cuencos con la intención de alimentar a las criaturas.


    -Naaain.

    -Viii.

    -Eivisoor.

    -Joooonter.

    -Aaaaar.

    -Ciiiin.


    AJ puso en los distintos cuencos los distintos alimentos, así como darle a Bomber su comida específica y luego mientras comían se encargó de abrir la ventana para tratar de evitar que la habitación oliera a pienso.


    -Ciiiinda-exclamó el ígneo narigudo que tras acabar su comida bostezó y se acurrucó entre las doradas colas de Foxy.

    -Taiiils-expresó la vulpina con resignación mientras hundía su fino hocico en su alimento.


    Mientras todos comían con más o menor calma AJ seguía tumbado en la cama dándole vueltas a la cabeza no solo ya sobre los extraños sucesos acontecidos sino también sobre el encuentro, otro más, con los Rockets y por mucho que este enfrentamiento hubiera sido algo distinto no dejaba de ser preocupante el hecho de que volviera a encontrarse con ellos e incluso cada vez con más frecuencia. Y si bien es cierto que hasta ahora no había salido malparado era solo cuestión de tiempo que eso pudiera cambiar.


    -Sooor-exclamó el pokemon de tipo planta y veneno subiendo a la cama de un salto y posicionándose junto a su entrenador

    -Si yo te contara-respondió AJ acariciando la cabeza del Pokémon cuadrúpedo.

    -Eivisoor-dijo antes de acurrucarse junto a su entrenador no sin antes mirarlo de reojo con sus ojos violetas, sabiendo que algo le pasaba a su entrenador.


    Así el tiempo transcurría mientras que AJ intentaba descansar, inútilmente ya que las imágenes iban y venían de su mente.


    -Escuchad-dijo AJ a sus Pokémon mientras se reincorporaba- ¿Os veis preparados para un combate de gimnasio?


    Los pokemon, a excepción de Bomber que estaba dormido, se miraron entre sí, no sin cierta extrañeza ya que AJ no solía hacer esas preguntas que, por otra parte, tampoco eran necesarias ya que cuando se acercaba un combate de gimnasio los entrenamientos aumentaban tanto en número como en intensidad. Sin embargo y peso a eso todos dieron una respuesta afirmativa.


    - ¡Jon Jon Jon!-exclamó Waru ruidosamente y ya animado para el inminente combate

    - ¿Ciiiin?Cin…cin¡daaaaaaaquiiil!-exclamó Bomber el cual había sido despertado bruscamente por la ultima risotada y rompió en llanto

    - ¡Naaaain! -chistó Foxy a Waru para acto seguido ir a tranquilizar al Cyndaquil.


    Así con el Cyndaquil tranquilizado y Waru reprendido AJ se encaminó, por tercera vez, al gimnasio de Ciudad Iris.


    -Morti usa pokemon de tipo Fantasma-pensó AJ-y para eso lo ideal son los Pokémon de tipo siniestro o en su defecto otros tipos fantasma-continuó el pelinegro inmerso en lo suyo.

    -Hola-dijo el anciano que antes estaba barriendo y que ahora asomó por la puerta interrumpiendo, y ligeramente sobresaltando, a AJ.

    -Ho…Hola-dijo AJ tratando de recuperarse-venía a por un…

    -Combate de gimnasio, lo sé, ya está todo preparado-dijo el anciano-sígueme.


    AJ, que decidió ignorar el hecho de que el anciano le estuviera esperando, entró junto al anciano barbudo y le siguió por un pasillo angosto hasta llegar a la habitación donde se llevaría a cabo el combate por la medalla.


    Esta era una sala con paredes, aparentemente, de madera y con un rectángulo de arena en el suelo, la habitación también tenía unas pequeñas ventanas en la parte superior de la habitación. AJ también observó cómo sin mediar palabra el anciano se situó en la parte central del rectángulo y como Morti se colocaba en un extremo del campo de combate, haciendo el pelinegro lo propio en el otro extremo.


    -Quiero que sepas AJ que agradezco tu ayuda-dijo Morti ya con una pokeball en la mano-Pero seguro que sabes que eso no va a cambiar nada en este combate.

    -Lo suponía-dijo AJ con una sonrisa algo forzada-y tampoco es que ayudara tanto…-se dijo ahora a sí mismo mientas cogía su propia pokeball.

    -Sera un combate de tres contra tres, el aspirante podrá cambiar de pokemon durante el combate, el líder de gimnasio no-dijo el anciano para luego alzar los banderines que daban inicio a la batalla.


    Morti arrojó su pokeball liberando a una criatura flotante de aspecto vagamente femenino ya que parecía poseer pelo y una especie de collar de perlas rojas alrededor de su cuello, su piel era de un color a caballo entre gris sucio y el aguamarina donde resaltaban las puntas rosadas de su pelo así como sus traviesos ojos de esclerótica amarilla y de irises rojos.


    -Misdriiivus-exclamó con tono juguetón la fantasma.

    -Misdreavus, Pokémon Chirrido: Le gusta morder y tirar del pelo de la gente solo para ver su reacción, absorbe el miedo de las personas en sus esferas rojas-informó la pokedex.

    -Encantador…-pensó AJ con ironía al oir la descripción de la pokemon que sería su oponente- ¡Adelante Yami! -exclamó acto seguido arrojando la pokeball del Pokémon de Kanto.

    - ¡Iviii! -exclamó Yami preparado para el combate.

    -Un Pokémon de tipo normal nos impedirá usar ataques de tipo fantasma-dijo Morti-pero seguro que sabes que uno de los puntos fuertes de los Pokémon fantasma es la versatilidad.

    -Lo sé, pero nosotros también nosotros conocemos un par de trucos-dijo AJ- ¡Usa Bola Sombra! -exclamó luego el pelinegro dando la primera orden del combate.


    Así el pokemon castaño abrió la boca liberando la oscura y chisporroteante esfera directa a Misdreavus el cual simplemente se desvaneció para evitar el contacto.


    - ¡Psicoonda! -pidió Morti.


    El pokemon flotante se manifestó a una moderada distancia de Yami y rápidamente sus perlas rojas adquirieron un aura azulada a la que siguió una emanación de ondas psíquicas rosadas las cuales impactaron contra el Eevee.


    -¡Yami usa Ataque Rápido y Cola Férrea!-pidió AJ.

    - ¡Continua con Psicoonda!-pidió Morti.


    La fantasma flotante volvió a lanzar el ataque psíquico, sin embargo, gracias a la técnica de la estela Yami se adelantó y pudo golpear con la cola tensa y plateada.


    - ¡Misdreavus usa Vendetta! -pidió rápidamente Morti.


    Aprovechando que la distancia era poca la fantasma hizo que su cuerpo adquiera una pequeña aura oscura que rápidamente se incrementó y se oscureció y embistió con fuerza a Yami.


    - ¿Qué ataque es ese? -preguntó AJ extrañado por la potencia.

    -Vendetta, un ataque que es más fuerte si el Pokémon que lo usa ha recibido daño, en ese caso su potencia se duplica-explicó Morti.

    -No creo que un intercambio de golpes nos favorezca-pensó AJ, sabiendo que las opciones que tenía Yami para dañar al Misdreavus no eran demasiadas. - Vuelve Yami-añadió el pelinegro ¡Adelante Waru! -exclamó luego lanzando la pokeball de su propio fantasma.

    - ¡Jooonter! -expresó el ruidoso fantasma.


    Waru se quedó fijamente mirando a la flotante criatura, la cual también se quedó mirándolo a él fijamente

    .

    -¡Jooon jooon!-exclamó Waru que comenzó a orbitar alrededor de la Pokémon de las mechas.

    -Vuuuus-expresó la pokemon de Morti que pareció sonrojarse y también comenzó también a “revolotear” alrededor del Haunter.

    - ¿Están…? -expresó AJ visiblemente contrariado

    -Ejem-tosió Morti- Misdreavus ¿Te parece el mejor momento para esto? -cuestionó Morti algo avergonzado ya que él, más que AJ, sabía lo que estaban haciendo.

    - ¡Miiis! -expresó con disgusto la bromista pokemon que se frotó cariñosamente con Waru para luego volver a su posición y que el combate pudiera continuar.

    -Corramos un tupido velo - sugirió Morti

    -Mejor será-dijo AJ mientras una gota de sudor bajaba cuello abajo.

    -Misdreavus usa Psicoonda-volvió a pedir Morti.

    - ¡Psíquico! -respondió AJ

    Así la Misdreavus volvió a lanzar las ondas rosadas las cuales rápidamente entraron en colisión con el barrido de energía azulina emitido por Waru, sin embargo, este último fue más fuerte y pudo golpear a su oponente e impedir que el ataque de Misdreavus le alcanzara


    - ¡Waru usa Bola Sombra! -dijo AJ

    - ¡Bola Sombra, Misdreavus! -dijo Morti


    Ambos espectros generaron el chisporroteante orbe los cuales colisionaron generando una densa nube de vapor reduciendo la visibilidad de los dos pokemon, sus entrenadores y el anciano juez.


    -Waru atento-pidió AJ que no veía nada.

    El pokemon fantasma venenoso trató de estar atento, sin embargo, en pleno humo no pudo evitar que otra Bola Sombra le impactara sin poder hacer nada.

    - ¡Waru elévate y Rayo! -pidió AJ.


    El ruidoso fantasma se elevó por encima del humo para luego lanzar una serie de descargas eléctricas hacia la nube de vapor con la certeza de que alguno impactaría a la fantasmilla.


    - ¡Misdreavus usa Vendetta!

    - ¡Continua con Rayo! -pidió AJ.


    La pokemon de puntas rosadas ascendió mientras su cuerpo adquiría el resplandor oscuro y recibía la prolongada descargada de Waru, pese a eso consiguió, para desgracia de AJ y su pokemon, embestir al Haunter, el cual rápidamente cayó desplomado.

    Sin embargo, antes de “estrellarse” contra el suelo y con la mínima conciencia que le quedaba estiró la lengua rozando la mejilla de Misdreavus

    .

    - ¿Le ha dado un beso? -pensó AJ extrañado viendo como Waru caía al suelo, derrotado.


    Tras la sorpresa del “beso” AJ hizó regresar a Waru a su pokeball para luego volver a lanzar la pokeball de Yami.


    -Vii-expresó conciso Yami, dispuesto a acabar lo que no había podido acabar antes.


    -¡Yami usa Bola Sombra!-pidió AJ.

    -Bola Sombra-pidió Morti para contrarrestar el ataque.


    Así ambos Pokémon generaron la chisporroteante esfera oscura sin embargo la fantasmal criatura pareció no estar todo lo rápida que debería ya que aún no había lanzado su ataque cuando le impactó la técnica de Yami.


    -Miiis-expresó con dolor la fantasma.


    AJ se fijó en la Pokémon de su adversario notando como la zona de la mejilla estaba inflamada y entumecida, probablemente eso era lo que la había paralizado.


    - ¿Lo habrá hecho Waru a propósito? -se preguntó AJ-De todos modos ¡Yami usa Ataque Rápido y Cola Férrea! -añadió luego en voz alta.


    Aprovechando el temporal entumecimiento de la fantasma Yami cogió impulso con la técnica de velocidad para luego golpearle con el ataque de acero.

    -¡Vuuuus!-expresó derrotada.

    -Descansa Misdreavus-dijo Morti haciendo regresar a su pokeball a la pokemon flotante, para rápidamente coger otra pokeball- ¡Adelante! dijo lanzando la esfera que contenía al siguiente contendiente.


    El pokemon que apareció era, siendo también del tipo fantasma, muy distinto a su compañera de equipo, era una criatura bípeda y que rondaba el metro sesenta de altura, su cuerpo parecía ser un amasijo de vendas grisáceas con tres protuberancias parecidas a dientes, poseía también unas vendas más claras donde deberían estar los hombros y otra en la cabeza, finalmente y como aspecto a destacar de la criatura era su único, y tétrico, ojo rojo.


    -Dusclops, el Pokémon atrayente: Se piensa que su cuerpo esta hueco y que es capaz de absorber cualquier cosa como un agujero negro-informó la pokedex.

    -Vaya, la cosa mejora-pensó AJ con ironía al ver como la descripción dada por el aparato era bástate más tétrica que la de Misdreavus- ¿Puedes seguir Yami?-preguntó AJ

    -Viii vi-asintió el zorrillo para luego jadear.

    -Has dicho que sí, pero…-meditó AJ que notó que desde que hizo acto de presencia el espectral ciclope la atmosfera se había enrarecido y ahora un ligero ambiente a miedo y de ansiedad sobrevolaba el ambiente- ¡Vuelve Yami! -dijo el pelinegro haciendo regresar al Eevee a su pokeball para luego arrojar al que sería el último participante del combate, al menos por su parte.

    -Eiviiiisoor-expresó el pokemon inicial de AJ.

    -No sé qué podrá hacer ese Pokémon, pero en estos casos es cuando puedo contar con Saur-pensó AJ.

    -Sooor-respondió el Pokémon planta asintiendo como si hubiera leído los pensamientos de su entrenador.

    -Comencemos-dijo Morti-usa Puño Sombra.


    El pokemon fantasma dio un paso hacia delante, demostrando que no era excesivamente rápido, y sus manos se recubrieron por una especie de sombra negra sombra que luego fue directa hacia Saur.


    -Saur esquívalo y Somnífero-pidió AJ


    El Pokémon planta se impulsó para dar un salto y evitar el ataque fantasma y ya en el aire sacudir el bulbo liberando una ducha de esporas verdosas cuya simple vista ya producía somnolencia.


    -Dusclops usa Viento Aciago-pidió Morti.


    El espectral ciclope levantó un viento oscuro el cual además de dañar a Saur dispersó el somnífero, dejándolo sin efecto.


    -Dusclops usa Atadura-pidió Morti.


    Así el Pokémon fantasma extendió la especie de cintas pardas que tenía agarrando y oprimiendo a Saur con ellas antes de que siquiera este volviera a tocar el suelo.


    - ¡Saur usa Látigo Cepa!-exclamó AJ

    -Fuego Fatuo-pidió el líder de gimnasio.


    Tras las respectivas ordenes el Pokémon planta trató de desplegar sus viñas sin demasiado éxito mientras que por parte de Dusclops este, sin aflojar la presión, generó un “ramillete” de flotantes llamas de un terrorífico azul que fueron lanzadas hacia un inmóvil Saur.


    -Sooor-expresó con dolor notando las quemaduras.

    -Saur usa Hoja Afilada-pidió AJ.


    El Pokémon de tipo planta agitó su lomo liberando varias ráfagas de cortantes hojas a lo que el espectral ciclope respondió con su oscura brisa dispersando las hojas

    .

    -Vamos a intentar otra cosa-pensó AJ-¡Placaje Propulsado!


    El Pokémon planta suspiró para luego coger impulso con sus cuatro cepas, sin embargó en vez de impactarle lo atravesó, cosa lógica teniendo en cuenta la naturaleza de los Pokémon fantasma.


    - ¡Ahora Saur! ¡Drenadoras!

    - ¡Viento Aciago! -pidió Morti.


    El espectral ciclope trató de girarse para liberar la espectral ventolera sin embargo su lentitud le impidió hacerlo sin que la semilla marrón se clavara en su espalda.


    - ¡Saur rápido, usa Bomba Lodo!


    El reptil mamiferoide dio, con dificultad, un paso hacia delante para expectorar desde su boca una tanda de esferas negruzcas que impactaron directamente contra Dusclops.


    -Cloooops-expresó dolorido el fantasma mientras las vampíricas enredaderas se extendían por su cuerpo, así como aparecían varios parches violetas en la superficie del mismo.

    -Soooor-jadeó el pokemon planta mientras el anormal cansancio y las quemaduras hacían mella.

    - ¡Dusclops, Puño Sombra! -comandó Morti.

    - ¡Saur usa Látigo Cepa! -pidió AJ.


    Con gran esfuerzo por parte de ambos los dos contendientes lanzaron sus ataques los cuales impactaron en su adversario y cayeron derrotados.


    -Bien hecho Saur-dijo AJ agradeciendo a su Pokémon el esfuerzo.

    -Tú también lo has hecho bien-dijo Morti a Dusclops.


    Una vez la pokeball de Saur ubicada en su lugar y la de Yami en la mano AJ no pudó evitar pensar lo que le había llevado a ese combate de gimnasio que era el hecho, algo egoísta, de que para evitar que los recuerdos de los acontecido aquel día le turbara demasiado estos fueran sustituidos bien por la alegría y adrenalina de ganar un combate de gimnasio o bien por la decepción e intentos de superación que conllevaría una derrota. De todos modos y pese a que el combate no iba demasiado mal no pudo evitar sentir un poco de culpabilidad.


    -Bien hecho AJ-dijo Morti-Pero me temo que esto acaba ahora-añadió mientras lanzaba la última pokeball.

    - ¡Gueeeeeengaaaar! -exclamó el regordete fantasma entre risotadas que al pelinegro no le resultaban demasiado ajenas

    -Iviii-exclamó por otra parte Yami cuando volvió a pisar el terreno, ya por última vez.

    - ¡Que comience el combate! -dijo el anciano levantando las banderas.

    - ¡Yami lanza una andanada de Bolas Sombra! -exclamó AJ.


    Así Eevee abrió la boca lanzando media docena de chisporroteantes esferas purpureas que fueron lanzadas hacia el igualmente purpureo fantasma.


    -Gengar-dijo simplemente Morti.


    -Gaaaar-expresó el fantasma con su tono burlón habitual para acto seguido disparar desde sus ojos un rayo negro el cual destruyó todas las bolas sombras sin apenas dificultad.


    -Gengar usa Puño Hielo-pidió Morti.


    El pokemon que acababa de lanzar el ataque Tinieblas, pese a tener extremidades perfectamente formadas, se acercó levitando a gran velocidad a su oponente lanzando así un fuerte derechazo cargado de partículas congeladas que hizo Yami fuera lanzado por el suelo.


    -Otro Puño Hielo-pidió Morti.


    Así el Gengar volvió a acercarse con su puño comenzaba a llenarse de pequeños cristales de Hielo.


    -Yami usa Cola Férrea contra el suelo-pidió AJ.


    Ante la nada agradable visión de un Gengar dispuesto a darte un puñetazo el Eevee golpeó con fuerza el suelo levantando una gran cantidad de arena, con la esperanza de que eso cegara, o al menos distrajera, al Pokémon fantasmagórico.


    -Yami usa Bola Sombra-pidió AJ


    El Pokémon de tipo normal aprovechando la distracción de la arena consiguió lanzar y acertar con una de las esferas oscuras.


    - ¡Gengar elévate y Rayo! -exclamó Morti.


    El fantasma soltó una risotada para elevarse por encima del polvo y, como antes había hecho Waru, soltó una tremebunda descarga

    .

    - ¡Viii! -chilló Yami al notar como el ataque eléctrico impactaba contra su castaña piel.

    -Gaaaar-expresó el fantasma con tono victorioso volviendo a posarse en el suelo.

    - ¿Estás bien Yami? -expresó AJ preocupado y con poca visión debido a la arena.


    A modo de respuesta un veloz, gracias al ataque rápido, Yami aparecía entre el polvo levantado con clara intención de atacar a su adversario y así hizo cuando para sorpresa de AJ el Eevee clavó sus, ahora brillosos, dientes en el hombro del Gengar.


    -¡Gaaaaaar!-expresó ahora dolorido al notar como los dientes, que tampoco eran demasiado afilados, se hundían en su aparentemente gomosa piel.

    -¡Gengar, quítatelo de encima!-exclamó Morti.


    Pese al dolor del ataque Mordisco el espectro comenzó a sacudirse para zafarse de su peludo contendiente y cuando notó que su agarre disminuía lo lanzó hacia arriba con virulencia.


    El Pokémon de tipo normal, cansado, entrecerró los ojos y así, con los ojos entornados, pudo observar como por las distintas ventanas se filtraba la luz una luna llena y con un ligero matiz amarillento, quizás porque aun llevaba poco tiempo en el firmamento.

    Y quizás fuera la siempre sugerente, incluso seductora, visión de la luna, quizás el hecho de que Yami notaba como AJ le necesitaba o quizás todo junto pero ciertamente algo debió de desencadenarse en su peludo interior cuando un cegador fulgor blanco se apoderó de su cuerpo.


    - ¿Esta…? ¡Sí, claro que esta! -expresó AJ bastante emocionado.


    Así el brillo albo de la siempre mágica evolución inundaba toda la sala mientras AJ, el propio Morti y Gengar se preparaban para recibir, cada cual, a su manera, al “nuevo” Yami.


    Los tres observaron que el “nuevo” Pokemon era un ser más alto, setenta centímetros más para ser exacto, de piel negra azabache solo salpicada con unos anillos amarillos en los muslos y otro en la frente, así como unas bandas, o anillos según se mire, también amarillas en las largas orejas y en la cola y finalmente destacaban, aparte de su complexión evidentemente más atlética que la de un Eevee, eran sus ojos de un intenso color rojo.


    -Umbreon, el Pokemon Luz lunar: Cuando es expuesto a la luz de la luna los anillos de su cuerpo son pueden emitir un brillo misterioso capaz de asustar a cualquiera que se acerque.


    AJ no necesitaba que la pokedex le diera datos sobre el Pokémon al que acababa de evolucionar Yami, sabía perfectamente que Pokémon era y estaba visiblemente emocionado de ello.


    -Felicidades AJ-dijo Morti con tono sincero-Pero esto no significa que vayas a ganar ¡ Gengar usa Rayo!-exclamó el rubio.

    -¡Yami demostremos que nadie pueda luchar contra la sombría luz de la luna!-exclamó AJ.


    Probablemente Yami, como prácticamente nadie, no entendió la intrincada referencia musical a la que su entrenador se refería pero el sentido de la frase estaba claro, ganar, y para esto el pokemon de irises rojos comenzó a correr por la izquierda haciendo varios amagos, con los que eludió el ataque eléctrico, para luego desvanecerse y aparecer por la derecha embistiendo por la espalda a su oponente y, por si fuera poco, morder con saña la cola de su oponente que tras un grito estruendoso cayó derrotado.


    -El ganador es AJ Slifer de Pueblo Paleta-dijo el anciano alzando la banderilla del lado del pelinegro.


    Con el dictamen del árbitro en firme Morti se acercó a AJ entregándole la medalla, la cual tenía aspecto del típico bocadillo de tebeo con un par de inexpresivos ojos dibujados lo cual junto al color azul oscuro que poseía la medalla le daba el aspecto de un fantasma, que supuestamente era lo que representaba.


    -Te hago entrega de la medalla Niebla-dijo el líder rubio-Mucha suerte en tu viaje.

    -Muchas gracias-dijo AJ que no podía, ni quería, ocultar su felicidad tanto por la medalla como por la evolución.


    Así, visiblemente contento, AJ y el Umbreon que ahora era Yami abandonaron el gimnasio.


    -Algo me dice que los volveremos a ver ¿No crees Gengar?-dijo Morti.

    -Gaaaaaaaaaaaaaar-farfulló el fantasma inconsciente en la arena.


    Ajenos a esto, pelinegro y…pelinegro de cuatro patas caminaron por las calles de Ciudad Iris dirección al Centro Pokemon llevados por la fresca brisa del Monte Mortero e iluminados por la luna, esa hermosa roca, siempre silenciosa, siempre majestuosa, que desde los albores de los tiempos a tanta gente había inspirado, emocionado e incluso llevado a la locura y que ahora había intercedido para permitir la evolución de Yami.





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      #32

      CAPÍTULO 22: LOS COLORES DEL IRIS




      -Grrrr.


      El pelinegro gruñó cuando los primeros rayos de luz, o al menos los primeros que entraban por la ventana, alcanzaron a AJ, lentamente comenzó a desperezarse para finalmente levantarse e ir más o menos a tientas hasta el cuarto de baño, una vez allí llenó el lavabo de agua e introdujo la cabeza en el mismo con la intención de despertarse totalmente.


      Una vez ya más despierto AJ volvió a la habitación y observó una “masa” negra acurrucada a los pies de la cama, la cual al oír el ruido comenzó a estirarse.


      -Breeeon- Bostezó el recién evolucionado Umbreon.

      -Yami-dijo AJ tras carraspear- ¿Tienes hambre? -preguntó, sabiendo que ninguno de los dos había cenado la anterior noche.


      Fue acabar de hablar y, pese a que el nuevo aspecto de Yami indudablemente infundía más respeto que cuando era un Eevee este no pudo evitar que sus ojos se dilataran al escuchar nombrar la comida.


      Tras la breve, por decir algo, conversación tanto el entrenador como el Umbreon dejaron la habitación y se dirigieron a la cafetería del centro Pokémon, no sin antes dejar al resto de monstruos de bolsillo con la enfermera Joy.


      Una vez sentado en una de las mesas y tomando el zumo que constituía su desayuno el pelinegro pensó que la vida de un entrenador podría ser bastante cómoda y que, en parte, era gracias a los modernos centros Pokémon, ya no era como en las historias que había oído de su padre o de su abuelo en las que un viaje Pokémon era sinónimo muchas veces de dormir a la intemperie so riesgo de que te lloviera, granizara y un largo etcétera.

      Así el pelinegro estaba inmerso en sus pensamientos cuando un gruñido lo sacó de los mismos, acto seguido el entrenador miró debajo de la mesa para comprobar que el responsable era Yami que ya se había comido su alimento y demandaba más.


      AJ no pudo evitar sonreír al ver que ciertas cosas no cambiaban, finalmente y tras regresar a Yami a su pokeball y recoger al resto de sus Pokémon el entrenador de pueblo Paleta abandonó el edificio, con la intención de ver un poco más de la ciudad antes de abandonarla definitivamente.

      Sin embargo, cuando justo salía por la puerta no pudo evitar colisionar con algo o alguien, cosa que se estaba convirtiendo en una desagradable costumbre.


      - ¡Mira por dónde vas! -replicó una enfadada voz femenina.

      - ¡Piii! -expresó otra voz más aguda y alegre.


      Al reincorporarse AJ pudo observar como sobre él había caído, convenientemente, una criatura pequeña, de treinta centímetros aproximadamente, y de aspecto ovalado, de hecho, el pokemon en sí parecía un cascaron blanco del que asomaban unas extremidades regordetas y sin dedos y una cabeza con varias puntas siendo estas de un color crema.


      -¡Toguepi!-exclamó feliz el Pokémon


      Con el pokemon despreocupadamente en el pecho de AJ este alzó la vista para observar a quien presumiblemente era la entrenadora de la criaturita, alguien que AJ no esperaba encontrar ahí…


      - ¿Misty?

      - ¿AJ?


      Sorpresas, y enfados, aparte el par abandonó el edificio y comenzó a caminar por las calles de la antigua ciudad mientras iban poniéndose al día el uno al otro.


      - ¿Ya has ganado la medalla de gimnasio? -expresó Misty con cierta sorpresa-Vas a muy buen ritmo entonces-añadió la pelirroja.

      -A veces me da la sensación que demasiado rápido-dijo el pelinegro-Voy casi a medalla por capitulo-añadió.

      - ¿Capitulo? -dijo Misty extrañada.

      -Nada, cosas mías-dijo el pelinegro- ¿Y qué haces tú por aquí?

      -Bill y Alan tenían que hacer no sé qué cosas en Ciudad Trigal y he aprovechado para venir a ver a una amiga a Ciudad Iris-respondió la pelirroja.

      - ¿Una amiga? ¿Aquí? -preguntó AJ, quizás extrañado por que su amiga tuviera contactos con alguien tan lejos de ciudad Celeste.

      -Sí, la conocí cuando viaje por Johto-comenzó la oriunda de ciudad Celeste-Y precisamente hable con ella hace poco sobre una importante actuación.

      - ¿Actuación?

      Cuando el pelinegro observó donde estaba se fijó que estaba en el teatro de Danza de Ciudad Iris, el mismo en el que no había entrado el día anterior.

      -Y tengo dos entradas- añadió Misty.


      El pelinegro no pudo decir nada más ya que cuando quiso reaccionar estaba sentado en una tradicional mesa oriental con su correspondiente cojín para el trasero, teniendo frente a él un amplio escenario de madera, donde presumiblemente iba a llevarse a cabo el espectáculo.

      AJ siguió observando, al igual que el ovalado bebe, el escenario y las puertas por las que la gente seguía entrando y se iban sentando cada uno en sus respectivos cojines.


      - ¿Quieren algo?

      AJ reaccionó a la voz y observó cómo esta provenía de una chica joven que llevaba un discreto kimono gris con un cinto negro a la altura de la cintura y que llevaba una libretilla para apuntar cosas.


      -Ah sí-dijo Misty reaccionando- Yo tomare un vaso de té verde de Ciudad Iris servido en concha de Shuckle, por favor-añadió la pelirroja.

      -Entendido-dijo la chica anotando en su pequeño bloc- ¿Y usted? -dijo ahora refiriéndose a AJ

      - ¿Tenéis zumo? -preguntó inocentemente AJ haciendo que Misty casi se golpeara con la mesa.

      -Sí claro-respondió la chica-enseguida os lo traigo.


      La joven de kimono gris no tardó mucho en llegar y ciertamente se podía decir que venía a manos llenas, en la mano diestra llevaba un pequeño plato de, aparentemente, pastas típicas mientras que en la siniestra llevaba una tetera que se asemejaba a la concha de un Shuckle y un brick de zumos, que todo sea dicho quedaba bastante cutre en comparación.


      -Disfruten del espectáculo-dijo la chica una vez lo había servido todo.


      Al poco de recibir las dispares bebidas las luces se apagaron dejando solo el escenario iluminado bajo unos focos de una luz blanca y acto seguido y acompañado de una tradicional música de indudable origen oriental aparecieron unas chicas todas de idéntico vestido, siendo este un kimono de vivos colores, e idéntico cabello las cuales bailaban con armoniosos y relajantes movimientos y todas ellas, las cinco jóvenes que eran, acompañadas de cinco de la forma evolucionadas de Eevee.

      El pelinegro escuchaba la música y observaba los movimientos, pero sinceramente sus ojos se iban hacia los pokemon, todos tan distintos y tan parecidos y cada uno de un color, rojo, azul, amarillo, morado y negro…

      Luego siguió mirando por la sala en penumbra como la mayoría de la gente observaba, con más o menos interés, el espectáculo de indudable mérito y valor artístico

      Aunque no todos pensaban así…


      - ¡¿Pero ejto que ej?!-irrumpió una voz.


      Rápidamente todas las cabezas se giraron hacia el dueño de la voz observando que era una persona de avanzada edad, no necesariamente un viejo, calvo y con una frondosa barba blanca pero sobre todo con un olor a alcohol que intuía que ese individuo había bebido una cantidad por encima de lo recomendable, quizás por eso todos temieron lo peor cuando consiguió encaramarse al escenario


      - ¡Ejto ni ej bailar ni ej ná! -exclamó el hombre.


      Todo el mundo respiró al ver que la única intención del beodo individuo era hacer una crítica artística, lo que, aunque menos peligrosa no restaba incomodidad a la situación


      - ¡Y ahoja oj via enjeñaar lo queej baile del weno! -continuo el hombre de avezada edad.


      O eso dijo el hombre ya que cuando empezó a realizar lo que para él era un baile mejor, y sin que se diera cuenta, su cuerpo adquirió una ligera aura azul que hizo que se elevara y flotara imperceptiblemente, para él al menos, hacia la puerta, y a continuación fuera del edificio, mientras seguía expresándose en un extraño lenguaje.


      -Azedejé dejé dejjede tu dejé.


      Independientemente de que esas extrañas palabras fueran oscuras maldiciones o balbuceos de borracho el resto del espectáculo continuó sin sobresaltos y sin que nadie se preguntara el origen del aura azul, así cuando finalizó el acto y las chicas se retiraron una de ellas se acercó hacia donde estaban AJ y Misty.

      La chica en cuestión ya se había cambiado de ropa y ahora vestía una más “casual” siendo esta unos pantalones cortos de color azul y una camiseta de un color rojo a juego con su cabello de un tono entre purpura y rosado, cabello acomodado en dos coletas con sus sendos coleteros.


      -Sakura esta es AJ, AJ esta es Sakura-les presentó Misty

      -Mucho gusto-dijeron ambos dándose la mano

      -Chicos-dijo Sakura-ahora tenemos un descanso ¿Queréis que os enseñe un poco esto?

      -Claro que sí-respondió alegre la pelirroja.

      -Esto…Misty-dijo AJ no tan dicharachero.


      Entonces el pelinegro señalo a la mesa donde, además de un Togepi durmiendo como él bebe que era, estaba el rimbombante té de Misty casi intacto mientras que el brick de zumo de AJ había sido bebido y exprimido.


      - ¿Te has bebido mi zumo Misty? -preguntó, casi afirmó, AJ.

      - ¡O venga AJ! -Expreso la pelirroja mientras cogía a Togepi-¡te preocupas por tonterías! ¡Vámonos con Sakura! -añadió con clara intención de quitarle importancia.


      Las chicas y él bebe abandonaron el edificio, mientras, AJ suspiró con resignación y acto seguido miro el escenario creyendo distinguir entre las sombras del mismo la amplia sonrisa de un Gengar que lentamente se desvanecía, así con una posible explicación para el levitante borrachín el entrenador de Pueblo Paleta abandonó también el edificio.


      Una vez todos juntos en el exterior comenzaron a merodear por la ciudad hablando un poco de todo, sobre como Misty obtuvo el Togepi, sobre el nacimiento de Bomber, o sobre el viaje de entrenadora de Sakura…


      - ¿Ya tienes cuatro medallas entonces? -preguntó AJ

      -Así es-respondió la chica de pelo magenta y de irises azules-tengo la medalla Céfiro, la medalla Colmena, la medalla Tormenta, y la medalla Cascada también-añadió la de ciudad Iris

      - ¿La medalla Cascada también? preguntó AJ no sin cierta ironía.

      - ¡Oye AJ recochineos los justos! - expresó Misty enfadada- ¿Y cómo vas con tu viaje? -preguntó ahora más calmada.

      -Bueno- respondió la chica- ya sabes que es difícil.

      - ¿Por qué es difícil? -se interesó AJ

      -Verás- se explicó la chica-Yo ayudo a mis hermanas con sus actuaciones y entreno por los alrededores de Ciudad Iris y de vez en cuando puedo ir a combatir contra un gimnasio, pero claro.

      -Si- entiendo dijo AJ debe de ser difícil coger el ritmo.

      -Mirad ya hemos llegado a donde quería llevaros-dijo Sakura.


      Tanto la chica como Misty y el pelinegro observaron que la primera les había llevado a una especie de caseta de aspecto gótico.


      - ¿Y esto? -preguntó la pelirroja.


      Sin responder a Misty Sakura tocó la puerta de esa especie de caseta o cobertizo de fachada negra y tejas moradas mientras que AJ se fijó que la fachada de la nada discreta edificación se podía leer en un cartel de madera “Casa de la Bruja”.


      ¿Oye estas ahí? -preguntó Sakura algo preocupada.


      Al acabar de hablar la puerta se abrió emanando una extraña y densa niebla que no parecía ser natural, cosa lógica si pensamos en la ausencia de edificaciones en la naturaleza.


      -Hola mortales-dijo una voz grave seguida de pasos-bienvenidos a ¡Aaaaaaaaaay!


      Seguido de ese femenino, y prolongado ¡Ay! algo o alguien salió rodando de entre la niebla, a reincorporarse pudieron ver que el dueño de esa voz grave, claramente impostada, era una chica de aproximadamente la edad de Sakura, esto es algo más joven que él pelinegro, que vestía con un jersey morado y una capa con estrellas estampadas en la misma, además su vestimenta estaba coronada con un sombrero picudo en la cabeza.


      - ¿Estás bien? -preguntaron todos

      - ¡Sí, sí, claro! -dijo la chica levantándose apresuradamente.

      -Os presentare-dijo Sakura-Esta-añadió refiriéndose a la chica del jersey- es mi amiga Edda y es una… como decirlo-añadió con tono dubitativo

      -Una aprendiz de ciencias arcanas-completó Edda alegremente-Veo el futuro en las cartas, quito el mal de ojo y todas esas cosas.

      -He pensado que podría ser divertido-explicó Sakura.

      - ¿Y cuánto nos va a costar?-preguntó AJ que inconscientemente se llevó la mano al bolsillo.

      -Es graaaatis-dijo Edda con voz cantarina-esperad un momento que vaya a por unas cosas-añadió

      Así la aprendiz de bruja entró en el edificio para volver al poco rato con una mesa camilla y con un par de sillas, así como una baraja de cartas.

      Os la leeré a vosotros dos-dijo Edda refiriéndose a AJ y a Misty-que a Sakura ya la tengo harta-añadió bromeando.

      AJ y Misty se miraron el uno al otro, tampoco es que tuvieran nada más que hacer así que se sentaron y esperaron lo que la brujita tenía que decir.

      - ¿Cómo te llamas? -preguntó Edda a la pelirroja

      -Misty -respondió esta

      -Bien Misty-continuó su interlocutora – te voy a dar las cartas para que las barajes y cuando pares coge las tres primeras cartas.


      Entonces Edda le entregó la baraja de cartas, todas boca abajo a Misty, la cual sin demasiado entusiasmo comenzó a barajar hasta que lo creyó oportuno para luego coger las tres primeras cartas, y ponerlas boca abajo sobre la mesilla.


      -Vamos a ver- dijo la del extravagante sombrero- ¡Abra, Kadabra Alakazam! -añadió a modo de conjuro.


      Luego Edda giró la primera carta poniéndola boca arriba pudiendo a sí ver que había dibujada una fiera serpiente azul rodeada de pequeños peces naranja.


      -Esta carta es la de Gyarados-explicó la “bruja”-Simboliza la fuerza, pero también el control, la falta de control más concretamente y eso hace que a veces, y sin querer, hagas daño a las personas que te necesitan, esas personas esta representadas por los Magikarp que acompañan a Gyarados.

      -Vaya-apenas acertó a expresar Misty, visiblemente sorprendida.

      -La siguiente carta…-comenzó a decir Edda para acto seguido voltear la carta y enseñar a todos que la carta ilustraba un fuente o geiser de agua que surgía en medio de un impoluto mar turquesa -un momento…esta carta.

      - ¿Pasa algo? -preguntó Misty preocupada de que esa carta en apariencia tan sencilla tuviera oscuras connotaciones.

      -Esta carta simboliza que te gusta mucho el agua-sentenció finalmente Edda haciendo que Sakura, AJ y Misty cayeran cómicamente al suelo.

      - ¿Y para eso tanto suspense? -preguntó Sakura reincorporándose.

      - ¡Hey, no es culpa mía! -se justificó la de sombrero estrafalario-no todas las cartas tienen mensajes ocultos y grandilocuentes-añadió-Bueno, veamos la última carta.


      Así Edda giró la última carta la cual también tenía presencia acuática, concretamente esta mostraba dos pokemon conocidos como Luvdisc dándose la espalda el uno al otro.


      -Y esta carta significa…-dijo Edda-Bueno, creo que todos sabemos los que significa-continuó la extravagante chica entre risas.

      - ¡T-Togepi tiene hambre! -interrumpió Misty- ¡Voy a darle de comer! -añadió para que la del sombrero picudo no dijera lo que era obvio, todo esto mientras abandonaba la escena dando comicos y atropellados pasos

      Sakura, algo perpleja, y AJ, en igual estado, se miraron entre sí mientras una gruesa gota de sudor se deslizaba por la sien de ambos.

      -Mejor voy detrás de ella-dijo Sakura esbozando una sonrisa algo forzada-Si la encuentro volveré aquí.

      -Si necesitas ayuda, dímelo-dijo AJ.


      Así la chica de cabello magenta abandonó el lugar dejando solo al pelinegro con la curiosa adivina


      - ¿Quieres continuar? -preguntó Edda.

      -Sí, claro-dijo AJ

      -Vale ¿Cuál es tu nombre?

      -Puedes llamarme AJ-respondió el pelinegro a modo de respuesta.

      -Con que no quieres decirle tu nombre a una adivina, eso no es buena señal-dijo manteniendo un tono inicial serio para luego reírse dejando claro que era una broma


      Acto seguido la chica de la capa cogió las cartas que se le habían asignado a Misty y las mezcló con el resto de la baraja para luego dárselas al pelinegro e iniciar el mismo proceso.

      -Veamos-dijo la chica encapotada antes girar la primera carta.


      Al girarla tanto AJ como Edda observaron que la carta en cuestión describía, o mejor dicho ilustraba, una montaña plateada con un camino dorado serpenteando por la misma y un sol, también dorado.


      -Esta carta representa el Monte Plateado y simboliza un largo camino, quizás se refiera a que como entrenador todavía te queda un largo viaje.

      - ¿Y los colores tienen algún significado especial? -preguntó AJ.

      -No creo-respondió Edda-supongo que será algo más artístico que otra cosa, ya sabes oro y plata, rojo y azul…

      -Rubí y zafiro, blanco y negro…-continuó AJ.

      -Sí, a eso me refiero-respondió la aprendiza de bruja- ¡Pero continuemos con otra carta! -añadió con entusiasmo.


      Finalmente, Edda desveló la siguiente carta, la cual ilustraba un Slowbro sentado en una piedra en medio de un tranquilo mar.


      -Esta es la carta de Slowbro-dijo la chica de la capa-Slowbro es un pokemon muy inteligente, como la mayoría de los Pokémon psíquicos, sin embargo, su actitud tranquila y muchas veces torpe hace que la mayoría de la gente no se fije en esa inteligencia.

      -Ajá-dijo AJ.

      -Sin embargo-continuó Edda- Esta carta también tiene otra lectura, cuando un Slowpoke evoluciona ese Shellder que se adhiere le obliga a aventurarse en el mar para poder alimentarse, cambiando la usual pasividad con la que vivía antes, aunque a cambio la evolución le hace más fuerte-explicó la de ciudad Iris-Quizás significa que tienes o qué esperas una gran responsabilidad o poder y que no va a resultar gratis.

      -Ajá-volvió a enunciar el pelinegro por decir algo.

      -Espero que esto os haya ayudado a saber un poco más de vosotros mismos-dijo Edda-¡O al menos que os haya entretenido!-añadió en seguida con tono mucho más animado.


      Tras despedirse de Edda, AJ comenzó a buscar tanto a Sakura como a Misty, y afortunadamente no necesitó mucho tiempo apenas hubo de andar un par de calles cuando encontró a ambas, hablando. Así el pelinegro se unió a ellas y, como llevaban haciendo todo el santo día, continuaron hablando de lo divino y lo humano, realmente más de lo segundo que de lo primero y así seguían cuando guiados por los gritos de ¡Combate!¡Combate! el trío se acercó a un corrillo de gente y haciéndose sitio entre estos pudieron ver que la gente se había acercado para ver, obviamente, un combate pokemon, los dos combatientes en lo que a entrenadores se refiere eran por una parte un chico que llevaba una camiseta de color rojo, sin mangas, así como un pantalones deportivos de color celeste, su indumentaria también incluía una banda negra y blanca que sujetaba su cabello castaño. Mientras que por la otra parte su oponente era una joven que debía rondar los veinticinco años que vestía con un top amarillo, que dejaba al aire un vientre firme, y un pantalón blanco que llegaba hasta poco más que la rodilla, aunque lo más destacado de la chica era una larga cabellera plateada, al igual que sus ojos, y unos imposibles, por su longitud, de sus tacones amarillos.


      -¡Murkrow usa Ataque Ala!

      -¡Machoke, Megapuño!


      El ave azabache de la entrenadora se lanzó hacia el grisáceo luchador que lanzó un puñetazo al aire errando en el intento de golpear al cuervo el cual si acertó a darle un tensó aletazo a su feroz adversario que, visiblemente cansado, cayó al suelo ya derrotado.

      Acto seguido el entrenador sin mangas hizo regresar al Machoke a su pokeball y tras estrechar respetuosamente la mano de su adversaria se marchó del lugar.


      - ¿Alguien más quiere combatir contra mí? -dijo en voz alta la chica, visiblemente contenta por ser el centro de atención.


      Un murmullo comenzó oírse por el corillo de gente acumulada, quizás nadie quería combatir por la habilidad mostrada por la chica de pelo plateado en el combate contra el anterior entrenador, claro que no todo el mundo pensaba así...


      -Yo quiero combatir- dijo una persona del corrillo.


      Aquella persona avanzó hacia el centro del circulo donde podría liberar a sus pokemon para el inminente combate, fue ahí cuando AJ vio al otro que quería combatir, este era un joven que debía rondar su misma edad y aproximadamente tendría también su misma altura, el chico en cuestión tenía el cabello de color castaño oscuro y vestía con una camiseta morada de manga larga la cual tenía dibujada un shuriken de cuatro puntas en el centro de la misma así como también vestía unos pantalones de un discreto azul oscuro.


      -Estupendo-dijo la mujer de pelo plateada mientras su Murkrow se posaba en su hombro- ¿Y tú eres?

      -Kurosawa, de Ciudad Iris-dijo el de la camiseta morada mientras cogía una pokeball.

      -Muy bien-respondió su adversaria mientras hacía regresar a Murkrow a su propia esfera- yo, Karen acepto tu desafío.


      Tras esas palabras Kurosawa arrojó una de sus pokeballs la cual liberó a una criatura que de manera sencilla se podría describir como un murciélago de piel morada y de gran envergadura con cuatro alas y dos pequeñas patas, claramente vestigiales, también poseía dos orejas picudas y una boca triangular, así como unos ojos amarillos e irises rojos.


      -Crooobat-exclamó el murciélago que comenzó a batir sus alas con calma para mantenerse en el aire

      -Buen pokemon-valoró Karen-ahora veras el mío.


      Así de la pokeball de la chica surgió una criatura de piel azabache en su mayoría si bien su lomo estaba adornado de una especie de estructuras óseas a modo de arcos, cosa también presente en sus piernas a modo de tobilleras, también había que destacar su vientre y hocico rojo, así como probablemente los rasgos más distintivos de su anatomía esto es unos cuernos grises curvados hacia atrás y una larga cola acabada en una punta de flecha.


      -Jooooondoom- ladró la pokemon recién liberada.


      La gente, al intuir las dimensiones del combate, se apartó aún más tanto para no importunar a los pokemon que iban a competir como para evitar que un ataque desviado les pudiera impactar.


      -Un Houndoom, hembra-pensó el retador-por mucho que conozcamos a esta especie hemos de estar atentos-añadió mentalmente-Krory usa Doble Equipo-dijo esta vez en voz alta.


      Así la silueta del murciélago morado se difuminó levemente para acto seguido generar una media docena de copias holográficas idénticas a él.

      -No es mal movimiento para empezar-valoró Karen-pero ahora es mi turno ¡Onda Ignea!

      Obedeciendo a su entrenadora la pokemon de abdomen rojo inspiró para luego exhalar una onda de viento flamígero que destruyo todas las réplicas.

      - ¡Croooo!


      Alertados por el sonido del pokemon de tipo veneno tanto Karen como Houndoom observaron cómo este apareció de la nada envuelto en una capa de viento y agitando sus alas a máxima velocidad con la clara intención de embestir.


      - ¡Contador! - anunció la de pelo plateado.


      Así, ante la inminente embestida del pokemon de cuatro alas la can adoptó una postura más defensiva a la par que su oscuro cuerpo adquirió un brillo rojizo. Todo preparado para recibir el inminente golpe.

      -¡Krory fíntalo y Bomba Lodo!


      Aprovechando la velocidad del Golpe Aéreo que había ejecutado el murciélago este no tuvo ningún problema en esquivar a la can de piel negra y en ganarle la espalda para, acto seguido, expectorar una andanada de esferas de lodo negruzco que impactaron de lleno en su oponente.


      -Esa chica-dijo Misty refiriéndose a Karen-me suena muchísimo, aunque no sabría decir de que

      -Claro que te suena-dijo una voz a sus espaldas-Es la miembro más fuerte del Alto mando de Johto al fin y al cabo.


      Tanto la pelirroja como Sakura y AJ se giraron al oír la voz y pudieron ver a un joven adulto de cabello rubio y vestido con camiseta azul, por si no quedaba claro quién era el hecho de que estuviera acompañado de un sonriente Gengar debía de esclarecerlo finalmente.


      - ¡Morti! -exclamaron los tres chicos a la vez.

      -Hola-saludó amablemente, y más calmado, el líder de gimnasio-hacía tiempo que no te veía Misty-añadió estrechando la mano de la pelirroja.

      -Igualmente-dijo la de Ciudad Celeste aceptando el saludo-Creo que desde la última reunión de líderes de gimnasio.

      - ¿Los líderes de gimnasio os reunís? -se interesó AJ.

      -Los de una misma región sí-explicó Misty – y en caso de regiones como Johto y Kanto que son limítrofes, pues también-añadió.

      - ¿Y sobre qué temas habláis? -quiso saber Sakura, que trababa de dejar mirar a Morty.

      -Sobre todo -explicó Morty-recuerdo que la última fue para imponer un código de conducta para futuras reuniones.

      -Y todo porque “alguien” estuvo en la última reunión disfrazado de Ariados y gritando” Aquí está su amigo y vecino Ariadosman”-dijo visiblemente enfadada al recordarlo.

      -Antón-dijo Sakura.

      -Definitivamente, Antón-dijo también AJ afirmando con la cabeza.


      El cuarteto, que ya se había apartado del corrillo para poder hablar con más tranquilidad, definitivamente se alejó y tras comprar algunos dulces se sentaron en el banco de un parque para poder degustarlos. Probablemente para alguien con un poco de conocimiento sobre los Gimnasios y sus líderes debería de impresionarles ver a dos líderes de gimnasio hablando tranquilamente sentados y hablando como los adolescentes, o joven adulto en el caso de Morty, que realmente eran.


      -Que rico-dijo AJ.


      Acto seguido volvió a morder el magikarp de bollería notando como su chocolateado interior se desbordaba en su boca.


      -Ciiiiin-expresó alegre el Cyndaquil

      -Piiii-exclamó igualmente el ovalado bebe.

      -Gaaaaaaar-expresó con su sonoridad habitual el Gengar de Morti mientras movía el columpio en el que estaban el par de jóvenes criaturas

      -Ten cuidado Gengar-advirtió su entrenador sabiendo que el regordete fantasma carecía tanto de maldad como de juicio.


      El pelinegro observó el lugar, un gran terreno de arena anaranjada bajo el igualmente anaranjado sol de la tarde Cindaquill y Togepi jugaban inocentemente y mientras algo retirados y con menos inocencia otros pokemon también jugaban…


      - ¡Waru!¡Misdreavus!-expresó AJ con un tono más de nerviosismo que de escándalo ¡Buscaos un hotel!-añadió no pudiendo evitar reírse al oír la expresión que el mismo había dicho.

      -En fin-suspiró Morti mientras el par de fantasmas se alejaban - ¿y cómo tenéis pensado continuar vuestro viaje? -preguntó el rubio.

      -Yo creo que ya llevo demasiado tiempo parada-respondió la chica del pelo rosa- y voy a intentar ganar la medalla Glaciar en Pueblo Caoba.

      -Pues yo creo que voy a ir a Ciudad Olivo-afirmó AJ.

      -Pues yo creo que volveré al gimnasio-dijo Misty-a lidiar con entrenadores pesados, y con Psyduck, y con Alan y con mis hermanas…-continuó Misty notándose su tono cada vez más cansado.

      -Entiendo-dijo Morti levantándose del banco-supongo que nos volveremos a ver-dijo con tono de despedida.

      -Ha estado bien hablar con un colega para variar-dijo Misty levantándose también


      Finalmente, el entrenador de tipo fantasma tomó rumbo a su gimnasio acompañado de su Gengar y su Misdreavus mientras que Misty y los otros dos entrenadores tomaron la opuesta, rumbo al centro Pokemon.


      - ¿Gueeeeeeen gaaaaaar? -preguntó el fantasma levitando alrededor de su entrenador.

      -Ya lo sé- respondió tranquilamente Morti-Pero AJ, si está siguiendo la ruta de las medallas tarde o temprano tendrá que volver a Ciudad Iris, y supongo que se alegrara de lo que le tengo que decir…

      -Vuuuuus-sentenció con tono alegre la fantasma mechada.


      Mientras y ya en el centro pokemon y habiéndose despedido de Sakura y Misty así como haber regresado a Waru y a Bomber a su pokeball el pelinegro se dejó caer sobre la cama de su habitación, es cierto que ese día no había combatido ni nada por el estilo, pero también era cierto que casi sin darse cuenta se había recorrido la ciudad entera. Finalmente, y antes de dormir miró por la ventana, observando como en el cielo rojizo del atardecer el sol se ponía por Ciudad Olivo.Su próximo destino.


      Mientras todo esto sucedía a una distancia ni excesiva ni cercana, otros hechos sucedían.


      -Bueno-suspiró Edda-vamos a ir guardando el chiringuito que empieza a caer la rasca.


      Efectivamente había bajado la temperatura y viendo que el frio aire era la única compañía que le quedaba la chica de la capa cogió el par de sillas y las metió dentro del habitáculo del que habían salido. Luego y con fastidio ya que no le apetecía ni lo más mínimo cogió la mesa para llevarla al mismo lugar.


      - ¡Anda! -expresó sorprendida viendo que en la mesa aún quedaba una carta bocabajo- He debido de olvidarme de leerle esta carta a AJ-dedujo.


      Con curiosidad volteó la carta y la cogió para verla mejor, la carta ilustraba a un rebaño de Mareep y en el centro de la carta a una persona muy mayor, o al menos eso se deducía por la larga barba gris que asomaba entre los largos ropajes que lucía, además esa persona y las ovejas eléctricas estaban acompañadas de un Growlithe.


      -La carta del pastor-dijo Edda al verla- puede simbolizar la cría y el cuidado hacia otros seres vivos o bien la guía de los mismos-se volvió a decir.


      Una gélida brisa de viento advirtió a la aprendiza de bruja que era momento de guardar las cosas, no obstante, esta hizo una última apreciación en voz alta.


      - ¿Qué hago hablando sola?


      ​​​​​

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        #33
        CAPÍTULO 23:SOL, LUZ ¿LECHE?





        - ¡Que calor!


        El pelinegro se pasó su mano por su frente para tratar de quitarse el sudor que fluía libre y abundante por la misma, luego levantó la vista para cerciorarse bien de donde estaba y se vio así mismo en el corazón de la ruta 38 siendo una ruta que, a diferencia de las otras que transcurrían en entornos boscosos, atravesaba unos de campos pardos de trigo de tal altura que un adulto hubiera podido ocultarse entre ellos sin ningún problema, también percibió el silencio reinante solo roto por el chisporroteante crepitar de la electricidad de algún Magnemite que debía de rondar por allí, además de algún que otro mugido pasado de decibelios de los Miltank que vivían en las granjas cercanas tanto a esa ruta como a la vecina ruta 39.


        El pelinegro chasqueó la lengua a modo de gesto de fastidio, se había levantado temprano precisamente para evitar que el sol del mediodía le asara los sesos, y ahora se veía en mitad de la nada y bajo ese sol, inusitadamente cálido teniendo en cuenta que era invierno, y sin nada que beber. En aquel momento hubiera dado por cualquier cosa por un vaso de agua, de zumo, de Sorbitos Dulces…


        -¡Leeeche! ¡Leeeche bueeena! ¡leeeche bueeena pa'l nene y pa' la neena!


        En ese preciso momento el pelinegro decidió que un vaso de leche también le venía bastante bien así que, una vez más, oteó con la vista hasta distinguir una figura que gritaba en la distancia. Probablemente en otras circunstancias hubiera desconfiado de una voz femenina berreando en mitad de la nada, sin embargo, apuró sus últimas fuerzas iniciando una carrera hacia esa figura con la esperanza de comprar leche a un precio módico, claro.


        Rápidamente comenzó a correr y obviamente cuando más se acercaba al misterioso suministrador de leche más podía discernir rasgos del mismo como su pelo rubio y su coleta, sus ojos de color miel, el Pichu y el Ekans que le acompañaban…


        - ¿Angie?

        - ¿AJ?


        El pelinegro, si ya de por si estaba sediento y cansado tras esa carrera se quedó en las últimas y se sentó en el polvoriento suelo del camino, rápidamente dirigió la vista hacia unos calderos metálicos llenos de cubitos de hielo para refrigerar los cantaros de leche, también metálicos, que había en su interior.


        -Angie-comenzó a decir el de Pueblo Paleta- ¿Te importa si…? -añadió mientras dirigía la vista irremisiblemente hacia las tinajas

        -Sí, claro-respondió la rubia entendiendo rápidamente las intenciones de AJ-Con el calor que como te iba a decir que no.

        -Gracias.


        Así tras recibir la aprobación de la chica de Ciudad Verde el pelinegro sacó el cántaro del barreño para apartar lo primero y coger el segundo y beber el líquido elemento que había, fruto del hielo derretido.


        -¿Pii?

        -¿Kaaans?

        -Pu…pues vale-acertó a expresar Angie que, al igual que sus pokemon, debió de pensar que AJ iba a beberse la leche.

        -Aaaaaah, que fresquita-expresó AJ con placer mientras se limpiaba de la boca el sabor ferroso del agua para luego fijarse en la extraña mirada de los tres- ¿Qué? No me gusta la leche sola-se justificó

        -Ya veo…-expresó Angie

        -De todos modos-dijo AJ - ¿Qué haces vendiendo leche? -preguntó extrañado.

        -No es una leche normal y corriente-dijo repentinamente con tono de anuncio-Es la única, la fantástica, la original ¡La deliciosa Leche Mu-mu! -finalizó haciendo una pose poca natural acompañada de suspiros de resignación de sus pokemon.


        Tan extraña actuación fue seguida de un silencio incómodo y de una fría brisa que arrastró varias plantas rodadoras, frecuentes por esos parajes, estaba claro que ni Angie ni AJ sabían cómo continuar…


        -Eso no responde a mi pregunta-decidió iniciar AJ.

        -Cierto-respondió Angie mientras una gruesa gota de sudor le corría sien abajo-acompáñame y te lo explico.


        Con esa indicación Angie cogió uno de los calderos y AJ el otro y comenzaron a caminar dirección oeste, pudiendo percatarse de que esos campos dorados acababan en cuanto comenzaban a aparecer vallas que los separaban de un terreno que presentaba una capa vegetal de color verde, con algún que otro árbol espaciado y sobre todo muchos, muchísimos, Miltank.


        - ¿Conoces la leche Mu-mu? -preguntó Angie.

        -Sí, claro que la conozco-dijo AJ-y como para no conocerla con el numerito de antes-pensó no pudiendo reprimir una sonrisilla irónica-Son la marca de leche más importante de Johto y prácticamente del mundo-añadió.

        -Sus dueños son mis tíos-añadió Angie con un tono de normalidad como si hablara del tiempo que hacía.

        -Vaya-acertó a decir AJ, que no esperaba esa respuesta.

        -Ya hemos llegado-anunció Angie.


        AJ giró la cabeza para fijarse en la edificación que tenía frente a sí, un edificio de una planta, dos a lo sumo, que debía de servir de vivienda habitual y anexo a lo misma una gran nave que debía de fungir las opciones de silo, almacén y para lo que hiciera falta realmente.


        -Bienvenido a la granja Mu-mu, forastero-dijo Angie entre risas-Da una vuelta si quieres mientras hablo con mi tío, los Miltank son inofensivos.

        -Ya-dijo AJ no tan convencido mientras recordaba su batalla por la medalla Planicie.

        - ¡Sin embargo! -advirtió Angie-ten cuidado por donde pisas.

        - ¿Por qué? -quiso saber AJ- ¿Hay minas antipersona o una colonia de Digglet viviendo debajo?

        -Son Miltank, cagan como si no hubiera mañana-dijo Angie antes de ingresar al edificio.


        Con la certeza de que Angie debía de haber visto muchas películas de vaqueros recientemente AJ se sentó en el paso para observar las grandes extensiones de terreno que tenía frente sí, probablemente mucho más de lo que su vista abarcaba, también observó que junto a los bovinos rosados había, en mucha menor cuantía, otro tipo de pokemon siendo estos unas criaturas que apenas rebasaban el medio metro de altura y de piel de un intenso azul que sin embargo estaba oculta casi en su mayoría por un capa de sedosa y algodonosa lana que cubría su cuerpo a excepción de su cara y las cuatro extremidades, del mencionado color azul, y su cola de color amarillo y negro que acababa en una lustrosa esfera naranja.


        Mareep, el pokemon lana: El pelaje de Mareep almacena electricidad estática, cuando más tiene más brilla la bombilla de su cola-Fue la escueta información proporcionada por la pokedex de AJ.


        Además de los electrizantes ovinos se podían oír los mugidos de un Tauros que el pelinegro no alcanzaba a ver pero que realmente era el único que ser que podía ser peligroso para él, así que decidió estar atento y tener una pokeball a mano. De todos modos, costaba creer que un ambiente tan bucólico pudiera pasar algo malo.


        - ¡A por él!


        AJ oyó ese grito, pero cuando quiso reaccionar se vio a si mismo tirado en el suelo y pudo notar como alguien o algo trataba de atarle las manos con una cuerda.


        - ¡Lo hemos capturado! -dijo una voz femenina

        - ¡Nunca debiste ir al oeste de Ciudad Iris, forastero! -dijo otra voz también de niña.


        Con algo de dificultad debido a estar maniatado el pelinegro consiguió levantarse y girarse para ver a sus agresoras, estas eran unas niñas, más jóvenes que Angie, gemelas y para colmo vestían con la misma ropa siendo esta una camisa a cuadros y unos pantalones vaqueros además de un típico, o estereotipado, sombrero de cowboy siendo este la única diferencia ya que mientras el sombrero de una era blanco el de la otra era rosa.


        - ¿Quiénes sois vosotras? -preguntó AJ

        - ¡Eso teníamos que preguntártelo nosotras! -dijo la de sombrero blanco.

        -También es verdad-pensó el de Pueblo Paleta- Me llamo AJ, soy amigo de Angie-explicó.

        - ¿Angie? -preguntó la de sombrero rosa.

        - ¿La prima Angie? -volvió a preguntar ahora la de sombrero blanco- ¡Entonces todo está bien! -añadió jubilosa-Hortensia, desátalo.

        -Por última vez hermanita yo soy Azucena-replicó la de sombrero rosa- Tu eres Hortensia

        - ¿Estás segura? -preguntó la de sombrero blanco

        -Pues ahora que lo dices…-respondió su interlocutora con un creciente tono de duda.

        - ¿Me puede desatar alguien? -pidió AJ con cómica resignación.

        -Preguntémosle a papá –decidió la de sombrero rosa.

        -Sí-afirmó la otra-seguro que él nos sabe distinguir.


        Así, ignorando al chico maniatado, el par de niñas se alejaron dando divertidos y despreocupados saltitos dirigiéndose hacia el edificio por donde había ingresado Angie.


        -Cómo pueden unas niñas pequeñas hacer nudos tan fuertes-pensó el pelinegro tratando de zafarse de la atadura.


        Afortunadamente para AJ no tardó mucho en salir un hombre, presumiblemente el padre de las gemelas y por lo tanto tío de Angie, el cual consiguió liberar al de Pueblo Paleta de su ridícula prisión.


        -Perdona zagal por el desmadre de mis muchachillas, pero ¿Qué se le va a hacer? -dijo el hombre a modo de disculpa.

        -No pasada nada-dijo Aj frotándose las adoloridas manos

        - ¿Pasa algo? -preguntó Angie saliendo también del edificio principal.

        -Nada Angélica ya sabes cómo son tus primas-respondió el tío de la rubia.

        -Ya-se limitó a responder Angie

        -Oye- dijo el adulto-con este mozalbete aquí puedes acabar lo que queda de tu encargo.

        -Pues es cierto-dijo Angie- ¿Quieres ayudarme AJ?

        - ¿Angélica? -pensó AJ-sí, Angie, por mi vale-dijo en voz alta sin prestar demasiada atención realmente.

        - ¡Por todos los Sandshrew del desierto, muchas gracias! -exclamó el tío de Angie-Y no te preocupes ya me encargaré de recompensarte.


        Dicho esto, el hombre se fue para traer al poco rato un carro cargado hasta los topes de cantaros de leche como los que Angie estaba vendiendo anteriormente.


        -He dicho que te ayudaría-dijo AJ-Pero esto parece mucho para nosotros dos.

        -Tranquilo-dijo la rubia de la coleta- lo moveremos con energía Solar-añadió para luego llevarse los dedos a los labios y lanzar un penetrante silbido.

        AJ se puso a pensar en lo que Angie querría decir y rápidamente su imaginación le hizo elucubrar con tecnológicos vehículos con sus correspondientes paneles solares y sus grandes ruedas que debían de proporcionarle la suficiente fuerza para arrastrar el carro.


        -Taaaaaaaaaaros.


        Aquel mugido sacó al pelinegro de sus pensamientos y rápidamente hizo que AJ se fijara en el pokemon que lo había producido, era una criatura cuadrúpeda y con una altura de ciento cuarenta centímetros aproximadamente, de piel castaña a excepción de un espeso collarín de pelo, más grisáceo, situado alrededor del cuello, el pokemon también poseía dos cuernos no demasiado largos pero si afilados y de color gris también eran una especie de pequeñas esferas que tenía en su cara, sin embargo lo que más destacaba de la anatomía del bóvido eran las tres colas en continuo movimiento que poseía.


        -Tauroooos-volvió a mugir el pokemon mientras arañaba la tierra con sus cascos.

        -Pues ya podemos irnos-dijo Angie, la cual había atado el carro al pokemon mientras AJ lo había estado admirando.

        -Vale-dijo AJ- ¿Pero y lo de la energía solar?

        - ¿He dicho energía solar? -preguntó Angie-¡Quería decir energía de Solar!-aclaró entre risas.

        -Me parece que no lo entiendo-expresó AJ con duda.

        -El Tauros se llama Solar-explicó con simpleza Angie haciendo que AJ cayera al suelo por la impresión que le produjo esa afirmación.

        -Vaya día que llevo-musitó el pelinegro para sí


        Una vez el pelinegro se reincorporo tanto él como Angie pusieron rumbo hacia el sur, hacia Ciudad Olivo, no tardaron mucho en ver desde una colina a las afueras de la ciudad lo que más destacaba de la misma: El mayor puerto comercial de todo Johto. Continuaron caminando, el AJ a pie y la rubia a lomos de Tauros mientras que la vivaracha Pichu jugaban entre los herméticos cantaros de leche. No tardaron en pasar por un edificio que, a estas alturas, AJ ya conocía de memoria, un edificio que si por algo destacaba era por la palabra GYM escrita en la fachada.


        -Este es el Gimnasio Pokemon de Ciudad Olivo-explicó Angie-Pero me temo que no vas a poder entrar-añadió la rubia.

        - ¿Por qué? -quiso saber AJ

        -Cómo explicarlo…-expresó Angie- Resulta que el faro de Ciudad Olivo tiene un pokemon que se encarga de iluminar el camino a los barcos-comenzó a explicar-Pero resulta que ese pokemon ahora este enfermo y la líder de gimnasio lo está cuidando.

        -Que atenta por su parte-opinó AJ.

        -Sí, también es verdad es que es su pokemon-matizó Angie-lo que pasa es que lo tiene como prestado al faro-terminó por explicar.

        -Yo no sé sí sería capaz de hacer eso-reconoció AJ.


        Continuaron hablando y haciendo las entregas a lo largo, y ancho, de Ciudad Olivo apuntando Angie la entrega efectuada y la cantidad cobrada.


        -Todavía no me has dicho por qué haces esto-preguntó AJ.

        -Bueno-explicó Angie-Nunca viene mal ayudar a la familia, pero además quiero ahorrar dinero para poder iniciar mi viaje pokemon.


        El pelinegro, en ese momento, no pudo evitar sentir una mezcla de admiración y de cierta vergüenza a la vez, vergüenza porque él, pese a no ser demasiado derrochador, nunca se le pasó por la cabeza hacer eso y admiración precisamente por el hecho de que, a Angie, más joven que él, se le hubiera no solo ocurrido hacer eso sino también llevarlo a cabo.


        - ¿Y tienes pensado dónde? -volvió a preguntar AJ.

        - No lo sé-reconoció Angie – Ya conozco Kanto y algo de Johto, y la verdad es que me gustaría empezar en otra región, algo totalmente nuevo-explicó la rubia.

        - ¿Hoenn, por ejemplo? -sugirió y preguntó a la vez el pelinegro

        -Podría ser-dijo Angie-Solo espero que el fic aguante lo bastante para verlo-añadió con la cabeza gacha.

        - ¿Has dicho algo? No te he oído-dijo con sinceridad el oriundo de Pueblo Paleta

        -Nada importante-dijo la rubia- ¡Mira, ya hemos llegado!

        AJ observó, y sintió, el romper del oleaje contra a estructura a los pies del faro, luego alzó la vista para observar el faro una estructura vertical con una colorida fachada azul y blanca que recordaba a la gran masa de agua la que se encontraba y también, pese a ser de día, la luz que no puede faltar en un faro que se precie para guiar las embarcaciones en las procelosas aguas de la noche.


        -Es bonito, supongo-dijo AJ- ¿Pero por qué me has traído aquí?

        -Aquí es la última entrega que nos queda-dijo Angie-Además podrás conocer a la líder de gimnasio.


        El entrenador giró la cabeza y Angie tenía razón, casi sin que se él diera cuenta el peso del carro se había reducido conforme habían ido haciendo las entregas, cosa que Solar agradecía. Así la chica de Ciudad Verde agarró el último cántaro de leche Mu-mu para, junto a AJ, adentrarse en la edificación.

        El par entró dejando a Tauros fuera y lo primero que pudieron observar fue un pequeño recibidor con una plaquita en la pared que rezaba:” Que la luz del faro nos guíe a buen puerto” eso y unas infinitas escaleras de caracol.


        -Y querrás que subamos las escaleras, claro-dijo AJ con una peculiar mezcla de amargura e ironía

        -No, hombre-expresó Angie-Usaremos el ascensor.


        Con esa intención Angie encaró la puerta del elevador solo para ver que tenía colgado en la puerta un cartel con el mensaje: Fuera de servicio.


        -Pues me parece que vamos a tener que subir por las escaleras-dijo Angie con una forzada sonrisa mientras que una gruesa gota de sudor corría por su sien abajo.

        -Desde luego…-comenzó a decir AJ-Vaya día-resopló.


        Con tan excepcionales ánimos el pelinegro y la rubia, y el cántaro de leche también, subieron por las estrechas y retorcidas escaleras oyendo el continuo vaivén de las olas, probablemente no tardarían ni diez minutos en llegar al último piso, pero a ellos les pareció una eternidad.


        -Yas…Yasmin…Yasmina-dijo Angie entre jadeos- ¿Estás aquí?

        - ¿Angie?-preguntó una voz femenina-Sí, estoy aquí.


        Si al pelinegro le llegara el oxígeno tras subir la tremenda escalinata pudiera haber mirado por la ventana y haber visto el área residencial situada al noreste de la ciudad o la zona portuaria situada en la zona sur-suroeste pero de momento solo se fijo en el pokemon que estaba tumbado sobre una manta en el suelo; Una criatura de piel amarillo, bípeda y que alcanzaba los ciento cuarenta centímetros de altura, poseía unas extremidades sin dedos distinguibles, aparte de una uña en el pie, poseía también unas bandas negras en su alargado cuello y en su cola, la cual acababa en una brillante esfera roja, así como en sus cónicas orejas, finalmente también destacaba otra esfera roja en su frente y el color blanco de su vientre.


        -Aaaaaamfa-expresó con dificultad el pokemon.

        -Tranquilo Amphy-le reconfortó la que parecía ser su entrenadora-Seguro que todo saldrá bien.


        Ahora los ojos del pelinegro se fijaron en quien había dicho esas palabras, una chica de altura promedia, con cabello de color castaño claro y ojos del mismo color, la joven en cuestión vestía con un elegante y a la par sencillo vestido blanco de tirantes con un lazo a la altura del pecho como único adorno.


        Quizás fuera que el corazón de AJ le exigiera oxigeno tras subir por las escaleras y por eso latía tan rápido, o quizás fuera la luz que entraba por los cristales y resaltaba el color de los ojos de la líder de gimnasio, quizás fueran sus adorables coletas que parecían restar preocupación de su blanco rostro, o quizás fuera que efectivamente el pelinegro se estaba ahogando.


        -So…soy Aslifer de Pueblo Palejota-se presentó el pelinegro-Quiero decir AJ Slifer de Pueblo Paleta-añadió con una necesaria y obvia rectificación.

        -Yo soy Yasmina de Ciudad Olivo-se presentó la chica.

        -Aquí te traigo la botella de Leche Mu-mu para Amphy-dijo Angie.

        -Gracias Angie-dijo Yasmina-sin embargo, me temo que ya es tarde-añadió con una evidente tristeza.

        - ¿Cómo? -dijeron a dúo Angie y AJ

        -Creo que el estado de Amphy es tan avanzando que la nutritiva leche Mu-mu ya no surte efecto-dijo la de pelo castaño.

        -Pero eso es horrible-respondió Angie- ¿No hay nada que puedas hacer?

        -Me temo que no-dijo Yasmina con gesto cabizbajo-Aunque…quizás si hay una cosa-añadió con un tono de ligera esperanza.

        - ¿Y qué es? -volvió a preguntar la rubia

        -Más allá del mar, en Ciudad Orquídea, hay un hombre capaz de preparar una medicina especial, solo la prepara en ocasiones especiales por lo que hay que encargarla, yo iría, pero Amphy está muy unido a mí, no puedo dejarlo a cuidado de nadie-finalizó la líder de gimnasio.

        -Quizás…quizás yo pudiera ir-sugirió AJ.

        -Eso sería fantástico-dijo Yasmina cogiendo repentinamente las manos de AJ- ¡Muchas gracias!


        Yasmina en ese momento de alegría había cogido las manos del pelinegro casi sin darse cuenta, pero cuando se dio cuenta rápidamente las soltó a la par que un ligero rubor apareció en su esclarecido rostro


        - ¡Pues arreglado entonces! -dijo Angie apartando a AJ antes de que se colapsara.


        Así Angie y AJ bajaron las escaleras en silencio, al menos por la parte de AJ, hasta que llegaron a la base del mismo donde esperaba el Tauros de curioso nombre.


        -Es un poco tímida-dijo Angie refiriéndose a Yasmina-Pero es muy agradable-añadió poniendo rumbo al puerto.

        - ¿Qué? -preguntó AJ siguiéndola inconscientemente.

        -Sabes-dijo Angie por cambiar de tema-He visto que cuando mi tío me llamaba Angélica te has extrañado.

        -Ah-recordó el pelinegro-Pues un poco sí, tanto tiempo llamándote Angie…

        -Sí, prácticamente todo el mundo me llama Angie-dijo la rubia-Así que a veces se me olvida que me llamo Angélica, seguro que conoces esa sensación.

        -Un poco sí-dijo AJ riéndose-Pero yo nunca he ocultado que mi nombre AJ viene de Aaaa¡Aaaaaaaay!


        Si, efectivamente, y una vez más, AJ en una muestra más de lo peligroso que puede ser ir distraído por la calle volvió a colisionar con otra persona cayendo bruscamente ambos al suelo.


        - ¡Empiezo a estar harto de esto! -se quejó el pelinegro con un evidente tono de dolor en su voz.

        -La verdad es que esto ya empieza a ser un recurso de escritor vago-dijo Angie.


        El pelinegro no entendió lo que quería decir Angie y sinceramente tampoco estaba con ánimos de intentar entenderlo, lo que sí hizo fue mirar por el rabillo del ojo para ver con quien se había chocado esta vez, era una chica de su misma edad, aproximadamente, vestía con una camiseta roja de tirantes que dejaba ver una ligeramente bronceado abdomen, tono que presentaba toda su piel obviamente, también vestía con unos pantalones campana de color azul y unas sandalias, pero lo que más llamaba la atención de la chica era su larga cabello de color rojo peinado o recogido en una salvaje coleta, y por si el cabello pelirrojo no era lo suficiente llamativo de por sí el de esta chica presentaba varias mechas de un vistoso verde claramente tintado pero que combinaba con los ojos esmeralda de la chica.


        - ¡Pero bueno! -se quejó la de momento desconocida- ¡Se choca contra mí y encima me grita! -añadió mientras se reincorporaba.

        -Ha sido un accidente-se disculpó AJ que no tenía ninguna gana de que le gritara

        -Ya-contestó esta no demasiado convencida- ¿Seguro que no eres uno de esos pervertidos que van chocándose contra las mujeres como yo a propósito?

        -Claro que sí-replicó el pelinegro con ironía- y me he traído a mi amiga y a su Tauros por puro fetichismo-añadió con igual tono.

        -Con que vas de listillo ¿eh? -dijo desafiante mientras cogía una pokeball-Me parece que esto solo hay una forma de solucionarlo…

        -Me encantaría-mintió AJ-Pero tengo que coger un barco ahora mismo rumbo a Ciudad Orquídea-añadió el de Pueblo Paleta que no tenía ningunas ganas de combatir.


        -Tu tranquilo-interrumpió Angie-El barco todavía tardará en llegar ¡Tenéis tiempo de sobra para el combate!

        -Taaaaroos-baló el gran mamífero para corroborar las palabras de la rubia.


        Al oír esas palabras AJ giró la cabeza bruscamente casi como si se tratara de un Noctowl con una expresión de divertida psicosis, divertida para cualquiera menos para él, en su rostro que fue acompañada de un irónico “Gracias por la ayuda”


        No hubo mucha más que decir, casi sin querer el pelinegro se vio en una playa razonablemente vacía con una Pokeball en mano y frente a su vociferante oponente.

        -Sera un combate de tres Pokemon-decidió la chica de ojos verdes-Y empezaré yo.

        Acto seguido y sin dejar a AJ meter baza la chica arrojó su Pokeball liberando a una criatura que no alcanzaba el metro de altura, de piel de una tonalidad azul oscuro que hacía resaltar el vivaz rosa de una especie de plumas que tenía a modo de cola, también resaltaba sobre su piel unas ovaladas marcas amarillas en su frente y su pecho, también tenía tanto en sus brazos como sus piernas dos fuertes garras blancas, finalmente en una de sus pequeñas orejas también había una pequeña pluma rosada la cual, por el tamaño de la misma, permitían deducir que el individuo se trataba de una hembra.


        - ¡Niiiisel! -expresó la pokemon adoptando una pose de batalla.


        -Sneasel, el Pokemon Garra Filo: Pokemon muy astuto que ataca en la oscuridad a su presa, este pokemon trepa a gran velocidad usando sus garras curvadas que pueden extender durante el combate-informó la pokedex de AJ.


        El pelinegro miró hacia el cielo de media tarde con el claro convencimiento que debía replantarse varias cosas, estaba combatiendo con una desconocida que prácticamente le había abordado en plena calle, con un Tauros llamado Solar como testigo y todo ello porque iba a atravesar el mar en barco por que otra desconocida, por muy líder de gimnasio y muy buenas intenciones que tuviera se lo hubiera pedido, pero de momento tocaba centrarse en combate…


        - ¡Adelante Hydra!-exclamó AJ mientras arrojaba la pokeball de la pokemon acuática.

        -Siiiii-expresó la pokemon acuática manifestándose en la orilla.

        -Bonito pokemon-dijo la chica de explosivo cabello-Por eso te dejare que ataques tú primero-añadió con tono condescendiente.

        - ¡Rayo Burbuja! -exclamó AJ.


        Así desde el agua la himpocampo esputó una tromba de burbujas dirigidas hacia la plumífera mamífera la cual lejos de retroceder o amedrentarse se deshizo de ellas con un simple zarpazo.


        -Niiiis-dijo la pokemon siniestra orgullosa tras la demostración de poder que había hecho.

        -Ahora nos toca a nosotras-exclamó la chica- ¡Sneasel usa Cuchillada!


        Así el la pokemon emplumada hizo que sus garras adquirieran un brillante color blanco a la par que las mismas comenzaron a crecer, luego se lanzó corriendo hacia el agua con la clara intención de atacar a la pokemon acuática.


        - ¡Hydra usa Agilidad! -exclamó AJ.


        Así ante el ataque de la pokemon de doble tipo la pokemon acuática se relajó para liberar tensión de todos sus músculos lo cual le permitió aumentar su velocidad, mientras que su cuerpo adquirió un ligero brillo celeste, lo cual le permitió esquivar a su oponente y hacer que esta se llevara una involuntaria, pero previsible, zambullida.


        - ¡Ahora Hydra usa Rayo Burbuja! -volvió a pedir AJ.


        Aprovechando la ventaja de tener el elemento a su favor la Seadra comenzó a nadar alrededor de su oponente mientras lanzaba andanadas pompas que impactaban directamente en la Sneasel.


        -Ja-expresó con despreocupación la pelirroja - ¿De verdad crees que iba a mandar a mi Pokemon al agua si estuviera indefensa? ¡Sneasel usa Surf! -exclamó luego.

        - ¡Niiiiis! -chilló la pokemon.


        Como si con ese chillido fuera capaz de movilizar las aguas la Sneasel conjuró una gran ola, colocándose en la cresta de la misma y evitando los Rayos Burbuja que eran engullidos por la acuática pared.


        - ¡Sácala del agua! -exclamó la chica.


        Obedeciendo a su entrenadora la Sneasel dirigió la ola hacia la playa arrojando a la pokemon acuática fuera de su elemento natural quedando esta desvalida, o al menos eso creía la oponente sin nombre.


        -Cuchillada-volvió a pedir para la entrenadora de Sneasel.

        - ¡Hydra usa Bote! -exclamó AJ


        Ante la acometida de la ágil pokemon de afiladas garras la Seadra se reincorporo tensando su cola, o apéndice según como se quiera ver, la cual adquirió un fulgor blanco y que usó para usarla a modo de muelle para propulsarse y evitar el ataque de la pokemon siniestra.


        - ¡Ahora usa Pompa Dragon! -exclamó AJ

        - ¿Pom…? ¿¡Pompa Dragón!?-exclamó la chica de pelo explosivo que no tenía ni idea de lo que el pelinegro pretendía.


        Una vez en el aire y a salvo la pokemon acuática, que sí sabía lo que su entrenador pretendía, volvió a expectorar la tanda de burbujas.


        -Bah-expresó más despreocupada la chica-Es solo otro Rayo Burbuja ¡Cuchillada y revienta las pompitas!

        La pokemon de los tipos siniestro y hielo con gesto de confianza volvió a iluminar sus garras con el albo fulgor característico del ataque Cuchillada para luego destrozar todas las burbujas, sin embargo, no esperaba que al estallar las pompas estas liberaran un vaho verdoso que inhaló la Sneasel, la cual sin pretenderlo se quedó quieta por el efecto secundario del mencionado vaho sobre su organismo.


        - ¡Habías ocultado el Dragoaliento dentro del Rayo Burbuja! -exclamó la chica al descubrir lo que AJ había hecho.

        -Y hay más-dijo AJ que no podía evitar un tono de victoria-Mirad hacia arriba.


        Tanto la Sneasel como la pelirroja alzaron la cabeza para ver, y la primera también sentir, como la Seadra descendió desde las alturas para impactar contra la comadreja dejándola hundida en la arena de la playa.


        -Esniiiiiis-expresó la pokemon derrotada con sus ojos girando desorientados.

        -Vuelve Sneasel-dijo la entrenadora haciendo regresar a la pokemon a su esférico contenedor-Ahora puedes elegir tú, si quieres-ofreció la pelirroja.

        -Creo que eso haré-dijo AJ que agradeció mentalmente que Hydra supiera qué hacer cuando a él se le ocurrió lo de “Pompa Dragon”-Descansa Hydra-añadió mientras su pokemon volvió a su esfera bicolor.


        Luego el entrenador oriundo de Pueblo Paleta arrojó una Safari-Ball que libero al insecto de grandes cuchillas mientras que por su parte la chica de volcánico cabello lanzó su propia pokeball la cual liberó a un gran ofidio cuyo color principal era el azul marino aunque presentaba otros colores distintos como unas marcas amarillas tanto en su cara como en su serpentino cuerpo, o unas violetas presentes también en su cara abdomen y cola o el rojo presente tanto en sus maliciosos ojos como en sus colmillos, visibles aun con la boca cerrada, o en la parte exterior de la cola de espada que poseía.


        -Sivaaaaaipa-siseó el pokemon venenoso mientras enseñaba su lengua viperina.


        -Una pregunta-interrumpió AJ- ¿Cómo te llamas?

        -Me llamo Silvia-dijo la chica con toda normalidad-Pero tú puedes llamarme tu peor pesadilla-añadió con tono risueño para luego soltar una risotada.


        El pelinegro sonrió para sus adentros, el que la chica le hubiera dicho su nombre tan tranquilamente y hubiera hecho esa broma le hacían pensar que quizás solo fuera persona de carácter “volcánico” y que ahora estaba disfrutando del combate. Combate en el que ahora él también estaba totalmente inmerso.


        -Blade usa Tijera X-inició AJ.

        -Cola Veneno-contraatacó Silvia.


        Obedeciendo a sus entrenadores el insecto de verde anatomía cruzó sus cuchillas formando una especie de X luminiscente mientras que su oponente hizo que su cola con forma de espada, al menos la parte final, se encendiera con un brillo violeta.


        - ¡Saaaider!

        - ¡Sivaaaaipaaaar!


        Así tras lanzar sus respectivos gritos de batalla ambos pokemon se enzarzaron en un intercambio de golpes con sus partes afiladas usándolas tanto para atacar como para protegerse.

        -Así no vamos a conseguir nada-pensó AJ viendo como cada golpe era contrarrestado- ¡Blade usa Ataque Ala! -dijo en voz alta.


        Obedeciendo a su entrenador el Scyther desplegó sus alas y se lanzó rápidamente contra su oponente consiguiendo golpearle varias veces.


        - ¡Otra vez Ataque Ala! -pidió AJ.

        - ¡No le dejes Seviper! -exclamó Silvia por su parte.


        El pokemon mantis volvió a lanzarse sobre su venenoso oponente el cual reaccionó abriendo la boca y lanzando desde el interior de la misma un torrente ígneo que impactó directamente contra Blade.


        - ¡Muy bien ese Lanzallamas! -animó la pelirroja- Ahora usa Colmillo Veneno-añadió Silvia.


        Aprovechando que el amenzador artrópodo estaba dolorido por el ataque de fuego el ofidio se lanzó sobre él mientras sus intimidantes colmillos adquirían un fulgor violáceo.


        - ¡Blade, Contador! -reaccionó rápidamente el de Pueblo Paleta.


        Ante la visión de los brillantes colmillos del Seviper el pokemon de AJ generó un aura rojiza alrededor de su cuerpo, lo que hizo que cuando los mencionados colmillos entraron en contacto con su piel el Seviper fuera despedido varios metros sobre la arena.


        -Vaaaiper-jadeó el pokemon venenoso reincorporándose.


        Blade también jadeó intentando ponerse en pie sin embargo algo le hizo, en sentido más literal de la palabra, hincar rodilla al suelo y es que en el ataque interior el Seviper había conseguido inyectar parte del veneno en el interior del organismo, manifestándose esto en una fea mancha purpura en el hombro.


        -Vuelve Blade-dijo AJ haciendo regresar al Scyther a su pokeball, ya que tampoco quería que su pokemon sufriera innecesariamente en un combate intrascendente.


        -Entonces yo gano esta ronda-dijo feliz Silvia-Vuelve Seviper-añadió mientras cogía una pokeball.


        La pelirroja arrojó su última pokeball que liberó a un pokemon reptil pero muy diferente a su compañer de equipo, se trataba de un reptil bípedo de piel verde, poseía también un abdomen rosado y unos ojos ambarinos que le daban un aire de serenidad, el mencionado pokemon poseía una larga hoja que parecía brotar de su cabeza, también contaba con tres hojas en la zona de las muñecas y en otras dos en su parte trasera.


        -¡Groooovaail!-exclamó el reptil verde al manifestarse sobre la arena.

        El pelinegro sonrió mientras la brisa de la tarde levantaba un poco de arena, llevaba demasiado tiempo combatiendo, y viendo combates, para saber lo que el “guion “exigía, y eso era una lucha entre dos pokemon de tipo planta, y si además era su pokemon inical mejor que mejor.


        - ¡Adelante Saur! -exclamó AJ lanzando la pokeball del que sería el último contendiente de esa improvisada batalla.

        - ¡Eiiiivisoor! -exclamó el pokemon cuadrúpedo en cuanto apareció.

        -Empezaremos nosotros-dijo Silvia- ¡Grovyle usa Hoja Aguda!


        El lagarto flexionó sus tridáctilas piernas para dar un potente salto a la par de que las hojas de sus extremidades superiores, envueltas en un intenso color verde, se unían, la de cada brazo por separado, en una sola que por longitud y filo no tenían nada que envidiar a una espada autentica.

        .

        -Saur esquívalo-pidió AJ viendo como el pokemon bípedo se lanzaba en picado con sus dos filosas hojas-espadas sobre el pokemon cuadrúpedo.


        El pokemon de tipo dual pese a ser más lento que su oponente tuvo tiempo de dar un salto hacia atrás para eludir con cierta comodidad el ataque, lo cual generó que el ataque del Grovyle levantara una gran catidad de polvo al impactar su ataque contra la arena.


        - ¡Saur usa Bomba Lodo! -exclamó AJ.


        Parcialmente oculto entre la nube de arena levantada el pokemon de AJ disparó una tanda de esferas de lodo negruzco hacia el lagarto de panza rosa.


        - ¡Esquívalo Grovyle! -exclamó Silvia.


        No era necesario decirlo dos veces y el pokemon bípedo haciendo gala tanto de velocidad como de flexibilidad se estiró hacia atrás hasta el punto de poner su espalda casi en posición horizontal lo cual impidió que le impactaran las venenosas esferas.


        -Grooooo-expresó orgullo el reptil de la hoja en la cabeza mientras se reincorporaba.


        Lo que el Pokemon de Silvia no esperaba es que al adoptar su posición natural un fangoso perdigonazo le impactara de lleno en el hocico. Y en contra de lo que pudiera aparecer el Grovyle tras recibir tan dañino ataque, y probablemente reprimiendo parte del dolor, se limpió los restos de fango con las hojas de sus brazos y luego lanzó una sonrió desafiante a su cuadrúpedo oponente a la par que fijaba su penetrante mirada amarillenta en él.


        -Sooooor-replicó el pokemon de ojos sostiendo la mirada con una actiud tan tranquila como seria.

        - ¡Jo jo jo! -rió estruendosamente Silvia-Parece que ha nacido una bonita rivalidad.

        -Sí-dijo AJ que quizás rememoraba aspectos de su viaje.


        Sin embargo, un fuerte ruido le sacó de las cavilaciones, el sonido de un barco atracando en el puerto de Ciudad Olivo, AJ entonces se giró hacia el Tauros donde Angie se estirazaba y bostezaba, señal casi inequívoca de que se había dormida sobre el bovino, sin embargo, esta al ver el barco hizo un gesto con la mano al pelinegro, la señal era clara, ese barco era el suyo.


        -Me temo-comenzó a decir AJ-que me tengo que ir-añadió mientras hizo regresar a Saur a su pokeball.

        - ¿C-Como? -expresó una contrariada Silvia.

        -Adios-se despidió AJ para acto seguido echar a correr, temeroso de perder el barco.

        - ¡Nadie deja a Silvia Jara en mitad de un combate! -vociferó la pelirroja- ¡Y además no me has dicho tu nombre!


        Sin embargo, el pelinegro ya no estaba allí para escuchar sus gritos, por el contrario, estaba corriendo en dirección al puerto con la necesidad, pero el nulo deseo, de coger un barco.


        -¡AJ!¡AJ, para!


        El entrenador de Pueblo Paleta, todavía corriendo, giró la cabeza y eso a punto estuvo de hacer que se cayera y no porque el pelinegro fuera tan torpe como para caerse por mirar hacia atrás mientras corría, que por momentos sí, sino porque al girarse vio como la rubia montada en un toro que se autofustigaba con sus tres colas se acercaba a gran velocidad y llamándole a grito pelado.


        - ¿Qué pasa? -dijo AJ entre jadeos

        -La chica pelirroja me ha dado esto-dijo la improvisada jinete mientras lanzaba un objeto al pelinegro-me dijo que era para ti.


        El pelinegro observó el objeto que Angie le había dado era un pequeño recipiente de cristal con un líquido incoloro y con una pegatina en la que había escrito “Antidoto”


        - ¡AJ date prisa ¡¡Ya hablaremos! -Le apremió Angie mientras ella y su cornuda montura se alejaban del pelinegro.


        El susodicho no tardó mucho en llegar y embarcar en el transporte que le llevaría a Ciudad Orquidea, una vez allí aplicó el antídoto sobre Blade y le dejó descansar de vuelta a su pokeball, luego se sentó en una silla en cubierta esperando que el trayecto pasara cuanto lo antes posible.


        -De momento-dijo el pelinegro con la mano en el abdomen-todo va bien-y por si acaso tengo esto-pensó mientras rozó con los dedos el frio cubo de latón que había puesto a su lado. -De todos modos- se dijo AJ mientras miraba el cielo anaranjado del atardecer-Estoy en un barco para cruzar el océano y todo porque me lo pidió esa chica, Yasmina.


        Si hubiera tenido un espejo hubiera podido ver como sus mejillas se enrojecían ligeramente, aunque él solo pensaba en mantener sus fluidos contralados, en eso y que el trayecto de vuelta lo haría a lomos de Iwasa o con la ayuda de Hydra o Hammer.


        -Atención queridos pasajeros-dijo una voz por la megafonía del barco-Si miran a su derecha podrán ver las misteriosas Islas Remolino.


        El pelinegro no giró la cabeza para no tentar a la suerte, pero no le hizo falta, aunque no pudiera ver las islas podía oír los torbellinos tan característicos de la zona y que circundaban a las islas, quizás para impedir que alguien que se acercara a las islas, quizás para impedir que nada saliera de las mismas. Y aunque el barco transcurriera a una distancia segura era indudable que los torbellinos le sometían a un mayor traqueteo al barco lo cual hizo que el pelinegro notara como todo su interior comenzaba a agitarse, probablemente esto le impidió notar como su colgante a comenzar brillaba ligeramente.


        -Desde luego…-comenzó a decir AJ que, por lo que pudiera pasar, tenía ya asido el cubo-Vaya día…


        ​​​​​

        Comentario

        • A.J
          Everlasting Bloom
          SUPAR PRUEBA
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          • 91
          • 🇪🇸 España
          • Paldea

          #34
          CAPÍTULO 24: EL VIENTO, EL PUÑO Y LA FLOR






          -Pues ya estoy aquí.


          Dicho esto, y aún mareado, el pelinegro con paso oscilante se bajó de la embarcación que lo había traído a la isla al suroeste de Johto y se alejó del, modesto, puerto de Ciudad Orquídea. Lo primero que pudo observar el oriundo de Pueblo Paleta fue como a diferencia de Ciudad Carmín o Ciudad Olivo donde inmediatamente un intenso olor a agua salada invadía los pulmones en esta ocasión esa sensación era mitigada debido a una fría brisa proveniente de las montañas situadas a las espaldas de la pequeña urbe.


          Una vez más el pelinegro observó el cielo anaranjado salpicado de alguna nube rosácea y calculó que debían de quedarle, aproximadamente, un par de horas de luz. Tiempo más que de sobra para hacer lo que tenía que hacer.


          Y no tardó mucho, un par de preguntas a las personas adecuadas le llevaron al sitio indicado, un pequeño edificio de aspecto antiguo, aspecto refrendado tanto por el estilo de construcción como por la negrura de sus paredes. Siendo eso lo más destacable junto a un logo en la parte alta de la fachada que ilustraba a un Ekans enroscado alrededor de una extraña vara.


          - ¿Hola? -preguntó el pelinegro antes de tocar- ¿Está abierto? -añadió tras tocar la puerta para llamar.

          -Adelante-respondió una voz anciana-y cierra la puerta que hace frío-añadió


          El pelinegro entró en el edificio y observó, con dificultad debido a la pobre iluminación, varios estantes cargados de extraños, y no muy saludables, ungüentos además de un mostrador detrás del cual estaba su interlocutor, una persona mayor, de piel arrugada y no demasiado alta, teniendo estas características resultaba extraño las modernas gafas de sol que tapaban sus ojos.


          - ¿Qué es lo quieres? -preguntó el anciano.

          -Pues…-comenzó a explicarse AJ.

          - ¡Shhhhhhh! -le chistó el anciano-tu cara lo dice todo.


          No diciendo nada más el anciano se acercó a una de las estanterías donde cogió varios ingredientes que puso juntos en un mortero y comenzó a removerlos enérgicamente. No tardó mucho en convertirlo todo en una pasta uniforme y casi liquida, que luego el anciano se molestó en introducir en un esférico bote de cristal.


          -Con esta medicina el pokemon del faro estará bien-dijo el extraño farmacéutico-que tenga reposo y expulse electricidad en las dosis adecuadas. Ya le pasaré la cuenta a la líder de gimnasio.

          - ¿Le ha pasado más veces esto? –preguntó el pelinegro extrañado

          -Más de las que puedo contar-dijo el anciano con un tono que más misterio sugería un extremo aburrimiento.

          -Vale-dijo AJ no demasiado seguro de lo que pasaba-muchas gracias-añadió cuando ya estaba dispuesto a irse.

          - ¿Quieres mandarlo por “correo urgente”? -preguntó el anciano.

          - ¿Correo urgente? -repreguntó el pelinegro.

          -Sígueme-dijo el extraño farmacéutico con tono cansado.


          Ambos salieron afuera y AJ se fijó en un pokemon que dormía plácidamente en el techo y que no había visto cuando entró, un ave de color blanco, mayoritariamente, con determinados detalles azules como sus pequeñas patas o las puntas azules de sus alas o como la parte superior de su cabeza, aunque indudablemente la característica más destacada del ave era un gran pico amarillo.


          -Peeeeelipeer-graznó el pelicano que revoloteó hasta el suelo cuando vio al anciano.

          -Pelipper-dijo el farmacéutico-Mándalo donde siempre-agregó con tono de rutina.


          El pokemon agua y volador no dijo nada más, engulló la medicina y emprendió el vuelo rumbó a Ciudad Olivo.


          -Mañana llegará a su destino-dijo el farmacéutico cuando el pelícano despareció por el horizonte-Así tendrás tiempo de disfrutar de Ciudad Orquídea-añadió-Que te vaya bien.


          No dijo más el extraño anciano que se volvió a introducir en su edificio, quedando así el pelinegro solo en la calle con la absoluta certeza de que no tenía ni de lo que acababa de pasar, sin embargo, lejos de preocuparse se dedicó en buscar al centro Pokemon con la clara intención, y necesidad, de hacer noche en la isla.


          Así, el entrenador oriundo de pueblo Paleta se dirigió al ya mencionado edificio con la intención de pasar la noche, no sin antes “someter” a sus pokemon a un chequeo necesario tras el combate con Silvia hace apenas unas horas.


          -Uffff-suspiró AJ dejándose caer sobre uno de los sillones de la sala de espera mientras, valga la redundancia, esperaba a que sus pokemon descansaran.


          -He oído que el líder es muy fuerte-comentó alguien a varios asientos a distancia de AJ

          -Ya-le contestó su acompañante-los pokemon de tipo lucha no son fáciles.

          -Cierto-volvió a decir su interlocutor-Aunque no parece un líder de tipo lucha.

          -Sí, quizá le sobra un kilo.

          -O dos.


          Los dos soltaron unas risas y se alejaron del lugar riéndose de su ocurrencia, ocurrencia que como el resto de la conversación fue escuchada por el pelinegro.


          -Tipo lucha-mencionó a AJ para sí.


          El pelinegro comenzó a repasar mentalmente la “lista” de pokemon que tenía a su disposición notando con alegría como pokemon como Iwasa, Henshi o Blade tenían ventaja de tipo contra el ya mencionado tipo por no hablar de pokemon como Waru, imune a tipo lucha, o Saur, resistente al mismo, e incluso Hammer con su físico, tanto para defender como para atacar, podía hacerlo bien en un hipotético combate. También es cierto que, y AJ lo sabía, no todo en un combate era cuestión de tipos.


          -Tengo que prepararme para el gimnasio-pensó AJ-pero hoy no, mañana-añadió mentalmente.


          Y efectivamente la mañana llegó y con ella el claro sol de la mañana que iluminó toda la isla, incluyendo el rincón donde AJ y sus criaturas entrenaban para el combate de gimnasio. El lugar estaba situado en la zona oeste de la isla, detrás de las montañas de la ciudad propiamente dicha, no muy lejos de la nueva, y única, Zona Safari de Johto.


          - ¡Bien chicos! -dijo AJ con renovadas energías tras una noche de sueño-vamos a practicar un poco, lo primero será disponernos por parejas-continuó-una será Saur e Iwasa.

          -Eiivisor

          -Aaaaaar

          -Otra- continuó el pelinegro- será Waru y Blade

          ¡Joooon jon!

          -Saider

          -Pues empecemos-concluyó AJ


          Tras la breve explicación las parejas comenzaron a intercambiar ataques y a esquivarlos como parte del entrenamiento que había dispuesto su entrenador, y todo esto bajo la supervisión de AJ.


          -Breeeeeei- expresó el Umbreon acercándose AJ, quizás preguntando por que su entrenador no le había asignado un compañero.

          -Veras Yami-dijo AJ-Como no creo que te vaya utilizar en este combate tengo otro objetivo para ti…


          El pelinegro no dijo más y se limitó a señalar con el dedo al último pokemon del equipo, siendo este el pequeño Cyndaquil que se limitaba a ver como sus compañeros de equipo intercambiaban ataques.


          - ¿Breeeeon? -inquirió el mamífero de piel azabache

          -Eres el más parecido a Foxy-se limitó a decir AJ


          Yami entrecerró los ojos, probablemente no le hacía gracia que le compararan con Foxy, no porque tuviera nada en contra de su compañera de equipo precisamente, pero finalmente se acercó al narigudo pokemon de fuego para supervisarle.


          De vez en cuando tanto los pokemon como AJ levantaban la vista para apreciar el escenario en que se encontraban, habían dejado los acantilados de la ruta 47 y se habían asentado en la ruta 48, preludio de la ya mencionada Zona Safari, la cual contaba con amplias explanadas verdes y unos tranquilos riachuelos como únicos accidentes geográficos relevantes, riachuelos que acabarían uniéndose al mar tras precipitarse por los ya mencionados acantilados.


          - ¡Iwasa usa Poder Pasado! ¡Látigo Cepa, Saur! -pidió AJ.


          El prehistórico reptil volador alzó el vuelo mientras generaba las peculiares piedras propias de ese ataque, mientras Saur desplegó las cepas para poder ejecutar uno de sus ataques característicos. Acto seguido el pétreo pokemon lanzó las seis piedras que componían su ataque a lo que Saur respondió despejándolo con las viñas, consiguiendo que ninguna de ellas le impactaran. Sin embargo, tanto AJ como el resto de pokemon observaron como una de las piedras rechazadas se dirigía peligrosamente al lugar donde se encontraban Yami y Bomber.


          -Umbreeeeeeon-exclamó el mamífero de piel azabache poniéndose delante del pokemon de fuego para protegerle. Sin embargo, cuando la piedra se acercó al par esta fue vaporizada por una repentina descarga de energía psíquica.


          -Gracias por pararla Waru-agradeció AJ.

          -Breeei-añadió Yami con el mismo tono

          - ¿Joooon? -se cuestionó el fantasma rascándose la cabeza con su espectral dedo.

          -Pues si tú no has sido…-pensó AJ.


          Acto seguido tanto el pelinegro como Yami y Waru giraron la cabeza y lo único que observaron fue al pokemon ratónfuego que les miraba con divertida extrañeza.


          -Quizás…


          Así el entrenador de Pueblo Paleta agarró su pokedex y apuntó al flamígero bebe con la misma y, casi al instante, AJ pudo leer que las siguientes palabras en la pantalla del aparato: Placaje, Malicioso, Paranormal.


          -Pues eso es-dijo el pelinegro, ya que no había que ser necesariamente listo para deducir que el ataque psíquico solo podía ser Paranormal-Y ya que estamos…-volvió a decir AJ apuntando ahora Yami con la intención de ver si con la evolución el pokemon de piel negra había aprendido algún nuevo ataque, pudiendo comprobar que a los que ya conocían como Eevee se le habían unido otros dos denominados Finta y Mordisco


          No había acabado el pelinegro de guardar la pokedex cuando el sonido de su pokegear le alertó de una llamada entrante.


          - ¿Diga? -preguntó AJ

          - ¿AJ?

          - ¿Angie? -repreguntó el de pueblo Paleta.

          -Sí, soy yo-respondió la rubia-Solo quería decirte que la medicina ya ha llegado ¡Y Amphy está mucho mejor!

          -Me alegra oírlo-dijo AJ contento.

          - ¿Cuándo vas a volver?

          -Voy a intentar ganar la medalla de Ciudad Orquídea, cuando lo consiga iré hacia Ciudad Olivo-dijo AJ-por cierto-añadió- ¿Cómo tienes mi número?

          -Me lo dio Izumi-respondió Angie-Nos vemos luego.

          -Adiós-dijo AJ para luego cortar la conexión-Chicos-dijo ahora mirando a sus pokemon-vamos a comer y luego entrenamos otro rato.


          Nadie puso objeción alguna y todos, AJ incluido, comenzaron a comer su correspondiente alimento con el relajante sonido del fluir del agua como banda sonora para su almuerzo, banda sonora a la que se unían también los zumbidos de los Ledyba y los alegres sonidos de los Hoppip mecidos por el viento.


          -Que rico-se dijo AJ tras comer para luego limpiarse la boca con una servilleta que enseguida arrugó y guardó en su bolsillo.


          Una vez hecho esto el pelinegro bostezó para dejarse caer sobre la hierba adoptando la tan característica pose de manos detrás de la cabeza que solo podía significar una cosa…


          -Chicos voy a cerrar los ojos, llamadme en cinco minutos.


          Pasaron los cinco minutos, diez minutos, media hora, una hora y otra…


          -¿Ciiiin?

          -¡Aaaaaaaaro!


          Quizás el Cyndaquil estaba preocupado de que su entrenador estuviera tanto tiempo dormido pero para cerciorarse de eso ya estaba su prehistórico compañero de equipo que lamió la mejilla de su entrenador haciendo que este pegara su correspondiente respingo. Lo que el entrenador de Pueblo Paleta vio fue, aparte del pokemon ratónfuego e Iwasa en primera plana, a Waru levitando a palmos del suelo, dormido también, a Yami hecho un oscuro ovillo, y también dormido, mientras que, por otro lado, más diligentes, Blade continuaba con el entrenamiento esta vez reduciendo a picadillo las hojas afiladas que Saur le lanzaba.


          -Perdonad-dijo AJ levantándose-se supone que teníamos que entrenar, aunque me alegro que algunos os lo hayáis tomado con calma-añadió mirando de reojo a Waru y Yami.

          -Breeeei-expresó el Umbreon que entreabrió sus ojos rojos para mirar con el rabillo del ojo a su entrenador para luego volver a sus oníricos mundos.

          - En fin-suspiró AJ-Volved-añadió mientras hacía regresar a sus pokemon a sus respectivas pokeballs.

          -Soooooor.


          El pelinegro dirigió ahora la mirada hacia su primer pokemon que ya dado el entrenamiento por finalizado comenzó a ramonear el pasto sobre el que se encontraba.


          -Se ve que hoy estoy despistado-se dijo AJ tras ver que no había hecho regresar al Ivysaur a su pokeball- ¿Quieres acompañarme? -dijo ahora en voz alta.

          -Eiiiivisoor-respondió el pokemon planta y veneno reincorporándose para comenzar a caminar junto a su entrenador.


          Antes de abandonar el lugar en el que se encontraban le dieron un último vistazo, notando como el cielo estaba teñido del característico naranja del atardecer, de cómo el sol parecía estar a punto de ser ingerido por el mar y de cómo los zumbidos de los Ledyba comenzaban a ser remplazados por los ulular de los Hoothoot.


          Así el par comenzó a descender entre los acantilados con la finalidad de llegar a Ciudad Orquidea, notando ambos como la temperatura descendía notablemente y como el viento del norte que comenzaba a azotar, quizás con más fuerza de la usual, contribuía definitivamente a ello.


          - ¡Soooooooor! -expresó Saur.

          -La verdad es que hace mucho frío de repente-dijo AJ.


          El entrenador de Pueblo Paleta se acercó a su pokemon con la intención de darle una palmadita para que no se parara pese al viento, notando para su sorpresa como la azulada piel del pokemon estaba tensa, inquieto, AJ miró la cara de su pokemon, notando una expresión de concentración casi preocupante.


          -Saur… ¿Notas algo? -preguntó AJ


          Casi a modo de respuesta el viento arreció con más fuerza obligando tanto a AJ como a Saur a entrecerrar los ojos por temor a que algo los dañara, al abrirlos de nuevo no podían dar crédito.


          -Combate contra mí.


          Entrenador y pokemon se miraron entre sí, visiblemente extrañados, luego dirigieron su mirada hacia su interlocutor: dos metros de criatura majestuosa e intimidante a partes iguales, de piel celeste salpicada de rombos blancos tanto en el costado como en las patas, unos ojos rojos que mantenía fijos en ellos y una extraña cresta hexagonal, parecida al contorno de un diamante, de un color azul intenso detrás de la cual surgía una espesa pero igualmente elegante melena de pelo morado intenso.


          - ¿Un Sui? ¿…Un Suicune? -se dijo a sí mismo AJ visiblemente sorprendido por la aparición de ese pokemon

          -Sí, combate contra mí-volvió a repetir.


          El pelinegro se rascó la cabeza, confundido, claramente el Suicune se estaba comunicando con el mediante telepatía, o algún medio similar, pero por qué ese ser de leyenda estaba frente a él era algo que no podía entender.


          -No es necesario que entiendas nada-repitió el pokemon legendario-simplemente haz lo que te pido, por favor.


          Un escalofrío recorrió el espinazo de AJ, el hecho de que una criatura como tenía en frente le pidiera algo por favor merecía el escalofrió, luego miró de reojo a Saur, este estaba razonablemente tranquilo esperando la decisión que adoptara su entrenador.


          -Bien-dijo AJ para luego respirando a fondo- ¡Vamos allá!


          No tuvo que decir el entrenador de pueblo Paleta nada más para que Saur agitara su lomo liberando una ráfaga de afiladas hojas que rasgaba el aire. Su regio oponente solo tuvo que sacudir su propio cuerpo para generar una brisa que dispersó el ataque.


          -Ahora es mi turno-resonó la voz mental del pokemon legendario.


          La criatura de piel celeste flexionó ligeramente sus piernas para luego lanzarse hacia su oponente de un grácil y a la par enérgico salto.


          - ¡Saur usa Látigo Cepa!-exclamó AJ.


          Rápidmente el pokemon planta desplegó las cuatro viñas que solía utilizar y se l usó para azotar a su oponente. Sin embargo, para sorpresa de AJ y su pokemon en cuando los herbáceos tentáculos golpearon a su oponente este pareció desaparecer.


          -¿¡Era una copia!?-exclamó AJ.


          Quizás fuera por instinto, pero Saur miró hacia arriba para ver como la imponente criatura, y sus ciento ochentaisiete kilos, se cernían sobre él.


          - ¡Saur, rápido Bomba Lodo!-pidió AJ


          El pokemon planta lanzó desde la flor desde su espalda una andanada de fangosas esferas que el Suicune respondió con su propia tanda, esta vez de burbujas, que colisionaron dando resultado una pequeña explosión.


          -Eivysooooor-gruñó el pokemon de tipo planta y veneno.

          -Sinceramente-volvió a decir, o a pensar, Suicune-Esperaba bastante más ¡Viento Afín!


          El legendario de tipo agua no dijo nada más y cerró los ojos conjurando una fuerte ventolera lo que unido al terreno mojado hizo que tanto AJ como Saur se fueran deslizando por el mismo, lo cual era peligroso considerando que la zona estaba sobre un, momentáneo, embravecido mar.


          -Adiós AJ Slifer.


          El Suicune dio un gran salto hacia el mar y comenzó a correr en dirección oeste por la superficie del agua, algo realmente digno de ver…pero claro, AJ no estaba para ver nada.


          El fuerte viento conjurado todavía soplaba con fuerza pese haberse marchado Suicune y tanto el entrenador de Pueblo Paleta como su cuadrúpedo pokemon tenían serias dificultades para tenerse en pie. Finalmente, un golpe de aire derribó al pelinegro lanzándolo hacia el abismo.


          - ¡Eiiiivy soour! -exclamó el pokemon visiblemente preocupado que rápidamente desplegó sus cepas consiguiendo asir con dos de ellas a su entrenador mientras que las dos restantes, igual que sus cuatros patas, se encargaron de agarrase a la traicionera superficie.


          El pelinegro, sintiéndose sujeto, respiro aliviado, aunque dicha sensación desapareció pronto, tan pronto en cuanto abrió los ojos y vio la mojada pared pétrea que tenía frente a él, luego miró hacia abajo observando las afiladas rocas que surgían cuando el bravo oleaje les dejaba.

          El pelinegro tragó saliva mientras el viento hacia que el agua le salpicara en la cara, lo primero que pensó fue en usar la pokeball de Iwasa pero teniendo en cuenta que la luz del sol estaba en clara disminución y que la posición en que se encontraba era “complicada” decidió que lo mejor era evitar moverse para no dificultar más la labor de Saur.


          - ¡Eeeeeeivisaaaaur!


          Tras las exclamaciones de Saur lo que AJ pudo ver, con dificultad, fue un fuerte resplandor blanco, eso hizo respirar al pelinegro confiado de que ese brillo proviniera del foco de un vehículo, quizás alguien que viniera a ayudarles.


          - ¡Vamos Saur! -animó AJ- ¡Un último esfuerzo!

          - ¡Sooooor! -


          A las dos cepas que ya tenía el pokemon planta puesto sobre él se sumaron otras pudiendo así “rescatar” a su entrenador sin problemas


          -Madre mía-se le escapó a AJ.

          - ¡Soooooor!¡Vinaaaasoooor!


          El pelinegro no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro al ver a Saur, su altura se había duplicado, con la mayor corpulencia que eso implicaba, ahora en vez de tener su azulada piel salpicada de manchas la tenía de pequeños granos o verrugas, concentrados en su mayoría en sus nuevas y gruesas piernas, finalmente su rosado bulbo había florecido en una flor roja de seis pétalos salpicada de pequeñas manchas blancas, esta flor estaba “sustentada” por un nuevo tallo leñoso el cual a su vez tenía en su base a cuatro grandes hojas, parecidas a las de una palmera, que apuntaban cada una a hacia un punto cardinal.


          -Saur… ¡Has evolucionado!


          AJ no dijo nada y se lanzó a abrazar al Venusaur en el que Saur se había convertido, pudiendo notar que si bien antes con un abrazo podía cubrir al pokemon entero ahora a duras penas alcanzaba a la cabeza.


          -Soooooor.


          El pokemon de tipo planta y veneno también mostró una expresión de felicidad y como consecuencia de ello desplegó una de sus cepas, más gruesas que antes, y agarró AJ para colocarlo en su lomo de tal manera que la espalda del pelinegro pudiera apoyarse, en caso de que fuera necesario, en el tronco leñoso.


          -Vamos Saur ¡A Ciudad Orquídea!


          El pokemon emprendió el paso tranquilo pero continuo hacia la costera ciudad, y en cuanto el par arribó a la mencionada urbe se dirigieron al centro pokemon donde el pelinegro, tras pedirle a la enfermera Joy de turno que le hiciera en el chequeo a sus pokemon, se dirigió a su dormitorio, una vez allí se quitó los pantalones y se tumbó sobre la cama con toda la intención de dormir…

          Pero no podía, su corazón palpitaba por los últimos acontecimientos: El misterioso encuentro con Suicune que poco menos que le había llevado a una situación de extremo pelinegro, la evolución final del pokemon que llevaba con él desde el principio de su viaje, todo eso impedía que el pelinegro pudiera conciliar el sueño, eso y la siesta que se había echado antes…


          Un nuevo día, con su correspondiente mañana, llegó. Los barcos zarpaban, la gente trabajaba y claro los entrenadores desafiaban los gimnasios, en estas se encontraba AJ delante del Gimnasio de Ciudad Orquídea ubicado al oeste de la ciudad.


          -Pues allá vamos-se dijo el pelinegro así mismo no sin antes lanzar un gran bostezo.


          El pelinegro entro en el gimnasio pokemon, observando cómo este parecía el típico dojo para practicar artes marciales, si se ignoraba una cascada, claramente artificial, situada al fondo de la amplia sala.


          - ¿Hola? -preguntó AJ al no ver a nadie ¿Hay alguien?

          -Espera, chico-dijo una voz femenina.


          AJ se giró observando que quien le había hablado era una mujer de mediana edad y cabello negro recogido en un moño que vestía con un delantal encima de un batín.


          -Me imagino que tú buscas a mi marido-prosiguió la mujer.

          -Sí ¿Su marido es el líder de gimnasio?

          -Sí, sígueme.


          AJ siguió a la mujer hacia el fondo de la habitación, justo hacia la cascada donde el pelinegro pudo ver para su pasmo a un hombre de mediana edad en la típica, o estereotipada, postura de meditación bajo las procelosas aguas que caían, aguas que cesaron en cuanto la mujer giró una gran manivela.


          - ¡Anibaaaal! -chilló la mujer-Ha venido un entrenador a verte.


          El hombre se levantó permitiendo así al pelinegro ver que se trataba de un individuo alto, de fuertes extremidades y gruesa barriga, además de un poblado bigote castaño al igual que su, ahora empapado, cabello.


          -Muy bien-respondió el hombre mientras cogía una toalla para acto seguido comenzar a secarse –No esperaba a nadie, así que me temo, cariño, que tu tendrás que ser la árbitra.

          - ¿Yo? -inquirió la mujer- ¿Si yo soy la que arbitra quién va a hervir las alcachofas?

          - ¡Estoy harto de la verdura hervida! -se quejó el hombre.

          - ¡Pues vete acostumbrándote! -respondió la mujer- ¡Si casi no te ves de los pies!

          -Socorro-pensó AJ al verse envuelto en esa discusión marital.


          Una vez Aníbal se secó y su esposa se resignó a hacer de árbitro comenzó el combate a ambos lados de un cuadrilátero situado en la misma sala.


          -Supongo que ya conoces las reglas-dijo el líder de gimnasio-Así que empecemos ya-añadió mientras arrojaba al primer participante del combate.


          La pokeball liberó al primer contendiente, este era una criatura bípeda de piel verde con grandes uñas rojas en sus extremidades, también contaba con una estructura similar a la cabeza de un champiñón situada en su propia cabeza y también presentaba cuatro esferas de color verde situadas al final de su larga cola.


          -Breeloom, Pokémon hongo: Breeloom se acerca al enemigo realizando un juego de piernas enérgico y ágil, tiene también una técnica pugilística muy depurada-informó la pokedex.

          -Pues combatiremos el boxeo con la esgrima-pensó AJ ya pokeball en mano- ¡Adelante Blade!

          - ¡Saaaaaaaider!

          - ¡Breeeelum!

          -Que empiece el combate-dijo la mujer sin demasiado entusiasmo.


          - ¡Blade usa Doble Equipo! -inició AJ.


          El insecto verde cerró los ojos un instante y cuando los abrió ya había generado una media docena de copias alrededor suyo.


          - ¡Recurrente! -exclamó el líder de gimnasio.


          El pokemon planta, hibrido a partes casi iguales entre un dinosaurio, un champiñón y un boxeador, exhaló desde su boca una miríada de pequeñas semillas doradas dirigidas hacia el insecto y a sus múltiples copias, quedando estas todas destruidas.


          - ¡Saaaaai!


          El pokemon champiñón alzo la cabeza observando como el auténtico Blade estaba encima de el con las cuchillas cruzadas dispuesto a utilizar el ataque conocido como Tijera X.


          -Eso es muy viejo-dijo Aníbal- ¡Gancho Alto!


          Su pokemon respondió iluminando sus bidactilas manos de un color azul, acto seguido flexiono las piernas para dar un gran salto consiguiendo conectar un golpe fuerte y seco en el pecho del insecto, impidiéndole así realizar el Tijera X.


          - ¡Golpe Cabeza! -exclamó el líder de gimnasio.


          El beligerante champiñón haciendo gala de un buen juego de piernas se plantó enfrente de su oponente dispuesto a darle un cabezazo, cosa que Blade pudo contrarrestar cruzando sus cuchillas.


          - ¡Blade apártate con ataque Rápido y Ataque Ala!


          El veloz insecto usó la ya conocida técnica de la estela blanca para ganar la espalda a su rival y justo cuando este se giró para seguir al Scyther este le propinó un golpe con el ala tensa que lo tumbó, derrotándolo.


          - ¡Breeeeeelum! -expresó el pokemon al recibir ese ataque tan dañino para él.

          -Breloom no puede continuar-dijo la esposa de Anibal -Scyther es el ganador.

          -Vuelve Breloom –dijo Aníbal haciendo regresar el pokemon para acto seguido lanzar la pokeball del siguiente.


          Dicho pokemon era una criatura no excesivamente alta, un poco inferior al metro y medio, con piernas y brazos razonablemente largos, su piel era de color azul, especialmente en la parte interior de su cuerpo, y marrón, en la superior, pero dispuestos de tal manera que generaban la sensación de que el pokemon llevaba ropa. Finalmente, lo más destacado de la criatura era su cabeza la cual presentaba una suerte de alerones a ambos lados de la misma, así como un picudo apéndice superior, dándolo estas dos estructuras un aspecto similar a una peonza.


          - ¡Jit!¡Jitmontop! -expresó el pokemon luchador.

          -Que continúe el combate-decretó la esposa de Aníbal.

          - ¡Blade usa Tijera X!

          - ¡Hitmontop usa Triple Patada!


          El insecto de piel glauca se lanzó hacia el beligerante “trompo” con sus características cuchillas, sin embargo, algo obligo al insecto a frenarse casi en seco mientras que por su parte el Hitmontop apoyó su peculiar cabeza en el suelo y girando como una huracanada peonza se aproximó a Blade para lanzarle tres fuertes patadas.

          Preocupado por lo que había hecho que Blade se detuviera AJ comenzó a escrutar la anatomía de su pokemon notando una especie de manchas amarillentas esparcidas por todo el cuerpo, pero especialmente en las alas.


          - ¿Esas manchas? -se le escapó AJ.

          -Esas manchas son fruto de la habilidad de mi Breloom; Efecto Espora. Cuando un ataque físico alcanza a mi Breloom puede activarse esta habilidad, y su efecto es que el pokemon adversario puede sufrir de envenenamiento, de quedarse dormido o paralizarse que es lo que le ha pasado a tu Scyther-explicó el líder de tipo Lucha.

          -Entiendo-dijo AJ.

          -Bien-dijo Aníbal-Entiende ahora esto ¡Roca Afilada!


          El pokemon de tipo Lucha saltó para golpear con impulso el suelo gracias a su picuda cabeza lo cual hizo que del suelo surgieran una decena de afiladas dagas pétreas dirigidas hacia el insecto verde.


          - ¡Blade esquiva con Ataque Rápido! -exclamó AJ, sabiendo que ese ataque sería demoledor contra el Scyther.


          El insecto resopló para luego ejecutar la técnica de la estela blanca para poder esquivar los afilados peñascos con la fortuna de que la parálisis no hizo en esta ocasión mella en él.


          -Sera mejor no arriesgarse-pensó AJ- ¡Vuelve Blade! -añadió mientras hacía regresar al pokemon a su pokeball- ¡Vamos Waru! -dijo finalmente.

          - ¡Jon jon jon! -expresó el espectro.

          -No importa que no podamos usar ataques de tipo lucha-dijo Anibal- ¡Roca Afilada!

          - ¡Devuélvelas con Psíquico!


          Como había hecho anteriormente el pokemon luchador volvió a lanzar las afiladas rocas hacia su etéreo oponente, el cual contraatacó iluminando sus ojos con el característico color azul consiguió detener el ataque de tipo roca y redirigirlo hacia su giratorio oponente.


          - ¡Hitmontop usa Triple Patada!


          Así ante su propio ataque rebotado Hitmontop optó por apoyarse con sus manos para luego comenzar a girar a gran velocidad, desviando casi todas las rocas, algunas hacia el techo mientras que otras forzaron a Waru a hacer uso de su notable velocidad para esquivarlas.


          -Waru usa Rayo-pidió ahora AJ.


          El risueño fantasma generó entre sus manos una corriente eléctrica que zigzagueando en el aire fue hacia Hitmontop el cual reaccionó “haciendo el pino” pudiendo así desviar la electricidad hacia el suelo.


          - ¡Waru usa Bola Sombra! -intentó ahora el pelinegro


          El Haunter de AJ generó ahora la purpura y chisporroteante esfera para lanzarla contra su oponente que volvió a repetir la maniobra anterior, despejando así el ataque.


          -Ya sé-pensó AJ- ¡Waru usa Bola Sombra y Rayo!


          El fantasma sonrió ya que lo que AJ le pedía, si era lo que el imaginaba, no era algo nuevo, así que volvió a lanzar la espectral esfera, a lo que volvió a responder el Hitmontop con su Triple Patada, sin embargo, la descarga eléctrica alcanzó a la Bola Sombra haciéndola explotar, consiguiendo que la explosión dañara a Hitmontop.


          -Ahora usa Psíquico-pidió AJ.


          Waru encendió sus ojos con el color azul característico de ese ataque para poder levantar a Hitmontop y hacerlo botar como si de un balón de baloncesto se tratara, para luego dejarlo caer como quien deja un juguete que ya no le divierte.


          - ¡Jiiiitmon! -expresó el pokemon luchador, derrotado.


          -Hitmontop no puede continuar, Haunter es el ganador-decretó la esposa-arbitro- ¡Anibal! -añadió luego- ¿¡Quieres espabilar!?¡Te está zurrando la badana un chaval enclenque cualquiera! -continuó-Sin ofender, chico-añadió luego referido hacia AJ.

          -No, si no ofende-dijo AJ, algo nervioso por la situación.

          -Vuelve Hitmontop-dijo Anibal haciendo regresar a su agotado pokemon.


          El oponente de AJ agarró su pokeball, su última pokeball, y la lanzó sobre la arena revelando así a su último pokemon, este era una criatura de piel azulada y mirada enfadada, tenía también un abdomen blanco con una espiral negra dibujada en la misma, así poseía también unos fuertes brazos que acababan en unas manos parecidas a guantes.


          - ¡Poliruaaaaaaat! -exclamó el pokemon de recién manifestado.

          -Un Poliwrath-pensó AJ al ver tal pokemon.


          AJ se fijó en el pokémon, no era excesivamente alto, solo un metro y treinta centímetros, tampoco parecía demasiado rápido, ni siquiera tenía un aspecto intimidante. Sin embargo, eso no le restaba ni un ápice de peligrosidad.


          -¡Poliwrath contra Haunter!-decretó la mujer-¡Adelante!

          -Es arriesgado-pensó Aníbal-pero no tengo nada que perder-añadió mentalmente- ¡Poliwrath usa Tambor! -exclamó con fuerza el líder de gimnasio.


          Obedeciendo a su entrenador el avinagrado anfibio comenzó a golpear su propio abdomen casi de forma masoquista, cuando finalizó de ejecutar tal técnica una fuerte, cuasi intimidante, aura rojiza rodeaba a Poliwrath.


          - ¡RUUUUUUUUUAT! -rugió, si se podía decir así, el pokemon de los tipos agua y lucha.


          Sin embargo, tras ese alarde sonoro el anfibio no pudo evitar jadear severamente mostrando las marcas de sus propios puños en su blanco pecho/abdomen.


          - ¡Waru usa Bola Sombra! -pidió AJ que no debía de saber muy bien cómo se comportaría su oponente tras la extraña técnica que había usado.

          - ¡Usa Cascada! -exclamó Anibal.


          El fantasma generó el ataque del mismo tipo a lo que su oponente generó una turbulenta capa de agua a su alrededor para luego lanzarse contra el Haunter ,cosa que hizo casi sin oposición ya que en cuanto la espectral esfera rozó el manto acuático de Poliwrath prácticamente se vaporizó, permitiendo así dar un golpe franco a Waru que cayó al suelo casi noqueado al instante.


          -Jooooooon-expresó el derrotado fantasma con la lengua afuera.


          - ¿¡Qué ha pasado!? Se extrañó AJ ante la muestra de poder demostrada por el pokemon acuático.

          -Ha sido gracias al ataque Tambor-explicó Aníbal-Es una técnica muy arriesgada que sacrifica la salud del pokemon a cambio de incrementar muchísimo su fuerza física.


          El pelinegro hizo regresar a Waru a su pokeball mientras a la vez pensaba en como contrarrestar la estrategia de Aníbal, y pensó que, pese a la parálisis, Blade podría ser una buena opción para enfentarse al último de pokemon del líder de gimnasio.


          - ¡Adelante Blade!

          - ¡Saaaaaaaider!

          - ¡Blade usa Ataque Ala! -exclamó AJ.


          Al instante el pelinegro entendió que mandar un pokemon, paralizado, a realizar un ataque físico contra un pokemon que ahora mismo derrochaba fuera física por todos sus poros no era la opción más inteligente.


          - ¡Puño Dinámico!


          El pokemon de tipo agua solo tuvo que apartarse un poco para evitar el golpe de ala, para, acto seguido, hacer que su puño izquierdo comenzara a acumular una energía anaranjada que rápidamente se mezcló con la intensa aura rojiza que todavía recorría el cuerpo de Poliwrath resultando eso en un furibundo puñetazo.


          -¡Blade, rápido! ¡Contador!


          El insecto de piel verde pudo activar la técnica defensiva con la correspondiente aura rojiza que también conllevaba, el resultado fue que tras un ruido comparable al choque de dos camiones ambos fuera fueron repelidos y lanzados a ambos extremos de la sala.


          -Saaaaa-expresó Blade derrotado.

          -Poooo li poooo-expresó por su parte Poliwrath jadeando severamente, pero aun consciente

          -Scyther no puede continuar, Poliwrath es el ganador-decretó la esposa arbitro- ¡Así me gusta Anibal!¡Sigue así e igual te dejo que repitas plato!


          El pelinegro hizo regresar a Blade a su esférico, luego cogió otra pokeball, la última pokeball del combate…


          -Algo me decía que llegaríamos a esto-dijo AJ para sus adentros- ¡Adelante Saur!

          - ¡Viinaaaasoooor! -bramó con fuerza el pokemon de los tipos planta y veneno.

          - ¡Venusaur contra Poliwrath! -decretó la arbitra provisional- ¡A ver si acabamos de una vez!

          -Poliwrath usa Hidropulso, hacia arriba-pidió Anibal.


          El pokemon bípedo generó entre sus manos, o guantes, una esfera de agua de tamaño similar a un balón de baloncesto, esfera que luego lanzó hacia el techo sin embargo esta apenas cogió altura, cayendo así sobre su lanzador original.


          - ¿Eso será…? -se temió AJ.


          Y el oriundo de Pueblo Paleta confirmó sus sospechas ya que al dispersarse el agua todos los presentes pudieron obsevar a un Poliwrath, además de más mojado, visiblemente más restablecido.


          -Es la habilidad Absorbe Agua ¿verdad? -quisó asegurarse AJ.

          -Así es-se limitó a confirmar el líder de gimnasio.


          El pelinegro suspiró a la vez que en su mente se acumulaban retrospectivas de su batalla con Helena en la Liga Pokemon donde perdió con quien a la postre sería campeona, sin embargo, ahora tenía la ventaja de que a diferencia de en aquella ocasión ahora Saur estaba totalmente sano.


          -Saur usa Látigo Cepa-inició AJ.

          - ¡Puño Dinámico! -volvió a exclamar Anibal


          Saur “desenfundó” sus cepas, ocultas bajo las hojas de palmera de su espalda, mientras que por su parte Poliwrath volvió a cargar con el puño alzado rezumante de energía mientras que con su otro brazo trataba de abrirse paso entre el mar de lianas. Así estuvo a punto de conectar un puñetazo de no ser porque en una última acción un barrido del Venusaur con sus cepas evitó el golpe.


          -No se sí Saur seguirá siendo capaz de usar el Placaje Propulsado- pensó AJ- y no parece el mejor momento para averiguarlo, así que iremos a lo seguro ¡Placaje! -dijo finalmente.


          Que Saur era ahora mucho más corpulento que cuando era un Ivysaur era innegable, aunque eso no significaba que fuera más lento así que el Poliwrath tuvo que ver como dos metros y cien kilos de pokemon, aproximadamente, se acercaba corriendo hacía el con la clara intención de llevarse por delante.


          - ¡Poliwrath, repele el ataque!


          No pudo impedir el anfibio del tipo luchador que Saur le embistiera, lo que sí hizo fue poner los pies en la tierra, literalmente, para así agarrar a su oponente y lanzarlo, gracias tanto al incremento de su fuerza ofensiva como a su dominio de distintas artes pugilísticas.


          -Poliwrath usa Hidropulso, hacia arriba-pidió Anibal.

          - ¡Ah no!¡Eso sí que no! -expresó AJ que no pudo evitar que la imagen de un Dragonair tomando un “descanso” surcara su mente- ¡Apártalo de ahí con Látigo Cepa!


          Obedeciendo a sus respectivos entrenadores el pokemon acuático lanzó la esfera hídrica como ya había hecho anteriormente en este combate mientras que por su parte Saur volvió a desplegar las cepas, esta vez para agarrar a su adversario de la trayectoria de su propio ataque.


          -Puuuf-suspiró AJ-Esto puede ser muy largo…


          Y así era, pese a que a Saur, en lo referente a tipos, tenía ventaja y tampoco estaba sufriendo demasiado también es verdad que Poliwrath se estaba defiendo bastante bien, además de usar su habilidad especial para sanarse.


          -Ya está-pensó AJ creyendo haber descubierto como contrarrestar esta táctica regeneradora.

          -Poliwrath usa Hidropulso-dijo Anibal.

          - ¡Saur usa Bomba Lodo!


          El pokemon de los tipos planta y veneno lanzó desde su ancha boca una andanada de lodosas esferas que fueron dirigidas al acuoso orbe que generó Poliwrath, sin embargo, no lograron romperlo o desviar el Hidropulso.


          - ¡Saur, vamos con Látigo Cepa!


          El pokemon planta volvió a mostrar sus cepas, muchas más que en su etapa anterior como Ivysaur, cepas que su oponente trató de esquivar, sin embargo, el pokemon de agua comenzó a agotarse de una manera más rápida de lo usual.


          -Poooooliruuuuat-expresó el pokemon viéndose obligado a hincar la rodilla en tierra, visiblemente agotado.

          - ¿Qué ha sucedido? -preguntó Anibal.

          -Ha sido el Bomba Lodo- dijo AJ- El lanzarlo contra el Hidropulso no era para romperlo, era para que el veneno se mezclara con el agua y fuera absorbido por la piel de Poliwrath-continuó AJ, contento de ser el que diera ahora las explicaciones- Y el uso del Látigo Cepa ha sido para forzar a Poliwrath a moverse y que el veneno se propagara más rápidamente-finalizó el pelinegro.

          -Aaaaaaarg-gruñó Anibal- ¡Este será nuestro último golpe entonces! ¡Puño Dinámico!

          - ¡Hoja Afilada!-contraatacó AJ.


          Finalmente, el pokemon de agua volvió a cargar contra Saur que por su parte lanzó la ráfaga de filosas hojas que Poliwrath trató de resistir estoicamente pero que hizo que, por fin, cayera derrotado.


          -Poliwrath no puede continuar-sentenció la arbitra provisional- ¡El ganador del combate es AJ Slifer!

          -Y eso…-comenzó a decir Anibal mientras buscaba en su bolsillo-te hace merecedor de la medalla Tormenta-agregó mientras lanzó a AJ la correspondiente medalla.


          El pelinegro tras despedirse salió rápido del edificio, en parte para no estar presente en caso de que se produjera otra escena conyugal, y bajo el sol de media tarde observó la medalla que acababa de adquirir que representaba un puño cerrado de un color cobrizo, AJ volvió a mirar la medalla, tres más le quedaban para tener todas las de Johto, luego el tiempo dirá…


          Precisamente luego, bajo una luna plateada un ser llegó a las salvajes costas de una de las enigmáticas Islas Remolino, luego ese ser ni corto ni perezoso entró sin ninguna duda en la cueva ubicada en dicha isla, mientras avanzaba por los fríos túneles de la cueva pudo observar distintas especies de pokemon las cuales parecían apartarse casi obnubilados por su majestuosa presencia. Finalmente, esa criatura llego a una “sala” dentro de la cueva, sala que parecía distinta a las demás bien fuera por la luminosidad que tenía o bien por la poderosa cascada que desembocaba allí.


          - ¿Estás aquí? -preguntó abiertamente el recién llegado. Que a modo de respuesta observó cómo detrás de la colosal, y sorpresivamente silenciosa, cascada comenzó a dibujarse una silueta que, de un modo algo simple, podría definirse como una mezcla de pájaro y dragón

          -Gracias por venir, Suicune-dijo amablemente la silueta a modo de respuesta- ¿Has averiguado lo que te pedí?

          -Sí-respondió el mítico pokemon de agua

          - ¿Y? -quiso saber la silueta.

          -He observado a ese chico prácticamente desde que llego a Ciudad Orquídea e incluso he combatido con él y sinceramente me parece un entrenador mediocre.

          - ¿Mediocre? -se extrañó la silueta-Es tu punto de vista, pero yo no pienso eso…

          -Quizás mediocre es una palabra dura-expresó Suicune- Llámalo del montón, promedio, uno más o como gustes, son distintas formas de decir lo mismo.

          -Bien-dijo la silueta- ¿Y en lo referente al individuo? -quiso saber ahora el pájaro-dragón

          -Parece buena persona-dijo Suicune-Algo rarito…pero supongo que buena persona, al fin y al cabo-añadió-Realmente me cuesta creer que ese humano pueda serte de ayuda

          -No necesito a un gran estratega ni a un entrenador formidable-explicó-Pero sí necesito a alguien en quien pueda confiar-finalizó la silueta.

          -Entiendo-dijo, aunque no parecía demasiado convencido- Y ahora si no te importa es momento de marcharme-finalizó el pokemon de tipo agua ya encarando la salida.

          -Oye, Suicune.

          - ¿Sí?

          -Gracias.


          ​​​​​

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            #35
            CAPÍTULO 25: HABLANDO EN PLATA




            El pelinegro se mantuvo firme frente al embravecido mar que en su continuo movimiento hacía que los barcos de la orilla, sin importar si eran grandes o pequeños, se balancearan.

            -Lo tengo claro-se dijo a sí mismo-No pienso coger un barco.


            Acto seguido AJ cogió la pokeball de Iwasa con la clara intención de que el pétreo reptil fuera quien le transportara a través del océano


            -Uaaaaaar-bostezó el Aerodactyl una vez se manifestó.
            -Iwasa ¿Te ves capaz de atravesar el mar de nuevo a Ciudad Olivo?
            -¡Aaaaaaar!-expresó animosamente el reptil volador batiendo sus alas.


            Sin mucha más demora AJ se subió a la espalda de su pokemon que con un par de batidas de alas se alzó en los azules cielos de Ciudad Orquídea.

            -¡Rumbo a Ciudad Olivo!-exclamó AJ apuntando hacia el horizonte.

            El prehistórico reptil se alzó en los cielos de un modo tranquilo, dejándose llevar apaciblemente por las corrientes de viento, solo aleteando para recobrar altura. Precisamente desde las alturas visualizaba AJ en ancho mar azul sobre el cual destacaban cuatro islas situadas en forma de cuadrado, cosa que desde el cielo era más fácilmente apreciable, dichas islas además estaban “custodiadas” cada una por un gran torbellino.

            -Iwasa-dijo AJ repentinamente con un tono de voz entrecortado-Aterriza en una de las islas.

            El Aerodactyl obedeciendo al entrenador comenzó a descender lentamente sobre una de las solitarias playas de la isla, AJ se bajó de su alado corcel y tras dar un par de pasos temblorosos se tumbó sobre la fría playa de guijarros, con un tremendo dolor de cabeza y un brillante fulgor en el colgante del pecho.

            -¿Aaaaaaar?-Gruñó el pokemon preocupado

            Pero AJ no oía ya nada. Para su sorpresa se encontraba andando por un lugar lúgubre, no porque fuera oscuro o terrorífico sino más bien todo lo contrario, de hecho el lugar tenía un color blanquecino aunque quizás fuera por la niebla que parecía inundar el lugar.

            -Si el infierno es esto no sé si aliviarme o decepcionarme -dijo un perplejo AJ.

            El pelinegro se rasco la sien mientras pensaba en el comentario, bastante tonto, que acababa de hacer, luego siguió caminando hacia la nada mientras notaba como la temperatura iba disminuyendo gradualmente.

            -¿Y esto?

            AJ se extrañó de lo que ahora tenía frente a sí, un gigantesco muro de agua tan imponente como silencioso se alzaba frente a sí en medio del mar de niebla.

            - ¿Te has empeñado en que se me vaya la cabeza? ¿Verdad?-dijo AJ mirando hacia su colgante.

            -Hola, tú debes de ser AJ.
            -¿Ahora me hablas?-replicó el pelinegro extrañado.
            -Levanta la cabeza…

            El pelinegro hizo lo que la voz le decía y levanto la cabeza observando como una alargada silueta se dibujaba en la cascada, y cuando la criatura abandonó su acuático refugio pudo ser vista claramente por AJ.

            Era un ser grande, superior a los cinco metros de altura, y su lisa piel era de un blanco tan puro que se podría confundir con el color plateado, que contrastaba con el morado de su abdomen y de algunas protuberancias, parecidas a escamas, que tenía en la espalda, así como el morado de una estructura parecida a un antifaz, donde estaban sus ubicados sus ojos, que estaba a ambos lados de su cara.

            -Eres un Lu…Lu…lug-comenzó a decir AJ, visiblemente nervioso

            -Lugia-decidió abreviar educadamente el ser volador-Me alegra verte aquí, AJ-añadió.
            - ¿Me conoces? -preguntó AJ con obvia extrañeza.
            -Sí.

            El pelinegro se rascó la cabeza con obvio nerviosismo, tenía frente a él a un pokemon legendario presente en muchos mitos, especialmente de la región de Johto, y si bien es verdad que el pokemon parecía calmado e incluso agradable, lo que era de agradecer, eso no le restaba majestuosidad alguna.


            -Lugia-inició ahora AJ-¿Dónde estamos?

            El Pokémon legendario alzó su cuello observando el lugar, tan gris, tan neblinoso, tan frío…

            -Es una buena pregunta-respondió Lugia-Para simplificar diremos que estamos en un lugar entre tu mente y la mía
            - ¿C-Como? -preguntó AJ.

            -Quería, mejor dicho, necesitaba hablar contigo-explicó Lugia-Y he tratado comunicarme contigo a través de mis poderes mentales, tu mente ha recreado este lugar para encontrarnos-finalizó el ave dragón
            -V-vale-dijo AJ no demasiado convencido.
            -AJ-dijo ahora el Pokémon - ¿Has notado cosas extrañas? Te voy a ser más concreto-añadió ¿Has experimentado como si un extraño poder te invadiera en ocasiones ?
            -Sí-dijo AJ ¿Cómo lo sabes? -inquirió interesado.
            -Un poder que se manifiesta de distintas maneras-continuó Lugia-Unas veces como una capacidad de concentración sobrehumana, otras como la capacidad de conectar con la mente de otros seres, también como la experimentación de sueños vividos-finalizó Lugia- ¿Me equivoco?
            -No, no te equivocas-dijo AJ- ¿Pero ¿Cómo sabes eso? -volvió a preguntar AJ.

            -Veras AJ-continuó el legendario de argéntea piel- Hay casos a lo largo de la historia ha habido humanos, y no pocos, con “extrañas” capacidades, capacidad de ver el pasado y el futuro, humanos que dicen haberse convertido en pokemon…y eso solo por mencionar algunos-dijo Lugia-Sin embargo-Prosiguió el pokemon-en tu caso es algo distinto ya que ese poder que tú tienes viene directamente de mí.


            De estar bebiendo algo seguramente AJ lo hubiera escupido como si de un aspersor se tratara para acto seguido abrir los ojos como platos, cosa que hizo, al menos lo segundo…

            -No…No entiendo nada-acertó a decir AJ.
            -AJ ¿Si te dijera que eres el último miembro de una estirpe de héroes legendarios destinada a salvar al mundo? -preguntó Lugia
            - ¡Aaaaaaaaaarg!-acertó a decir un tan superado AJ que de ser protagonista de cualquier serie de animación comenzaría a echar espuma por la boca por verse tan sobrepasado-¿Pe…pero?-intentó continuar
            -AJ…era broma-añadió el pokemon plateado

            Al oír eso el pelinegro suspiró profundamente mientras se levantaba lentamente, demasiados mensajes en tan poco espacio de tiempo.

            -Pareces aliviado…-dijo Lugia
            -Claro que estoy aliviado-dijo AJ-Mis espaldas no podrían con tanta presión-añadió
            -Sabía que no me equivocaba-respondió la bestia alada esbozando una breve sonrisa- Lo que te he dicho antes era broma, pero si es cierto que tu poder, gracias a uno de tus antepasados, te vincula a mí y ese vínculo te convierte en la única persona a la que puedo pedir ayuda.
            - ¿Ayuda contra qué? -preguntó AJ inclinándose hacia adelante, denotando atención
            -Los detalles son difusos-respondió Lugia-Pero en el futuro hay sombras, sombras lejanas tanto en el tiempo como en el espacio, pero sombras inevitables, al fin y al cabo. Y aunque estén lejos de aquí, de Johto, o de Kanto no tengas ninguna duda de que pueden extenderse por todo el planeta-concluyó el Pokémon.
            -De todos modos-dijo ahora AJ- ¿Cómo puedo ayudar? Solo soy un entrenador Pokémon y no voy a decir que malo…pero sinceramente tampoco me considero algo del otro mundo-finalizó AJ.

            Lugia iba a decir algo, pero se vio interrumpido por un súbito temblor, temblor que iba creciendo en identidad y hacía retumbar las supuestas paredes del extraño lugar.

            -Parece que tienes visita-valoró el Pokémon plateado-Hablaremos en otra ocasión.

            Pero todavía me quedan muchas cosas por saber, aunque no sé si quiero saberlas-añadió por lo bajini-cosas como que en qué consiste es poder que dices que tengo ¿Y qué pintan mis antepasados en todo esto? ¿Y cómo hablaré contigo?

            -Las respuestas llegarán solas, tranquilo-dijo el Lugia mientras su voz, y su imagen, iban difuminándose- Y no te preocupes yo seré el que se ponga en contacto contigo. Buena suerte AJ-acertó a decir antes de desaparecer.

            El temblor continuó haciendo que el extraño lugar desapareciera, no desmoronándose como si de un terremoto se tratara sino más bien desapareciendo lenta y gradualmente.
            El pelinegro fue abriendo lentamente los ojos notando un ligero dolor en la espalda, fruto de las horas que habría estado tirado en aquella playa de guijarros, sin embargo, lo que la visión de un torso femenino, obviamente vestido, a escasos centímetros de su rostro hizo que ese dolor desapareciera levemente.


            -Hey tú-dijo una voz femenina conocida- ¿Estás entre nosotros o sigues durmiendo?
            -¿Si…Silvia?
            -¡La misma que viste y calza!-contestó esta-Señor "Me escabullo de combates sin presentarme siquiera".
            -AJ-dijo el pelinegro-llámame AJ.
            - ¿AJ? -se extrañó la chica- ¿Y eso de dónde viene? ¿De Adolfo Jacobo? ¿Abel Javier? ¿Alabama Jones?
            -Olvídalo-dijo el pelinegro reincorporado ya totalmente- ¿Cómo me has encontrado? -preguntó
            -Estaba dando una vuelta por aquí cuando vi a tu Aerodactyl volar en círculos, me extraño y decidí acercarme-explicó la chica de mechas verdes.
            -Aaaaaaar-expresó el pétreo reptil repentinamente mientras barría la mejilla de AJ de un lengüetazo.
            -Gracias Iwasa-dijo AJ-Has debido de preocuparte-añadió mientras le acarició la cabeza a su Pokémon.
            -Me habías asustado un poco, no sabía si estabas dormido o te había dado algo-dijo Silvia-Si quieres te llevo a Ciudad Olivo, suponiendo que vayas allí-ofreció luego-En mi pequeñín cabemos los dos de sobra.


            AJ miro al mar y observo que el “pequeñín” era, a grandes rasgos, una serpiente marina de seis metros y medio de longitud aproximadamente, en caso de profundizar en los detalles podría describirse el vientre crema del pokemon, o el azul del resto de su cuerpo, o las cuatro aletas, de tres puntas cada una, que tenía en el lomo, quizás también su intimidante boca o los bigotes azules a ambos lados de la misma. O también la estructura parecida a un tridente que tenía en la cabeza.

            -¡Gyaaaaaar!
            -Con qué pequeñín ¿no? -dijo AJ con deje sarcástico.
            - ¿Te vas a venir con nosotros o no? -dijo Silvia
            -Vale-dijo el pelinegro, probablemente no demasiado convencido

            Una vez todo dicho la pelirroja se encaramó a la cabeza del Pokémon marino que a su vez sacó a la superficie varios metros más de cuerpo para que AJ pudiera acomodarse mejor y sin tener que mojarse.


            - ¡Arre Gyarados! -exclamó Silvia.


            La serpiente marina comenzó a nadar hacia el este, hacia Ciudad Olivo mientras que el sol hacia el viaje opuesto, hasta Ciudad Orquídea, dejando un tono anaranjado en el firmamento preludio del manto nocturno que irremediablemente llegaría a la región de Johto. Mientras el pelinegro navegaba tranquilo, distinto del barco, notando como su cuerpo seguía los movimientos del Gyarados y no “vapuleado” por los de la embarcación, como el salpicar del agua le aliviaba el posible calor que pudiera tener. Eso sumado al no haber vomitado hizo que pudiera calificar el viaje de agradable cuando Gyarados “atracó” en la ciudad del faro.


            - ¡Vuelve Gyarados!-dijo Silvia haciendo regresar el pokemon a su esfera particular-Vamos al centro Pokémon, AJ-expresó luego Silvia.
            - ¿Vamos? -se extrañó el pelinegro.
            - ¡Claro que vamos! -dijo la pelirroja como si fuera lo más normal del mundo-No puedo dejar sola a una persona que se queda tirada en playas desiertas ¿Qué clase de persona sería si hiciera eso?
            -Ha sido un día raro, no quiero preguntas retoricas-murmuró el pelinegro por lo bajo-¿Y hasta cuanto me vas a acompañar? –preguntó, en voz alta, AJ

            Al oír el interrogante la chica esbozó una expresión dubitativa a la par hundía su dedo en su mata de cabello rojizo mientras pensaba una respuesta-¡Supongo que hasta me harte! –añadió luego sonriente

            -Ha sido un día raro, desde luego…-acertó a decir AJ algo perplejo.
            -Eso sí, dormiremos en habitaciones separadas hasta que me asegure de que no eres un pervertido.

            Quizás fuera por el cansancio o quizás por la inesperada afirmación, pero el caso que al oir lo que Silvia acababa de decir AJ cayó al arenoso suelo cómicamente.

            - ¿Todavía sigues con eso? -dijo en cuanto consiguió levantar la cabeza de la arena.
            -No te oigo-dijo Silvia-me voy adelantando ¡No tardes!-añadió mientras ponía rumbo al Centro Pokémon.

            AJ se levantó de la arena para luego sacudírsela de la ropa, su pensamiento sin embargo no estaba ahí, estaba en todo lo que había sucedido ese día: El “encuentro” con Lugia y las explicaciones que este le había dado ¿Cuál sería el origen de esas extrañas habilidades? ¿Y esas sombras de las que hablaba Lugia? ¿Tendría algo que ver con el Team Rocket? Por no hablar de la nueva compañera que sin comerlo ni beberlo se le había pegado hasta que a esta le diera la gana.

            De todos modos, poco podía hacer él ahora mismo, tan solo esperar hasta que ocurriera lo que tuviera que ocurrir y estar lo más preparado para el momento. Tras pensar esto partió tras Silvia, si la vida le había enseñado algo era a no enfadar a una pelirroja.


            Especialmente a una pelirroja con un Gyarados…



            ​​​​​

            Comentario

            • A.J
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              #36

              CAPÍTULO 26: METAL TENSO






              La luna se alzaba sobre Ciudad Olivo, iluminado su famoso faro, a sus Krabby saliendo de la playa, a los Staryu parpadeando bajo el cielo estrellado. También estaba en Ciudad Olivo nuestro querido, o no, protagonista el cual, por la razón que fuera, estaba en mitad de la ducha entonando una pegadiza canción, ignorando por otra parte la hora de la madrugada en la que se encontraba.

              -Luz, fuego, destrucción-canturreó el pelinegro-El mundo…-continuó tarareando.

              Tras un par de estrofas se calló y comenzó a enjabonarse la cabeza, luego el resto del cuerpo para luego aclarar con agua, una vez “limpio” se sentó en la bañera y pensó, pensó sobre la sorprendente revelación de Lugia, pensó en como eso podría afectarle no ya solo en su viaje, sino en el resto de su vida, pensó también en la animosa pelirroja que se le acababa de acoplar. Y así siguió cavilando sin sacar nada en claro

              -Puff-resopló AJ.

              Tras eso el pelinegro emergió entre las aguas de la bañera, agarró su toalla para secarse sus partes pudendas y los pies, en ese orden, luego salió del baño, se dirigió hacia su cama y vio la hora en reloj colocado sobre la misma.

              -Demasiado temprano-dijo el chico entre bostezos.

              Así AJ se dejó caer como un fardo sobre la cama para tratar de aprovechar las horas de sueño que le pudieran quedar. Algo le decía que el día sería movidito… Las horas fueron pasando y la cantidad de luz que entraba en la habitación aumentaba y como lógica consecuencia también aumentó la temperatura de la misma. Eso fue lo que hizo que nuestro bello durmiente particular abriera los ojos.

              -Aaaaaaaah-bostezó AJ sin disimulo ninguno-lo necesitaba-añadió para luego estirazarse.


              Una vez despierto, más o menos, se dirigió al cuarto baño para lavarse la cara, se vistió y tras cerciorarse de que todo estaba en su lugar abandonó el sitio. AJ bajó a la recepción del centro Pokemon y al no ver a Silvia se sentó en un sillón de la mencionada recepción y aprovechó para resolver una pequeña cuestión.

              -Debería llamar a Angie.


              Así, pokegear en mano, el pelinegro fue a ver las llamadas recibidas y pulsó en la misma, procediendo así a llamar a ese número en concreto, pudiendo así ver que no era un número de pokegear, probablemente sería de un teléfono fijo.

              -¿Hola? -respondió una voz femenina
              -¿Angie?
              -No, no soy Angie, soy Azucena… ¿O soy Hortensia? -dudó la niña
              - ¿Puedes decirle a Angie que se ponga? Dile que soy AJ-preguntó AJ, temiendo que la conversación se eternizara
              -Voy forastero-dijo jovialmente su interlocutora.

              No tardó mucho en ponerse al teléfono la rubia de la coleta.

              - ¿AJ? -dijo, ahora sí, Angie.
              -Sí, soy yo-respondió el oriundo de Pueblo Paleta-Quería decirte que ya estoy en Ciudad Olivo.
              -Deberías pasarte por el gimnasio-valoró Angie.
              -Claro-dijo con naturalidad AJ-tendré que ganar la medalla de gimnasio.
              -No lo decía por eso-respondió la rubia-lo digo porque tal vez Yasmina quiera agradecértelo.

              La conversación se alargó apenas un par de minutos más para poder citar un encuentro entre los dos chicos de Kanto. En esas estaba cuando vio a Silvia en la lejanía, y ella debió de verle a él ya que se dirigió hacia donde estaba.

              - ¡Vaya! ¡Vaya! -dijo con cierto tono de burla-Empiezo a dudar si llamarte AJ, pervertido o Snorlax
              -¿Tan tarde es?-preguntó AJ.
              -Acabo de venir de comer-dijo a modo de respuesta- y creo que han cerrado el comedor.

              Antes de que la boca de AJ pudiera dar una respuesta se adelantó su estómago con un gutural gruñido, no era necesario decir mucho más.

              -Seguro que podrás aguantar hasta la cena-dijo la pelirroja
              -Qué remedio…-respondió el pelinegro no tan convencido-Por cierto-añadió AJ cambiando de tema-he quedado con una amiga…
              -Je je je, que pillín-interrumpió con tono bromista Silvia.
              -He quedado para que me lleve hasta el gimnasio de Ciudad Olivo, porque la verdad es que no recuerdo donde estaba-continuó AJ- ¿Quieres venir?
              -No tengo nada mejor que hacer-respondió Silvia.

              Así el par dejó el Centro Pokemon y se dirigieron hacia el lugar del encuentro, un punto situado entre el edificio ya mencionado y el faro. Angie no tardó mucho en presentarse y una vez hechas las presentaciones el trío partió hacia el norte de la ciudad, donde estaba ubicado el gimnasio pokemon de la misma.

              - ¿Entonces vas por ahí en un Tauros repartiendo leche? -preguntó Silvia
              -Sí-respondió Angie-hace la entrega más eficiente y agradable.
              - ¿Me vas a decir que solo lo montas por trabajo?
              -Bueno…-expresó Angie con dudas-No sé nada de carreras de Tauros nocturnas, ni de la misteriosa jinete enmascarada Ángel de Medianoche y su Tauros tambien enmascarado llamado Solar Storm-dijo Angie -Si te refieres a eso, claro-agregó la rubia para luego mirar a ambos lados con cierto nerviosismo.
              -Estas muy callado AJ-dijo Silvia cambiando de tercio- ¿Estas nervioso?
              -No ¿Por…?
              -Porque ya estás en frente del gimnasio-dijo Angie

              El pelinegro alzó la vista observando la fachada con el característico Gym escrito en la misma, quizás si estuviera nervioso, pero no precisamente por el inminente combate…
              Iba así el entrenador de pueblo Paleta a abrir la puerta cuando esta se abrió sola, dejando salir un chico de piel pálida, aunque no un pálido natural, este sin decir nada continuó andando de un modo un tanto extraño, como descoordinado

              - ¿Y este tío? -expresó Silvia.
              -Steelix-dijo el extraño, Steelix, Steelix-repitió-Y Magnemite, pero sobre todo Steelix-añadió con tono de auténtico pavor.

              AJ tragó saliva y entró en el edificio, preocupado ahora también por el combate, seguido del par de chicas y observó el lugar; era bastante más amplio de lo que parecía desde fuera y constaba con un camino de adoquines que guiaban desde la entrada hasta el límite de la arena de combate, que precisamente era un cuadrilátero de arena compacta bordeado de unas estructuras metalizadas, quizás para hacer honor al tipo del gimnasio.

              El pelinegro miraba por todos lados del gimnasio no percatándose sin embargo de la figura femenina que se le acercó.

              - ¿AJ?
              - ¿Yasmina? -dijo AJ reconociendo su voz

              El de pueblo Paleta volvió a mirar a la líder de gimnasio notando como ahora tenía el rostro más sereno y si sus ojos castaños antes denotaban preocupación ahora mostraban una calma tan disuasoria como atractiva.

              -Venía a por mí combate de gimnasio-dijo AJ.
              -Quiero que sepas-dijo la chica de las coletas y vestido blanco-que pese a lo muy agradecida que estoy por ayudar a Amphy eso no va a cambiar nada en este combate-continuó con seriedad- O eso es lo que debería decir…

              La chica no dijo nada más y entregó a AJ una pequeña superficie octogonal de un color gris metalizado y uniforme.

              - ¿Esto es…? -comenzó a decir AJ.
              -La medalla Mineral-continuó Yasmina-la medalla del gimnasio de Ciudad Olivo
              -Gracias-dijo AJ sorprendido- pero yo…
              -Es lo menos que podía hacer para agradecértelo-dijo la entrenadora a modo de respuesta.

              - ¿Pero ¿qué pasa? -dijo Angie que se había quedado en la puerta- ¿Por qué no combaten?
              -Ni idea-comentó Silvia que estaba junto a ella-pero ahí viene AJ, podemos preguntarle.
              -¿Qué ha pasado? -preguntó la rubia una vez el pelinegro se les acercó.
              -No sabría decirte-dijo AJ algo contrariado- pero me parece que me he ahorrado el combate de gimnasio.
              -Enchufado-murmuro con un tono de falso enfado Silvia.

              Sin mucho más que decir el trío abandonó el Gimnasio Pokémon, las dos chicas primero seguidas de AJ que antes de marchar dio una última mirada atrás. Una vez fuera y sin rumbo fijo siguieron a Angie.

              -¡Jo! -se quejó esta última-Yo quería ver el combate de gimnasio-añadió con un deje de protesta infantil bastante raro en ella- ¡Ya sé! -dijo de repente con un tono resolutivo- ¡AJ combate contra mí!
              - ¿C-Como? -dijo el pelinegro que se no se veía venir esa situación.
              -Combate contra mí-dijo Angie- Si no tengo combates de verdad no podré mejorar y seguro que tú tienes un pokemon que necesite un entrenamiento extra-dijo la rubia- ¡ganamos todos! -añadió.

              El pelinegro no tuvo que pensar mucho, ciertamente todos podían beneficiarse así que cogió una pokeball y se alejó para dejar espacio suficiente para que el combate tuviera lugar.

              -Muy bien ¡Adelante Pichu! -dijo animosa mientras arrojaba la pokeball.

              - ¡Piii! -exclamó la ratoncita eléctrica
              - ¡Ciiiiin! -exclamó el pokemon que AJ acababa de lanzar a combate.

              -Empezare yo-dijo Angie- ¡Impactrueno!

              La ratoncilla comenzó a rezumar electricidad que fue lanzada en forma de descarga hacia el Cyndaquil.

              -Ahora que lo pienso-se dijo AJ para sí mismo-Bomber nunca ha combatido, sinceramente espero que sea algo instintivo ¡Esquívalo Bomber! -exclamó ahora en voz alta.

              El narigudo bebe reacciono rápido impulsándose con sus cuatro patas para esquivar el ataque eléctrico.

              - ¡Más Impactruenos! -pidió Angie.
              - ¡Chiiiu!-expresó motiva la roedora.
              - ¡Bomber usa Placaje! -exclamaba AJ por su parte.

              Pichu siguió acumulando energía eléctrica que continuó lanzando chispeantes ráfagas que el Cyndaquill pese a los problemas que tenía iba esquivándolas a base de intercalar un paso tanto bípedo como a cuatro patas, así consiguió acercarse a su oponente y embestirle con todo su cuerpo.

              - ¡Piiiiichiu! -exclamó dolorida la roedora al ser placada.
              -Malicioso-pidió AJ enseguida.

              Aprovechando que a Pichu la habían derribado Bomber se acercó para mirarla de un modo intimidatorio, o algo parecido.

              - ¡Paranormal! -exclamó AJ.

              El pokemon narigudo de tipo fuego iluminó sus rasgados ojos de un tono multicolor para luego lanzar una descarga de energía psíquica hacia la roedora.

              - ¡Impactrueno! ¡Una vez más! -exclamó Angie de nuevo.

              Para contrarrestar el ataque de su oponente Pichu volvió a ejecutar la descarga eléctrica la cual colisionó con el ataque de tipo psíquico.

              -El mejor combate de la historia-dijo Silvia entre bostezos y llena de sarcasmo

              Ciertamente el combate era, principalmente por el nivel de los pokemon participantes, algo aburrido, especialmente si se esperaba en su lugar un reñido combate de gimnasio. Sin embargo, no todo era calma y tranquilidad, lejos en la vecina región de Kanto se algo importante se estaba cociendo. Aunque sería más correcto decir debajo de la región. Más concretamente bajo la casi siempre inmaculada Ciudad Azulona.

              -Deberíamos hacer una entrada fuera del casino-se dijo Wendy mientras caminaba por un largo pasillo-es demasiado transitado para mí gusto.

              La de pelo rosa continuó caminando por esos pasillos perfectamente iluminados, pero también vacios, cuando destacó ante sus ojos una máquina expendedora de clara estética Rocket, esto es de color negro y con unas grandes R rojas en los costados.

              Con sed, Wendy se acercó a la máquina y sacó de su bolsillo izquierdo una tarjeta de igual estética a la máquina y la acercó a un lector de la misma, luego viendo que todas las bebidas eran iguales pulsó una tecla cualquiera para luego acacharse a coger el refresco.

              -Este es nuevo-pensó la ejecutiva viendo en cilíndrico envase, que como no podía ser de otra manera era negro con una estilizada letra roja.


              - Rocket Cola-leyó la chica en el envés de la lata-Tu malvado refresco para tu malvado descanso, solo distribución en establecimientos Rockets-continuó leyendo.

              No demasiado convencida abrió la lata y le pegó un buen trago, para casi acto seguido escupirlo sin disimulo alguno.

              - ¡Puaaaaaj!¡Vaya bazofia! - clamó- ¿Por qué cojones han quitado mi Blue Altarius? -se quejó luego.

              Habría continuado desgañitándose con gusto de no ser por que oyó pasos a lo lejos, al acercarse y ver que eran dos reclutas jóvenes no tuvo ningún reparo en mandarles a limpiar el estropicio que ella había causado, para continuar caminando.

              -eh, oye-le susurró el rocket a su compañero una vez la ejecutiva ya se había ido-La Ejecutiva de la división V nos ha mandado a fregar.
              -Si ¡Somos tan afortunado! -contestó su compañero verdaderamente contento- es tan guapa-añadió con tono embobado
              - ¡Y tanto! -corroboró su compañero-Me encanta ese pelo rosa.
              -Tan largo.
              -Tan elegante.
              - ¡Tan sexy! -exclamaron ambos a coro.

              Baboseos aparte continuaron fregando el estropicio.

              - ¿Pero sabes qué? -continuó hablando uno
              -No ¿Qué?
              -Que me gusta mucho más la Ejecutiva de la división A-dijo para luego asomar un ligero sonrojo en su rostro.
              -Es que la Ejecutiva de la división A son palabras mayores-respondió su compañero con tono extasiado
              - ¡Y qué palabras! -volvieron a exclamar ambos a coro.

              Evidentemente Wendy ya estaba lejos y mientras continuaba caminando sacó desde su bolsillo derecho un dispositivo móvil, acto seguido pulsó un botón y accedió al último mensaje que había recibido, que rezaba:

              “Se comunica a los Ejecutivos de las Divisiones A, F, T y V que se reúnan en el despacho del Líder, los motivos de la reunión serán allí precisados”

              -Me pregunto que habrá pasado-pensó la de pelo rosa.

              No tuvo que caminar mucho más para llegar a la antesala del despacho donde una amable secretaria le hizo pasar.


              Ella se sentó en lujoso butaca de tapizado de un lujoso color caoba, allí también se encontraba otros de los citados, ambos eran hombres jóvenes vestidos con el uniforme reglamentario de los Rockets uno de ellos, más alto, llevaba el cabello de un color rubio natural, no tan natural era su peinado, el cual por lo encrespado y puntiagudo parecía atentar contra la ley de la gravedad , el otro tenía una expresión excesivamente seria, incluso para el lugar en el que se encontraba, y un cabello de color rojo intenso peinado de forma similar a una clásica y estereotipada llama

              -Ayr, Igno-saludó sin demasiado ánimo Wendy.
              -Hola-saludaron ellos en igual tono.

              Los tres esperaron sin decir nada durante un rato, observando la sala en la que se encontraban tanto ellos como esas cuatro butacas de lujoso, y lujurioso, color o esa elegante mesita de cristal que era concéntrica a los cuatro asientos.

              -Tarda mucho ¿No? -pregunto Ayr mirando el asiento vacante
              -Como de costumbre-respondió secamente Igno.
              - ¡Oh! -se le oyó a decir a la secretaria-Ejecutiva Lawana, pase por favor, todos la esperan.
              - ¡Vale! ¡Gracias! -respondió una voz con infantil entusiasmo.

              La dueña de esa voz entró donde se encontraban los demás, era una mujer joven, como todos los que allí se encontraban, de piel clara y ojos profundos y azules como el mismo océano, azul era también la corta melena que llevaba y que dejaban ver dos pequeños pendientes con forma de Staryu, sin embargo, lo que más destacaba era su estampa, especialmente voluptuosa y el escote, antirreglamentario por otra parte, que dejaba apreciar esa voluptuosidad antes dicha.

              - ¡Holi! -dijo la Rocket peliazul con una mezcla dulzura y alegría difícil de imaginar en alguien de su profesión.
              -Hola-Contestó Ayr intentando ser educado
              -Hola-contestaron bastante más "secos" Igno y Wendy.

              Una vez todos allí la secretaria entró y tocó en una puerta al fondo de la salita, la puerta del despacho de Giovanni, una vez este le había autorizado la secretaría se acercó a los cuatro Rocket de rango superior.

              -El señor Giovanni les pide que pasen.

              El heterodoxo grupo entró en el despacho encontrándose cuatro sillas frente al escritorio de Giovanni, el cual se encontraba de espaldas a ellos, pudieron observar como aquella sala era una combinación perfecta de lujo y discreción, siendo un pisapapeles con forma de Nidoking y hecho de un vistoso mineral violeta lo único de que se salía de la gama de colores castaños, ocres y marrones.

              -Bien-dijo el líder, tanto Rocket como de Gimnasio-Supongo que os preguntareis por estáis aquí-añadió mientras giraba su silla, dejando ver así a su Persian recostado en su regazo.
              -Paaaaaaaaarsian-expresó el felino que miro de reojo a los que estaban sentados y volvió a dormir.
              -Como Ejecutivos del Team Rocket-comenzó el dueño del Persian con tono solemne-Debo comunicaros mi intención de disolver el mismo-finalizó.
              -¡Sapristi!-se le escapó a una sorprendida peliazul.

              Giovanni ignoró la remilgada interjección y se hecho un poco hacia atrás para poder abrir un cajón de su escritorio y sacar varios fajos de billetes, cuatro concretamente, todos de igual tamaño, que no era pequeño.

              -Y esto es el pago a vuestros servicios-dijo el líder del Team Rocket-Se os comunicara próximamente los pasos para completar la disolución-continuó-podéis iros.

              El primero en abandonar la sala fue Igno que, tras una rápida revisión al fajo, e introducirlo en su bolsillo, dejó al resto, luego fue Lawana que con el dinero en mano se fue dando alegres saltitos, finalmente Wendy y Ayr fueron los últimos en abandonar el despacho.

              Sin decir nada por parte de la de pelo rosa, y viendo a su compañero rubio especialmente cabizbajo, Wendy tomó rumbo a su propio lugar de trabajo; este era una pequeña sala con su correspondiente escritorio lleno de papeles, lo único que destacaba en esa habitación era un poste ubicado en mitad de la misma y encima de ese poste descansaba un ave pequeña de plumaje negro como el ébano.

              -Croooooouw-graznó el ave al ver a su entrenadora.
              -Hola Murkrow-saludó está sentándose en la silla del escritorio, buscó en uno de sus cajones una barrita de cereales, especialmente diseñada para pokemon pájaros, para luego lanzársela a su córvido acompañante.

              Mientras Murkrow picoteaba incesantemente su merienda, Wendy observaba los papeles extendidos por la mesa, papeles todos de trabajo y que en su mayoría describían el papel de la de pelo rosa como coordinadora de distintas operaciones Rockets, lentamente comenzó a organizarlos por operación y fecha.

              La chica, pasado un tiempo, se retiró en la silla mirando el techo con mirada perdida.


              -Voy a echar de menos este trabajo.


              ​​​​​

              Comentario

              • A.J
                Everlasting Bloom
                SUPAR PRUEBA
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                • 🇪🇸 España
                • Paldea

                #37
                CAPÍTULO 27: ¿LA ÚLTIMA PIEZA?






                La luna iluminaba el cielo de la normalmente tranquila ciudad Iris y aunque el manto oscuro del cielo nocturno parecía eterno e inamovible pronto sería sustituido por el vistoso naranja del amanecer y este a su vez por el sereno azul.

                Por eso en la oscuridad de la noche un curioso cuarteto trataba de disfrutar de la misma antes de que se esfumase


                - ¡Gaaaaaaaaaaar!

                El regordete fantasma profirió su risa, entre dicharachera y macabra, para luego buscar en el hueco del gran árbol en el que se encontraba, no tardó mucho en hallar lo que quería.


                - ¡Gueeeeeen! -volvió a exclamar con igual tono mientras lanzaba lo que escondía el árbol, siendo esto en su mayoría dulces y golosinas que tanto Gengar como sus acompañantes habían escondido previamente.
                - ¡Misdriiivuuus! -expresó emocionada la fantasma al ver las chucherías en sus coloridos y brillantes envoltorios
                - ¡Seeeeebelaik! -secundó su compañero de ojos de minerales
                -Doooosclop-expresó con más sobriedad el otro fantasma, este situado en la base del árbol en lugar de las ramas como sus compañeros de equipo.

                Gengar rápidamente cogió un par de paquetes de galletas para luego vaciar todo su contenido en su gran boca, para acto seguido tirarse de su elástica piel, tanto hacia arriba como hacia abajo, para obligarse a masticar.

                -Gaaaaaaar-se río con la boca llena por la gracieta que acababa de hacer.

                Misdreavus por su parte decidió centrarse en las chocolatinas, así uso sus poderes psíquicos para hacer levitar una, luego usó esos mismos poderes para “desnudarla” y liberarla de su envoltorio. Finalmente se acercó y le dio un mordisco.

                - ¡Miiiiiiis!-expresó alegre y dando piruetas en el aire por el dulzor de chocolate en el paladar


                Por otro lado, Sableye había puesto sus diamantinos ojos en los caramelos, tantos colores, tantas texturas...no sabiendo por cuales decidirse cogió un buen puñado y se los metió todos en la boca, aun con envoltorio.

                Una vez dentro los trituró, haciendo ruido y disfrutando del mismo, estaba claro que para una especie que en la naturaleza se alimentaba de rocas los caramelos no suponían ninguna dificultad.

                Mientras Dusclops, bueno…miraba a sus compañeros.

                Así el cuarteto, más o menos, se divertía en la noche comiendo y haciendo ruido bajo la imponente vista de la Torre Campana, Torre Hojalata para algunos, una edificación de carácter claramente oriental y de tal tamaño que había que alejarse a una distancia considerable para poder ver la cúspide de la misma, era aquel un lugar importante y venerado en el que no todo el mundo tenía acceso. Quizás por eso el cuarteto fantasmal se extrañaron cuando escucharon ruidos cerca de la misma, los ruidos que ellos no provocaban, claro.

                -Geeeeeen-susurró el Gengar pidiendo a sus compañeros que se acercaran

                -Si este lugar es tan secreto y tan prohibido tiene que haber algo muy valioso dentro-dijó una de las voces
                -Ya…-dijo su compañero- ¿Oye será cierto el rumor de que el Team Rocket se va a disolver?
                -Bueno…-expresó con dudas-Si no se disuelve no creo que nos pase nada por hacer esto y se si disuelve esto dará igual también.
                -Sí, es cierto-añadió el otro más convencido.

                Las dos voces callaron unos minutos y trataron de forcejear para abrir la puerta de la Torre Campana, sin éxito.

                - ¡Maldita sea!-se quejó-Esta puerta está muy dura y me he dejado a los Pokemon.
                -Oye ¿Y si volvemos mañana con los otros? -sugirió-Habrá que repartir, pero seguro que podremos llevarnos más cosas.
                -Vale, no tenemos otra opción-dijo resignado.


                El par abandonó la escena del futurible crimen, sin testigos que pudieran advertir de lo que iba a suceder…O eso creían ellos.


                - ¿Miiiis?
                - ¿Seibelaik?

                El Gengar cogió un bollo relleno de mermelada y lo introdujo en su boca haciendo que un reguero de líquido rojo corriera por la comisura de sus labios, una vez le había extraído todo el dulce relleno arrojó el dulce.

                -Gaaaaaar-dijo el fantasma comenzado a levitar.
                -Saaaaaa-expresó el duende morado encaramándose sobre Misdreavus.

                Así los fantasmas abandonaron levitando el lugar de los hechos, bueno…casi todos.

                -Doooos clooops- expresó el ciclope fantasma observando como sus compañeros le dejaban solo otra vez.

                El Dusclops noto una molestia en su frente, rápidamente uso sus manos para saber de qué se trataba, y se traba de un bollo de mermelada…seco.

                Finalmente, el fantasma hizo un gesto parecido a un suspiro resignado y comenzó a caminar rumbo al Gimnasio de Ciudad Iris…Iba a ser una larga travesía.

                Mientras y con total, y obvia, ajenidad de lo que había sucedido en la noche, ya con el sol en su esplendor, llegaron a la ciudad dos entrenadores…


                - ¿No te parece que vamos demasiado deprisa? -preguntó el pelinegro.
                - ¿No decías que no tenías nada que hacer Ciudad Olivo? -dijo Silvia-¿Es que acaso no le has puesto bastantes ojitos a la líder de gimnasio?
                - ¿Ojitos? ¡No sé de lo que hablas! -dijo AJ con tono ofendido.
                -Sabes que sí-dijo la chica entre sonrisitas dándole con el codo- ¿Quieres hablarlo con mami Silvia? -añadió ahora mientras le ponía la mano sobre el hombro con un tono condescendiente.

                El pelinegro retiró la mano de Silvia mientras buscaba con la mirada cualquier cosa que pudiera distraer a la pelirroja de esa conversación. Cualquier cosa.

                Fue entonces cuando el pelinegro reparó en una figura conocida: un hombre joven de pelo rubio y camiseta azul, si esto no fuera suficiente para identificarlo el hecho de que estuviera acompañado de un Gengar, bastante somnoliento, debía ser suficiente para saber de quién se trataba.

                -¡Morti!-saludó AJ alzando la mano-sálvame-musitó acto seguido para sus adentros

                El líder de gimnasio saludó al pelinegro y tanto el cómo su regordete fantasma se acercaron hacia donde estaban el pelinegro y Silvia.

                -Hola AJ-saludó el líder de Gimnasio- ¿De nuevo en Ciudad Iris?
                -Sí-respondió AJ-Voy camino a Pueblo Caoba
                -Y con una nueva acompañante por lo que veo.

                -Silvia, Silvia Jara-dijo la aludida estrechando la mano con el rubio.
                -AJ-dijo Morti-Me gustaría que vinieras conmigo al Gimnasio de Ciudad Iris, tengo que enseñarte algo.
                -Vale-dijo el pelinegro que comenzó a andar junto al entrenador de fantasmas.
                -Vaya con AJ-pensó Silvia-y eso que tenía cara de tonto-comentó con guasa para sí-Un momento… ¡Que me dejan sola! -advirtió de repente.

                Cuando Silvia los alcanzó ya estaban en el mencionado edificio, entró con ellos y fue conducida a una habitación que destacaba por sus estanterías, o más concretamente por la gran cantidad de libros presentes en las mismas. En esa sala también estaba otra persona, de aproximadamente la misma edad de Morti, vestía con un traje, parte elegante parte extravagante, de color morado con cuatro rombos de un tono más claro, llevaba también una gran pajarita roja y una larga capa blanca.


                -Es cierto-recordó Morti- ¿Eusine qué es lo que querías?


                A modo de respuesta el llamado Eusine desplegó sobre una pequeña mesita una suerte de poster donde había dibujados como a modo de bocetos, y por lo tanto algo rústicos e inexactos, las efigies de tres pokémon, uno de ellos era como una bestia celeste de larga melena y rombos en su piel otro como era parecido a un tigre amarillento de largos colmillos y otro como una figura leonina de matices castaños.

                -¿Sabéis lo que es esto, chicos?-preguntó el de la capa-¡Son los bocetos de los perros legendarios!-dijo enseguida antes de que AJ o Silvia pudieran decir algo- Raikou, Entei y ¡Suicune!-añadió con auténtico fervor, especialmente en el último mencionado.
                -Entiendo- dijo Morti-pero eso no responde a mí me pregunta.
                - ¡Si mis investigaciones no fallan estoy muy cerca de Suicune!-dijo con tono claramente de éxtasis
                -Será mejor que me ahorré lo de que vi a Suicune-pensó AJ-Este Eusine parece tomárselo demasiado en serio.
                -Bah-expresó Silvia con despreocupación-Yo no creo que sea para tanto.

                - ¿C-Como? -dijo Eusine con un hilo de voz

                -Que no creo que ese Suicune sea para tanto-dijo la pelirroja-yo no es que entienda mucho de estas cosas-confesó luego-pero si el Suicune ese es este monigote azul-dijo ahora señalando el boceto-no le veo gran cosa, creo que estos dos…-dijo señalando ahora a los dibujos de Entei y Raikou-creo que molan muchísimo más y…

                - ¡Basta! ¡Basta ya! -exclamó el del traje morado- ¡No puedo estar aquí quieto y oír todas esas barbaridades! ¡Solo hay una forma de arreglar esto! -acabó casi vociferando.
                -Por Dios, otra vez no-murmuró Morti cabizbajo.

                El ahora iracundo hombre de la capa cogió una pokeball mientras que Silvia, lejos de amedrentarse le respondió con el mismo gesto, mientras esbozaba una sonrisa desafiante. Morti, casi con resignación les guio a ambos hacia donde habitualmente se disputaban los combates de gimnasio para colocarse cada uno en un extremo del campo.


                - ¡No permitiré que el nombre Suicune se profane en mi presencia! -exclamó con seriedad mientras arrojaba su pokeball.
                -Empiezas a repetirte un poquito-dijo Silvia mientras arrojaba su propia esfera-¡Además ya te he pedido perdón!-agregó.
                -No le ha pedido perdón en ningún momento-pensaron Morti y AJ a coro mientras una gruesa gota de sudor les bajaba por la sien.


                Por otro lado, en el campo de combate se manifestaron sendos combatientes siendo el elegido por Eusine una, a grandes rasgos, Pokeball “gorda” con los colores invertidos, esto es blanca la parte superior y roja la inferior, contaba también con ojos, siendo estos astutos e incluso maliciosos, y una boca sonriente. Mientras que por parte de Silvia el elegido era su reptil verde, Grovyle


                - ¡Gruuuuovaail!
                - ¡Ileeeeectrod!

                - ¡Rapidez! -expresó Eusine.

                Obedeciendo a su entrenador la Pokeball viviente comenzó a acumular energía que rápidamente expulsó en forma de estrellas de color ambarino que volaron raudas hacia su objetivo.


                - ¡No podrás esquivar esto! -sentenció el hombre de la capa y pelo castaño
                -No necesitó esquivar-dijo con confianza la pelirroja- ¡Hoja Aguda!

                Así con el aplomo que parecía característico del lagarto de glauca piel este volvió a generar esa hoja unificada y de verdoso color para destruir el ataque energético.


                - ¡Rayo! -pidió Eusine
                - ¡Esquiva y Hoja Aguda!

                El esférico pokemon generó una gran cantidad de energía eléctrica que fue lanzada con maestría hacia su oponente, este sin embargó aprovechando de su buena agilidad quebró varias veces para golpear con las duras hojas de sus antebrazos a Electrode.

                - ¡Desenrollar! -exclamó Eusine.

                El Pokémon eléctrico comenzó a rodar frenéticamente y se lanzó contra su oponente, el cual respondió volviendo a esgrimir su Hoja Aguda, sin embargo, pese a recibir el impacto del ataque de tipo planta el Pokémon esférico se reincorporó rápidamente y continuó girando velozmente y tratando de golpear al reptil.

                Efectivamente Electrode siguió girando cada vez a más velocidad, lo cual era temible teniendo en cuanta que su velocidad habitual ya era altísima.

                -Vas rápido, cierto, pero no puedes volar-dijo Silvia.

                Los otros tres humanos presentes se extrañaron al oír esa declaración, no tanto Grovyle que, ante las ya casi invisibles, que no inexistentes, embestidas de Electrode respondió con un titánico salto, tanto que quedo pegado al techo del gimnasio. Esto último gracias a las habilidades propias de su especie

                - ¡No creas que eso nos frenara!¡Síguelo!

                La Pokeball viviente obedeció a su entrenador y aprovechó su impulso para comenzar a rodar por las paredes, directo hacia Grovyle.


                - ¡Frénalo Grovyle! -exclamó Silvia.


                El pokemon de piel verde y tripa rosa entrecerró los ojos, ante el obús que le venía encima, y juntó sus garras para tratar de frenar lo más posible a su oponte.

                - ¡Vaaaaaail! -expresó el Pokémon rechinando los dientes tratando de frenarlo.

                - ¡Ileeeeeectroood! -expresó por su parte el Electrode esforzándose para no perder aceleración.


                La pugna siguió prolongándose, y cuando más durara más ventaja tenía Grovyle, finalmente el Electrode perdió la suficiente aceleración y precipitándose así contra el suelo.

                - ¡Usa Hoja Aguda Grovyle! ¡Vamos! -exclamó Silvia.

                Como si de un ninja se tratara el reptil se impulsó en la pared mientras en sus dos antebrazos comenzaba a formarse esa filosa “espada” para luego golpear en el aire a la indefensa esfera que antes de caer al suelo ya estaba noqueada.

                - ¡Gruoooooovaaaaail! -expresó orgulloso el reptil para luego poner su pata encima del inconsciente Electrode, tal y como haría alguien cuando llega a una tierra nunca antes descubierta.

                -Chúpate esa, pirado de esmoquin-celebró Silvia.
                ¿Qué es lo que querías decirme? -preguntó AJ a Morti

                -Veras…

                Iba a hablar el líder de gimnasio cuando irrumpieron en la sala cuatro Pokémon, dos Gastly y dos Haunter para más señas, visiblemente preocupados que comenzaron a rodear a Morti.


                - ¡¿Cómo?!-explotó el líder al interpretar lo que los fantasmas querían decirle- ¡¿Cómo que hay Rockets en la Torre Campana?!
                - ¡¿Rockets en la Torre Campana?!-expresó también Eusine.


                No dijo más el rubio que abandonó el gimnasio a escape, seguido a prisa de Eusine, dirigiéndose presumiblemente al lugar mencionado.


                - ¡Vamos AJ! -animó Silvia también corriendo- ¡Por fin algo emocionante!

                -Grooo-añadió el reptil, corroborando las palabras de su entrenadora.

                Así tanto AJ como Silvia y Grovyle salieron del gimnasio con la fortuna de poder atisbar al otro par y seguirles en su camino que ponía rumbo a la zona noreste de la ciudad, cuando les alcanzaron se vieron corriendo por un pasaje que transcurría entre grandes árboles caducifolios de hojas doradas y rojas a causa de los efectos del otoño, como causa de esa estación era también que una gran parte de esas hojas pavimentaran el suelo de ese camino.

                - ¡Ey! -les llamó la atención Silvia- ¿Hacia dónde vamos?
                - ¡A la Torre Campana! -respondió Eusine-¿Acaso no es obvio?

                El grupo siguió corriendo hasta que comenzaron a atisbar la susodicha edificación, entonces redujeron el ritmo y comenzó Morti a hablar

                -Os lo explicare-dijo el líder de gimnasio-La Torre Campana o Torre Hojalata se construyó para fomentar la amistad entre las personas y los Pokémon, al igual que la Torre Quemada. Sin embargo, cualquier guía turístico os puede decir eso-dijo Morti-Lo que no os dirán es que hay muy pocas personas con acceso a esta torre.
                -Y una de esas pocas personas es Morti-adelantó Eusine al otro par.
                -Así es-continuó el Líder de Gimnasio-esa responsabilidad ha estado en mi familia desde hace generaciones, si a eso le sumamos el hecho de que los Rocket han invadido un edificio con este significado-continuó para hacer una pausa-No hace falta decir lo que pienso ¿Verdad? -añadió.


                Acto seguido Morti hizo salir a Gengar de su pokeball quizás como preludio de una hipotética batalla

                - ¿Te ves en estos embolaos con mucha frecuencia? -le preguntó Silvia a AJ.
                -Más de las que me gustaría-se limitó a responder el pelinegro

                El cuarteto, además de Gengar, continuó caminando por el dorado y otoñal sendero llamado Senda Din Don hasta estar finalmente frente a la torre en cuestión.

                Frente a la torre también había alguien: Un joven de aproximadamente la misma edad que AJ y Silvia, de pelo castaño oscuro y cuya indumentaria consistía en una camiseta morada de manga larga con un shuriken, o estrella ninja, de cuatro puntas dibujado en el centro de la misma, así como un pantalón de un discreto azul oscuro, además de una mochila a la espalda.


                -Mirad-dijo Silvia bajando la voz-Seguro que es un Rocket, tiene una pinta de chorizo…
                -Tú no eres la más apropiada para hablar de las pintas de los demás-respondió Eusine

                -No es un Rocket, le conozco-sentenció Morti-Veo que tú también te has enterado de esto, Shiro-añadió, hablando ahora con el joven

                -Así es-respondió este-estaba entrenado por esta zona y he visto la puerta forzada.
                -Eso suena sospechoso-le susurró Silvia a AJ
                -Creemos que han sido los Rockets-continuó Morti con la conversación ¿Te gustaría ayudarnos?
                -Pensaba que no todo el mundo podía entrar en la Torre Campana-respondió Shiro.
                -Y no puede-continuó el rubio-pero será lo mejor para todos.
                -Entiendo-dijo el joven de la estrella ninja.
                -Por cierto-interrumpió Silvia-Mucha torre importante y tal pero el sitio…-dejó entrever la pelirroja señalando un enorme montón de papel, de golosinas en su mayoría, ubicado bajo un árbol

                -Gaaaaaaar- silbó el fantasma con falso tono de despreocupación.


                Acto seguido el regordete espectro “invitó” a los cinco presentes a entrar en la torre, claramente para que dejaran de hablar de la adorable y maravillosa criatura que había dejado esparcidos los envoltorios, pudiendo ver un estilo arquitectónico parecido a la Torre Bellsprout, probablemente porque ambas edificaciones databan de la misma época.


                -Escuchad- dijo Morti- estamos en la planta baja, a partir de aquí el camino se complica, es muy fácil perderse-advirtió- Eusine y yo tomaremos un camino, Shiro tú te encargaras de guiar a AJ y a Silvia ¿Sigues teniendo a ese Pokémon?

                -Sí-se limitó a responder Shiro.
                -Bien, buena suerte.


                Los de mayor edad, Eusine y Morti, abandonaron la sala subiendo por unas escaleras, AJ por su parte y antes de unirse a los otros dos volvió a revisar esa planta, era cierto que era parecida a la Torre Bellsprout, de hecho, la principal diferencia además de la ausencia de monjes, turistas, o de Tim, era el cambiar unas estatuas del pokemon de tipo planta por la efigie de un ave de aspecto majestuoso e intimidante a la par. Sin embargo, esa sala le produjo a nuestro pelinegro un escalofrió que ningún edificio le había provocado.


                - ¡Vamos AJ! -le apremió Silvia-no hagamos esperar al tipo raro ese
                -Puedo oírte-dijo el tipo raro, o sea, Shiro.

                Los tres subieron por las escaleras para acceder a la primera planta, pudieron observar como lo que desde el exterior podría parecer grandes salas eran estrechos pasillos que se dividían y conducía tanto a otras salas como a pasadizos sin salida.


                - ¿Y si no has estado nunca en la torre como nos vas a guiar? -quiso saber AJ.

                -Eso tiene fácil respuesta-dijo Shiro.


                Esa fácil respuesta fue lanzar una pokeball de la cual apareció un canino de piel negra, a excepción de morro y vientre que era de color rojo, tenía también una estructura parecida a arcos óseos en la espalda así como una cola acabada en una punta de flecha. También tenía unos cuernos orgullosamente curvados y a juzgar por el tamaño de los mismos se trataba de un espécimen macho


                -Juuuuundum-ladró el telúrico can.

                -Olfatea Berus-pidió su entrenador.


                El Houndoom puso hocico en tierra y comenzó a olfatear, al poco rato alzó su cola indicando que había encontrado un rastro que seguir.


                -Sigámoslo-dijo Shiro.


                El trío siguió caminando por los pasadizos de madera hasta llegar a una sala del mismo material donde había tres Rockets vagueando.


                - ¡Intrusos! -advirtió uno de ellos
                - ¡Joder, tío! -se quejó otro-Ya no se puede descansar.

                El tercero en cambio optó por sacar de su bolsillo un teléfono móvil.

                -Solicitamos ref…

                No pudo acabar de hablar ya que un visto y no visto “algo” veloz le arrancó el dispositivo de su mano para clavarlo en la pared, clavarlo con una especie de estrella de metal para más señas.

                - ¡T…Tú! -dijo el Rocket señalando a Shiro- ¡Me has roto el teléfono! ¿Cómo voy a jugar a Yokai Go ahora?
                -No hay tiempo para eso-le instó el otro Rocket lanzando una Pokeball
                -Cierto-asintieron los otros dos lanzando también un Pokémon cada uno.


                De las tres pokeball de los Rockets se manifestaron un Lickitung, un Geodude y un Ariados mientras que por el otro bando Berus ya había adoptado una postura lista para la ofensiva.


                -Un poco de acción-dijo Silvia mientras cogía su propia esfera bicolor.

                -Espera un poco-le frenó AJ mientras el sí lanzaba su propia pokeball.

                -Sooooor-expresó el voluminoso pokemon de piel azulada al materializarse, haciendo crujir algo el suelo de madera.

                -Somnífero-pidió AJ.

                Saur movió suavemente la planta florida de su espalda haciendo que esta liberara una gran nube de esporas azul verdosas que casi instantáneamente provocaron una gran somnolencia en sus oponentes, que acto seguido estaban hechos un ovillo en el suelo.


                -Bien hecho Saur-le felicitó AJ-Ahora vuelve-añadió, haciendo regresar al pokemon de planta a su pokeball, sabiendo que tenía dificultades moviéndose por esos estrechos pasillos.
                -Ha sido un movimiento inteligente-opinó Shiro-Así evitaremos que vengan en manada a por nosotros.
                -Inteligente y algo soso-musitó Silvia por lo bajo-De todos modos-volvió a decir la pelirroja- ¿Dónde has aprendido a lanzar esa cosa? -preguntó.

                El aludido se acercó al rocket dormido para recoger el utensilio que había utilizado y guardarlo en su bolsillo como si nada hubiera pasado.

                -Para simplificar-inició el entrenador de Berus-digamos que yo, Shiro Kurosawa, soy un ninja.
                - ¿Un ninja?-expresó con obvia extrañeza AJ.
                - ¿Un ninja? -comenzó a decir con el mismo tono Silvia-Un ninja… ¡anda ya! -continuó riéndose abiertamente.

                Sin importar el venerable edificio en el que estaban, y sin importar que pudiera estar atestado de Rockets, la pelirroja continuó riéndose a pleno pulmón. Hasta el punto de incluso caerse al suelo de la risa.

                -Algo me dice que no me vas a caer bien-dijo Kurosawa mirando de reojo a Silvia para luego comenzando a andar.

                El trio, más el Houndoom, continuaron avanzando por la edificación, afortunadamente eludiendo a la mayoría de Rockets, habían subido ya muchas plantas cuando al pelinegro se le ocurrió mirar por un pequeño ventanuco pudiendo ver toda Ciudad Iris, incluyendo a la torre “hermana” a la que se encontraban: La Torre Quemada. También agudizando la vista y mirando en la misma dirección se podía observar el océano que bañaba Ciudad Olivo.

                -Vamos AJ-le llamó Silvia-El aprendiz de Hokage dice que ya estamos cerca.

                El pelinegro no pudo evitar esbozar una sonrisa y camino junto a la de pelo a mechas para llegar a donde les esperaba Shiro con Houndoom, este último en posición agresiva, esto es: las piernas ligeramente flexionadas y la cola erguida, así como enseñando sus filosos dientes.

                -Debemos de haber llegado-dijo Shiro Kurosawa.

                Finalmente avanzaron y lo que pudieron ver es como un par, un hombre y una mujer, trataban de hurtar unas grandes, y bonitas, campanas ceremoniales de un elegante color plateado. Por otro lado, los protagonistas de tal acción vestían con un uniforme negro con una R de color rojo y poseían unos vistosos cabellos de color verde aguamarina y color ambarino por otro lado. Esos dos iban acompañados de dos pokemon: un Primeape y una criatura bipeda que no alcanzaba el metro y medio de altura de piel rosada, de cola corta y con unas franjas negras en las extremidades superiores, aunque indudablemente lo más destacado eran unos grandes colmillos recubiertos de piel rosada que surgían de su mandíbula inferior.

                - ¡Graaaaaanbuuuuul! -ladró el perro-hada alertando de los que acababan de llegar.

                Al escuchar esa alarma el par se giró viendo así al trio de jóvenes.

                - ¡Escuchad nuestro lema porque tenéis problemas! -exclamó repentinamente el hombre.
                -Para infectar el mundo con la devastación-siguió la mujer
                -Para destruir todos los pueblos de cada nación

                - ¡Rayo! -interrumpió Silvia.

                Así en mitad del surrealista momento una feroz descarga eléctrica fue lanzada hacia los Pokémon de los ladrones, los cuales pudieron esquivaron apuradamente.

                Acto seguido todos dirigieron la atención al pokemon que Silvia acababa de llamar al combate, era una criatura no demasiado alta, ochenta centímetros, de piernas largas y esbeltas, así como unas grandes orejas y ojos, en relación con su tamaño, siendo lo más destacado su erizado pelo amarillo, a excepción de un collarín de pelo blanco, igualmente espinoso, ubicado en su cuello.

                - ¡Yooolt! -expresó el pokemon eléctrico.

                - ¡Como te atreves a interrumpirnos! -chilló la de pelo ámbar.
                -Lo pagareis caro-afirmó el hombre- ¡Nadie interrumpe a Cassidy y Butch!

                - ¿Cassidy? -expresó Shiro.
                - ¿Y Bob? - dijo Silvia con igual tono.
                - ¡Es Beef!¡Digo Butch! -dijo el de pelo verde.
                -Basta de charla-le cortó Cassidy- ¡Granbull usa Placaje!

                - ¡Graaaaaaanboool! -rugió el canino.

                Así el pokemon bípedo comenzó a embestir, o a intentar embestir, a su cuadrúpedo, y bastante más veloz, oponente, el cual no tuvo demasiado problemas en esquivar las acometidas, hasta el punto de que el Primeape tuvo que ir a ayudarle.

                -Tendré que ayudarla, supongo-pensó Shiro-De todos modos, no sería responsable que Berus combatiera en esta torre de madera y tampoco creo que Krory tenga suficiente espacio…

                Mientras pensaba hizo regresar al Houndoom y a la par con la otra mano lanzaba otra pokeball que liberó a una criatura que superaba ligeramente el metro de altura de piel a caballo entre el rosa y el morado, tenía también el Pokémon unas picudas orejas triangulares, como triangulares eran sus ojos con pequeñas pupilas negras y también dos dientes que asomaban a ambos lados de su boca, lo más destacado de ese Pokémon era las “manos” en forma de pinzas así como la membrana azul que ocupaban el espacio ubicado entre los antebrazos y sus piernas. También era significativa la cola segmentada acabada en un aguijón

                - ¡Glaaaaaigar! -expresó la criatura recién manifestada.

                -Daiba, usa Puya Nociva-pidió Shiro.

                El Gligar saltó y se acercó planeando hacia el beligerante perro de grandes colmillos iluminando sus tenazas con un ponzoñoso color violeta, mientras que el cuadrúpedo de hirsuto pelaje volvió a generar y lanzar la tremebunda descarga eléctrica hacia el Primeape.

                - ¡Primeape usa Golpe Karate! -exclamó Butch
                - ¡Priiiiii!-chilló el mono-cerdo.

                Así el pokemon de tipo lucha se abrió ligeramente de piernas y alzó el puño con la clara intención de golpear.

                - ¡No le dejes Jolteon! -contrarrestó Silva.

                Obedeciendo a su desmelenada entrenadora el Pokémon eléctrico agachó la cabeza para casi acto seguido alzarla mostrando unos ojos brillosos, llenos de emoción infantil que le daban un aspecto ciertamente adorable, aspecto que redondeó guiñando luego un ojo.

                Haciendo esa maniobra, conocida como Ojitos Tiernos, consiguió que el Primeape, viéndose sobrepasado por tan empalagoso movimiento, detuviera su golpe. Y lo detuvo lo suficiente para lanzar, una vez más, un Rayo.

                -Me parece que huele a frito por aquí-dijo con recochineo Silvia
                - ¡Demuéstrale lo que es bueno Granbull!¡Fuerza Bruta! -exclamó Cassidy

                El bulldog-hada comenzó a tensar sus músculos mientras su cuerpo se cubría de una intensa aura rojiza para luego lanzarse precipitadamente contra el Gligar.

                - ¡Daiba usa Ataque Arena! -exclamó Shiro.

                Ante la nada agradable visión de la embestida del Granbull el Gligar lejos de asustarse agitó sus membranas para levantar toda la arena, o polvo, que pudiera tener el suelo, cegando así a su oponente que se estrelló contra el suelo.

                -Puya Nociva-pidió ahora más calmado.

                Daiba sonrió maliciosamente y tomo impulsó para saltar mientras su aguijón adquiría esa tonalidad purpurea que antes habían presentado sus pinzas, luego apuntó a un “lugar” muy concreto de la anatomía de Granbull.

                -¡Buuuuuuuuul!-aulló de dolor el can
                - ¡Glaaaaaaigaar! -reía por su parte el hibrido de escorpión y murciélago


                Antes de que alguien más pudiera decir o hacer algo un brillo amarillento encendió la mochila de Shiro Kurosawa.

                -Si Angie estuviera aquí seguro que diría algo tipo: Que capitulo tan completito, o algo así-pensó el pelinegro.
                -No, ahora no…-masculló entre dientes Shiro al notar ese brillo

                El ninja se apresuró a quitarse la mochila y sacar de ella un recipiente de cristal que a su vez contenía un huevo de color azul con ciertas marcas negras, el ovalo continuó brillando hasta desaparecer como tal y dejando ver a una criatura bípeda de piel mayoritariamente azul, si bien es cierto que también tenía mucha piel de color negro, como las piernas, una zona alrededor del pecho y una mancha alrededor de sus ojos rojos parecida a una antifaz, tenía también un pequeño collar amarillo en el cuello y también una estructura similar a una placa blanca en el brazo.

                -Ri…olu… ¡Riolu! -expresó el recién nacido

                Antes que Shiro pudiera acercarse al que con toda seguridad iba a ser su nuevo Pokémon o antes de que AJ pudiera sacar su pokedex Silvia ya se había acercado y cogido al bebe en brazos.

                - ¡Que cosita más rica! -dijo Silvia cogiendo al Riolu en brazos- ¿¡Quién es una cosa bonita, quien!?-dijo haciendo carantoñas al recién nacido
                - ¡Riii! -expresó alegre el Pokémon abrazando a Silvia, probablemente muy contento por el tono cariñoso de la pelirroja.

                - ¡Habéis bajado la guardia! -exclamaron repentinamente los Rockets.


                Los dos Rockets lanzaron dos Pokeballs más de las cuales aparecieron un Raticate y un Hitmontop que se unieron en un cuádruple ataque abalanzándose sobre sus oponentes.

                - ¡Soooooooor!

                Seguido Del bronco gruñido unas cuatro lianas apresaron a los atacantes, impidiendo así poder actuar.

                -Ya era hora de hoy hiciera algo-pensó AJ al ver a los pokemon adversarios agarrados por el Látigo Cepa- ¡Bomba Lodo! -exclamó ahora en voz alta

                Finalmente, el Pokémon de los tipos planta y veneno volvió a arrojar una tanda de fangosas esferas pardas que impactaron contra los Pokémon. Saur luego lanzó a sus oponentes severamente golpeados por esa venenosa metralla, sin embargo, los Rockets volvieron agarrar sus pokeballs demostrando que no se iban a dejar vencer tan fácilmente, afortunadamente para nuestro peculiar trio los Rockets se vieron detenidos a la par que una tenue aura azul les recubría y hacía que se elevaran.

                -Gaaaaaar.
                -Kaaaadabra.

                Así y casi de la nada aparecieron esos dos Pokémon, acompañados de sus entrenadores: Morti y Eusine, lo demás fue rápido: Tanto Cassidy como Bitch…digo Butch fueron, junto al resto de los Rockets de la torre, “invitados” a subir a un furgón de policía que ya esperaba afuera de la torre.

                -AJ, ven-le llamó Morti.

                AJ siguió al entrenador de Gengar hasta lo alto de la torre.

                -AJ ¿Recuerdas cuando nos conocimos? -preguntó el rubio.
                -Sí,en la Torre Quemada ¿no?-respondió el pelinegro.
                -Eso pensaba yo-continuó el líder de gimnasio-Sin embargo, cuando te vi por primera vez pensé que ya te conocía de algo.
                -Vaya…-alcanzó a decir AJ algo extrañado-Supongo que tengo una cara corriente.
                -No es eso-dijo el líder de gimnasio-Como os he comentado abajo mi familia ha estado al cargo de esta torre durante generaciones, también han estado durante generaciones a cargo del Gimnasio de Ciudad Iris, estamos hablando de cientos de años.
                -Entiendo-dijo AJ.
                -Hace unos días buscando en el gimnasio encontré esto, échale un vistazo.


                Morti le dio a AJ un libro, no demasiado grueso y si viejo, de hecho, pese a que Morti probablemente habría limpiado el libro todavía quedaban marcas de polvo en la portada, así como el amarillo intenso de las hojas que AJ empezó a examinar.

                El pelinegro comenzó a leer, la mayoría del libro era básicamente un diario, lo cual no significaba que lo que narraba no fuera interesante, le llamó especialmente atención unas frases: "Me consta que Ajit se ha asentado al sur desde, me habla en sus cartas de una cueva donde habitan Slowpoke, independientemente de eso me alegra ver que está bien, no parecía el mismo tras el incendio que vivimos. Firmado por Yubin"


                Evidentemente no era la cueva de los Slowpoke, la que AJ identificó como el Pozo Slowpoke, lo que llamó la atención sino los dos nombres que aparecían mencionados, Ajit y Yubin. Nombres que el recordaba de esos extraños sueños-visiones.

                -Morti ¿Tú conoces estos nombres? -preguntó ahora AJ.

                -Veras AJ, Yubin es mi antepasado- inició el líder rubio- Además leyendo otros relatos que he encontrado más tu colgante con el Ala Plateada-continuó-Me hacen pensar que tú tienes algo que ver con Ajit.

                El pelinegro se rascó la cabeza mientras el fresco aire de la tarde mecía su ropa, aquello que Morti decía tenía sentido y en su mente lo recién escuchado engarzaba con lógica con lo que Lugia le había explicado, Ajit podría su antepasado y por lo tanto el vínculo entre él mismo y Lugia. Aun así, o precisamente por eso, se vio a impelido a explicarle todo el asunto a Morti.

                El rostro del entrenador de fantasmas permaneció serio, hasta el punto de que AJ pensó que iba a tratarle de loco, así que se sorprendió cuando este le puso la mano en el hombro.


                -No sabes cuánto te envidio AJ, ojalá estuviera en tu lugar-dijo Morti, mostrando una pequeña sonrisa para tratar de demostrar que no había resentimiento en esa frase

                Finalmente, este se despidió del pelinegro, dejándolo solo en la cima de la torre, allí pudo el entrenador de Kanto observar como el cielo había permutado del celeste al naranja, como las algodonosas nubes habían cambiado el blanco por unos fantasiosos rosa y morado, o como el Monte Mortero se alzaba imponente hacia el este. Tras observar el paisaje el pelinegro descendió en lomos de Iwasa hasta la base de la Torre Campana donde esperaban, aparte del líder de gimnasio, Silvia y Shiro.

                - ¡AJ!¡AJ! - le llamó insistentemente Silvia-Tenemos que convencer a Naru…a Shiro para que se venga con nosotros.
                - ¿¡Cómo!?-expresaron sorprendidos tanto el de Pueblo Paleta como el propio Shiro.
                - ¡Pues claro que sí!¡No podemos dejar a ese pequeñín con este psicópata lanza estrellas!
                -En fin-acertó a decir AJ mientras una gota de sudor se escurría cabeza abajo- ¿Has pensado algún nombre para él? -le preguntó AJ a Kurosawa.
                -No, aun no-dijo este mirando al bebe azulado que ahora descansaba, dormía más bien, en sus brazos.
                -Es pequeño y azul… ¿Qué tal Pitufin? -sugirió Silvia.
                -Será una broma ¿No? -dijo Shiro mientras una gota de sudor le bajaba por la sien.
                - ¿Y Kuoni? -sugirió Morti-significa valiente.

                AJ y Silvia miraron a Shiro, que a su vez miró al pokemon que descansaba entre sus brazos

                -Vale-dijo Shiro.
                - ¡Muy bien! -Dijo Silvia- ¡Ahora rumbo a nuestro siguiente destino! -dijo la pelirroja con entusiasmo señalando hacia el oeste.
                -Silvia-dijo AJ-Vamos hacia el otro lado…
                - ¡Y yo no he dicho que vaya a ir a con vosotros! -añadió Shiro.
                - ¡Minucias, minucias, minucias! -dijo Silvia con su tono habitual.




                ​​​​​

                Comentario

                • A.J
                  Everlasting Bloom
                  SUPAR PRUEBA
                  • dic
                  • 91
                  • 🇪🇸 España
                  • Paldea

                  #38

                  CAPÍTULO 28: HIELO ABRASADOR





                  Afortunadamente Shiro y AJ consiguieron disuadir a Silvia de iniciar su viaje en el mismo momento en que ella lo propuso. En su lugar partieron a la mañana siguiente, atravesando la tan bonita como agreste ruta 42, una ruta que podía ser cruzada bien atravesando las zonas acuáticas que surgían de las entrañas del Monte Mortero o bien atravesando la mencionada montaña incluyendo el laberinto de túneles de la misma.

                  Ahora. y gracias a ese fogonazo de sentido común pudieron llegar a Pueblo Caoba a media tarde, pudiendo ver que el pueblo pese a contar con un Gimnasio Pokemon era una población pequeña y recogida en un paso entre montañas, eso hacía que una brisa fría barriera continuamente el pueblo. Más aún en esas fechas.


                  -Bienvenido al hogar de los ninja-leyó AJ en un cartel casi a la entrada del pueblo.
                  - ¡Aaaaah! -exclamó Silvia-Esta debe ser tu Villa Oculta de la Hoja, o algo así ¿No, Shiro? -dijo la pelirroja con su tono burlón.
                  -Que graciosa-respondió el ninja con sarcasmo.

                  El trío continuó caminando adentrándose en el pueblo, notando cómo pese a ser otoño la temperatura había descendido bastante, comparándolo especialmente con el resto de la región de Johto hasta ahora visitado. Así se dirigieron al centro Pokémon para que el pelinegro pudiera cambiar algún pokémon, si así lo considerara, y para poder entrar todos en calor.

                  Una vez hechas esas gestiones y visto el clima Shiro decidió ponerse una chaqueta para mitigar los efectos del frío, mientras que AJ hizo lo propio, poniéndose la otra camiseta que solía llevar encima de la que ya llevaba. Así ya estaba AJ frente al Gimnasio de Pueblo Caoba.

                  -Recuerda que usa Pokémon de tipo hielo-dijo Shiro
                  -Lo sé-se limitó a decir el pelinegro para luego entrar al edificio ya mencionado.

                  Dentro del gimnasio la temperatura parecía ser aún más baja, cosa lógica si se quería mantener la gran extensión de hielo, salpicada de algunas rocas, que serviría de campo de combate, extensión de hielo adornada de una piscina esférica ubicada en el centro del mismo.

                  Estaba AJ mirando el insólito escenario para un combate que no reparó, no de inmediato al menos, en el que presumiblemente sería su adversario: Era indudablemente un anciano de pelo blanco y de mirada castaña y fría, aunque lo que llamaba más la atención del individuo era su peculiar vestimenta, siendo esta una camiseta de rayas negras horizontales y manga corta, así como unos pantalones también cortos. Aun así, con esas prendas, el hombre transmitía un aire de seriedad mientras inspeccionaba a su adversario.


                  -Vienes a por la Medalla Glacial ¿No? -dijo el anciano.
                  -Sí-dijo AJ, que no podía evitar sentir un escalofrió al ver las prendas que vestía su adversario.
                  -Yo soy Fredo, líder del gimnasio de Pueblo Caoba-explicó el hombre-que comience el combate.


                  Una vez dicho eso, y con Shiro y Silvia sentados en el banquillo, ambos participantes rodearon la pista de hielo para alcanzar su respectivo lugar.

                  -Empieza tú-dijo el líder de gimnasio.

                  El pelinegro volvió a observar la pista helada, salpicada de rocas igualmente congeladas, y con una piscina en el centro de la misma.


                  - ¡Adelante Hammer! -expresó AJ mientras arrojaba la pokeball del Kingler.
                  - ¡Kuki ku! -expresó el crustáceo agitando su gran pinza.


                  Por su parte el anciano líder de gimnasio arrojó su propia pokeball, la cual liberó a un Pokémon ave de pico amarillo, al igual que sus pequeños y pies de dos dedos, tenía también el pokemon el plumaje de color blanco y rojo dispuesto de tal manera que daban la sensación de que el Pokémon vestía una prenda típicamente navideña, aunque lo más destacado del ave era su cola la cual tenía forma de saco, además de estar hueca como tal.


                  - ¡Deliiiibird! -expresó el pokemon de Fredo.
                  -Delibird, Pokemon Reparto: Transporta alimentos en su cola enrollada, le gusta compartirla con los montañistas perdidos-informó la pokedex de AJ
                  -Empezaremos nosotros-dijo Fredo-Granizo-pidió con calma.

                  El Pokémon volador abrió su saco-cola liberando una nube de nieve en polvo que se elevó rápidamente y comenzó a precipitar en forma de granizo.


                  -He elegido a Hammer porque pensaba que podía tener más sujeción en este escenario-pensó AJ-Aunque será difícil contra un Pokémon de tipo volador.

                  -Ventisca-pidió con calma, o mejor dicho con frialdad, Fredo.
                  -Genial…más frío-dijo Silvia con sarcasmo.

                  El Pokémon hibrido entre Papa Noel y alguna variedad de pingüino liberó desde lo más profundo de su “saco” una huracanada brisa cargada de fragmentos de hielo y nieve que parecía aumentar sus efectos bajo los efectos del Granizo.

                  - ¡Hammer, Hidropulso! -exclamó AJ.

                  El crustáceo rojo generó la esfera hídrica que fue directa hacia el Delibird el cual respondió de nuevo con el gélido ataque que dejó al Hidropulso convertido en una gran bola de hielo, y sin alcanzar a golpearle.

                  -Delibird usa Golpe Aéreo-pidió Fredo.

                  El ave agarró el extremo de su cola con su pico y se lanzó entre la granizada envuelto en una capa de aire.

                  - ¡Protección!

                  El cangrejo rojo consiguió generar el escudo esmeralda y frenar la embestida de su oponente, sin embargo, no pudo aprovechar la escasa distancia que ahora había entre ambos, ya que el Pokémon ave ya se había alejado.

                  - ¡Hammer avanza! -dijo AJ repentinamente

                  El Pokémon de agua usó sus cuatro piernas para avanzar y su pinza mayor para apoyarse, así avanzó velozmente hacia donde estaba el Hidropulso anteriormente hecho hielo.

                  - ¡Martillazo! -exclamó AJ.
                  -Kuuuuki-expresó Hammer al entender lo que su entrenador preveía.

                  Así, el Kingler cambió de pinza de apoyo y usó la de mayor tamaño para usar su ataque característico sobre la esfera de hielo, consiguiendo, cual jugador de hockey sobre hielo, mandarla contra Delibird e impactarle de lleno.

                  - ¡Delii! -acertó a expresar el ave mientras caía a plomo al ser impactado.
                  - ¡Kuuuuk! -expresó contento Hammer con su particular “bateo”

                  -Aún no hemos acabado-advirtió Fredo.

                  Efectivamente, y de donde se suponía que debía de estar el Delibird noqueado surgió este veloz y envuelto en la capa de aire característica del Golpe Aéreo, consiguiendo impactar al Kingler y pese a que no le causó demasiado daño si consiguió mandarlo casi contra los muros del gimnasio, debido más a la superficie deslizante del hielo que a la potencia del ataque.

                  Mientras tanto seguía granizando, afortunadamente la precipitación estaba perfectamente acotada sobre la superficie de combate, de tal modo que ninguno de los dos entrenadores ni tampoco Shiro o Silvia tenían que preocuparse de un trozo de hielo les abriera la cabeza.

                  -Vuelve Hammer-dijo AJ sorpresivamente haciendo regresar al Kingler a su pokeball- ¡Vamos Foxy! -añadió casi al instante a lanzar la pokeball de la pokemon de fuego.
                  -Naaaaaaain-aulló la vulpina de fuego.
                  -Creo que con Foxy será más fácil alcanzarle con nuestros ataques-pensó AJ.

                  Iba el pelinegro a ordenar un ataque cuando no puedo evitar fijarse en la imagen de la piel dorada de Ninetails entre la gélida precipitación que parecía por momentos un muro blanco impenetrable, solo roto por el color rubí de los ojos de la Pokémon de fuego.

                  -También tenemos defensa contra Pokémon de fuego-dijo Fredo con ese tono calmado que había mantenido durante el encuentro- ¡Hidropulso!

                  El navideño pokemon volvió a echar mano al “saco”, nunca mejor dicho, para sacar de él y lanzar una media docena de esferas acuáticas.

                  - ¡Foxy esquiva con Ataque Rápido y Lanzallamas!

                  La dorada vulpina uso el ataque de la estela blanca para ganar velocidad con el fin de esquivar la técnica acuática de su oponente a la par que emanaba los torrentes ígneos en los que consistía el Lanzallamas.

                  - ¡Delibiiiiiiird! -expresó el ave al ser alcanzado por el ataque de fuego.

                  Así el navideño pájaro cayó derrotado sobre la pista de hielo derrotado y con un ligero aroma a asado para acto seguido ser devuelto a la pokeball por su entrenador, que probablemente estaría agradecido o satisfecho con su rendimiento, pero sin embargo mantuvo su glaciar efigie mientras buscaba, y lanzaba, la otra pokeball.

                  - ¡Yiiinx!-exclamó, casi cantó, la Pokémon recién aparecida

                  -Me da grima-dijo Silvia para sí mientras trataba de acurrucarse como podía en el banquillo para intentar no notar el frio-Shiro ¿Me prestas tu chaqueta?
                  - ¿Qué?¡No! -expresó el ninja.

                  -Ahora empezaremos nosotros-pensó AJ- ¡Lanzallamas! -exclamó el pelinegro.
                  -Esquívalo y acércate-comandó Fredo

                  La Pokémon de fuego emanó desde su fino morro los torrentes ígneos hacia su oponente de tipo dual la cual, y pese a su apariencia ya que no contaba con pies propiamente dichos y si los tenía estos no eran visibles, se deslizaba velozmente por la pista helada tratando de acercarse a la par que eludía los mortíferos ataques de fuego.


                  - ¡Ataque Rápido! -dijo AJ aprovechando que la pokemon de hielo estaba ya muy cerca.
                  - ¡Usa Imitación! -exclamó ahora sí Fredo, rompiendo por primera vez esa impasibilidad.

                  Ante la acometida de la elegante vulpina un brillo blanco iluminó a Jynx, brillo que cual sombra se extendió por el suelo hasta alcanzar a la Ninetales, si bien es cierto que eso no impidió la embestida con el ataque de la característica estela blanca.

                  - ¡Ahora, Lanzallamas! -exclamó AJ.

                  No había acabado de caer el Jynx de caer al suelo cuando vio como el ataque de fuego le impactó, sin embargo, en vez de dañarle pareció ser absorbido por su piel. Sobra decir que dejando sin efectos el torrente ígneo.


                  -Un momento-alcanzó a decir AJ algo contrariado.
                  -Imitación permite copiar la habilidad del Pokémon oponente-comenzó a explicar el anciano-Y viendo que la habilidad de tu Ninetales no es Sequía solo podía ser Absorber Fueg.
                  -Que buen movimiento-comentó Shiro.
                  -La verdad es que sí-corroboró Silvia-Ahora en serio ¿Me prestas la chaqueta?
                  -He dicho que no.

                  Ajeno a los comentarios en el banquillo AJ reparó en el granizo presente desde el inicio del combate, pequeñas esquirlas heladas que parecían ignorar tanto a Delibird como ahora Jynx centrándose en Hammer y Foxy, y la Ninetales no contaba con las gruesas defensas de su acuático compañero.

                  -Eso nos pone en un problema-pensó AJ-Si Foxy no puede usar los ataques de fuego perdemos la mejor arma contra Jynx y tampoco creo que Hammer pueda hacer mucho más.
                  -Mientras sigues pensando atacaremos-dijo Fredo-Usa Psíquico.

                  La Pokémon antropomórfica emitió un extraño sonido a la par que sus ojos adquirían un profundo tono azur, tono que pasó a sus manos y que acabó en una poderosa ráfaga de energía mental que impactó en la dorada vulpina.

                  -Foxy usa Ataque Rápido-exclamó AJ, recurriendo al único ataque ofensivo que contaba.

                  La vulpina dorada emprendió la carga contra la rubia oponente la cual también comenzó a cargar, dispuesta a embestirle con su femenino cuerpo.

                  -¡Esquiva Foxy! -pidió AJ de repente.


                  Así, al ver que su oponente se abalanzaba para usar un Golpe Cuerpo la zorra de nueve colas “dribló” para esquivar el ataque y hacer que Jynx se diera de bruces contra el hielo.


                  -Descansa Foxy-dijo AJ mientras la Ninetales volvía a su pokeball.
                  -Kuuuuuki ku-expresó el crustáceo cuando volvió a pisar el helado terreno.

                  Una vez Hammer se había manifestado en el campo AJ se puso a examinar el mismo, una pista helada con zonas algo más reblandecidas debido a los Lanzallamas errados por Foxy, eso hubiera podido ser útil si debajo de esas zonas hubiera agua, no siendo así debido a que la pista era un bloque de hielo sólido.

                  -Hammer a la piscina-apremió AJ.
                  -No le dejes-pidio Fredo-Usa Rayo Hielo.

                  Emprendió el Kingler su salida a escape hacia la piscina mientras que el Jynx lanzaba desde sus carnosos labios las descargas heladas, con la fortuna para AJ y Hammer que ninguna de ellas llegó a alcanzar directamente al crustáceo, ahora sumergido.

                  El pelinegro suspiró aliviado, la piscina no es que fuera excesivamente honda o extensa, pero al menos le podría proteger de los ataques de su oponente, además al no estar a la vista de Jynx le dificultaría el uso del Psíquico.


                  - ¡Hammer lanza Hidropulsos! -pidió AJ.

                  Casi instantáneamente esferas de agua surgieron de la piscina y comenzaron a caer por toda la gélida pista de forma casi aleatoria, siendo muy difícil poder acertar a la rubia pokemon de hielo.

                  -Jynx detenlos con Psíquico- pidió Fredo.

                  Obedeciendo a su entrenador la pokemon de hielo y psíquico iluminó sus ojos y sus manos con un garzo fulgor deteniendo las hídricas esferas en el aire sin excesiva dificultad

                  ¡Ahora vamos a devolvérsela! -exclamó Fredo.

                  La Jynx agitó con elegancia uno de sus dedos, casi como dirigiendo una orquesta, haciendo que las esferas de agua emulsionasen entre sí generando una masa del líquido elemento mucho mayor, masa acuática que ella misma, y gracias a sus poderes mentales, se encargó de remover generando así un gran torbellino de agua que no tuvo ningún reparo en lanzar contra la piscina.

                  Así esa masa acuosa que entraba tan abruptamente obligó a la del fondo de la piscina a desplazarse y a salir expelida hacia la superficie y entre ella el crustáceo rojo que se vió aparentemente indefenso en el aire.

                  -Rayo Hielo-pidió Fredo una vez más.
                  -Esto me suena-pensó AJ recordando el combate de gimnasio que había tenido en Pueblo Azalea, más concretamente contra el Scyther de Antón- ¡Danza Espada! -pidió AJ, rememorando aquel combate.

                  No era Hammer el pokemon más habilidoso para maniobrar en el aire, aunque consiguió girar varias veces sobre sí mismo consiguiendo activar la técnica de incremento, amén de, al estar girando, evitar que el glaciar rayo se concentrara en un único punto y reducir así el daño recibido.

                  - ¡Martillazo!-exclamó AJ con todas sus fuerzas.

                  Aun en el aire, y recubierto del rojo fulgor que provocaba la Danza Espada, Hammer iluminó su ciclópea pinza para ejecutar su movimiento característico, movimiento que pensaba impactar contra su antropomórfica oponente cual arma de destrucción masiva.


                  - ¡Esquívalo Jynx!

                  La Pokémon de hielo no tuvo que esforzarse demasiado para poder apartarse del ataque…aunque no lo suficiente.

                  - ¡KUUUUUUUUUUU!

                  Aunque el poderoso impacto no hubiera alcanzado a su objetivo si lo hizo contra la pista de hielo la cual además de resquebrajarse, superficialmente al menos, sirvió de conductora para la energía que cual ola de escombros helados impactó en Jynx dejándola inconsciente, y por lo tanto eliminada.

                  -Vuelve Jynx-pidió Fredo haciendo regresar a la Pokémon de hielo a su esférico
                  - ¡Bien hecho Hammer!-felicitó por otra parte AJ a su Pokémon.
                  -Kuu kiiii-expresó el Kingler, algo fatigado.

                  Fredo por su parte cogió su última pokeball, una que parecía algo más pálida, especialmente la parte roja, que otras que había utilizado, quizás porque fuera algo más antigua. Fuera lo que fuera el frígido anciano no pudo evitar un haz de emoción en sus ojos al tener esa bicolor esfera en su mano.

                  - ¡Que me des la chaqueta!¡Me estoy helando, egoísta!

                  Esos gritos sacaron tanto a Fredo como a AJ de sus pensamientos y les hicieron dirigir sus miradas hacia la surrealista escena que estaba ocurriendo en el banquillo. Esto era como Silvia, quien, si no, harta de pasar frio se abalanzó sobre Shiro, derribándolo, con el fin de quitarle la prenda superior, quedando la pelirroja encima de él y forcejeando en el frio suelo.

                  -¿¡Que haces!?-expresó Shiro tan enfadado como sorprendido-¡Quita de encima!

                  Los forcejeos y algún descalificativo se continuaron hasta que Fredo, en un gesto de necesaria frialdad, chasqueó los dedos y como consecuencia apareciendo de la nada cuatro Delibird que se encargaron de separar al beligerante y heterodoxo par.

                  -Delibird-pidió Fredo- acompañadlos a la salida, seguro que el aire fresco les viene bien.
                  - ¿Cómo? ¿¡Más aire fresco!?-alcanzó a decir Silvia mientras era conducida por las simpáticas aves hacia fuera del recinto.

                  Aún sin creérselo del todo ambos se vieron fueran del gimnasio no pudiendo ver así lo que quedaba del emocionante, o no, combate de gimnasio, no pudiendo saber si Fredo podría darle la vuelta a su desfavorable situación o de si AJ podría mantener la ventaja.

                  -Para ser un ninja-dijo Silvia aun mirando la fachada de gimnasio-has estado muy lento ahí dentro.

                  Shiro masculló algo por lo bajo y comenzó a andar.

                  - ¿Pero adónde vas? -preguntó Silvia.
                  -A dar un paseo-respondió algo molesto.

                  Silvia no pareció notar el tono o precisamente por eso decidió acompañarle, ambos caminaron sin decir nada durante un buen trecho hasta que Shiro se detuvo frente a un edificio que parecía una tienda típica para turistas.

                  -Tienda de recuerdos de Pueblo Caoba-leyó Shiro.
                  -Nada de lo que sospechar aquí. Entren sin desconfiar-continuó leyendo Silvia.

                  Los dos se miraron entre sí probablemente extrañados por el modo de anunciarse de la tienda, cerrada, por cierto.

                  -Silvia-inició Shiro
                  -Veo que ya quieres hablar-respondió rápidamente la pelirroja.
                  -Tú no eres de aquí ¿Verdad? -continuó Shiro.
                  -No-respondió Silvia-Soy de Pueblo Escaso.
                  - ¿Pueblo Escaso? -repitió el de Ciudad Iris-Suena a un lugar tranquilo.
                  - ¿Tranquilo? -expresó Silvia-hasta un cementerio tiene más movimiento que aquello-continuó la pelirroja con tono desencantado-Lo más interesante que pasa es cuando un Poochyena muerde al profesor del pueblo de al lado.
                  -Vaya-alcanzó a decir Shiro ¿Y cómo conociste a AJ? -quiso saber.
                  -Lo normal-dijo Silvia- Ya sabes, un chico, una chica, un Tauros…una niña intentando romper la cuarta pared, lo normal-dijo para luego soltar una risita.

                  Mientras andaban el par habían llegado a un parque, obviamente desierto, sentándose Silvia en un banco alejándose Shiro un instante para luego volver con dos vasitos de plástico humeantes.


                  -Toma-dijo el chico dándole un vasito a la pelirroja.
                  -Gracias-dijo Silvia que se acercó a olerlo- ¿Café?
                  -Sí-respondió este dándole un trago al suyo.
                  -Podías haberme comprado un chocolate caliente-expresó ligeramente apenada Silvia-Dulce, suave, calentito… ¡Como yo! -añadió instantáneamente con su tono alegre habitual
                  -No te quejes que no te lo voy a cobrar.
                  -Puedo pagártelo cuando quieras-respondió Silvia para un sorbito a su café-Lo necesitaba-añadió.
                  -La verdad es que hace frio-reconoció Shiro.
                  - ¡Y tanto! -dijo Silvia-Se me habían puesto los pezones como la rodilla de un Rhydon.

                  Esa afirmación hizo que Shiro escupiera todo su café como si de un aspersor se tratara para luego toser abundantemente mientras que un ligero hilillo de sangre parecía brotar de su nariz.

                  - ¡Un momento! -dijo Silvia al ver ese hilillo de sangre-¡Lo sabía! ¡Te calé desde el primer momento en el que te vi! Tanta estrella ninja, tanta actitud calmada, tanto nombre rimbombante…Kurosawa ¡Já! Curro Enaguas más bien-se explayó la pelirroja
                  - ¡Basta ya! -dijo Shiro levantándose-Te conozco desde hace poco más de un día y ya eres la persona que más me ha insultado en mi vida.
                  - ¿Y qué vas a hacer para evitarlo? -dijo Silvia-Flojeras-añadió.

                  A modo de respuesta Shiro tomó distancia, pokeball en mano.

                  -Me gusta tu modo de pensar-dijo Silvia, haciendo el mismo gesto.

                  Los dos arrojaron sus respectivas pokeballs, de la del joven de Ciudad Iris surgió el gran murciélago morado de cuatro alas mientras que de la de Silvia la criatura que salió era liviana, de cuatro finas patas negras, en contraposición con el amarillo terroso del resto de su cuerpo, tenía también cuatro alas romboidales de color verde, de idéntica forma y color, aunque más pequeñas, eran dos membranas situadas al final de la cola y que probablemente le ayudarían el vuelo, finalmente el pokemon contaba dos finas antenas y dos saltones y vistosos ojos verdes.

                  - ¡Viiiiiiiibrava! -expresó, o más bien zumbó, el pokemon recién manifestado,
                  - ¡Vibrava usa Dragoaliento! -abrió Silvia

                  El hibrido insecto-dragón expulsó desde su boca un espeso halito verdoso directo hacia el murciélago morado que con un simple batir de alas se elevó para evitar el ataque.

                  -Doble Equipo-pidió Shiro más sereno.

                  La silueta de Krory parecido difuminarse levemente para que acto seguido de la misma surgieran media docena de copias que rodearon al Vibrava.

                  -Golpe Aéreo-dijo Shiro.

                  Las copias como el Crobat original se lanzaron envueltos en una fina capa de aire y a alta velocidad a impactar contra el pokemon de los tipos Dragón y Tierra.

                  -¡Vraaaaaa!-expresó dolorido el pokemon verdoso al verse asaetado por el ataque de su oponente.
                  -Bomba Lodo-dijo acto seguido Shiro.

                  Tanto el Crobat original como sus copias, en un claro alarde de su dominio del Doble Equipo, se coordinaron y posicionaron para tapar, razonablemente, todo posible ángulo de escape para acto seguido iniciar la venenosa metralla.

                  -¡Zumbido!-contraatacó Silvia.

                  Obedeciendo a su entrenadora el Vibrava comenzó a batir frenéticamente sus alas, a la par que estas adquirían un brillo olivino, brillo seguido de unas fuertes ondas sónicas que no solo lograron destruir la mayoría de las esferas lodosas sino también las copias del gran murciélago.

                  - ¡Ja! -dijo Silvia- ¿Qué te ha parecido eso? -dijo Silvia con un tono desafiante.
                  -Un ataque ruidoso para una persona ruidosa-se limitó a decir Shiro.

                  -Desde luego que soso que eres-murmuró la pelirroja entre dientes- ¡Vamos Vibrava, Dragoaliento! -añadió inmediatamente.
                  -Niebla-se limitó a decir el de Ciudad Iris.

                  El peculiar dragón se disponía a lanzar el verdoso vapor cuando se vio rodeado de un denso humo blanco, humo emanado por Krory que ahora permanecía oculto en el aparentemente insondable banco de niebla.

                  -Creo que me he perdido algo…-inquirió una tercera voz
                  - ¡¿AJ?!-reconocieron al instante.


                  Al llegar ahí el pelinegro el combate se detuvo casi instantáneamente para acto seguido acercarse y preguntarle por el combate por la medalla.

                  -Al grano, AJ-dijo Silvia- ¿Qué tal el combate?

                  Al oír esa pregunta el entrenador de Pueblo Paleta comenzó a bajar la mirada lentamente, sin embargo mientras hacía esto lanzó desde su mano un pequeño objeto metálico que luego, en pleno vuelo descendente, agarró entre los dedos. Así los dos pudieron ver que el objeto es un hexágono de color azul verdoso con la imagen de un arquetípico copo de nieve.


                  -La medalla Glaciar-dijo Shiro.
                  -Exacto-dijo el pelinegro por su parte.
                  -Felicidades-congratuló Silvia- ¿Y ahora qué?
                  -Cuando he acabado el combate me he acercado al centro Pokemon a curar a mis Pokemon-explicó el pelinegro-Y me parece que vamos tener que dormir al raso. No había habitaciones

                  Tras una sarta de improperios de Silvia contra el cielo la tierra y el mar el peculiar trío decidieron que la mejor decisión, por no decir la única viable era tener que acampar, no lo hicieron sin embargo en las cercanías de Pueblo Caoba sino en un punto fronterizo de la ruta 43 y del archiconocido, y prácticamente único aliciente junto al Gimnasio Pokemon para visitar el mencionado pueblo: Él Lago de la furia. Desde el punto elegido se podía ver tanto el invernal pueblo por un lado como la densa arboleda que rodeaba al lago, así como la propia masa de agua

                  Una vez asentados nuestros protagonistas, Shiro específicamente, comenzaron a preparar la situación para la noche.


                  -Pues con su Piloswine derrotó a Hammer y a Foxy-relataba AJ-Y casi a Saur, aunque al final con las Drenadoras y el veneno pudimos derrotarle-finalizó.
                  -Suena interesante-dijo Shiro para luego mirar de reojo a Silvia con la clara intención de reprocharle su comportamiento.
                  - ¿Cómo va la comida? -preguntó Silvia no dándose por aludida
                  - ¿Ciiiin?

                  Bomber se acercó a los recipientes de fideos que estaban cerca del pequeño fuego que presidía ese improvisado campamento y los olisqueó

                  - ¡Quiiil! -advirtió el flamígero narigudo, advirtiendo de que ya estaban hechos.


                  También se acercó el Houndoom de Shiro que había estado recostado sobre su entrenador y que también olisqueó el alimento, reaccionando igual que el pequeño roedor.

                  -Pues parece que ya están-dijo el ninja apartando el suyo.
                  - ¡A comer! -dijo Silvia
                  -La verdad es que la primera vez que hago esto-dijo AJ con tono de cierto nerviosismo mientras despegaba los cubiertos de plástico adheridos a los recipientes
                  - ¿En serio? -preguntó la pelirroja.
                  -Sí-reconoció AJ-Siempre me las he apañado para ir de Centro Pokemon en Centro Pokemon. Supongo que mido bien los tiempos-trató de justificar.
                  -Veras como no pasa nada-dijo Shiro-Si Silvia no hace que nos echen…
                  -Es como el de fideos que no pude comerme en Ciudad Iris-pensó AJ con el tenedor de plástico lleno de fideos-Y ahora no está Yami para quitármelos…-pensó el pelinegro.

                  - ¡Ciiiiiiin! ¡Ciiiiiiin! -pidió medroso Bomber.


                  El pelinegro le dio ese “tenedor” y ya no pidió más ya que se ovilló y se quedó dormido sobre el regazo de AJ. Aprovechando así los entrenadores para hablar de todo un poco…

                  - ¿Viste nuestro combate AJ? -dijo Silvia-Estaba a punto de darle la vuelta y por eso en cuanto apareciste este retiró a su pokemon.
                  -Sí, seguro que sí-dijo sarcásticamente Shiro mientras acababa de comer

                  El pelinegro no sin esbozar una sonrisa miró hacia arriba, viendo el cielo oscuro cuajado de estrellas que, alejados de cualquier gran urbe, podrían apreciarse en todo su esplendor y entre ellas una luna redonda y blanca, que aportaba una visibilidad razonable para la noche.

                  -Creo que me voy a dormir-dijo AJ
                  -Yo también-dijo Silvia para luego estirarse de forma nada disimulada.

                  Así nuestro pelinegro, con su mochila como almohada y con Bomber como particular brasero se retiró un poco para poder dormir.

                  -Buenas noches Silvia, buenas noches Shiro-dijo el pelinegro.
                  -Buenas noches AJ, buenas noches Silvia-dijo el de Ciudad Iris.
                  -Buenas noches AJ, buenas noches Curro Enaguas-contestó a su vez la pelirroja.
                  - ¿Curro Enaguas? -se extrañó el de Pueblo Paleta
                  -Él sabe a lo que me refiero-dijo Silvia entre risitas.

                  Shiro siguió despierto, en mitad de la noche, mientras acariciaba la piel de ébano de Berus, situación que duró hasta que creyó que el otro par está dormido.


                  -Échales un ojo, Berus-dijo Shiro reincorporándose-No creo que tarde mucho.
                  -Juuuundum-asintió el telúrico can mientras se recostaba en el suelo.

                  Una vez Shiro se había alejado a una distancia prudente sacó a Krory de su Pokeball y montó en el gran murciélago, poniendo rumbo hacia el núcleo urbano más cercano, Pueblo Caoba en este caso. Así, al amparo de la noche y con la luna como único testigo, aparte de su Crobat, Shiro se aproximó a un edificio muy concreto de la urbe, el edificio que tanto Shiro como Silvia habían observado antes.

                  -A ver si me acuerdo de esto-se dijo para sí el de Ciudad Iris palpando la pared trasera de la tienda de regalos

                  Shiro no iba mal encaminado ya que al presionar unos ladrillos concretos consiguió que se abriera una suerte de vía secreta en la mencionada pared. El ninja hizo regresar a Krory a su pokeball y se coló por la entrada que acaba de aparecer.


                  Mientras, e ignorantes del intruso que rondaba libre, en el subsuelo de la tienda, subsuelo que no tenía por qué existir, paseaban dos individuos con una vestimenta tan peculiar como familiar: un uniforme negro con la archiconocida R roja estampada en el pecho.


                  -Veamos-dijo uno de ellos mientras paseaba por esos suelos de blanco baldosines- ¿Están desactivadas las trampas del Sótano 1?
                  - ¿Las que sueltan Voltorb y Geodude?-quiso aclarar el otro.
                  -Sí.
                  -Sí-dijo-Anda que no costó ponerlas, perdí tres dedos intentando capturarlos.
                  -Sabes que no es verdad.
                  -Lo sé-reconoció-pero lo pienso poner en el currículum igualmente-añadió para pasmo de su compañero.
                  - ¿Vas a poner que has trabajado en el Team Rocket?
                  -Sí.
                  -Pero tío, si nuestro trabajo era capturar Rattata y Zubat para que el resto de los reclutas pudieran usarlos-aclaró- ¿Cómo vas a poner eso?
                  -Diré que tengo experiencia como facilitador de recursos en el ámbito empresarial
                  -Sin comentarios-se limitó a añadir el otro

                  El par de Rockets continuó andando cuando pasó por un pasillo aparentemente anodino, de no ser por las regias efigies de Persian que lo adornaban, unas estatuas ciertamente llamativas debido al extraño fulgor rojo de sus ojos.

                  -Estas estatuas me ponen la piel de gallina-confesó uno –Por mucha cámara de vigilancia que tengan, no es normal.
                  -Ya-dijo el otro no dándole demasiada importancia- ¡Oye! -dijo repentinamente, como dándose cuenta de algo-ahora que el Team Rocket se disuelve y que van a cerrar esto… ¡Siempre quise hacer esto!

                  Acto seguido el Rocket en cuestión buscó en sus bolsillos para sacar un rotulador negro de punta gorda, luego ni corto ni perezoso pinto los ojos de la estatua de Persian y no quedándose ahí decidió pintar bigote y perilla a la representación del perlado felino.

                  -Eres un crío.
                  -¿Quieres hacerlo tú también?
                  -Sí, por supuesto

                  El extraño, por no llamarlo de otra manera, par de Rockets continuó su camino de vandalismo con rotulador no reparando en un pequeño charco de agua que se había formado mientras hablaban.

                  El charco en cuestión comenzó a vibrar, notándose esto por las ondulaciones en el centro del mismo, para luego “transformarse” en una extraña criatura: Una criatura cuadrúpeda de piel azul celeste, su espalda estaba ribeteada por una pequeña espina dorsal de color más oscuro que se extendía hasta casi la terminación a modo de sirena de su cola, la Pokemon también tenía una especie de collarín blanco, como si fueran membranas, alrededor de su cabeza, como eran también a modo de membranas sus orejas y cresta.

                  -Katara-le chistó una voz desde arriba-Busca algo para desactivar las estatuas.

                  La Vaporeon al oír la voz de su entrenador puso sus ojos en la rejilla de ventilación, tras la que se ocultaba el mismo, para luego ponerse a buscar “algo” capaz de desactivar las estatuas.

                  -Por lo que veo los Rockets han construido esto sobre la antigua guarida ninja que yo conocía-pensó Shiro-Eso explicaría él porque he acabado en el conducto de ventilación-razonó.

                  Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido no demasiado estridente, un sonido de desconexión.

                  -Vaaaaapo-se oyó decir en la lejanía.

                  -Katara debe haber desconectado el sistema de vigilancia-dedujo Shiro.

                  Acto seguido Shiro apartó la rejilla y salió del mencionado conducto entrando así en suelo enemigo, nunca mejor dicho.

                  -Demos una vuelta Katara.

                  -Vaaaaaapo-asintió la mamífera de cola de sirena.

                  Los dos anduvieron por la casi desierta instalación observando como lo que otrora había sido guarida de ninjas, antaño frecuente en esas latitudes en Johto, ahora era una de las bases del Team Rocket, uno de las mayores organizaciones criminales que haya existido con ramificaciones en todas las regiones, pero con principal sede en Johto y la vecina Kanto, especialmente en esta última.

                  -Es triste ver como el lugar al que tanto me trajo mi abuelo ha acabado convertido en esto-pensó Shiro Kurosawa mientras veía unas máquinas donde no hace demasiado tiempo los Electrodes surtían de energía a toda la estructura

                  - ¡Jiu jiu jiu! -se oyó una siniestra risita- ¡Más potencia!


                  Alertado por esa risa Shiro hizo regresar a Katara a su pokeball y, curioso, se dirigió a la fuente de la risa.

                  Ese sonido provenía de una sala no demasiado lejana: una gran sala rectangular en las cuales los escritorios y mesas estaban cargadas de libros y ordenadores, muchos de ellos empaquetados, la sala tenía unos posters, algo raídos, en los que se podía leer Cola Slowpoke y Cola Raticate, aunque indudablemente en la sala lo más extraño eran los humanos, uno de ellos más concretamente: Un individuo de bata blanca, cabeza gorda y cuerpo fino con escaso cabello y unas gafas grandes y cuadradas.

                  -Jiu Jiu-rió-Más potencia.
                  -No…no – jadeó el otro allí presente-No puedo más.

                  El otro individuo era un Rocket raso que estaba pedaleando frenéticamente encima de una extraña bicicleta, bicicleta de la cual surgían múltiples cables; cables que a su vez derivaban en una urna donde había un extraño trozo de piedra.

                  -Jiu Jiu ¿Seguro? -quiso saber el aparente científico
                  -Seguro-afirmó casi ahogándose el otro.
                  -Por todo el Cloruro de Plomo-dijo-Los reclutas de ahora no sois los de antes.

                  El científico buscó en su bata dos Pokeballs y las accionó liberando a un par de Voltorb para luego ponerles a ellos los mencionados cables.

                  - ¿Quieres saber qué es lo que estamos haciendo? -preguntó el científico

                  -Pues sí.
                  -¡Muajajajiu jiu! -volvió a reír- ¡Estamos jugando a ser dios!
                  -Debería haber hecho caso a mi madre y haberme puesto a esquilar Mareep-musitó el recluta Rocket por lo bajini al ver como el extraño científico se disponía a continuar sus explicaciones.
                  -Gracias a los datos recogidos por división F en Isla Canela más a las investigaciones que ya teníamos del proyecto: GY4R4D0S R0J0…
                  -¿Qué clase de nombre en clave era GY4R4D0S R0J0?-interrumpió el soldado raso-Si resulta obvio de lo que se trataba…
                  - ¡Por todo el ácido acetilsalicílico!¡Calla y no interrumpas! -dijo el de las gafas ¿Por dónde iba…? -quiso saber luego.
                  -Datos recogidos, división F, nombre en clave bastante obvio…-sintetizó el de la R roja mientras buscaba algo que comer por la sala.
                  -Sí, sí-dijo su interlocutor retomando el hilo- ¡Gracias a todo esos datos que hemos recogido podemos desarrollar nuestra propio modo de volver a la vida Pokemon prehistóricos!
                  -Pejo ejo ez ej fantajtico-acertó a decir el Rockets con la boca ya llena de comida.
                  - ¡Sí! ¡Claro que sí! Piensa en las posibilidades…comenzó a decir el científico para darse la vuelta y mirar a su ayudante - ¿Por qué te estás bebiendo el aceite con el que engraso a los Voltorb?
                  - ¡PUAAAAAAJ!-esputó mientras escupía todo lo ingerido-De todos modos…-comenzó a decir.
                  - ¿Si?
                  -Si como se rumorea el Team Rocket va a disolverse ¿Qué sentido tiene continuar las investigaciones?
                  -¡Muajajajiu jiu! ¡Precisamente por eso! -volvió a reír el extravagante individuo- ¡Nadie podrá detenerme! ¡Ni el Team Rocket! ¡Ni la policia!¡MUAAAJAJAJIU JIU!
                  -Pero oiga…que somos personajes de un solo capítulo-acertó a decir con un hilo de voz ante tal derroche de locura.

                  Pero el extraño científico ya no escuchaba y en pleno torbellino de pavorosa, y en cierta manera divertida, locura se había arrancado la ropa, quedándose en calzoncillos para luego salir corriendo de la sala.

                  - ¡Por Dios otra vez no!¡Van tres veces en un mes! -Alcanzó el Rocket que salió de la habitación con la finalidad de hacer volver a sus cabales al científico, o vestirlo al menos.

                  Quedó así la sala en silencio pese a la electricidad de los Voltorb y entre libros y sombras, probetas y penumbras apareció una silueta descendiendo de la oscuridad del techo.

                  -Pirados-enjuició Kurosawa, probablemente referido al par que acababa de salir

                  Curioso, el de Ciudad Iris se acercó la urna pudiendo percibir que, en el interior de la misma, flotando en un peculiar líquido, había una piedra. Observando un poco más pudo ver que en la piedra se apreciaban ciertos restos, restos de lo que hace milenios era una materia parecida a la vegetal.

                  - ¿Esto es?...

                  Un fulgor intenso en la urna cortó las palabras de Shiro, fulgor que hizo que los Voltorb salieran corriendo, aunque sería más exacto decir rodando, por el mismo camino de sus entrenadores.

                  Así, fulgor ya desaparecido, Shiro se acercó a la urna de nuevo, no pudiendo creerse que donde antes había un trozo de piedra ahora había una criatura no demasiado alta, rondaría un metro de altura, tenía ocho tentáculos rosados con un punta en tono más intenso, esos tentáculos estaban alrededor de una apertura circular tan oscura que solo se apreciaban dos puntos amarillos, quizás unos ojos primitivos, tenía también un cuello segmentado y amarillo que separaba su cabeza donde estaban todas las estructuras antes descritas de un cuerpo compacto y simple de “piel” morada, como toda la superficie del Pokémon, con cuatro apéndices cortos pero indudablemente útiles para su objetivo que no era otro que proporcionar sujeción a su propietario.

                  -Liiilip-expresó el pokemon para comenzar a mover la cabeza dentro de la urna, tratando de explorar donde estaba.

                  Shiro volvió a ojear el recinto, no se oía ni rastro de la rodadura de los Voltorb ni de los pasos e histriónicas risotadas del anterior dúo, probablemente se habrían encontrado con los pinta-estatuas y estarían los cuatro rondando por las calles de Pueblo Caoba, una imagen nada tranquilizadora pero visto lo visto no demasiado peligrosa. El caso es que ese pokemon se quedaría merodeando por un lugar extraño y solitario. Y en caso de que pudiera salir se vería igualmente sola en un mundo que probablemente nunca sería capaz de entender…al menos no sola.

                  -Supongo que no puedo dejarte aquí-pensó el de Ciudad Iris

                  Finalmente buscó una pokeball vacía para usarla sobre el pokemon planta y roca no encontrando demasiada resistencia, poco después ya volaba junto a Krory hacia la orilla del Lago de la Furia, donde deberían estar durmiendo AJ y Silvia.

                  Una vez aterrizado, Shiro guardó sus Pokeballs tanto la de Krory como la de la Lileep aun sin nombre. Luego observó el escenario: Era una noche clara debido a la luna blanca que brillaba en el cielo sin más oposición que las estrellas, también era clara debido a unos timidísimos trazos naranja que comenzaba a aparecer, por otro lado, una brisa agradable soplaba, no demasiado fría debido al efecto regulador de la masa acuática. Finalmente, Shiro se asomó a al lago pudiendo ver como todos esos cuerpos astrales se veían reflejados en el agua

                  -Al fin algo de paz-alcanzó a decir el de Ciudad Iris.

                  Fue el ninja acabar de hablar cuando el espejo líquido que era la superficie del lago se “resquebrajó” para emerger de la misma una gran serpiente marina de piel azulada, la cual lanzó un inconfundible rugido mientras descendía lentamente.

                  -Un Gyarados-dijo Shiro, llevándose casi de inmediato la mano a una de las pokeballs, si bien la criatura acuática no parecía tener demasiadas ganas de bronca
                  -Cálmate un poquito ¿No? -le dijo una voz conocida.
                  - ¿S-Silvia?

                  Shiro se acercó un poco más para poder observar como la pelirroja se bajaba de la cabeza del Gyarados

                  -Silvia ¿Puedo saber que estás haciendo? -preguntó Shiro.
                  -Darme un baño con mi pequeñín-respondió esta con naturalidad
                  - ¿A estas horas?
                  -Yo podría decirte lo mismo.

                  Shiro calló, la pelirroja de mechas verdes tenía razón y si bien no tenía especial interés en negarse a contar lo sucedido eso tampoco significaba proclamarlo a los cuatro vientos. De todos modos, el Ciudad Iris no pudo evitar fijarse en un pequeño detalle:

                  No es que él fuera un experto en esos temas y pese a que la noche era clara tampoco era un derroche de visibilidad, aun así deparó en que un bikini, o cualquier prenda de baño, solía contar con unos colores o bien lisos o con vistosos estampados además de una textura determinada, textura y colores muy alejados del color rosa carne y de aspecto delicado que presentaba las prendas de Silvia.

                  -Esto…Silvia-trató de decir Shiro.
                  -Espera-interrumpió la pelirroja.

                  Dicho esto, la chica sacudió su cabeza haciendo que su largo pelo rojo, ahora libre de la coleta, se moviera de un modo tan salvaje como elegante tratando de liberarse del apelmazamiento propio del agua.

                  - ¿Decías? -quiso Silvia.
                  -N-Nada- respondió Kurosawa-que me voy a dormir.

                  El de Ciudad Iris dejó a la de Hoenn para buscar el lugar donde estaban durmiendo y donde todavía estaba dormido AJ abrazado a Bomber.

                  - ¿Estaría Silvia…? -siguió pensando Shiro- ¿Bañándose en bragas y sujetador?

                  La mera mención mental de esas prendas hizo que de la nariz del de Ciudad Iris brotara, casi tímido, un hilillo rojo que solo podía ser una cosa…

                  -Otra vez-dijo para sí con tono avergonzado-Al menos AJ sigue dormido.
                  -Acaba con ellos Saur-musitó AJ entre sueños-Yo seré el Rey de los sorbitos dulces.


                  Shiro no pudo evitar mirar a AJ con una expresión un tanto descompuesta, lo dicho no es que fuera grave…Pero sí ligeramente pertubador.


                  - ¿Dónde me he metido? -alcanzó a decir el ninja con tono de extremo cansancio para luego caer en el suelo, agotado por lo que sin ninguna duda había sido un día muy largo.


                  ​​​​​

                  Comentario

                  • A.J
                    Everlasting Bloom
                    SUPAR PRUEBA
                    • dic
                    • 91
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                    #39

                    CAPÍTULO 29: WHERE DRAGON RULE/ DONDE MANDAN LOS DRAGONES





                    Tras la noche al raso en el conocido Lago de la Furia nuestro querido, o no, grupo de protagonistas atravesaron la denominada Ruta Helada, una cueva al este de Pueblo Caoba y que como su nombre sugería era habitada por numerosos Pokémon de tipo hielo, además de los omnipresentes Zubat.


                    Quizás fueron los Pokémon los que crearon el gélido ambiente de la caverna o quizás este fue el que atrajo a los Pokémon. Pero eso ahora no importaba...


                    -Aaaaaaah-expresó Silvia estirazándose bajo el sol de la tarde de Ciudad Endrino-Ya estoy harta de pasar frío
                    -Exagerada-se limitó a decir Shiro
                    -De exagerada nada-dijo Silvia-No todos nos entrenamos bajo cascadas como tú-añadió Silvia para luego sacar la lengua
                    - ¿Entrenarme bajo cascadas? -preguntó Shiro
                    -Claro-dijo la pelirroja-Eso es lo que hacéis los ninjas, eso e invocar gigantescos Ninetales demoníacos.
                    -Las alusiones a Naruto perdieron toda la gracia hace mucho ¿Lo sabías?-contraatacó el de Ciudad Iris.
                    -Tienes razón, no debería hacer bromas con Naruto cuando no llegas ni a Rantaro ¿Verdad AJ? ¿AJ?

                    La pelirroja de mechas verdes y el ninja de Ciudad Iris miraron a donde debería de estar el oriundo de Pueblo Paleta, observando que este lejos de quedarse oyendo sus discusiones habituales había seguido andando hasta un pequeño cartel.

                    -Ciudad Endrino: Un pequeño refugio de montaña-leyó AJ en el cartel que precedía a cada pueblo.

                    Leído esto el pelinegro alzó la vista pudiendo ver qué Ciudad Endrino pese a su nombre no era excesivamente grande, era un enclave situada en la ladera de una montaña donde los edificios, los más tradicionales al menos, contaban con empinados tejados negros, para evitar los efectos de nevadas copiosas o fuertes lluvias, que por otra parte por su ubicación montañosa podían ser frecuentes.

                    -¡Hey AJ!-dijo Silvia una vez le habían alcanzado-Aquí es tú último combate de gimnasio ¿No?
                    -Sí-se limitó a decir el pelinegro-Contra Pokémon de tipo dragón-completó AJ
                    -No será fácil-añadió Shiro
                    -Lo sé-dijo el pelinegro mientras el combate de Saur contra Helena y su Dragonair en la Liga Pokémon le rondaba por su cabeza.

                    No dijeron nada hasta llegar al Centro Pokémon, ubicado en la zona sur de la empinada ciudad

                    -Aquí nos separamos-dijo Silvia en las puertas del útil y multiusos edificio.
                    - ¿Cómo? -expresaron a dúo AJ y Shiro
                    -Quiero comprobar una cosa, pero estaré aquí enseguida ¡No os librareis de mi tan fácilmente!
                    -Ahora que Silvia lo dice-inició también el de Ciudad Iris-Yo hay una cosa que también quiero arreglar.
                    -Pues nos vemos luego-dijo el pelinegro-Yo también necesito estar un rato a solas.
                    -Pues todos contentos-dijo la pelirroja con mechas- ¡Nos vemos luego!

                    El pelinegro se despidió, temporalmente, de los otros dos y reservó unas tres habitaciones no sin jurar y perjurar que iban a ser ocupadas, Luego se dirigió a la suya para dejar la mochila en el suelo y tumbarse en la cama

                    -El gimnasio es de tipo dragon-pensó AJ-No tengo ningún Pokemon especialmente fuerte contra ese tipo, solo algún ataque si acaso-continuó cavilando-Este será mi último combate de gimnasio en la región de Johto ¿Y después? La liga. En fin-dijo para después suspirar e reincorporarse-No venderemos la piel del Ursaring antes cazarlo.

                    Si. Definitivamente AJ no era amigo de los popularmente llamados "Cuentos de la lechera" probablemente para evitar ilusiones innecesarias más que otra cosa, independientemente de eso a las afueras de Ciudad Endrino, cerca de la Cueva Oscura, Una larga gruta que unía la septentrional ciudad con la aparentemente lejana ruta 31 a medio camino entre Ciudad Malva y Ciudad Cerezo. Allí Shiro miró para percatarse de que no había nadie y una vez hecho eso...

                    -Salid todos-dijo el ninja arrojando las seis Pokeballs con las que contaba

                    -Croooooo.
                    -Jooooduum.
                    -Vaaaaapo.
                    -Glaaaaigaaar
                    - ¡Rio!
                    -Liiip

                    -Bien-dijo Shiro sentando en el suelo-Creo que es el momento de que os conozcáis, estos son Kuoni y... Lily-presentó Shiro improvisando en el momento el nombre la pokemon de tipo roca y planta

                    - ¡Riooolu! -expresó con energía el luchador azul
                    - Liiiiip-expresó más tímida la planta antediluviana.

                    Los otros cuatro se miraron entre sí, el primero en acercarse fue Daiba, que fue el único que estaba presente cuando nació Riolu, para luego estrechar amistosamente sus "garras" luego fueron Berus y Katara los que se acercaron y tras un olisqueo parecieron aceptarlo con un amistoso lametón.

                    -Cro bat-se limitó a decir el gran murciélago morado, visiblemente más frio.

                    -De ahora en adelante estamos todos en el mismo barco-dijo Shiro acariciando los "tentáculos" violeta de la Lileep.
                    - ¡Riiiii! -pareció confirmar alegremente el pokemon azul para luego apoyar su cabeza junto al hombro de Shiro.

                    A la vez, en la zona norte de la ciudad enfrente de un edificio en que se podía leer GYM destacaba una figura de piel bronceada y cabello rojo adornado
                    con unas llamativas, por no decir otra cosa, mechas verdes. Figura acompañada de un reptil verde de vientre rosa y de una comadreja de gris sucio en claro contraste con el rosa de sus plumas.

                    -Así que gimnasio de tipo dragón-dijo Silvia para luego sonreír-AJ no va a ser el único que se lo a pasar bien.
                    -Niiiis-chilló la Sneasel
                    -Groooo.

                    El trío volvió a reunirse y el día siguiente, con todos descansados y el sol en lo más alto volvieron a encontrarse al frente del gimnasio pokemon, ubicado en la zona norte de la ciudad, dándole la espalda a un lago que a su vez precedía a la denominada Guarida Dragón. Ajenos a eso nuestros protagonistas entraron, con Silvia y Shiro sentándose en el banquillo y AJ esperando en su lado del campo.

                    ´-Siento la espera-dijo una voz femenina-Soy Débora, podemos empezar

                    AJ miró a su interlocutora: era una mujer joven que peinaba un cabello de un vistoso azul claro recogido en forma de coleta, azul era también sus penetrantes ojos, así como su corto vestido que dejaba ver, principalmente unas largas y torneadas piernas, quizás lo único que no tenía ese color era unos aretes negros situados en sus muñecas y rótula que daban paso a unos guantes y botas, también azules.

                    Luego el pelinegro miró a los lados viendo como el juez, un hombre bajito con bigote y vestido de negro, ya estaba en disposición de iniciar el combate.

                    -Comenzaras tú-dijo la líder.

                    El pelinegro cogió rápidamente a su Pokeball y la arrojó al campo.

                    -Breeeei-expresó Yami manifestándose

                    -Sabía que me dejaba algo-dijo Débora mirando al juez, o árbitro, del combate.

                    No tuvo que decir nada más y el hombre se apresuró a presionar un botón que hizo temblar todo el campo, rápidamente el tradicional campo de tierra desapareció a la par que emergía una gran piscina con redondeadas superficies blancas, a las que rápidamente se montó Yami. Acto seguido la mujer lanzó su pokeball liberando una alargada y feroz serpiente azul

                    - ¡Guiiiiiiaaaaaar! -rugió con fiereza el Gyarados, haciendo retroceder al Umbreon.

                    AJ se rascó la cabeza, un Gyarados podía hacer estragos si no se tenían a los pokemon adecuados para contrarrestarlo...Como le pasaba a él

                    -¡Hidrobomba!-exclamó la peliazul.

                    La serpiente azulada lanzó desde su boca un potente, además de ancho chorro de agua, AJ ya había visto muchas veces ese ataque y normalmente usado por Zelvy,el Wartortle de Izumi, pero definitivamente este estaba en otra escala de poder

                    - ¡Esquivalo Yami! -dijo AJ con un tono de voz casi asustado.

                    El mamífero de piel azabache usó la ya muy conocida técnica de la estela blanca para poder esquivar y de paso saltar ágilmente sobre las plataformas para acercarse a su ciclópeo oponente.

                    -¡Finta!

                    Aprovechando que estaba cerca el pokemon de ojos escarlata se desvaneció durante unos segundos para reaparecer y embestir a su oponente

                    - ¡Cola Férrea!
                    -¡Uuumbreon! -expresó el cuadrúpedo blandiendo su ahora tensa y metálica cola contra el muro azul que parecía su oponente.


                    - ¡Gyarados bajo el agua! -pidió Débora
                    -Yami acude al centro de una plataforma-contrarrestó AJ

                    Obedeciendo a su entrenador, Yami se puso en el centro del circulo blanco flotante sabiendo que así era más difícil ser alcanzado por un ataque, aunque teniendo en cuenta el alcance de la Hidrobomba y la longitud del propio Gyarados...

                    Repentinamente el agua comenzó a temblar y acto seguido el pokemon emergió, partiendo en dos la plataforma blanca y levantando bruscamente al Umbreon.

                    - ¡Placaje! -exclamó la líder de gimnasio.

                    Placaje era un ataque que podían aprender los Gyarados durante su etapa como Magikarp y pese a que no sonara demasiado amenazador el hecho de ver embestir a una criatura de seis metros y medio y doscientos treinta y cinco kilos no era nada tranquilizador, como tampoco lo era el ver como al ser embestido Umbreon se precipitó inconsciente y como un plomo sobre una de las plataformas, y había impactado de no ser porque el Gyarados, previa indicación de su entrenadora, lo había recogido con su cola y lo había dejado a pies de su entrenador.

                    -Umbreon está derrotado-dictaminó el juez.

                    El pelinegro hizó regresar al pelinegro cuadrúpedo a su pokeball y pese a que mantuvo su mismo gesto no pudo evitar sentirse sorprendido de que Yami cayera derrotado tan rápido.

                    -Soooooor-exclamó Saur al ser el siguiente pokemon elegido por AJ para ese combate.
                    -Gyarados usa Hidrobomba de nuevo-pidió la peliazul
                    - ¡Esquívalo Saur y Placaje!

                    Quizás un Venusaur, por obvias razones, no podía tener la aceleración de un Umbreon pero sus fuertes patas le permitían saltar sin demasiados problemas por las plataformas y así embestir a su oponente.

                    -Gaaaaaar-gruñó el leviatan, estaba clara la diferencia de masa corporal entre Saur y Yami
                    -Colmillo Hielo-pidió la entrenadora de Dragones.

                    Así cuando el gélido vaho recubrió los colmillos de la bestia marina este se lanzó contra su florido oponente con la clara intención de hundir sus dientes en su piel azulada

                    -¡Bomba Lodo! -exclamó AJ

                    Obedeciendo a su entrenador el reptil mamiferoide arrojó andanadas de esas esferas de lodo negro que claramente impactaban en su oponente pero que no parecían detenerle

                    -Dooooos-rugió el pokemon para solo un segundo después hincar sus colmillos en el costado de Saur.
                    -Sooooooor-gruñó por su parte el pokemon planta, visiblemente dolorido por ese ataque.

                    AJ no podía ignorar los sonidos de malestar de su Pokemon pero trato de hacerlo para intentar encontrar algo que le ayudara a requilibrar la balanza a su favor, y pareció encontrarlo ya que pudo percatarse de como unas manchas violetas comenzaban a parecer sobre la piel del Gyarados.

                    - ¡Drenadoras! -exclamó AJ con un súbito incremento de confianza que se palpaba en su tono.
                    - ¡Hidrobomba! -contraatacó Débora

                    Saur lanzó desde su vistosa flor las "vampíricas" semillas a las que su oponente contraatacó con el hídrico ataque, Ante el potente chorro de agua el pokemon de planta uso las vides que solía usar para el Látigo Cepa para asir a Gyarados, luego tomó impulso para saltar, rodear la espada de Gyarados y volver a su posición inicial

                    -UAAAAAAAAAAAR-rugió el leviatán al notar como las pardas semillas germinaban en su espalda drenando su energía para transmitírsela a su oponente
                    - ¡Colmillo Hielo! -exclamó Débora
                    -Adaptación-dijo AJ

                    Obedeciendo a su entrenador el pokemon planta cerró sus ojos mientras elevaba el agua que les rodea, como si hubiera usado el ataque conocido como Surf, generando un muro hídrico.

                    Era obvio, para AJ también, que esa ola que Saur había creado no iba a detener a Gyarados, pero este no pudo frenar y al entrar en contacto con la mencionada masa de agua la congeló, generando congelado un muro que se derribó casi al instante, pero consiguiendo frenar el ataque

                    Volvió a oírse el rugido del Gyarados, quizás por la frustración o quizás por el efecto conjunto del veneno y de las drenadoras pero después de ese "grito" de pura frustración cayó inconsciente y derrotado.

                    -Uff-suspiró AJ aliviado de, pese a quedar mucho, haber podido enmendar algo el combate.
                    -Aún queda mucho-advirtió la de pelo azul mientras lanzaba su siguiente Pokeball.

                    -Gooooon-gruñó la criatura liberada entre unos vistosos brillos

                    AJ posó los ojos en ese Pokemon nunca visto, para él, una criatura bípeda de aspecto claramente reptiliano, con brazos relativamente largos y con protuberancias naranjas, presentes también en sus piernas y en su espina dorsal, en la cola principalmente, naranja era también su cara de aspecto rugoso, incluso irregular, el Pokémon tenía también unas alas, no vestigiales porque eran de considerable tamaño aunque no parecían aptas para el vuelo

                    Druddigon, Pokémon Cueva: Calienta su cuerpo absorbiendo los rayos del sol por las alas, recorre estrechos túneles donde ataca con sus afiladas garras y su durísima cabeza.

                    -Este Pokémon es...-pensó AJ al ver como el pokemon que tenía frente así era verde y naranja a diferencia del ejemplar azul y rojo que le mostraba la imagen de la pokedex
                    -Es un Pokémon Variocolor-dijo Shiro en el banquillo.
                    -Lo de variocolor suena muy forzado...y bastante repipi-comentó Silvia-Yo prefiero decir pokemon shiny-opinó la pelirroja
                    -El mundo no se rige por lo que tú quieras-respondió Shiro
                    -El mundo no se rige por lo que tú quieras-contraatacó Silvia, repitiendo lo mismo con un tono de burla

                    Independientemente de que se fuera un pokemon variocolor, shiny o pokemon brillante, como prefiere el humilde escritor de estas líneas, eso no restaba ninguna fuerza física ni ninguna capacidad de combate

                    -¡Drooooooo!-rugió el dragón verdoso.
                    -Látigo Cepa-pidió AJ
                    -Agárralo-respondió Débora-Y tira

                    Saur desplegó uno de sus látigos, casi a modo de prueba, con la intención de golpear a su oponente, pero no esperaba que el dragón agarrara una de esas cepas y tirara con fuerza, arrastrándolo hacia el

                    - ¡Placaje! -exclamó AJ


                    Así viendo como su oponente le jalaba tanto AJ como Saur decidieron dejar de oponer resistencia para usar esos "tirones" como impulso y embestir con fuerza

                    -Deslumbrar-pidió Débora con tranquilidad

                    El Druddigon había recibido el placaje y lejos de salir propulsado aguantó en su posición, además fue lo bastante rápido como para iluminar sus ojos con un intenso, por no decir cegador, fulgor rojo para luego mirar directamente a su adversario a los ojos

                    -¡Puño Fuego!-exclamó la líder de gimnasio.

                    El puño, o la garra, del pokemon variocolor comenzó a subir de temperatura hasta el punto de manifestar una llama física y luego lanzar ese fuerte puñetazo directamente en la cara de Saur

                    - ¡Saur,Bomba Lodo!-exclamó AJ.

                    El pokemon de tipo planta trató de lanzar la andanada de fango, pero la parálisis, provocada por el Deslumbrar anterior, le impidió ejecutarlo. Además de recibir otro Puño Fuego

                    El pelinegro comenzó a cavilar hasta que evolucionó a Venusaur,Saur, había ganado muchos combates gracias a infligir cambios de estado como somnífero o polvo veneno y también usando movimientos como Drenadora Sin embargo no estaba acostumbrados a sufrirlos en sus azuladas carnes.

                    -Soooor-jadeó el pokemon planta.
                    -Saur, la combinación-dijo repentinamente

                    El Pokémon planta liberó desde su flor una intensa esencia de color sonrosado mezclado ligeramente con el tono violáceo del Polvo Veneno que rapidamente comenzó a rodear al Pokémon de áspera piel

                    Drooo-comenzó a toser el dragón variocolor al inhalar el edulcorado veneno

                    -Sí-se alegró mentalmente AJ-sabía que esta era la mejor forma de envenenarlo, especialmente con esa piel tan dura, aunque claro-pensó-Al estar diluido con el Dulce Aroma es menor el efecto que el que haría el Polvo Veneno solo o el Bomba Lodo, pero menos es nada-se dijo continuando con el soliloquio interno
                    - ¡No has acabado con nosotros! -irrumpió la pelo azul- ¡Garra Dragón!
                    - ¡Bomba Lodo! -exclamó AJ

                    El dragón variocolor, con primeros pasos vacilantes, comenzó a cargar hacia su oponente mientras que sus garras adquirían un intenso fulgor azulado mientras que el pokemon de tipo dual lanzó la ráfaga de esferas venenosas.

                    Tal era el poder que debía de tener el Pokémon originario de Teselia que al entrar en contacto sus garras con la piel de Venusaur generó una serie de miniexplosiones, aunque para entonces el pokemon de Kanto había tenido tiempo de descargar toda su metralla tóxica.

                    -Vinaaaaaasoooooor-acertó a expresar el pokemon de tipo planta antes de caer derrotado
                    -Gooooooooon-hizo el dragón con igual tono para luego derrumbarse

                    -Pues oye no está mal el combate-comentó Silvia-Casi me arrepiento que nos expulsaran en el gimnasio anterior.
                    -Le mato...le mato-pensó Shiro reimprimiendo el gesto de estrangularla

                    Sin mediar palabra la líder de gimnasio y entrenadora de dragones arrojó su siguiente, además de última, pokeball de la que inmediatamente, en el agua, surgió una especie de pokemon que AJ no había visto nunca pero que le resultaba conocido. Era una criatura alta, aunque su altura no podría apreciarse bien al estar parte de su cuerpo bajo el agua, de pie azul con escamas lisas y dos cuernos parecidos a ramas en la cabeza.

                    - ¡DRAAAAAAAA! -Expresó con fuerza el pokemon de boca tubular.
                    - ¡SIIIIIIDRA! -Expresó con igual ánimo el pokemon que AJ había elegido.
                    - ¡Hydra usa Dragoaliento! -inició AJ

                    Obedeciendo a su entrenador, y quizás especialmente motivada por enfrentarse a su forma evolucionada, la pokemon de espinadas escamas disparó el hálito azul verdoso directo a su oponente.

                    -Híperrayo-dijo Débora con total normalidad.

                    El hipocampo de mayor tamaño disparó desde su tubular boca-hocico un potente rayo de energía ambarina que no solo inutilizó el dragoaliento sino que también evaporó una buena cantidad del agua que tocó

                    - ¡Agilidad y Bote! -dijo prestamente AJ, tratando de aprovechar el efecto secundario del icónico ataque

                    Así la Seadra usó la técnica del incremento de velocidad para deslizarse velozmente, por la superficie del agua, para luego tomar impulso y saltar, con su cola-aleta inferior recubierto de un albo fulgor, sobre su oponente

                    - ¡Dragoaliento! -volvió a exclamar AJ

                    En el aire gracias al impulso del ataque Bote al rebotar, por redundante que sonara, sobre su oponente volvió a ejecutar el ataque de tipo dragón.

                    - ¡Esto acaba aquí! -exclamó Débora repentinamente- ¡Cometa Draco!

                    El draconico hipocampo miró hacia arriba mientras un gran orbe de energía naranja se formó delante de sí, esfera que se elevó lentamente hasta llegar el punto en el que explotó y precipitó en forma de lenguas de fuego, alcanzado a su pariente evolutivo y dejándola inconsciente sobre una de las plataformas.

                    -El entrenador ha sido derrotado, Débora es la ganadora-anunció el juez.

                    Sin mucho que decir y viendo como la líder y el juez se retiraban AJ recogió a su Seadra y abandonó la sala seguido de Silvia y Shiro, no hubo demasiada conversación hasta que, mientras lo pokemon del pelinegro reposaban en las manos de la enfermera Joy, se dispusieron a comer

                    - ¿Estas bien AJ? -preguntó la pelirroja
                    -Si ¿Por qué no iba a estarlo?
                    -¿¡Por qué has perdido un combate de gimnasio y no has dicho nada desde entonces!?-exclamó, mientras daba un golpe en la mesa, haciendo que las mesas de alrededor dirigieran su mirada hacia la del trio
                    -Silvia...-comenzó a decir Shiro
                    -No es verdad-interrumpió AJ-Os he preguntado que querías para comer...-dijo mientras se metía en la boca una croqueta-De todos modos-volvió a decir una vez había tragado-Claro que estoy enfadado, mis pokemon han sufrido y además tendré que estar más tiempo aquí, por no hablar de que a nadie le gusta perder-explicó-Aun así, no hay que hacer un drama de esto, es el último gimnasio perder entraba dentro de lo posible-explicó mientras disimuladamente cogía una croqueta de Shiro.
                    -AJ, te he visto-dijo el ninja-y Silvia...
                    -Vaya AJ-dijo la pelirroja interrumpiendo de nuevo al de Ciudad Iris-A veces juraría que tienes horchata en vez de sangre
                    -Horchata, que rica-dijo AJ casi riéndose
                    -En fin-dijo Silvia llevando la mano hasta donde debía estar su plato para solo notar el tacto plástico de la mesa-¡¿Shiro, te has comido mis croquetas ?!-volvió a exclamar con un tono mucho más común en ella
                    -Llevo intentando decírtelo-explicó-En el primer golpe que diste a la mesa se te cayeron todas al suelo-dijo mientras señalaba al suelo, donde estaban todas

                    Ni corta ni perezosa, y aprovechando que no les veía nadie, la pelirroja cogió una del suelo, le sopló para eliminar el polvo superficial y la devoró sin ningún problema

                    -Que rica-dijo Silvia
                    -Eres repugnante-dijo Shiro con tono resignado mientras veía con el rabillo del ojo como AJ, entre risas, le robaba otra croqueta.

                    La siguiente semana pasó relativamente rápido entre entrenamientos, hurtos de croquetas y divertidas amenazas de Silvia con tirar a Shiro al lago, divertidas para ella. Volviendo a los entrenamientos estos se concentraron principalmente en la figura de AJ con la clara intención de tratar de incrementar su nivel de cara a una revancha en el gimnasio, a veces entrenaban cerca del lago que rodeaba la ya mencionada edificación, otras veces en las inmediaciones de la Cueva Oscura o de la Ruta Helada o bien adentrándose en los desfiladeros al sur de la ciudad en la ruta 45, unas veces enfrentándose a los pokemon salvajes y otras contra Shiro y Silvia

                    -AJ, inténtalo una vez más-dijo el ninja
                    - ¡Colmillo Hielo! -exclamó AJ


                    El fósil reptil volador generó un hálito gélido que se adhirió a sus dientes generando así una glaciar "funda" alrededor de ellos

                    - ¡Rioooolu! -animó el pequeño pokemon lucha desde la distancia
                    - Ciiiiiin-dijo, casi, bostezó el pokemon de fuego
                    -Eso no es nada-les dijo la pelirroja al par de bebes-Ya os lo enseñara vuestra tita Silvia un día de estos.
                    - ¿Tita Silvia? -preguntaron AJ y Shiro.
                    -Callad y seguid entrenando, cotillas-respondió la de las mechas
                    -Volviendo al tema-intervino el de Ciudad Iris-Parece que Iwasa ya domina el Colmillo Hielo
                    -Sí-dijo AJ-El Colmillo Hielo y los otros ataques deberían ayudarnos con Débora.
                    -Hablando de la reina de roma-dijo Silvia señalando hacia un punto en movimiento en el lago, cerca del cual se encontraban.

                    Todos miraron hacia donde señaló la pelirroja viendo como la mencionada líder de gimnasio surcaba a lomos de un Dragonair el lago hacia donde ellos se encontraban.

                    - ¿Entrenando para la revancha? -preguntó la mujer de pelo azul.
                    -Sí-reconoció el pelinegro
                    -No te lo tomes a mal-respondió la líder-Muchos dicen que puedo enfrentarme de igual a igual con el Alto Mando
                    -Hablando de eso-dijo Silvia incorporándose-Me gustaría combatir contra ti, nada oficial aquí y ahora-dijo la pelirroja
                    -No tengo inconveniente ¿Un combate de dos pokemon contra dos?-propusó la líder.
                    -Perfecto.

                    Ante el inesperado combate AJ y Shiro se apartaron para dejar espacio a los pokemon que iban a aparecer, una pequeña planicie bordeando el lago y cerca del gimnasio y con la visión de las montañas que albergaban la Guarida Dragon y que rodeaban la ciudad seria el escenario

                    -Antes de nada-dijo la mujer de pelo azul, ya con las pokeball en la mano- ¿Algún motivo para el combate?
                    -En el combate pude ver que eres una líder de gimnasio de tipo Dragón.
                    -Entiendo y tú eres una entrenadora de tipo dragón también ¿No?
                    -Ahí es donde te equivocas-dijo Silvia negando graciosa, incluso coquetamente, con el dedo-Yo no entreno pokemon de tipo dragón, yo entreno pokemon que vencen a los del tipo dragón.
                    -Muy bien-dijo Débora-Juraría que he oído esa frase antes pero como sea ¡Comencemos!

                    La líder de gimnasio lanzó sus dos pokeballs, de una de ellas surgió una elegante criatura serpentina de piel azul, de la otra una criatura bípeda híbrida entre un rinoceronte y un dinosaurio de aspecto tosco

                    - ¡Draaaaaaaagonair!
                    - ¡Raaaaaaaidooon!

                    -Pues ahí van los míos-expresó Silvia lanzando sus dos pokeballs

                    -¡Eeeeesnis!
                    -Grooooovaaail

                    Mientras los pokemon comenzaban intercambios de ataques AJ pensó en las palabras de Silvia. Si se examinaba su equipo pokemon, a excepción de Jolteon, eran criaturas o bien de aspecto claramente dracónico o de reptil o bien un pokemon como Sneasel, en parte de tipo hielo y por tanto efectivo contra los dragones

                    - ¡Hoja Aguda! -exclamó la pelirroja señalando al pokemon de roca

                    El veloz lagarto de abdomen rosado se abalanzó contra su oponente, que le duplicaba en tamaño, con las hojas de sus antebrazos tensas y luminiscentes

                    - ¡Bloquéalo! -exclamó la líder de gimnasio.

                    Pese a la desventaja de Rhydon frente al tipo planta este espero y bloqueó al pokemon de planta agarrando sus filosas hojas con sus manos "desnudas"

                    -Megacuerno-pidió la líder de gimnasio
                    - ¡Doooooooon! -exclamó el Rhydon mientras su cuerno comenzaba a girar envuelto en un color olivino.
                    - ¡No te dejaremos! -exclamó Silvia-¡Energibola!

                    Pese a que Grovyle estaba sujeto y tenía la nada agradable visión del cuerno de Rhydon creciendo con la intención de atacarle pudo mantener la sangre fría para generar con la boca una esfera de un vistoso, incluso energizante, color verde y lanzarla contra su agresor, que le soltó

                    - ¡Puño Hielo! -volvió a exclamar la pelirroja.

                    Así mientras el reptil verde se alejaba con un gracil salto de un coletazo que Rhydon había intentado darle la mústelida por otra parte cargaba contra la la mística serpiente con su puño recubierto de un fulgor blanco, claramente por los cristales de hielo que se acumulaban.

                    - ¡Dragonair defiéndete!¡Y Rhydon usa Pedrada!

                    No tuvo que decir más la líder de gimnasio para que Dragonair lanzara un coletazo recubierto de agua mientras Rhydon lanzaba desde sus fauces una tanda de pétreos proyectiles

                    - ¡Esquivad y Surf!-exclamó Silvia.

                    La Sneasel, que se reincorporaba del coletazo, y Grovyle no tuvieron demasiados problemas para evitar los ataques de tipo roca, demostrando claramente que la velocidad era su mejor virtud, para que luego la siniestra pokemon con plumas "conjurara" a las aguas del lago para que se levantaran

                    -Esa ola golpeara a todos sus pokemon, incluyendo a Grovyle-expresó Shiro
                    -Yo me iría unos metros para atrás-le sugirió AJ viendo como la masa acuatica se elevaba.

                    Mientras ellos retrocedían prudentemente la mustélida ya cabalgaba la ola y sobre la Sneasel, no sin dificultad, Grovyle

                    - ¡Demostrad que vosotros también podéis! -exclamó Débora

                    Lejos de amedrentarse de la ola los dos pokemon, uno a brazadas y el otro al estilo mariposa, se aventuraron hacia la masa acuática ascendiendo rápidamente por ella

                    - ¡Vamos Grovyle! -le animó la pelirroja.

                    El reptil saltó desde su viva plataforma mientras sus hojas se iluminaban para ejecutar el que claramente era su movimiento estrella, cosa que hizo en cuanto "aterrizó" en la espalda de Rhydon

                    - ¡Megacuerno, Rhydon! -exclamó Débora

                    El Rhydon, aun surfeando, consiguió revolverse y que su letal cuerno impactara en el costado de Grovyle, casi noqueandolo instantáneamente

                    - ¡Niiiiiiis! -chilló la pokemon de tipo siniestro y hielo apareciendo entre las aguas para conectar un gélido derechazo al pokemon de los tipos roca y tierra
                    - ¡RUUUUA! -Rugió el pokemon de tipo roca antes de caer derrotado también

                    El agua volvió a su cauce depositando suavemente al Rhydon y a Grovyle en el suelo, que rápidamente fueron devueltos a su pokeball, restando solo la serpentina dragona y vivaz comadreja

                    -Cuchillada-pidió Silvia.
                    - ¡Niiiiseel! -chilló la mamífera para irse rápidamente hacia su oponente con las garras preparadas
                    - ¡Repetición! -contratacó Débora

                    Así ante el furioso remolino de zarpazos que se había convertido Sneasel su oponente de piel azul respondió rodeándola con su alargado cuerpo y ejerciendo presión, impidiéndole usar sus garras.

                    - ¡Onda Trueno! -dijo la líder de gimnasio.

                    La alargada pokemon generó desde su cuerpo, pero especialmente desde sus cascabeles, una sería de energía eléctrica no dañinas pero que aturdieron y paralizaron a su oponente.

                    -El combate puede terminar-dijo Débora mientras Dragonair era regresado a su pokeball-No tiene sentido alargarlo más.
                    -Vaaaale-dijo Silvia mientras hacía regresar a Sneasel su pokeball, probablemente ambas con ganas de más
                    -Ven a combatir cuando te sientas preparado-dijo ahora la peliazul dijo ahora mirando hacia AJ.

                    Quizás fueran esas palabras o quizás era algo que el pelinegro ya había pensado, pero después de cenar mientras Silvia y Shiro...hacían de Silvia y Shiro él se acercó al conocido, pero no por ello menos sorprende, Ordenador-Telefono presente en todos los Centros Pokemon.

                    -A ver si me acuerdo-se dijo para sí el pelinegro mientras tecleaba.

                    Debió de acordarse ya que en la pantalla apareció una chica pelirroja de ojos verdes y con una coleta en el lateral de la cabaza

                    - ¿AJ? ¿Qué tal todo? -dijo la chica algo sorprendida por la video-llamada
                    -Misty la verdad es que quería pedirte algo. Aunque no sé si podrás
                    -Dímelo y veremos...

                    Si el otro par, o cualquier otro, hubiera mirado hacia donde estaba AJ hubieran podido ver como el pelinegro tras un breve dialogo ponía una pokeball en la bandeja que permitía el intercambio. Pero no lo hicieron...

                    Si lo vieron cuando al día siguiente le acompañaron al día siguiente al Gimnasio, sin hablar demasiado se sentaron en su sitio, como tampoco tardó demasiado en llegar la líder de gimnasio acompañado del juez.


                    -Espero que hayas mejorado respecto a nuestro último encuentro-dijo la peliazul pokeball en mano.
                    -Eso espero yo también-pensó AJ colocándose en su lugar.

                    Eso fue suficientes para que el juez accionara una serie de mecanismos que hicieron que emergieran la piscina con plataformas blancas, además también se abrió el techo dejando que entrara la luz del sol, aunque la finalidad era permitir mayor maniobrabilidad a los pokemon voladores.

                    - ¡Comencemos! -exclamó Débora arrojando la Pokeball.

                    -Altaaaaai-gorjeó la nubosa ave
                    - ¡Aaaaaaaar! -exclamó el saurio

                    -Sera mejor no revelarlo todo de golpe-pensó AJ- ¡Colmillo Rayo!
                    -Danza Dragón-pidió Débora con más calma

                    Mientras Iwasa se lanzó con los dientes electrizados el ave de piel celeste se vio consumida de una arremolinada aura de un azul más intenso pudiendo notarse como los músculos de la nubosa ave se tonificaban.

                    -Pulso Dragón-volvió a pedir la líder de gimnasio.

                    Aprovechando la mayor velocidad, además de fuerza física, que otorgaba la Danza Dragón, la ave emprendió el vuelo pudiendo así evitar la dentellada eléctrica para, acto seguido disparar desde su pequeño pico blanco un orbe de color agua marina

                    -Iwasa, Colmillo Rayo de nuevo-pidió AJ

                    El Aerodactyl no tuvo problemas en dar un quiebro en el aire, parecía obvio que era un volador más hábil o más rápido como poco, eludiendo el orbe de energía y volver a lanzarse con sus colmillos electrificados.

                    -Rizo Algodón-dijo Débora, que no parecía alterada en absoluto

                    Ante la nada agradable visión de los colmillos de un Aerodactyl a punto de clavarse en la piel la dragona hizo que el "algodón" de sus alas creciera, temporalmente, cubriendo su cuerpo y protegiéndose así de la mordida

                    -Ha aumentado su ataque, su velocidad y también su defensa-pensó AJ mientras Iwasa volvía volando hasta su posición-Espero que no abuse de ello, porque si lo hace...
                    - ¡Altaria usa Ataque Aéreo! -exclamó ahora Débora sacando al pelinegro de sus pensamientos.


                    La dragona se alzó en el cielo entre gorjeos mientras sus alas, que en cualquier otra situación invitarían a acurrucarse en ellas, comenzaban a adquirir un intenso fulgor rojo que comenzaba a transmitirse por el resto de su cuerpo hasta el punto que cuando Altaria alcanzó un punto concreto parecía una pequeña reencarnación del mismísimo ave fénix. No acabó ahí el ataque sin embargo ya que una vez alcanzado cierto punto Altaria se lanzó en picado contra su oponente.

                    - ¡Poder Pasado! -pidió AJ

                    Iwasa "conjuró" las seis piedras recubiertas del ligero azul y las lanzó con la esperanza de frenar el avance de su oponente, cosa que no consiguió ya que estas se desintegraron al entrar en contacto con Altaria.

                    -Si atacamos en el momento justo no podra apartarse-pensó AJ viendo como ese "meteorito" se dirigía directo a Iwasa- ¡Colmillo Hielo!

                    El Pokémon antediluviano volvió a cargar esta vez recubriendo sus dientes con el glaciar hálito y lanzándose contra ella

                    - ¡Aaaaaaaaar!
                    - ¡Altaaaaai!

                    La Pokémon dragón impactó contra el Aerodactyl, este tratando de resistir el envite clavó sus colmillos en el cuello de la Altaria, una de las pocas zonas desprotegidas de su cuerpo, esto hizo que ambos Pokémon se precipitaran una de las plataformas flotantes.

                    El golpe que habían encajado era duro, como demostraban las heridas que había en el cuerpo del pokemon de roca y las marcas de dientes, además de hielo, que había en el cuello de la Pokémon azul, sin embargo, ambos se reincorporaron dispuestos a seguir con el combate.


                    -Ala de Acero-pidió Débora.

                    La ave-dragón tensó sus algodonosas alas que rápidamente adquirieron un color metalizado y alzó el vuelo hacia su oponente. El pelinegro vio como la Pokémon de su oponente volaba hacia Iwasa con ese ataque que además de ser efectivo se beneficiaba del incremento que otorgaba la Danza Dragon, sin embargo, eso no parecía inquietar a AJ que mantuvo un rostro sereno, como si esperara que su oponente se acercara

                    - ¡Supersónico! -exclamó AJ

                    Iwasa, aún en la plataforma, lanzó desde lo más profundo de su garganta un alarido que, quizás por lo sorpresivo, quizás por el volumen, quizás por la frecuencia utilizada o quizás por una mezcla de todo, pero que desorientó a su oponente lo bastante como para que en vez de impactar al Aerodactyl cayera al agua.

                    - ¡Colmillo Hielo! -exclamó AJ señalando a la pokemon azul que aleteaba en el agua.
                    - ¡AAAAAAAAR!

                    El pétreo reptil se elevó mientras sus dientes comenzaban a "congelarse" para luego iniciar un vuelo a ras del agua directo hacia Altaria, introduciendo finalmente los colmillos en el agua cuando ya estaba muy cerca de la susodicha consiguiendo no solo dañarla sino, debido a que estaba en el agua, dejarla convertida en un gigante cubito de hielo

                    -Veo que has mejorado-dijo Débora haciendo regresar a la congelada, además de derrotada, Pokémon a su pokeball- ¡Pero eso deberás de confirmarlo! -añadió con energía mientras arrojaba la siguiente esfera.
                    -¡DROOOOOODIGON!-rugió el rugoso dragon de alternativos colores al posarse sobre la plataforma.

                    -Podría cambiar a Saur, lo hizo bien-pensó el de Pueblo Paleta-Pero creo que sería mejor apostar por algo diferente, por alguien más rápido y para eso puedo seguir con Iwasa o...
                    ¡Saaaaaaaider! -exclamó el pokemon de las cuchillas que había salido en relevo de su "rocoso" compañero
                    - ¡Blade usa Doble Equipo y Tijera X! -dijo AJ tratando de empezar esta ronda con fuerza.

                    Así el pokemon de sobredimensionadas cuchillas generó media docena de copias que junto a él se lanzaron contra el tosco dragón con sus cuchillas recubiertas de un fulgor olivino

                    -Garra Dragón-comandó la entrenadora de dragones

                    Los Druddigon no eran especies rápidas, menos aún comparadas con un Scyther, pero este no tuvo problemas en lanzarse ferozmente con sus garras recubiertas de energía azulina contra uno de sus adversarios, afortunadamente una copia.

                    -Parece más rápido que antes-pensó AJ-Un momento...El sol-dedujo el pelinegro, recordando la descripción de la Pokedex-Blade continúa atacando-pidió AJ.

                    El insecto siguió lanzando agresivos cuchillazos a lo que su oponente respondió con un Garra Dragón esta vez más acertado ya que barrió con todas las copias.

                    - ¡Cuchillada! -exclamó AJ.

                    La prueba más clara de la brutalidad, por llamarlo de alguna manera y pese a que esa brutalidad no necesariamente conllevaba una mayor fuerza físíca, era la respuesta ante la Cuchillada que no fue otra que morder la energética guadaña, inmovilizando a Blade.

                    -Ahora mándalo lejos-dijo Débora.

                    Antes de que Blade pudiera usar la otra cuchilla notó como algo bullía dentro de la boca del Druddigon que solo aflojó sus fauces para lanzar un chorro, a alta presión, de veneno espeso, además de maloliente, que impactó directamente en el pecho de Blade.

                    -Un Lanza Mugre-reconoció Shiro el ataque en las gradas.
                    -AJ está nervioso-reconoció la pelirroja que miraba muy atentamente el combate
                    -Eso parece-dijo el Ciudad Iris-No esta dándose cuenta de que, en este caso, su Pokémon puede volar y su oponente no, no lo está utilizando.
                    -Es verdad y en el combate de la otra vez parecía estarlo más, no usó su Bomba Dragón contra Kingdra.
                    - ¿Bomba Dragón? -se extrañó el ninja.
                    -Bomba Dragón...o ¿Pompa Dragón? -trató de recordar Silvia-Algo así, parece que le gusta combinar ataques.
                    -Supongo que todos tenemos una manera de combatir-añadió su interlocutor
                    -¿Y cuál es la tuya, Curro Enaguas?
                    -Pensé que habíamos superado eso...

                    El combate continuaba al margen de la conversación en un intercambio de "Tijeretazos" y de zarpazos varios, por desgracia para el pelinegro el Lanza Mugre, como tantos otros ataques de tipo veneno, tenía la posibilidad de envenar a su adversario. Cosa que hizo.

                    - ¡Puño Fuego! -exclamó Débora.

                    Blade resopló, si el veneno no acababa con él lo haría el encendido puño que se acercaba y pese a su mayor velocidad no había margen para poder esquivarlo, pero no caería sin luchar así que, como había hecho en circunstancias parecidas, un aura roja recubrió su cuerpo que pese a que no freno el daño recibido si hizo que el Druddigon fuera rechazado en dirección contraria. pese a su derrota el Contador facilitaría a un compañero el poder derrotarlo.

                    -Descansa Blade-dijo AJ mientras el insecto volvió a su esférico habitáculo.

                    El pelinegro miró la Safari-Ball mientras buscaba, a tientas, la de Iwasa. Blade no era el Pokémon que más le acompañaba en sus viajes, pero siempre había sido un Pokemon discreto, de confianza, además de fuerte, pero no era momento de pensar eso.

                    - ¡Aaaaaaar! -exclamó el reptil volador al volver a aparecer sobre el campo de combate.
                    -Lanza Mugre-pidió Débora.

                    Volvió el dragón de anómalos colores a lanzar el casi pútrido chorro que Iwasa gracias a la distancia y velocidad pudo esquivar fácilmente para lanzarse contra su oponente.

                    - ¡Garra Dragón! -exclamaron ambos entrenadores

                    Las extremidades inferiores de Iwasa se iluminaron del mismo fulgor azulado que se manifestó en las garras de Druddigon, cuando ambos ataques colisionaron el resultado fue el predecible: ambos Pokemon cayeron derrotado.

                    Rápidamente por parte de Débora se manifestó su siguiente y último Pokemon: un Dragonair, pudiendo todos apreciar que ese Dragonair era más grande que el que la líder peliazul había usado un día antes y también mayor, o eso creía recordar AJ, que el usado por Helena en la liga Pokémon. Quizás eso significaba que era un Dragonair de lo que coloquialmente se conoce como buen comer, pero probablemente su significado era su mayor nivel y todo lo que esto podía implicar.

                    -No te relajes por que no esté evolucionado del todo-advirtió Débora-Es mi Pokémon más fuerte.

                    El pelinegro calló y lanzó la siguiente Pokeball pudiendo ver, además de un modo muy descarado, la mirada de sorpresa tanto en sus dos acompañantes como en la líder de gimnasio.

                    Y es que el pokemon que AJ había escogido para pelear en este momento crucial por su última medalla de Johto era una criatura alta de figura relativamente esbelta, de piel de escamas azuladas a excepción del abdomen amarillo, tenía también una especie de aleta dorsal de color blanco, así como una "cola" ligeramente enroscada poseía también unas aletas blancas, una a cado lado de la cabeza, donde se encontraban también unos cuernos que parecieran ramas de un fino coral.


                    - ¡DRAAAAAA!¡KIIIIIINDRAAAA!

                    -Esto no me lo esperaba-reconoció Débora.
                    -Vaya con AJ-dijo Silvia-Que calladito se lo tenía.

                    El pelinegro no pudo evitar una pequeña sonrisa, quizás pensando que habría hecho si Misty no hubiera tenido una Escama Dragón...

                    -Kingdra usa Rayo Hielo-abrió AJ
                    -Lanzallamas-contraatacó Débora de inmediato.

                    La gélida descarga que surgió de la boca tubular rápidamente encontró la oposición del torrente ígneo liberándose de la misma un blanco vapor que comenzaba a inundar el campo.

                    -Hydra usa Rayo Burbuja-pidió AJ.

                    La evolucionada Hipocampa disparó una tanda de burbujas, muchas más que cuando era una Seadra, burbujas que se vieron beneficiadas por la ligera humedad que ya se escapaba hacia el cielo.

                    -Acua Cola-comandó la líder de gimnasio

                    Ante la tanda de burbujas la dragona ofidia blandió su cola recubierta de agua, no reventando las burbujas sino al contrario las recogió incrementando la masa acuática de su cola, con la que luego golpeó a Kingdra.

                    -¡Dragoaliento!-exclamó AJ

                    - ¡Elévate Dragonair!

                    Ante el vaho azul verdoso emanado por la Kingdra la Dragonair se elevó elegantemente en el cielo evitando el ataque.

                    - ¡Ahora Dragonair usa Rayo Hielo! -exclamó la peliazul.

                    Desde las alturas la alargada dragona generó una esfera gélida de la que surgieron los fríos rayos que se dirigieron raudos hacia donde estaba la Kingdra.

                    - ¡Hydra sal de ahí! -apremió AJ

                    La hipocampa salió del agua colocándose en una de las plataformas justo a tiempo de evitar que la superficie de la piscina se congelara pudiendo dejarla atrapada. Por desgracia la pokemon acuática perdió, temporalmente al menos, el acceso al líquido elemento.

                    -Rayo Hielo y Lanzallamas-meditó AJ-y seguro que también tiene...
                    - ¡Rayo! -exclamó la líder de gimnasio interrumpiendo al pelinegro.
                    -Me lo imaginaba-pensó AJ viendo al adversario comenzar a generar electricidad- ¡Hydra esquiva con Agilidad!

                    Mientras su Pokémon utilizaba la técnica de incremento para esquivar el ataque eléctrico AJ no pudo evitar que su mente vagara, vagara hasta la noche de ayer y hasta una conversación muy concreta...

                    -Venga AJ-dijo Misty-Estoy segura que sabes que no solo basta con que Hydra evolucione
                    -Claro que lo sé-respondió el pelinegro
                    -Además ella también tiene un Kingdra-continuó la de Ciudad Celeste-Vas a tener que inventar algo si quieres ganar ¿Recuerdas nuestra charla cuando te preparabas para la Liga Pokémon?
                    -Mi táctica es la ofensiva total con el tipo agua, más o menos-trató de recordar el pelinegro-cambiando de tema ¿Esta por ahí Alan?
                    - ¿Sabes que tiene casa propia, verdad?
                    -Sí, también sé que cuando no va a molestar lo llamas tú para molestarle.
                    -Eso no es así...



                    - ¡AJ, espabila! -le chilló Silvia

                    AJ volvió a mirar al campo viendo como Dragonair volvía a generar un peligroso torrente eléctrico dirigido hacia la recién evolucionada criatura.

                    -Eso es-pensó AJ-Precisamente en este combate es cuando tenemos que hacer lo que hemos hecho en tantos otros- ¡Hydra, Bote y Pompa Dragón!

                    La cola enroscada de Hydra adquirió un fulgor blanco para luego flexionarse y elevarse como un resorte, evitando el Rayo, luego tras impactar contra Dragonair y rebotar emanó desde su tubular boca las ya conocidas y especiales burbujas.

                    -Neeeer-expresó dolorido el alargado pokemon, no tanto por las burbujas en sí sino por el azulado vaho que emitieron estas al estallar
                    - ¡Hydra usa Dragoaliento! -pidió AJ una vez más.

                    La hipocampa tomó aire para luego lanzar el vaho azul directamente contra la dragona, la cual aguantó unos segundos para luego desmoronarse inconsciente.

                    -Dragonair ha sido derrotada-dijo el juez-El aspirante es el ganador-dictaminó el juez del combate.

                    El pelinegro no podía creérselo, con lo difícil que había resultado el combate hacia una semana...Y ahora, sin ser sencillo, había sido bastante más fácil, no se podía explicar con el entrenamiento, ni con la evolución de Hydra, ni tampoco con que la líder de gimnasio había usado algunos pokemon distintos. Era casi como si su vida fuera una historia dirigida por un autor especialmente vago y que quizás se hubiera visto sobrepasado por escribir tantos combates...

                    -Te hago entrega de la medalla Dragón-dijo Débora sacándolo de sus pensamientos-Tienes suerte de que este de buen humor, sino te haría recorrer entera la Guarida Dragón.
                    -Yo quiero recorrer la guajmjjmjm-iba a decir Silvia de no ser interrumpida por las manos de Shiro
                    -No lo estropees ahora-susurró el ninja.

                    AJ miró la medalla, negra con el borde plateado y cuatro marcas rojas que simulaban ser los ojos y cuernos de un dragón, no podía evitar sentir felicidad. Oficialmente su viaje recorriendo Johto había terminado.



                    Sin embargo, lejos, en el corazón de la región, caminando entre rascacielos y la luz anaranjada de la tarde que se filtraba entre ellos caminaban dos jóvenes, morena y de ojos azules una, rubia y de ojos miel, además de visiblemente más joven la otra.

                    -Ha sido una sorpresa encontrarte aquí Angie.
                    -Lo mismo digo Izumi-respondió esta- Yo iba a coger el Magnetotren para volver a casa.
                    -Yo había venido a por mi última medalla de gimnasio-dijo la de Pueblo Paleta-Nunca imagine que un Miltank iba a ser complicado-dijo con tono cansado- ¡Pero por fin la tengo! -añadió inmediatamente

                    Angie iba a decir algo cuando la brisa de Ciudad Trigal elevó un papel del suelo directo contra la cara de la rubia.

                    -A ver-dijo Izumi cogiendo el papel con curiosidad.

                    Lo que vio en el papel no pudo evitar generarle un punto de desasosiego, el papel que debería ser la mitad de un folio estándar era totalmente de color negro, sin nada escrito...A excepción claro de una gran R roja en el centro del papel.

                    Y eso solo podía significar una cosa.



                    ​​​​​

                    Comentario

                    • A.J
                      Everlasting Bloom
                      SUPAR PRUEBA
                      • dic
                      • 91
                      • 🇪🇸 España
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                      #40
                      CAPÍTULO 30: MAREA NEGRA






                      -Bueno-dijo el pelinegro-Creo que esto es un adiós
                      -Sí-respondió el ninja-Pero es mejor decir que es un "Hasta Luego"
                      - ¡Venga hombre! -intervino Silvia-¡No seáis melodramáticos! AJ, te acompañaremos a Ciudad Trigal y ya veremos lo que pasa.

                      Dicho esto, el par de chicos cogieron una de las Pokeballs y las lanzaron dejando salir tanto a Iwasa como a Krory.

                      - ¡Aaaaaaaaaar!
                      -Cro

                      -Yo me iré contigo AJ-explicó Silvia-Mi Vibrava aún no puede recorrer distancias tan largas
                      -Aaaaaaaar-respondió Iwasa lamiendo la cara de la pelirroja.
                      -Vaya-alcanzó a decir Silvia algo sorprendida- ¡Es bueno ver que hay alguien cariñoso por aquí!
                      -Créeme-replicó Shiro-No querrías que Krory te lamiera.
                      -No me refería a Krory...-murmuró la de mechas verdes encaramándose al saurio volador y agarrándose a AJ.


                      Sin decir mucho más los dos pokemon comenzaron a volar cargando a los tres jóvenes, entre la duda de dirigirse hacia el este directamente o hacia el sur para luego hacia el este decidieron optar la primera opción, no pudiendo ver así la agreste naturaleza que separaba a Ciudad Endrino, la teóricamente última ciudad del viaje por Johto, de Pueblo Primavera, el punto inicial, en teoría, de la región. Quizás una alegoría de que cerca de cada final espera un nuevo comienzo o quizás una simple curiosidad geográfica...


                      Si pudieron apreciar el Lago de la Furia, también el Monte Mortero y las dos torres de Ciudad Iris, así como el Parque Nacional al norte de Ciudad Trigal y donde tenía lugar el conocido concurso de captura de bichos. Así finalmente aterrizaron en la calle principal de Ciudad Trigal.


                      -Esta esto muy tranquilo ¿No? -dijo Silvia mientras los otros ponían a recaudo a sus pokemon.
                      -Sí...-dijo Shiro-La verdad es que sí-añadió notando lo raro, por no decir imposible, que la calle principal de la ciudad más poblada de una región estuviera vacía.
                      - ¿Habrá pasado algo? -expresó AJ con tono preocupado...

                      - ¡Ey, vosotros! -gritó un hombre en la mediana distancia- ¡¿Que hacéis incumpliendo el toque de queda Rocket?!
                      - ¿Toque de queda Rocket? -dijeron los tres
                      -Esta ciudad ahora nos pertenece-dijo el Rocket -Y.…a-ahora os lo voy a demostrar-dijo entre jadeos una vez los había alcanzado- ¿U-Un momento, donde se han metido?


                      Sí, nuestro querido, o no, trío había conseguido escabullirse hacia el lado derecho de Ciudad Trigal, escondiéndose entre los muchos callejones que había a las espaldas del gran Centro Comercial.


                      - ¿Qué es lo que decía el tiparraco aquel? -preguntó Silvia mientras los tres se desplazaban por los callejones-¿Que la ciudad es ahora del Team Rocket?
                      -Eso dijo-corroboró Shiro-Ahora tenemos que no hacer ruido.
                      -Sí-dijo AJ y.… ¡Mhmhmmmm!


                      Ante el extraño sonido tanto el ninja y la pelirroja se giraron viendo como un brazo agarraba a AJ tapándole la boca y el otro jalaba de el hacia uno de los callejones que "desembocaban" en el que ellos caminaban.

                      -Ay...

                      El pelinegro abrió los ojos pudiendo ver como la luz del sol se hacía paso con dificultad entre tejadillos y la cercanía de las paredes, notaba un dolor en el cuello y también en la espalda solo "mitigado" por la frialdad y humedad del suelo.


                      -Ay...-volvió a decir el pelinegro-Espero que esto húmedo sea agua-se dijo mentalmente, aunque el olor a orina de Meowth no le daba demasiadas esperanzas.
                      -Embiii-se oyó con tono de disculpa


                      El pelinegro se incorporó viendo a una criatura bípeda, de aspecto simiesco y piel morada con unas extremidades no demasiado largas o detalladas en contraste con las grandes manos de tres dedos que había al final de sus dos colas, tenía también dos largos pelos en lo alto de la cabeza.


                      -Ambipom, Pokemon Cola Larga: Tiene tal manejo de la cola rara vez utiliza sus brazos, usando sus colas puede propinar golpes sucesivos a una velocidad de vértigo-informó la pokedex de AJ
                      -Eeeembi eembipom-expresó el mono morado cogiendo a AJ de la mano y guiándole.

                      No fue necesario andar mucho ya que el mamífero colilargo le guío hacia donde estaba Silvia, Shiro así como una chica de llamativo pelo rosa.


                      - ¿Blanca?
                      - ¿AJ?
                      -Vaya AJ, conoces a todo el mundo- intervino Silvia
                      -Sí...bueno.
                      -También tienes mucha facilidad para dormirte-volvió a apuntar la pelirroja.
                      -No estaba dormido exactamente-señaló el pelinegro-De todos modos ¿Que ha pasado Blanca?
                      - ¡Oh, AJ fue horrible! -dijo la líder de gimnasio de pelo rosa-Iba yo a comprar mis diez peluches mensuales cuando de repente aparecieron Rockets de todos lados, bloquearon el centro Pokémon y las entradas de la ciudad ¡Fue horrible!¡Tuve que huir de mi gimnasio a toda prisa! Solo pude llevarme la pokeball de Ambipom y de Miltank
                      - ¡Pooom! -intervino el mono haciéndose notar.
                      -Que cosita tan mona-dijo Blanca acariciando la cabeza del Pokemon-Yo pude escapar...pero mis chicas no tuvieron tanta suerte.
                      - ¿Tus chicas? -preguntó Shiro
                      -Las entrenadoras de mi gimnasio-aclaró la de pelo rosa-Ellas deben de estar ahí retenidas


                      De repente todo quedó en silencio, mirándose los unos a los otros, claramente aquella situación les superaba y era lógico: Una de las bandas criminales más conocidas, si no la más conocida, se había hecho con la capital económica de Johto y por mucho que ellos, los cuatro, fueran buenos entrenadores la situación era demasiado.


                      -Tenemos que hacer algo-dijo la pelirroja.
                      -Es más fácil decirlo que hacerlo-opinó AJ.


                      Dicho esto, el pelinegro se sentó de espaldas contra la pared ¿Serían estas las sombras lejanas de las que le advirtió Lugia? Independientemente de eso, para el que había dicho, o pensado, en muchas ocasiones que solo quería un viaje normal ¿Era esto una broma de mal gusto por parte de alguien? ¿La cruz que a él le tocaba cargar?


                      -Blanca-dijo de repente Shiro-Imagino que no ¿Pero tienes algún mapa de Ciudad Trigal?
                      -Pues mira por casualidad tengo uno-dijo la líder de gimnasio entregando un mapa al ninja.


                      El de Ciudad Iris desplegó el mapa sobre una caja de madera, pudiendo ver edificios tan importantes como el Centro Comercial, el gimnasio pokémon, la Torre de Radio, así como la estación del Magnetotren o el Casino.


                      -Tenemos que hacer algo, si-dijo Shiro-pero no podemos hacer ninguna tontería.
                      -Debes de estar enfermo-dijo Silvia-¡Estás dándome la razón!-dijo la pelirroja
                      -A mí me parece una locura querer hacer esto nosotros solos-remarcó AJ.
                      -Pedí ayuda-intervino Blanca-Pero se han apoderado de la Torre de Radio, no sé si eso afectara a las comunicaciones
                      -No sé, no sé-dudó AJ.
                      -Blanca, aunque imagino que no ¿Tienes un rotulador? -volvió a preguntar Shiro
                      -Pues mira por casualidad tengo uno-dijo la líder de tipo normal entregando un rotulador fosforito rosa, muy discreto...

                      - ¡Eh! -alertó uno de los Rockets-¡Se oye ruido por aquí!
                      -Escuchadme-dijo AJ a sus escondidos compañeros-No sé qué vamos a hacer...pero tengo una idea


                      Caminaban un grupo de Rockets, cuatro para más señas, hacia el callejón donde estaban escondidos el cuarteto y todo indicaba que les encontrarían si nada cambiaba...

                      - ¡Vosotros, Mankey de luto! -les llamó la atención Silvia desde el callejón y con tono provocador-¿A que no me pilláis?
                      - ¡Tras ella! -gritaron los Rockets


                      Los cuatro hombres de negro siguieron como enfurecidos Primeape hasta el callejón, el cual rápidamente quedo bloqueado por un muro azulado que apareció de la nada.


                      - ¡Estamos atrapados! -gritó uno de repente
                      - ¡De eso nada! -gritó otro que embistió el muro solo para ser repelido por el mismo.
                      -Sooooor-gruñó el "muro"
                      - ¡Saur usa Somnífero! -se oyó la voz de AJ desde arriba
                      -Sayonara, bobos-agregó Silvia.


                      Los Rockets vieron como la pelirroja dio un par de saltos impulsándose por las paredes, demostrando una envidiable agilidad, para luego ser agarrada por los brazos de AJ y Eric que la sacaron definitivamente del callejón mientras el Venusaur liberaba las esporas azules del sueño.


                      - ¡Bien! -exclamó Blanca asomándose desde el tejadillo en el que ahora estaban-Están cayendo como angelitos-añadió.


                      Mientras tanto Shiro observó los alrededores. pudiendo ver la gran pared lisa que era la parte trasera del centro comercial, observó también una tienda de bicicletas que, muy seguramente, había visto días mejores.


                      -Nosotros estamos aquí-dijo el ninja rodeando su ubicación con un rotulador rosa en el mapa
                      -Si-confirmó Blanca que se había acercado a mirar-Creo que la base de operaciones de los Rockets está aquí-dijo señalando un punto del mapa-En la Torre de Radio.
                      -Imposible-respondió Kurosawa.
                      - ¿Por qué? -quiso saber la de pelo rosa
                      -Porque estás señalando tu propio gimnasio-respondió Shiro mientras una gota de sudor bajaba por su frente.
                      -La orientación no se me da demasiado bien-dijo Blanca-Por eso llevo un mapa-reconoció para luego reír de una manera un poco forzada.
                      -Ya decía yo que me resultaba raro que llevaras un mapa encima-intervino ahora AJ-De todos modos ¿Que vamos a hacer?
                      -Si esa es su base deberíamos ir a por ella-dijo Silvia más decidida.
                      -Es una locura...-volvió a murmurar el de Pueblo Paleta-Quizás si pudiéramos dividir los esfuerzos de los Rocket sería más fácil
                      -Yo podría encargarme del Centro Comercial-ofreció Blanca-No creo que haya mucha vigilancia y es un edificio alto, podría sernos útil-explicó-Y quiero mis peluches-remató, pero en tono más bajo.
                      -Puede ser una buena idea-intervino ahora el Ciudad Iris que era el que más estaba llevando la voz cantante en este asunto-Si hubiera alguna forma de movernos sin ser detectados...
                      -Respecto a eso...-dijo AJ para luego señalar al callejón.


                      No tardó AJ demasiado en explicar su idea y en lo que se tarda en desnudar un Rocket dormido, literalmente, ya estaban nuestro circunstancial grupo ataviados de la característica ropa negra con la R estampada.


                      -Pues oye me queda bien-dijo Blanca mirándose a sí misma-Quizás debería darle una oportunidad al negro en mi armario-dijo la de pelo rosa
                      -La verdad es que estiliza-dijo Silvia-y la R roja combina bien con mi pelo.
                      -De todos modos-intervino Shiro-No es momento de hablar de moda sino de separarnos.


                      Esas palabras bastaron para que los cuatro se calaran la gorra y pusieran rumbo hacia donde habían acordado, Blanca al Centro Comercial, los otros tres a los aledaños de la Torre de Radio.


                      Caminaron así con el mapa, pensando que a ellos tres les sería más útil, y muy juntos, temerosos de que un Rocket descubriera el disfraz o de que al precisamente al no reconocerlos se acercara demasiado.


                      -Oye-susurró Silvia- ¿Que vamos a hacer cuando a lleguemos a la Torre?
                      -Eso dependerá-dijo Shiro-Dependerá de la cantidad de Rockets, de la infraestructura de la torre, de si Blanca se pone en contacto con AJ por su Pokegear.
                      -Voy a acabar de chico de los recados-expresó AJ con tono de llanto cómico-Por cierto-añadió ahora más sereno-Creo que nos hemos desviado un poco...


                      Los otros dos alzaron la cabeza, AJ tenía razón, pese a poder verse la Torre a una distancia no excesiva ahora estaban en un lugar distinto, algo más al norte de lo planeado y en un callejón sin salida, o lo sería de no ser por la salida al Subterráneo, denominado más recientemente Túnel Trigal, en cualquier caso, era un error que no podían permitirse, no en una situación como esta...


                      - ¡Alto ahí! -interrumpió una voz femenina-No os permitiré lo que estáis haciendo ¡Aunque tenga que venceros a todos yo sola!


                      Nuestro trío trató de girarse, pero lo único que vieren es como su oponente les atacaba con un chorro de líquido morado de aspecto nada recomendable, chorro que afortunadamente fue bloqueado gracias a los reflejos de AJ para sacar a Saur y bloquearlo con su Bomba Lodo.


                      Luego se fijaron en su agresora, o en su Pokémon al menos que era una criatura no demasiado alta pero que parecía mayor debido a la gran y vistosa flor roja, salpicada de lunares blancos, que tenían en la cima de su cuerpo azul oscuro, tenía también el pokemon unos pequeños ojos rojos, así como unas pequeñas extremidades.


                      - ¡Vaaaaaaaipluuuum! -expresó la pokemon planta para luego ladearse ligeramente debido al peso de su masiva flor
                      - ¡Sooooor! -gruño el cuadrúpedo pokemon dando un paso en frente para proteger a su entrenador y a sus acompañantes.


                      O eso parecía ya que lejos de confrontarse ambos pokemon se acercaron y se rozaron cariñosamente, como si fueran dos amigos que hace mucho que no se ven


                      -Un momento-captó AJ-es Wanda... ¿Izumi?
                      - ¿AJ?


                      Encuentros aparte otra situación se daba, no en la ciudad, si no en el norte de ella, en el noroeste y a las afueras para ser más concreto...

                      -No me puedo creer que el anciano Anselmo nos haga ir a Ciudad Trigal solo para comprar su revista-se quejó Jean.
                      -Ya-dijo Tim-Me cuesta creer que en Ciudad Malva no tengan su ejemplar de "Inciensos para hipertensos"-añadió-Pero así podemos pasar más tiempo juntos.
                      -Sí, que maravilla-replicó el de Ciudad Cerezo sarcásticamente-Por cierto, Tim ¿Por qué sigues llevando ese kimono raro? Yao dijo que no lo necesitabas
                      -Eso tiene una explicación.


                      Tim explicó los motivos por los que prefería llevar esa prenda tan peculiar mientras caminaban por los bosquecillos de la ruta 36 solo interrumpidos por los lejanos zumbidos de los Yanma, atravesaron también el llamado Parque Nacional y cruzaron la calzada de tierra que suponía la ruta 35.


                      -Y por eso-continuó Tim-es por lo que prefiero llevar esto.
                      -No entiendo qué demonios pinta la ensaladilla rusa en todo esto-dijo Jean con claro gesto de haber oído mucho más de lo que le hubiera gustado.

                      En la conversación unilateral, si es que a eso se le puede llamar conversación, que habían tenido no habían deparado en que, a excepción del guardia del Parque Nacional, no se habían encontrado a nadie. Por eso no se asombraron al ver como la "puerta" de acceso a Ciudad Trigal estaba custodiada por un hombre anormalmente musculado, además de alto, y, como no podía ser de otra manera, vestido de un uniforme negro ya muy mencionado.

                      -No podéis pasar-dijo el hombre con una voz que parecía un bramido
                      - ¿Y eso por qué? -quiso saber Tim.
                      -Esta ciudad es ahora propiedad del Team Rocket.
                      -Pues muy bien, buenos días y.…Un momento-dijo Tim- ¿Propiedad del Team Rocket?
                      - ¡Tim!¡Cuidado! -advirtió Jean dando un paso atrás
                      - ¡Nada de cuidado! -respondió enérgicamente el de Isla Canela-¡Es momento de demostrar que el entrenamiento ha dado sus frutos!


                      Acto seguido Tim lanzó dos Pokeballs, de una de ellas surgió Poliwag y de otras una criatura no demasiado grande, de color morado sucio y de aspecto parecido a una masa deforme, el pokemon tenía también unos ojos blancos y pequeñas pupilas negras, que no le daban un aspecto demasiado espabilado, contaban también con unos brazos como única extremidad de lo cual se deducía que su movimiento sería arrastrándose.


                      - ¡Poli!¡Po!
                      - ¡Graaaaimeer!


                      -Creo que no me habéis entendido-dijo el Rocket

                      El hombre de negro alargo sus largos brazos y agarro a Tim del cuello, levantándolo como si no pasara nada


                      -He dicho que esta ciudad está en propiedad del Team Rocket-gruñó el Rocket-Puedo acabar con vosotros dos con mis propias manos, así que no me hagas repetirlo dos veces.
                      -¡Tim!
                      -¡Poooli!
                      -¡Meeer!

                      -Tran...Tranquilo-alcanzó a decir Tim, con obvias dificultades para articular palabras-Lo ten…tengo controlado ¡Escupir!

                      El Rocket rápidamente miro a ambos lados por si pudiera haber un pokemon escondido y preparado para usar esa técnica, el pobre hombre no podía esperar que al volver a mirar a Tim se llevara un salivazo justo en el entrecejo

                      -Pe.… ¡Pero qué es esto! -rugió el hombre soltando a Tim para limpiarse la cara de su repugnante maniobra.

                      - ¡¿Tim que haces!?-Alcanzó a decir Jean
                      - ¡Y aún no he acabado! -respondió Tim-¡Patada Baja!


                      El Rocket no pudo reaccionar y recibió el barrido, con mala idea, de Tim cayendo al suelo y dándose de bruces contra el suelo.

                      - ¡Te mataré! -rugió el Rocket perdiendo toda la serenidad que pudiera tener al inicio- ¡Te mataré en cuanto me levante! -añadió levantando levemente la cabeza y demostrando que tenía toda la cara manchada de tierra.
                      -No podrás hacer nada cuando utilice mi técnica definitiva-expresó un Tim totalmente enfervorecido
                      - ¿Técnica...definitiva? -dudó Jean.
                      - ¿Poli?
                      - ¿Graimer?

                      - ¡Por el poder del combate austral! -exclamó Tim- ¡Lanza Atlante Destruye Murallas!

                      Tras ese extraño grito Tim junto sus manos dejando solo libre sus dedos índices, luego se acercó por detrás al Rocket, para apuntar en un punto muy concreto, por no decir culo, y descargó allí toda su furia.


                      El Rocket lanzó un grito desgarrador, seguido de un largo e incómodo silencio tanto por parte del Rocket, que físicamente no era capaz de decir nada, por parte de Jean, que no sabía cómo reaccionar y por parte de Tim, que no consideraba que tuviere que hacer nada.

                      -Pensaba que necesitabais ayuda-dijo una cuarta voz-Pero parece que os apañais bien.
                      -Vuuuuus-añadió divertida su flotante acompañante.
                      - ¡Una cara nueva! -dijo Tim con tono de que no había pasado nada.
                      - ¡Tim!-dijo Jean con tono de reprimenda-¡Es Morti! El líder de Gimnasio de Ciudad Iris-explicó.

                      Tim volvió a mirar al que había hablado, un joven de veintitantos años de cabello rubio y que vestía con unas prendas azules que aparentaban ser bastante cómodas, también parecía estar bastante cómoda la Misdreavus que flotaba poniendo caras sobre el Rocket inconsciente.
                      - ¿Pasa algo? -preguntó Jean.
                      -Los Rockets, en Ciudad Trigal-dijo el entrenador de fantasmas-No tengo muchos más detalles, Blanca no pudo contarme más.
                      - ¿Podemos acompañarte? -dijo Tim.


                      El entrenador de la Misdreavus, que ahora mordía los pelos del demacrado Rocket, se llevó la mano al mentón para pensar. Como líder de gimnasio debía tener máximo cuidado y máxima responsabilidad sobre quienes asumía bajo su cargo, además no sabía cuál sería el estado de la ciudad, aunque el tono de Blanca cuando se puso en contacto con ella no le daba demasiadas esperanzas.

                      -Sí-dijo a continuación-Pero tenemos que ser cuidadosos.

                      Con obvia ajeneidad de los tres que ahora ingresaban en la ciudad, la acción continuaba en la parte noroeste de la ciudad donde se había producido un inesperado encuentro entre los dos jóvenes de Pueblo Paleta...Y entre Wanda y Saur.

                      -Pluuuuuum-expresó con admiración la pokemon flor observando la planta que ahora brotaba en la espalda del Venusaur.
                      -Soooooor-respondió con igual tono el pokemon de piel azulada, admirando la bonita, además de peligrosa en muchas ocasionas, flor que ahora tenía en la cabeza
                      -AJ-dijo Izumi ignorando los requiebros entre ambos pokemon planta-Sabía que tenías tus días malos...Pero unirte al Team Rocket...No lo sé, la verdad es que no me lo esperaba-dijo la chica de Pueblo Paleta con tono ciertamente afectado.
                      -Izumi, te juro que no es lo que piensas-respondió el pelinegro.
                      -Eso decís los hombres siempre-respondió la chica de pelo moreno-Siempre pensé que eras distinto.
                      -Izumi no tenemos tiempo para esto.
                      -Lo siento AJ-respondió la entrenadora de la Vileplume-Pero si es así tengo que derrotarte-añadió con seriedad mientras cogía una Pokeball.
                      - ¡Vosotros podíais decir algo! -exclamó AJ volteando al otro par.
                      - ¿Por qué? -dijo Silvia-Esto es muy divertido.

                      - ¡Eh! -volvió a oírse la voz de un recluta Rocket que estaba al mando de un grupo de otros seis-¡Una intrusa!¡A por ellos!-exclamó refiriéndose a Izumi

                      Iban a lanzarse cual horda ciega los Rockets cuando Shiro sacó de su bolsillo una esfera de color negro, algo más pequeña que una pelota de tenis, la esfera rodó por el suelo varios metros para luego estallar liberando una ingente cantidad de humo, ocultando toda la zona donde se encontraba el grupo.

                      -Yo me encargo-dijo el aparente cabecilla- ¡Golbat, dispérsalo! -exclamó arrojando la Pokeball del murciélago.
                      -¡Baaaaat!-chilló el pokemon de gran boca mientras batía sus alas para dispersar la inesperada humareda.
                      -No hay nadie-dijo el Rocket- ¿Dónde se habrán metido?

                      El hecho de que el cuarteto se hubiera vuelto invisible era improbable, como improbable era la escena que se estaba viviendo en el Centro Comercial.

                      -¡Aaaaaah!-chilló la de pelo rosa.

                      Ese chillido no era debido a que se hubiera encontrado con un grupo de Rockets o algo igualmente horrible...Si no más bien todo lo contrario.

                      - ¡No me lo puedo creer! -volvió a exclamar la líder de gimnasio loca de felicidad por verse sola en el edificio, ya desprovista de su uniforme Rocket-¡Es la edición especial de la Pikachu Lechera!-añadió abrazando con fuerza un peluche de un Pikachu disfrazado de Miltank-¡Y ese es el Cleafairy Caperucita!-dijo viendo ahora el peluche de un Cleafairy con una linda caperuza roja-¡Y ese es un Pichu normal y corriente!-continuó Blanca, que no debía de importarle ya que volvió a estrujar al Pichu.
                      - ¡PIIII!-Chilló el pokemon eléctrico a la par que soltó una ligera descarga para que le soltara y así poder escapar.
                      - ¡Vuelve Pichu vuelve! -dijo la líder que se puso a correr detrás del pokemon eléctrico.


                      La de pelo rosa correteó, de una manera muy despreocupada, al roedor amarillo hasta que el roedor se metió en una gran caja con un rotulo en el que se podía leer” Navajas de Albacete"


                      Que hacían una gran caja llena de navajas de Albacete tan cerca de unos peluches era un misterio, afortunadamente no estaba la caja llenó de esos utensilios, en su lugar había una chica rubia con el peinado en coleta a la cual Pichu se agarró rápidamente.

                      - ¿Y tú quién eres?
                      -Yo me llamo Angie, Angie Sparks.
                      - ¿Y qué haces aquí? ¿Los Rockets acaso...?
                      -Vi lo que pasó-explicó Angie-Me escondí aquí.
                      -Piiii-afirmó el roedor eléctrico.

                      -Ya puedes salir-dijo la de pelo rosa- ¡Blanca, la líder de gimnasio está aquí!

                      Probablemente el hecho de que Blanca fuera una líder de gimnasio le dio a la rubia y su eléctrico mini-roedor la suficiente confianza para salir de la caja.

                      - ¿Ha visto algún Rocket? -preguntó la lideresa de tipo normal mientras le ayudaba a salir.
                      -No, aquí no-respondió Angie- ¿Por qué están aquí?
                      -Bueno-inició la líder-No les culpo de querer venir a Ciudad Trigal, es una ciudad maravillosa y hay muchas cosas ver, además mi fama como líder de Gimnasio empieza aumentar y...
                      -Me refería a por que han invadido la ciudad-concretó la de Ciudad Verde.
                      -Pues...-comenzó a decir mientras una gota de sudor bajaba por su nuca-Pues no.

                      Angie iba a decir alto, cuando un sonido de cristales rotos les interrumpió...No podían ser buenas noticias


                      - ¡Escondámonos, rápido! -susurró Blanca de inmediato.


                      Las dos chicas se escondieron, cada una detrás de una de las columnas que daban paso a la sección de peluches, a la diestra Blanca con una pokeball y un gran peluche de un "Bewear Abrazos 5000" a modo de arma; a la siniestra Angie con la pokeball de Ekans, ya que Pichu estaba junto a ella, y la otra mano metida en el bolsillo.


                      - ¿Llevas algo en el bolsillo? -susurró Blanca
                      -Una de las navajas de la caja- respondió con idéntico tono.


                      Un sudor frío recorrió a Blanca de la cabeza a los pies...aquello podía volverse muy feo.


                      -Deja que me encargue yo-acertó a susurrar Blanca cuando los sonidos de pasos aumentaban.


                      La líder contuvo un suspiro de tranquilidad cuando vio como la rubia sacaba la mano del bolsillo mientras a tientas agarraba un "Mi Snorlax Tragaldabas" Poco duró ese sosiego ya que el presumible dueño de los sonidos de pisadas pasó las columnas solo para recibir el contundente golpe de los dos peluches.


                      - ¡Aaaaaaah! -gritó de dolor al recibir el impacto de las mullidas armas en la espalda.
                      -Oye-dijo Angie-No parece un Rocket.


                      La rubia tenía razón, el agredido era un joven de la misma edad de Blanca, de llamativo pelo violeta, mismo color que sus bonitos ojos y vestido con una ropa que parecía propia de un Boy-scout.


                      -Tienes razón-dijo Blanca-Es Antón-reconoció la de pelo rosa- ¡Golpealé antes de que nos hable de el pito de un Metapod o cualquier cosa parecida! -exclamó con behemencia
                      -Los Metapod no tiene pito-aclaró Antón con tono repipi-Solo se reproducen cuando evolucionan a Butter¡AAAAAAH!-Volvió a exclamar a sentir el "amor" del "Bewear Abrazos 5000"
                      - ¿Y qué haces aquí? -preguntó Angie mientras Blanca hacía el ademán de golpearle otra vez.
                      -Recibí tu llamada-respondió el líder del tipo Bicho-Y me recibes así...-añadió mirando de reojo a la de pelo rosa.
                      -Cada vez que te veo me acuerdo de esa reunión de líder de gimnasio...-dijo Blanca con tono de odio contenido.
                      - ¿Cuál? -quiso saber Antón, aún en el suelo- ¿En la que disfracé de Ariados por el aniversario de Ariadosman? ¿O en la que por accidente te tire encima todo un bote miel de Vespiqueen sintetizada por mí?
                      -¡¡DE LAS DOS!!-Exclamó agresivamente Blanca volviendo a blandir el peluche.
                      -Prefiero volver a mi caja...-musitó Angie.
                      -Chuuuu-corroboró el roedor.

                      Afortunadamente el resto no eran conscientes de esa trasnochada escena, aunque su situación no era mejor, o al menos no lo era su ubicación: un largo túnel subterráneo normalmente bullicioso y lleno de actividad, ahora desierto de no ser por los cuatro que estaban escondidos cerca de la entrada.


                      -Ahora podéis hablar tranquilos-dijo Shiro viendo como al dispersarse el humo los Rockets se alejaban-pero en silencio...por favor.
                      -Te vuelvo a decir que no me unido al Team Rocket-explicó AJ
                      -Pero la ropa...
                      -No es mía Izumi, por amor de Dios-se la hemos quitado a cuatro Rocket que atrapamos y dejamos dormidos en un callejón oscuro-explicó el pelinegro.
                      -Eso que acabas de decir es perturbador e inquietante-dijo Izumi-Supongo que eres el AJ de siempre.
                      - ¿Qué quieres decir con eso? -dijo AJ mirándola con los ojos entrecerrados.
                      -Es broma, ya lo sabes-dijo Izumi-Aunque estoy preocupada por Angie, nos separamos cuando empezó todo esto.
                      -Oye Shiro-Dijo Silvia-Ahora que la amiga de AJ está aquí quizás podamos separarnos o algo así. Tú sabrás.

                      El ninja no dijo nada, pero giró la cabeza y miró de arriba a la pelirroja, de arriba abajo. Le parecía una buena idea

                      -Izumi-dijo Shiro- ¿Quieres ayudarnos con esto?
                      -Sí, por supuesto- dijo la de ojos azules.
                      -Bien-dijo el de Ciudad Iris-AJ tu iras conmigo, Izumi tú con Silvia explorareis esto.
                      -Oye líder al que nadie ha votado-dijo Silvia alzando la mano-AJ y ella se conocen ¿Por qué no van ellos por un lado y tú y yo por otro?
                      -Porque no pienso meterme en un sitio atestado de Rocket en una misión que puede ser de vida o muerte contigo-respondió el de Ciudad Iris
                      -Cretino-murmuró la de mechas verdes- ¡Vámonos Izumi!¡Me contaras cosas de AJ! -añadió mientras ella y la otra chica exploraban por los pasillos.

                      Luego de pasar por un tiempo prudencial AJ y Shiro salieron del subterráneo y caminaron hacia su destino, La Torre de Radio: Un edificio de cinco plantas y con una gran antena parabólica presumiblemente lleno de Rocket.

                      -Shiro-dijo AJ- Silvia también tiene cosas buenas-dijo el pelinegro, probablemente por lo dicho en el callejón.
                      -Yo no se las veo-respondió este.
                      -Seguro que sí se las has visto-volvió a decir el de Pueblo Paleta

                      Al oír eso el ninja no pudo evitar recordar la escena transcurrida hace unas semanas en el Lago de la Furia, invadiéndole un inmediato rubor

                      -Pensaba que tú estabas dormido durante todo aquello-respondió el Ciudad Iris.
                      - ¿Ein? -expresó AJ sin saber exactamente a que se refería-Yo me refería que seguro que algo bueno le habrás visto cuando has continuado con nosotros.
                      -Sí, quizás sí-dijo con un rubor que no cesaba-Vamos, entremos.


                      Mientras en unos solitarios pasillos...

                      - ¡Vaya! -dijo con tono de sorpresa Angie-No sabía nada de la danza de cortejo de los Yanma...y la verdad, tampoco quería saberlo.
                      -Estoy seguro que algún día agradecerás esa información-dijo Antón
                      -Hazme caso, no lo harás-dijo por su parte Blanca.
                      -¡Vaya, vaya! -interrumpió una voz socarrona-tres muchachitas aquí solitas.

                      Los tres giraron la cabeza para corroborar su temor, era un Rocket, Pokeball en mano

                      -No sé para que estamos haciendo esto-dijo el Rocket-Pero seguro que puede sacar algún dinerillo así que lo siento, mujercitas
                      - ¿Cómo me has llamado? -dijo la voz de Antón con tono de ultratumba- ¡Como te atreves a confundirme a mí, la enciclopedia andante del tipo bicho, con una simple niñita asustada!
                      -Perdón, perdón-dijo el Rocket aunque no sin cierto recochineo-Tu melena, tus ojos, tu total ausencia de pelo en la cara...Creo que me puedo equivocar.
                      - ¡Como osas! -volvió a expresar grandilocuente Antón mientras ponía, sin disimulo alguno, la mano en el pecho de Blanca- ¡Es que acaso no ves la diferencia!¡Yo no tengo...!

                      No pudo continuar el líder del tipo bicho ya que un "proyectil" rápido y letal que impactó en su cabeza lo noqueó al instante, de modo que cuando impactó con el suelo ya estaba inconsciente.

                      Angie tragó saliva incluso el Rocket dio un paso atrás, visiblemente sorprendido.

                      - ¿L-Lo has matado? -preguntó Angie a Blanca.
                      - ¡Ya quisiera estar muerto! -dijo Blanca mientras trataba de disimular el dolor tras el puñetazo que acababa de propinarle al de pelo violeta.
                      -Ya que os dais entre vosotros me encargare simplemente de remataros-dijo el Rocket mientras arrojaba dos pokeballs negras con una R roja dibujada


                      - ¡Juuuuunduuuur! -aullaron los canes que aparecieron de sendas esferas.


                      -Angie-interrumpió Blanca viendo como la rubia cogía una pokeball-Yo me encargo.
                      - ¿Seguro?
                      -Claro que sí-dijo la de pelo rosa-Soy más dura de lo que parezco.


                      Inmediatamente, mientras la rubia retiraba a un inconsciente Antón de en medio, el primate morado se manifestó sobre el improvisado campo de combate balanceando sus colas despreocupadamente.


                      - ¡No dejare que profanes este sagrado espacio! -decretó Blanca.
                      -Pero como quieras ¡Triturar!-anunció el Rocket

                      Los canes abrieron sus bocas dejando ver como sus ya de por si afilados colmillos parecían crecer mientras un aura blanca los rodeaba para luego lanzarse contra su oponente.


                      - ¡Doble Golpe! -exclamó con energía Blanca.

                      Así el simio morado hizo que las grandes "manos" que tenía al final de su cola adquirían un fulgor morado como muestra del poder que comenzaba a fluir por ellas y con un ágil salto esquivó las dentelladas para luego golpearle con las colas en el espinazo.

                      - ¡Lanzallamas!
                      - ¡Rapidez!


                      Los dos perros telúricos lanzaron el incandescente chorro al mono morado que respondió "blandiendo" sus colas liberando mucha energía en forma de una marea de estrellas que ahogó el ataque de fuego además de impactar contra los Houndour.


                      -Joooooun-aullaron los perros poco antes de caer inconscientes.

                      -Es buena-masculló el Rocket mientras hacía volver a los canes a sus esferas- ¡Pero este pokemon te detendrá!-añadió mientras lanzaba otra de esas pokeballs negras, Rocket Ball de ahora en adelante.
                      -¡Maaaaachoook!-expresó el Machoke haciendo sonar sus músculos.
                      -Vuelve Ambipom, bien hecho-dijo la líder de gimnasio mientras buscaba su siguiente Pokeball
                      -Miiiiilk-expresó la vaca rosa recién liberada.


                      -¡Machoke usa Tajo Cruzado!

                      El Pokémon del cinturón cruzó sus brazos acumulando energía en estos y lanzarse contra la vaca rosada de manchas negra que por su parte respondió generando una aura roja que casi instantáneamente adoptó la forma de corazones que fueron lanzados hacia el Machoke quedando este totalmente inmóvil, además de con cara de lerdo.

                      -Un momento-dijo el Rocket-Ya sé quién eres, la líder de gimnasio de la que hablan los rumores ¡La princesa asesina del amor rodante!
                      - ¡Muaaaaajajajajaja! -rió siniestramente Blanca-Veo que mi fama precede-añadió para luego volvió a reír ruidosamente, en un claro acto de salirse de su personaje


                      - ¡E-Estáis todos locos! -acertó a decir el Rocket haciendo regresar al Machoke embobado- ¡Yo me voy de aquí!

                      El hombre de negro salió corriendo rumbo al ascensor, afortunadamente no estaba muy lejos así que rápidamente pulsó el botón para que subiera desde una de las plantas inferiores. Pronto escaparía de esa jaula de grillos. Estaba a punto de suspirar aliviado cuando el ascensor, una vez llegó a la planta, se abrió...Eso fue antes, por supuesto, de que de la puerta surgiera un gremlim morado de diamantinos ojos se le lanzó a la cara.

                      - ¡Seeeeeeebelaaaaik!


                      El Rocket cayó inconsciente al suelo y no pudo ver que además del Sableye del ascensor salieron el líder de gimnasio de Ciudad Iris, además del joven de Ciudad Cerezo y de Isla Canela.

                      -¡Morti!-casi lloró Blanca-¡Por fin alguien de ayuda!
                      -Yo también me alegro de verte-dijo Morti algo más tranquilo, cuando reparó en el pelivioleta tirado en el suelo- ¿Ese es Antón?
                      -Es una larga historia...

                      - ¡Jean! -dijo la rubia-Cuanto tiempo
                      -Ya ves-dijo el de Ciudad Cerezo-Desde la Liga Pokémon, creo recordar.
                      -Jean ¿No nos vas a presentar?-dijo Tim
                      -Si claro, Tim esta es Angie, Angie este es Tim-dijo el entrenador de Croconaw-Los dos sois amigos de AJ...y míos, supongo
                      -Los amigos de mis amigos son mis amigos, creo-expresó el Isla Canela estrechando la mano de la rubia.


                      - ¿Saaaaaaabelaaaaaik? -dudó el pokemon fantasma dando ligeros golpecitos en la cabeza de Antón.
                      -¿Miiiiisdrivus?- dijo la fantasma mechada haciendo lo propio con el Rocket inconsciente.


                      Reuniones y comprobaciones fantasmales aparte, dos chicas caminaban solas por el normalmente atestado Túnel Trigal, o subterráneo, bastante tranquilas para la situación, incluso charlaban animadamente.

                      - ¿A sí? -dijo la pelirroja-Pues no lo sabía
                      -Sí, AJ a veces habla en sueños-dijo Izumi-Tiene su gracia supongo- ¿Y tú de que lo conoces?
                      -Una playa, un Tauros...una rubia que se empeña en romper la cuarta pared.
                      -Eso suena a Angie-dijo Izumi.
                      -Sí creo que se llamaba así.
                      -Angie es amiga mía también-siguió la de ojos azules.
                      -Cuantas coincidencias-expuso la ojiverde- ¡Tu yo seremos buenas amigas, seguro!
                      -No si esta es la mejor situación ¡Pero de acuerdo! -dijo Izumi


                      Entre conversaciones y parlamentos las chicas no se dieron cuenta que se habían movido por un pasillo anexo, más estrecho no se dieron cuenta hasta que se encontraron una gran verja metálica.


                      - ¿La abrimos? -preguntó Izumi
                      - ¡Cola Veneno! -exclamó Silvia, respondiendo claramente a la pregunta de Izumi
                      -Vaaaaaaaaipar-exclamó la serpiente cuando derribó la puerta con la venenosa espada que era su cola
                      -La verdad es que no me gustan demasiado este tipo de Pokemon-dejo caer Izumi con una risita nerviosa-Lo siento.
                      -No te preocupes, el pobre Seviper está acostumbrado-dijo la pelirroja mientras acariciaba el lomo del ahora deprimido ofidio.


                      Los tres, las chicas y la serpiente, avanzaron para ver que detrás de la verja había una salita vacía con unas escaleras hacía un piso inferior, los tres se miraron entre sí para bajar por las mencionadas escaleras, sin saber que encontrarían...


                      Por otra parte, además de en otra parte, Shiro y AJ ingresaron en la torre de radio, no vieron demasiado Rockets en la primera planta, sí en la segunda donde aparte de algunos empleados atados cual vulgar morcilla, pudieron ver a muchos más soldados Rocket, algunos vigilando a los cautivos, otros buscando algo valioso que llevarse...Otros jugando al Buscaminas en un ordenador...


                      El par siguió caminando, intentando no ser descubiertos, pudiendo pasar al piso superior donde, afortunadamente, no había Rocket, lo que sí había era una especie de "barrera" que partía la habitación, fijándose más pudieron ver que para abrirla se requería de un utensilio para abrirla, una Llave Magnética.


                      -Esto va a ser un inconveniente-dijo Shiro-Probablemente tendremos que recorrer todo el edificio para encontrar como abrir...


                      Una nimia brisa hizo que el ninja se apartara, afortunadamente, ya que ese soplo fue el preludio de una "cuchillada" que arrancó la barrera de cuajo.


                      -Saider-expresó el insecto, contento por el trabajo bien hecho.
                      -Rápido y limpio-expresó AJ con el mismo tono.


                      Shiro abrió mucho los ojos, algo sorprendido porque AJ hubiera pedido derribar la puerta del modo más brutal, además de ruidosa, posible. No esperaba eso del pelinegro.


                      -Estos cacharros me sacan de los nervios-se justificó AJ.


                      De todos modos, ahora había dos caminos para tomar; la que se acababa de abrir al "destripar" esa puerta mecánica y la ya existente.


                      -Tendremos que separarnos-dijo Shiro para luego poner la mano en el hombro de AJ-Buena suerte.
                      -Buena suerte.


                      Así el pelinegro entró por el camino que acababa de aparecer. Otra sala vacía...de no ser por una mesa con un ordenador, que AJ imaginando lo que pudiera tener ni se molestó en mirar, y una puerta...una puerta que no se movía por más que el pelinegro lo intentara.


                      -Bueno-pensó con tranquilidad-Me iré por donde he venido e iré con Shiro.


                      O eso quería hacer, ya que al intentar abrir esa puerta lo único que consiguió es que la puerta por la que había entrado y se cerrara.


                      - ¡Jiu jiu jiu! -Se oyó voz mecanizada desde el ordenador-Activado mecanismo de Defensa.


                      El pelinegro giró su cabeza hacia el ordenador viendo, para su extrañeza, como de la brillante pantalla parecía surgir una criatura que él nunca había visto: Un ser extraño, no demasiado alto y con un vago, vaguísimo, parecido a un ave; semejanza que no parecía tal ya que sus múltiples aristas y vértices, así como sus colores azul y rosa pastel le daban un aspecto para nada orgánico.


                      -Porygon, Soldado Electrónico, defiende al Team Rocket-volvió a decir la voz del ordenador- ¡Jiu Jiu Jiu!
                      - ¿Pero? ¿qué es esto? -expresó un desorientado AJ al ver ese ser.
                      -Soy una voz pre-grabada-continuó la voz-No esperaras que te responda ¡Jiu Jiu Jiu!


                      En la otra sala, Shiro parecía tener más suerte ya que parecía haber encontrado una persona atada a su silla giratoria, parecía ya que la silla le daba la espalda al ninja y no podía apreciar bien los rasgos del secuestrado.

                      -Ya eres li...-comenzó a decir Shiro que calló ya que en la silla lo único que había era una almohada atada- ¿Esto...?¡Una trampa!


                      Tarde, solo un segundo, pero tarde y Shiro no pudo evitar que una Rocket Ball cayera desde el techo. Y otra, otra...


                      Sí...Parece que el ninja tampoco tenía mejor suerte, ¿Cómo le iría a los demás?


                      - ¡Hoja Mágica!
                      - ¡Lanzallamas!


                      Esos comandos fueron ejecutados en forma de una corriente de luminosas hojas blancas y de un potente chorro ígneo que alcanzaron limpiamente a sus adversarios, un Graveler y un escurridizo Yanma, que fueron derrotados.


                      - ¡Nos vengaremos! -dijeron ambos Rocket huyendo tras hacer regresar a sus Pokémon.
                      -Sí, sí-dijo Silvia sarcásticamente- ¡Volved debajo de las faldas de vuestra mamá!
                      - ¡Vaaaaaaaaiper! -siseó el pokemon veneno enseñando su lengua viperina.
                      - ¡Giga, bien hecho! -felicitó Izumi a su propio pokemon.


                      Giga era una criatura que superaba, aunque no por mucho, el metro de altura, su piel era de un color amarillo pálido que resaltaba el verde de las hojas enroscadas sobre sí mismas y que formaban un collar alrededor de su cuello, verde era también la larga hoja parecida a una cuchilla que coronaba su frente. Por otra parte, el pokemon tenía una mirada amable pese a sus iris de color rojo, así como una única uña blanca en cada una de sus cuatro piernas.


                      -¡Beeeeilif!-expresó el Pokemon, feliz de recibir el cariño de su entrenadora.
                      - ¡Muy bien!¡Sigamos adelante! -expresó Silvia con energía.


                      Reafirmadas en sus intenciones por esa victoria el par de chicas acompañadas por el dinosaurio de tipo planta y el venenoso ofidio continuaron caminando por los túneles. Iban tranquilas y les extrañó haber llegado a un punto en el que se iniciaba una red de túneles más bifurcada, pero sobre todo con una especie del panel del control que contenía tres botones.


                      - ¿Y esto? -dijo Silvia para inmediatamente presionar el interruptor.


                      Uno de los tres botones se iluminó, señal de que estaba activo, y eso fue seguido de un intenso ruido: Las "tripas" de aquel lugar se estaban, de alguna extraña manera, revolviendo y dejando así una configuración de túneles distinta para los pasillos que quedaban por recorrer

                      - ¡Ups! -exclamó la pelirroja con tono infantil-Mejor lo dejo como estaba.

                      Silvia volvió a presionar el interruptor volviendo así a subir y bajar paredes para volver a dejarlo todo en su estado, si no original si como se lo habían encontrado.


                      -Uf-Jadeó AJ-Nos ha costado...
                      -Saaaaideer-dijo Blade con igual tono.


                      Entrenador y entrenado miraron hacia el centro de la sala donde una Pokeball se agitaba con ímpetu para luego detenerse, no tardó mucho la esfera bicolor en desvanecerse en un fulgor.


                      -Creo que Alan se alegrará con este regalo de cumpleaños-añadió el pelinegro viendo como la pokeball con el Porygon se teletransportaba hacia el Laboratorio del Profesor Oak.


                      Finalmente, el pelinegro se reincorporó y atravesó la última puerta.


                      El entrenador de Pueblo Paleta se encontró en una sala muy iluminada y amplia, aunque tenía una forma extraña para una habitación ya que tenía un aspecto hexagonal...O algo así creyó interpretar el pelinegro. Algo raro debía de sospechar ya que nada más entrar se dirigió a una de las ventanas que tan buena iluminación proveía.


                      - ¿E-Estoy...en la antena parabólica?
                      -Efectivamente.


                      Esa palabra sobresaltó a AJ, obviamente no por la palabra en sí sino por lo inesperado de la misma, y le hizo girar la cabeza para ver a alguien a quien conocía: Un hombre joven con el ya muy conocido uniforme negro y su típica R roja, lo que le diferenciaba era su "electrificado" estilo de peinado de intenso color rubio.


                      -Ayr...
                      -Sí...Por cierto, creo que tú todavía no me has dicho tu nombre
                      -Ni tengo la más mínima intención-respondió AJ.


                      - ¡Pues ya está! -Dijo Silvia contenta.
                      -Hemos toqueteado mucho esto-valoró Izumi-No sé si será bueno...
                      - ¡Claro que es bueno! -intervinó una tercera voz femenina- ¡Gracias a vosotras hemos podido llegar!


                      Silvia e Izumi tornaron hacia quienes: hablaban dos mujeres jóvenes y ambas con el característico uniforme negro con la R, una con un amplio escote, la otra con un largo y vistoso pelo rosado.


                      - ¡Wendy!
                      - ¡Izumi!
                      - ¡Yo soy Lawana! -intervino la otra con tono de infantil entusiasmo.
                      - ¿Más Rocket?¡Pues Vamos! -Dijo Silvia con confianza.
                      -Vaaaaiper-siseó el ofidio dando un paso adelante.
                      - ¡Biiieeeeen, vamos a divertirnos! -volvió a decir la de pelo azul con el mismo tono inocente que antes.


                      Las dos Rocket eligieron a sus pokemon, pokemon ya raros en su región de origen así que mucho más que en Johto, por parte de la de pelo rosa era una criatura de cinturita de avispa, nunca mejor dicho, por debajo de la cintura había unas anchas caderas de color amarillo atravesado por una franja negra y más abajo se podría ver una especie de oquedades parecidas a las celdas de un panal, por encima un tórax con dos pares de alas, no demasiado grandes, en la parte trasera, a ambos lados unos brazos negros con pequeñas uñas naranjas. Finalmente tenía una cara con pequeñas protrusiones, como cuernos, a ambos lados de la cabeza y con una estructura parecida a una joya roja en el centro.


                      -Veeeespicuin-zumbó el regio insecto que acababa de surgir de esa pokeball


                      Por parte de la voluptuosa joven de pelo azul surgió una criatura serpentina de vívido color rosa y con una boca fina y afilada, en el final de su alargado cuerpo tenía una escama-aleta de tono violeta, como violetas eran también una especie de conchas que al estar ubicado en el "pecho" daba la sensación de fungir como sujetador, lo que junto a las pestañas le daba un aspecto femenino.

                      -Gooooooooor-emitió el Gorebyss.
                      -Vespiqueen, Pokemon Colmena: Solo hay uno por colonia, segrega feromonas tanto para atacar como para cuidar a sus crías, Combee-informó la pokedex de Izumi sobre la criatura libera por Wendy-Gorebyss, Pokemon Mar del Sur: Este Pokemon vive en los fondos de los mares, por ello su cuerpo aplanado, al detectar una presa le hinca sus finos dientes para para sorber los fluidos corporales-dijo ahora de la anguila rosada.

                      - ¡Baaaiiiliif!-expresó decidido el saurópodo de planta pisando el suelo con fuerza.
                      -No sé, Giga-dudó Izumi-Pese a la ventaja de tipo la descripción del Gorebyss no le tranquiliza ni lo más mismo.
                      - ¡Vamos Izumi! -expresó Silvia confiada-Son una bicharraca con cara de mala leche y un pez con morritos.

                      - ¡Rompecoraza! -expresó repentinamente Lawana sin perder su tono infantil y juguetón.

                      Al oír las palabras de su entrenadora el cuerpo del pokemon de tipo agua comenzó a brillar intensamente a la par que la piel superficial comenzó a descascarillarse y caer a trozos al suelo dejando ver una nueva capa de epidermis de un rosa encarnado. Además de un aura arremolinada sobre la misma como señal del súbito incremento de características que acababa de experimentar.

                      - ¡Hidropulso! -dijo la peliazul de pendientes de Staryu

                      La anguila de piel rosa generó en el extremo de su fino hocico una esfera hídrica que rápidamente creció más de lo normal, alimentada por la dicha aura y fue expelida contra el Seviper empotrándolo contra uno de los muros.

                      -Pues vaya con el pez con morritos...-murmuró Silvia viendo cómo, dolorido, Seviper se arrastraba para volver junto a ella-¡Colmillo Veneno!-añadió inmediatamente.

                      Los llamativos, además de largos, colmillos rojos de Seviper comenzaron a brillar con un intenso tono purpura para luego lanzarse contra su acuático oponente, el cual evitó el ataque sin ningún problema. Claramente su velocidad también había aumentado.

                      -Vuelve Giga-dijo Izumi haciendo regresar al pokemon de tipo planta a su pokeball.
                      -Sera mejor que haga lo mismo-dijo Silvia imitando el gesto.


                      Dos nuevos pokemon se manifestaron en el escenario, dos pokemon que a groso modo podían describirse como un quelonio con orejas y cola lanuda y un reptil verde de tripa rosa intenso con una hoja en la cabeza.

                      - ¡Waaaaarto!
                      -Grooooovaail
                      - ¡Muy bien!¡Vamos a jugar todos, Hidropulso! -expresó juguetona Lawana
                      -Es insufrible-murmuró Wendy-Vespiqueen usa Al ataque-expresó luego- ¿Quién pone los nombres a los ataques? -susurró

                      La abeja reina acumuló energía de un tono oliva en las celdas de su parte inferior y así como el ataque Rapidez era energía lanzada en forma de estrellas la insecto liberó esa energía en forma pequeñas abejas que rápidamente fueron "zumbando" hacia sus oponentes junto a la esfera de agua.


                      Zelvy respondió usando el Giro Rápido para elevarse y esquivar el ataque por parte de la Vespiqueen mientras que Grovyle no tuvo ningún problema en eludir la esfera de agua.

                      - ¡Hoja Aguda! -expresó Silvia señalando como objetivo al pokemon marino


                      Así el reptil, en el aire, desplegó las filosas hojas de sus antebrazos para lanzarse contra el Gorebyss que lejos de amilanarse respondió enciendo sus ojos con intenso color azul y "paralizando" a su oponente.

                      - ¡Mándalo con su amiguito! -pidió Lawana.

                      No tardó mucho el Gorebyss en usar el Psíquico para hacer colisionar a Grovyle contra el Wartortle.

                      - ¡¿A que lo estoy haciendo bien?!-expresó la peliazul mirando a Wendy.
                      -Insufrible de verdad-pensó la pelirosa ladeando la cabeza con resignación- ¡Usa Tajo Aéreo!

                      Obedeciendo a su entrenadora el insecto comenzó a agitar sus alas "desgarrando" el aire y enviando esas ventosas cuchilladas contra sus oponentes que debido a la colisión anterior no estaban preparados para esquivar, recibiendo todo el impacto.


                      - ¡Bien!-exclamó Lawana dando un simpático saltito, con el consecuentemente movimiento de toda su "delantera"
                      -En fin...-se limitó a suspirar con resignación.

                      Las otras chicas miraron como sus Pokemon se reincorporaban afortunadamente con fuerza para continuar, sin embargo, no iba ser fácil que dos pokemon que no se conocían de nada, Grovyle y Zelvy, pudieran coordinarse para vencer a las Rockets, que pese a las diferencias sobre todo por una parte les superaban en ese aspecto.

                      - ¿Y que hacéis aquí? -preguntó Silvia como si tal cosa.
                      -Eso debería de preguntarlo yo-respondió la de pelo rosa-De todos modos, esa información es confi...
                      - ¡Estamos aquí intentando que el Team Rocket no se disuelva! -dijo Lawana con un tono infantil
                      - ¡IDIOTA! -estalló la de pelo rosa
                      -Pareces enfadada Wendy-Chan.
                      - ¡CLARO QUE ESTOY ENFADADA!
                      -Pero le estaba explicando a estas chicas tan simpáticas que tú, yo y Ayr-Kun estamos intentando que el Team Rocket no se disuelva, lástima que Igno-Kun no haya querido venir.
                      - ¡NO SIGAS HABLANDO! -Chilló para luego tomar aire- ¡Vespiqueen Tajo Aéreo!


                      Inmediatamente la regia abeja volvió a desgarrar el aire lanzando las cuchillas ventosas contra sus reptilianos oponentes, pudiendo evitarlo con dificultad.

                      -Izumi, tenemos que coordinarnos mejor-dijo Silvia.
                      -Es más fácil decirlo...-respondió la de cabello negro
                      -¡Y también hacerlo!-dijo la de las mechas verdes con renovado entusiasmo-Dile a Wartortle que se ponga a girar y a escupir agua.
                      -Si tú lo dices...-añadió la de ojos azules- ¡Zelvy usa Hidrobomba!
                      - ¡Sobre el Grovyle! -dijo de inmediato Silvia.

                      Comenzó así el quelonio a girar y lanzar potentes chorros de agua a alta presión dirigidos obviamente hacia sus oponentes, pero debido a lo estrecho del lugar, además de la falta de compenetración ya dicha, parecía muy lógico que algunos de esos chorros impactaran en el reptil de piel verde.

                      - ¡Grovyle sobre el! -exclamó Silvia.

                      La chica de cabello negro oriunda de Pueblo Paleta no pudo evitar que una gota de sudor recorriera su nuca al ver como Grovyle de un agil salto se colocara sobre su compañero, más aún se sorprendió cuando Zelvy lejos de desequilibrarse comenzó a elevarse ligeramente.

                      - ¡Zelvy impacta contra Vespiqueen! -exclamó Izumi decidiéndose aprovechar lo que estaba sucediendo.

                      Así el pokemon de agua atacó con ese ataque hibrido entre una Hidrobomba y un Giro Rápido, pero antes de impactar el Grovyle saltó ágilmente contra el Gorebyss blandiendo sus hojas espada.

                      La regia, e inexpresiva, abeja pese a no destacar por su potencia, tanto física como especial, como por su defensa "sacudió" su brazo alejando así al quelonio de orejas peludas.

                      - ¡Tajo Aéreo! -exclamó Wendy-señalando al inicial de Kanto.
                      -Vamos a ayudarle Gorebyss-expresó Lawana con un tono mucho más relajado

                      El insecto de tipo dual volvió a lanzar la cuchilla ventosa que rápidamente se unió con una descarga de energía mental emitido por el alargado pokemon de piel rosada

                      - ¡MANTO ESPEJO! -exclamó Izumi con todas sus fuerzas.

                      El pokemon de agua pisó el suelo con fuerza mientras que su piel generaba, superpuesta sobre su cuerpo, una especie de capa reflectante de una apariencia similar al cristal líquido.

                      -WARTOO-Expresó con esfuerzo el pokemon de agua, temiendo ser superado por los dos ataques.

                      Finalmente, la capa reflectante hizo su efecto proyectando de vuelta, con más potencia incluso, los ataques de sus adversarios, sin embargo, tal era la fuerza de los mismos que el quelonio no pudo evitar verse empotrado contra una pared de ladrillos que inmediatamente se derrumbó sobre él.

                      - ¡Zelvy! -expresó Izumi preocupada.

                      Rápidamente la chica de Pueblo Paleta corrió hacia lo que ahora era una pila, grande, de ladrillos con la clara intención de rescatar a su pokemon en caso de que fuera necesario. Sin embargo, se quedó parada a medio camino al ver como del amasijo de ladrillos surgían cegadores rayos de luz, una luz blanca en creciente ascenso y que por unos breves momento inundó toda la sala.

                      - ¡Zelvy! -volvió a exclamar la joven entrenadora, aunque con un tono muy diferente.

                      Y es que Zelvy había cambiado, lo más palmario era el medio metro de altura extra que tenía ahora, así como aproximadamente ver cuadruplicado su peso, sus otrora orejas y cola peludas y mullidas ahora eran cortas y desprovistas de pelo, como el resto de su piel. Pero indudablemente lo más icónico y llamativo eran los dos cañones que asomaban, a la altura del hombro, en su caparazón

                      - ¡BLAAAASTOISE!-Expresó el tanque tortuga, apuntando a sus adversarios con sus nuevos y flamantes cañones

                      Si. Indudablemente el paso de Zelvy de Wartortle a Blastoise sería de gran ayuda a Izumi y Silvia contra las Rockets. Pero ¿Sería suficiente para decantar la batalla a su favor? ¿Cómo le iría al resto? ¿Se habrá quedado Angie la navaja de Albacete? Preguntas todas igual de importantes y de cuya respuesta podría depender no solo el futuro de los involucrados, sino el de una ciudad entera.




                      ​​​​​

                      Comentario

                      • A.J
                        Everlasting Bloom
                        SUPAR PRUEBA
                        • dic
                        • 91
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                        #41
                        CAPÍTULO 31: MAREA NEGRA (II)






                        El pelinegro seguía callado observando el lugar donde previsiblemente se llevaría a cabo el combate con Ayr, era un escenario amplio y parecido a una sala circular, no se podía imaginar el entrenador de Pueblo Paleta que lo que desde fuera parecía una antena, muy grande ciertamente, era una sala más. AJ pudo también observar gracias a las grandes cristaleras de la habitación como el sol parecía hundirse en el mar, la noche se estaba acercando y los Rockets con la ventaja de la oscuridad...

                        -Es muy bonito ¿verdad? -interrumpió Ayr.

                        Volvió a mirar AJ, la sala era hexagonal bien iluminada tanto por las ventanas como por las amplias cristaleras frente a las cuales había unos binoculares fijos como si fuera un mirador.

                        -Sí-dijo el pelinegro al que rápidamente le surgió una pregunta, una pregunta que casi le avergonzaba- ¿Qué es lo que pretendéis?

                        No era para menos la vergüenza si se miraba con lógica, con su lógica especialmente. Y es que se había internado en la "guarida" de los Rockets sin saber siquiera que pretendían, estaba claro que si algo salía mal se arrepentiría durante mucho tiempo. Y eso si era lo bastante afortunado de poder arrepentirse

                        -Impedir que el Team Rocket se disuelva-respondió el electrificado cabello.
                        - ¿Apoderándoos de Ciudad Trigal? -inquirió AJ


                        El pelinegro observó cómo Ayr encendió una radio, radio que él no había visto antes, al instante del aparato en cuestión comenzó a sonar una melodía animada y rápida, incluso vibrante, pero con algunos matices perturbadores. AJ no sabía si era debido a las notas altas o bajas, es más, probablemente no sabía distinguir entre las notas altas o bajas y a esa sensación de cierta incomodidad que transmitía la melodía fue cuando comenzaron a sonar consignas Rockets.


                        -La base la compuse yo mismo-añadió el rubio.
                        -Si he oído bien-inició AJ-decía no sé qué de vuestro líder...-dijo el pelinegro.
                        -Puedes llamarle por su nombre, lo conoces-respondió Ayr haciendo que un montón de recuerdos volaran a su cabeza, especialmente lo abrupto que terminó aquel combate de gimnasio-Él ha decidido dejar y desmantelar el Team Rocket.
                        - ¿Desmantelar el Team Rocket? -inquirió el de pueblo Paleta sin poder disimular un ligero matiz de alegría en sus palabras
                        -Así es-dijo de inmediato el Rocket-Pero con esta demostración de fuerza y nuestro mensaje transmitiéndose por toda la región de Johto...estoy seguro que el mismo volverá y se unirá a nosotros-dijo con orgullo-Pero para eso...necesitó ganar tiempo-añadió mientras una pokeball se infló en su mano.

                        El pelinegro suspiró, este momento iba a llegar tarde o temprano...Sin embargo ganar el combate no significaba abortar el peligro inminente ¿Qué pasaría si el Team Rocket conseguía cumplir sus planes? ¿Si el líder del Team Rocket, y no solo de él, al ver lo logrado en Ciudad Trigal emprendía una impensable pero terrorífica conquista de toda la región?

                        Los apocalípticos pensamientos del pelinegro fueron interrumpidos por el sonido metálico que emitió el pokemon de su oponte. Era una criatura flotante compuesta por tres esferas unidas entre sí de tal manera que formaban un triángulo, cada esfera contaba por su parte con dos imanes a ambos lados de la misma, así como un único ojo, bastante inexpresivo.

                        -Maaaagnetooon-emitió mecánicamente el pokemon eléctrico/acero.


                        AJ por su parte lanzó su propia Pokeball, tratando de poner todos sus sentidos en el inminente combate.

                        - ¡Naaaaaaaain! -expresó la raposa, arrugando su delgado hocico al ver a su rival.


                        No era para menos el gesto de la usualmente calmada Foxy, la tensión podía notarse en el silencio incomodo mientras ambos entrenadores pensaban su siguiente movimiento. Si bien en otra situación, igualmente tensa, silencio era lo que menos había...


                        -Blastoise, Pokemon Marisco: Los chorros de agua que lanza desde su espalda pueden llegar a atravesar planchas de acero, es capaz de disparar con precisión a un objetivo pequeño a cincuenta metros-informó la pokedex de Izumi

                        - ¡Muy bien, Izumi! -felicitó Silvia
                        -Lawana-dijo Wendy-hemos de estar atentos, con la evolución de ese Wartortle su fuerza se ha incrementado mucho, será más complicado ¿Lawana? -añadió al final a no ver a la escotada peliazul a su lado.
                        - ¡Que chuli! -exclamó con entusiasmo la otra ejecutiva Rocket, entusiasmo tal como para encaramarse, visiblemente feliz, al recién evolucionado quelonio, provocando una expresión de sorpresa...y algo de vergüenza ajena en el resto de los presentes, Grovyle incluido- ¡Ven tú también Wendy-Chan! -añadió como si fuera una colegiala llamando a su compañera.


                        -Vuelve aquí...por favor-inquirió la de pelo rosa, visiblemente agotada.
                        -Bueeeno-dijo Lawana- ¡Pero luego jugaremos otro ratito!
                        -Sí...Lo que tú digas-dijo Wendy con el mismo tono cansado que antes-Vespiqueen continúa con el Tajo Aéreo-añadió señalando al pokemon recién evolucionado
                        - Y tu usa Psíquico-indicó la peliazul señalando también al Blastoise.


                        Rápidamente la regia abeja agitó sus alas lanzando esas filosas cuchillas de viento mientras los ojos de Gorebyss brotó una descarga de energía azulina, las dos con el mismo objetivo.


                        -¡Zelvy usa Hidrobomba!-contratacó Izumi.


                        Al oír la orden de su entrenadora el Blastoise se puso a cuatro patas, fijando con fuerza sus extremidades al suelo, mientras, sus cañones procedieron a apuntar a sus objetivos.


                        - ¡Fuego! digo ¡Agua! -exclamó de nuevo Izumi.


                        Así de los cañones de Blastoise surgieron dos ensordecedores chorros de agua a alta presión y gran potencia directos contra sus oponentes ya que los ataques que estos habían interpuesto solo sirvieron para retrasar un par de segundos la colosal tromba de agua.


                        - ¡Veeeeeees! -acertó a expresar, dolorida, la Vespiqueen cuando todo su cuerpo fue empotrado contra uno de los muros.
                        -Gooooor-expresó tambien la anguila rosada.
                        -Y aún no ha acabado-añadió Silvia con tono cantarín.


                        Así, si esos pokemon seguían conscientes tuvieron que aguantar que una esfera de un fulgor verdoso les impactara. La Energibola de Grovyle hizo que dejaran de moverse, debió de suponer la puntilla que acabó con la resistencia de sus oponentes y el hecho de que las Rockets hicieran regresar a los pokemon a sus respectivos contenedores esféricos.


                        -No creáis que esto se ha acabado-amenazó la pelirosa, que inmediatamente cogió otra Pokeball.
                        -O sí ¡Por supuesto que esto se ha acabado! -añadió Silvia mientras ella cogía, además de lanzar, su propia Pokeball.

                        - ¡Guuuuuuuuuaaaaaar! -rugió el Gyarados.

                        Claramente el alargado pokemon acuático tenía motivos para rugir, más allá del carácter propio de los de la mayoría de su especie el hecho de que hubiera sido llamado en un espacio tan limitado, para él, no ayudaba a que pudiera calmarse.

                        - ¡Vamos Gyarados!¡Destrucción para todos! -exclamó Silvia.

                        No necesitaba decirlos dos veces, el azulado leviatán empezó a removerse, provocando, queriendo o sin querer, una serie de temblores y desprendimientos y no por que hubiera usado un ataque con ese efecto sino más bien por su tamaño y longitud en un ambiente tan estrecho.

                        -Vamos a tener que retirarnos-masculló Wendy viendo como los cascotes que caían aumentaban tanto en grosor como en frecuencia- ¡Vámonos! -exclamó a disgusto antes de abandonar el lugar.
                        - ¡Hasta lueguito! -dijo Lawana con un tono mucho más cordial para luego guiñar un ojo y emular la acción de su compañera. - ¡No huyas Wendy-Chan!

                        Los cascotes continuaron cayendo, levantando una pequeña humareda por la precipitación de estos contra el suelo que se agrietaba y bajo la "mirada" de alguna pared que se resquebrajaba, aun así, las chicas, nuestras chicas, habían conseguido su objetivo.

                        - ¡Hemos conseguido que se vayan! -dijo Silvia contenta-Ya no harán más daño a este lugar.
                        - ¡Guaaaaaaaaaaaaaaaar! -refrendó el pokemon marino con un rugido


                        -Pe..Pero si la única que has hecho daño eres tú...-acertó a decir Izumi algo perpleja.
                        -Blaaaaaastoo.
                        -Grooooooooovail.

                        Quizás Silvia iba a decir algo pero fue interrumpida por el chirrido metálico de la puerta que separaba el lugar donde estaban de...realmente ningún lugar que ellos pudieran intuir, pero era cierto que teniendo en cuenta la situación de la ciudad era muy posible que fuera un enemigo, así lo debieron de presentir las chicas ya que inmediatamente el Gyarados alzó el cuello, lo que el espacio le permitía, por su parte el Blastoise encañonó la puerta mientras que las filosas hojas de Grovyle comenzaron a manifestarse.

                        Finalmente, la puerta se abrió...


                        - ¡Izumi!
                        - ¡Tim!
                        - ¡Pelirroja sexy!
                        -Sí, por supuesto-dijo ufana-pero llámame Silvia, es más corto-dijo la de pelo mechado- ¿Izu, ¿Quién es?
                        - ¿Izu? -pensó la de Pueblo Paleta-Es Tim.…es un chico de Isla Canela-explicó la de Pueblo Paleta-Tim ¿Qué haces aquí?
                        -Es una larga historia-dijo Tim-Una historia que involucra revista de inciensos y ensaladillas rusas… ¡Pero no hay tiempo para eso! -añadió el de la ínsula-Estaba con Jean y también con Angie…
                        - ¿Angie estaba contigo? -interrumpió Izumi-Menos mal que está bien-suspiró casi de inmediato.
                        -Pero yo me despiste cuando pasábamos por la planta de lencería-prosiguió Tim-Ahora no sé dónde pueden estar los demás…De hecho, no sé dónde estoy yo.

                        Mientras Silvia ponía a Gyarados de vuelta a su esférico habitáculo, Izumi se asomó por la puerta por la que Tim había aparecido pudiendo observar un gran espacio con muchas cajas desordenadas y que, aunque no podría asegurarlo, se acababa diversificando en distintos espacios mediante una serie de pasillos.

                        -Juraría-aseveró la de Pueblo Paleta-Que estamos en los sótanos del Centro Comercial.
                        -Eso tiene sentido-respondió Tim.
                        -Pues lo que vosotros digáis, eso haremos-añadió Silvia

                        Alguien con una extraña fascinación por los Sorbitos Dulces, sin señalar a nadie, se hubiera planteado sobre que sería mejor: Si adentrarse en ese nuevo espacio desconocido y presumiblemente también lleno de enemigos o volver por donde habían venido, arriesgándose a encontrarse con las dos Rockets que se habían enfrentado y que habían necesitado de una evolución, además de una amenaza de derrumbamiento, para derrotarlas. Pero esa persona no era Izumi…Más aún cuando Angie aún andaba perdida por ese lugar.


                        - ¡Adelante! -dijo la de cabellera morena ingresando por la puerta acompañada de Zelvy.
                        -Tu mandas-dijo Silvia haciendo una especie de relajado saludo militar para, junto a Grovyle, entrar a ese nuevo espacio que se les aparecía.

                        Las chicas, sus Pokémon y Tim caminaron en relativo silencio, solo interrumpido por las razonables dudas de las féminas respecto a las ropas de Tim y también por alguna que otra mirada fugaz al contenido de las cajas, descubriendo que si bien unas tenían material por retirar otras incluían productos para la nueva temporada. Esto permitió que la atmósfera no fuera tan tensa como debería ser dadas las circunstancias. Aun así, no era momento de relajarse. Detrás de cualquier esquina podía haber un puñado de Rockets listo para abalanzarse sobre ellos…O sobre cualquier otro

                        - ¡A por ellos! -comandó el Rocket.
                        - ¡Sí! -secundaron los otros.

                        Rápidamente los hombres de negro lanzaron sus Rocket Balls dejando salir a distintos pokemon, Raticate y Rattata en su mayoría, pero también había otras especies, como Houndour, Graveler o Yanma. Pokémon que no tardaron en lanzarse contra sus oponentes.

                        - ¡Reflejo! -pidió Antón.

                        Así, ante la acometida de la miríada de enemigos el Pokémon mariquita generó un muro de un azul translucido lo bastante denso como para que tantos los roedores como los pokemon pétreos se chocaran contra el mencionado muro.

                        - ¡No os quedéis ahí parados, Ascuas! -demandó el Rocket a los Houndour.

                        Los telúricos canes emanaron una serie de esferas de fuego dirigidas al Ledian, sabiendo que el ataque de fuego podría atravesar la barrera levantada por su insectil antagonista.

                        - ¡Pistola Agua! -contratacó Jean.
                        - ¡Crooooow! -gruñó el cocodrilo para segundos después lanzar su chorro hídrico para sofocar las llamas.
                        - ¡Ambipon usa Doble Golpe! -dijo la lideresa de pelo rosa señalando a las libélulas zumbonas.


                        Así el mono morado haciendo gala de su buena velocidad se adentró entre las filas enemigas para golpear con las fuertes palmas, ubicadas al final de cola, a los pokemon de tipo bicho que, nunca mejor dicho, cayeron como moscas.

                        -Oye, no te cebes con los Yanma-le recriminó Antón, que acto después se llevó la mano al grueso, casi grotesco, chichón que le había salido.


                        Blanca le respondió algo, pero sin dejar de mirar ninguno el campo de batalla que eran los sótanos del centro comercial, viendo que cada pokemon que caía por parte de aquel grupo de Rocket era reemplazado por dos ellos se vieron “obligados” a sacar otros pokemon, manifestándose así un feroz insecto verde con peligrosas cuchillas, una criatura de tipo psíquico que tenía un extraño péndulo y una pizpireta vaca de colores rosa y negro.


                        - ¡Saaaider!
                        -Hiiiipno.
                        - ¡Taaaank!


                        Antes de que la batalla se recrudeciera Jean miró a ambos lados, con una expresión de preocupación en su rostro.

                        - ¿Dónde se habrán metido Angie y Tim?


                        La respuesta a lo que Jean se preguntaba no estaba demasiado lejos, también la rubia de Ciudad Verde caminaba por esos pasillos, afortunadamente no estaba sola…


                        -No sé cómo nos hemos separado del resto-comentó Angie.
                        -Sinceramente-dijo Morti-Creo que son ellos los que se han ido retrasando y separado de nosotros.
                        -Visto así…-dudó Angie-Creo que a Tim lo perdimos en la planta de lencería.
                        -Y a los demás cuando Antón intento “comprar” un replica de un de Pinsir a tamaño real
                        -Fue muy divertido ver como intentaba metérsela en los pantalones con tal de que Blanca no viera la figura-admitió Angie mientras esbozaba una ligera sonrisa-Por cierto ¿Sabes a dónde vamos?
                        -Sí-contesto el rubio de mayor edad y altura-Y no debemos estar muy lejos.
                        - ¡Gaaaaaaaaar!


                        Angie no pudo evitar dar un respingo al oir la risotada del fantasma y acto seguido ver como este atravesaba una de las paredes para llegar hacía donde ellos estaban.

                        -Como te decía-continuó el líder de gimnasio-Ya hemos llegado.

                        Angie se asomó a la esquina que hacía el pasillo en el que estaban y pudo ver como en una habitación entre cajas y demás utensilios había una persona de mediana edad amordazada y atada. No fue necesario decir nada, acto seguido Morti y Angie corrieron al auxilio del hombre atado.


                        -Soy el director de la Torre de Radio-expresó el hombre una vez le fue retirada la mordaza-Los Rockets me secuestraron y…

                        El hombre calló inconsciente y era lógico, su cuerpo y su mente debía de haber experimentado tanto estrés que a la mínima posibilidad de rebajar ese nivel de alerta se “desconectó” agotado.


                        -Tenemos que sacar a este hombre de aquí-dijo Morti de inmediato.


                        -¡No tan deprisa! -irrumpió una voz femenina
                        - ¡Escuchad nuestro lema porque tenéis problemas! -exclamó repentinamente el hombre
                        -Para infectar el mundo con la devastación-siguió la mujer
                        -Para destruir todos los pueblos de cada nación
                        -Para denunciar a los amigos de la verdad y el amor
                        -Para extender nuestra ira más allá del espacio exterior
                        - ¡Cassidy!
                        - ¡Butch!
                        -¡El team Rocket vigila la tierra día y noche!
                        -¡Rendíos ahora o preparaos para luchar a troche y moche!

                        -Ellos otra vez- dijo Morti.
                        - ¿Casimira y Butch? -se extrañó Angie.
                        - ¡He dicho que me llamo Batch!¡Digo Beef!¡Digo Butch! -expresó el hombre de pelo azul verdoso para luego romper a llorar cómicamente-Por fin alguien dice bien mi nombre.
                        - ¿¡Como que Casimira!?-vociferó la mujer de pelo ámbar mientras se marcaban las venas en su sien fruto del enfado que estaba experimentando.
                        -Juraría que estabais en la cárcel-dijo el líder de tipo fantasma.
                        -Eso digo yo-expresó ahora la rubia-En el capítulo 27 se menciona explícitamente que vais a la cárcel-continuó-En nombre de la mínima continuidad y coherencia que queda ¿Qué hacéis aquí?
                        - ¡Ja! -dijo la mujer de pendientes rosa- ¡Una carcelucha no iba a detenernos!
                        - ¡Y ahora no vamos a dejar que os llevéis al director viejales!
                        -Angie, tranquila-dijo Morti con serenidad-Yo me encargo.



                        - ¡Gaar!¡Glaaaaigar! -expresó el pokemon tierra con tono victorioso.


                        Visiblemente contento el hibrido entre escorpión y murciélago sobrevoló la sala sobre los cuerpos de los derrotados Voltorb y Koffing, muchos de ellos rostizados quizás por algún ataque de fuego o por las propias explosiones que estos esféricos pokemon provocaron. Al lado de la voladora criatura estaban erguidos, no tan animados su entrenador y el telúrico can que era su compañero de equipo.


                        - ¿Estas bien Berus? -preguntó Shiro- Daiba ya veo que sí-añadió mientras recuperaba el aliento.
                        -Juuuum-ladró el pokemon.


                        El Houndoom se quedó vigilando la puerta, claramente los ataques de los enemigos le habían afectado más que a su morado compañero de equipo, cosa lógica teniendo en cuenta los tipos de ambos, así como de sus agresores, o la diferencia de defensa antes los ataques adversarios.


                        Shiro ignoró las correrías de su Gligar por el techo de la sala y avanzó hasta llegar a una especie de panel con múltiples botones, de muchos colores y formas distintas, así como distintos mecanismos de regulación.

                        -Se supone que esto es la oficina del director de la torre de Radio-dedujo el de Ciudad Iris-Quizás pueda hacer algo desde aquí.


                        - ¡Chispa!
                        - ¡Mordisco!

                        El Umbreon miró a su oponente, una criatura algo más alta que él y de piel azul en claro contraste con el amarillo de la picuda y densa melena, poco más pudo ver ya que ambos clavaron sus ojos rojos en su oponente y comenzaron a cargar contra su adversario, uno rebosando electricidad y el otro dejando ver que sus pequeños colmillos parecían alargarse y fortalecerse mientras eran envueltos en un leve fulgor blanco.

                        Ambos Pokemon impactaron claramente y sin ninguna protección el uno el contra el otro, un impacto que supuso el desenlace de un largo enfrentamiento pues ambas criaturas cayeron inconscientes en el suelo.


                        -Vuelve Yami-dijo AJ haciendo regresar al Pokémon de tipo siniestro a su bicolor habitáculo.
                        -Vuelve Manetric-dijo Ayr haciendo lo mismo.


                        Los dos entrenadores colocaron la pokeball del Pokémon derrotado en su correspondiente lugar y cogieron otra diferente. Tras Foxy y Yami por parte de AJ y Magneton y Manetric por parte del Rocket ambos tenían la sensación, pese no haberse pactado en ningún momento, que ese sería el último enfrentamiento.



                        - ¿Y cuánto tiempo te queda en la Torre Bellsprout? -preguntó Izumi.
                        -Pues muy poco, la verdad-respondió el de Isla Canela-Solo falta que mis padres vengan a recogerme.
                        -Pues…-


                        Silvia iba a intervenir cuando su mirada se posó en “algo” en el suelo: Un par de Rockets con unos vistosos cabellos color ámbar y aguamarina, ambos dormidos y con marcas de arañazos en la cara de él y de mordiscos en el pelo en la cabellera de ella

                        - ¿Y esto? -se extrañaron los tres

                        Casi instantáneamente los dos Rocket se alzaron como un resorte, preparados para seguir importunando a quienes tuvieran ocasión

                        - ¡Escuchad nuestro lema porque tenéis problemas! -Dijo Butch-Mi cara-masculló luego quejándose de los arañazos de un Sableye.
                        -Para infectar el mundo con la devastación-continuó Cassidy-Mi pelo-añadió quejándose por lo bajo de las travesuras de Misdreavus


                        -Izumi-interrumpió Silvia- ¿Me dejas hacer una cosita?
                        -Sí…supongo que sí-Dijo la de Pueblo Paleta, aunque no demasiado convencida
                        -Muy bien-dijo la pelirroja- ¡Zelvy Hidrobomba!


                        El Pokémon de los cañones miró de reojo a su entrenadora, tan confusa como él, para luego disparar los potentísimos y gemelos chorros de agua que empotraron al dúo del Team Rocket, que aún seguían relatando su lema, contra una de las paredes del sótano. Consiguiendo, y de qué manera, silenciarlos.

                        - ¡Un problema menos! -se congratuló la de pelo mechado- ¡Sigamos adelante! -dijo de inmediato con tono cantarín.

                        Zelvy se quedó mirando al vacío pensando que habría hecho mientras que Tim e Izumi se acercaron a los presumiblemente derrotados e inconscientes Rockets.

                        -Izumi-dijo Tim-No les encuentro el pulso…
                        -No soy médica-dijo la de pueblo Paleta-pero dudo que puedas encontrarle el pulso en el pelo…O en lo que queda de él.


                        Acto seguido Angie puso sus dedos en las muñecas de uniforme negro, parecía una tontería, pero no estaba de más asegurarse. Y sí, ambos Rockets estaban vivitos y coleando…bueno coleando no, pero dado el tremendo golpe podían darse por contentos.


                        -Así no encontraremos a Angie-se lamentó Izumi, aunque inmediatamente un rayo de luz surcó sus ojos azules-Claro, como no me he dado cuenta.


                        La entrenadora hizo regresar al Blastoise a su esfera, seguramente le hubiera gustado que la evolución se hubiera producido en unas circunstancias más amables, y cogió otras dos, de una de ellas surgió el cánido de fuego y de pelaje atigrado ya conocido, de la otra una criatura no demasiado alta y también cuadrúpeda con una larga cola que terminaba en una bifurcación, esa criatura contaba también con unas relativamente largas orejas y dos mechones de pelo a ambos lado de la cabeza, mechones que como el resto de su suave y etérea piel eran de un ligero color violeta, color parecido al de sus elegantes y a la vez llamativos ojos, como elegante y llamativa era la perla roja de su frente.


                        - ¡Groooow!
                        - ¡Piiiiion!


                        -Si ahora solo tuviéramos algo que pudieran rastrear-dijo con tono pensativo Izumi.
                        - Eso es fácil-dijo Tim-Angie me prestó esto, seguro que sirve-dijo Tim enseñando la navaja.
                        -Pues igual… ¿Qué hacía Angie con una navaja de Albacete? -se extrañó Izumi.
                        -Ni idea-respondió el de Isla Canela encogiéndose de hombros.


                        Tanto el Growlithe como la Espeon, especialmente el primero, olisquearon el manchego utensilio, así mientras el pokemon de fuego comenzó luego a olfatear el aire la criatura psíquica cerró los ojos, quizás tratando de detectar o localizar los pensamientos de la rubia en aquellos sótanos

                        - ¡Grooooow! -ladró el can ígneo apuntando con su hocico hacía delante.
                        -Eeeespeon- corroboró su compañera apuntando en la misma dirección
                        -Bien hecho Kiba-felicitó Izumi-Tu también Hikari-agradeció ahora a la evolución de Eevee ¡Sigamos adelante!
                        -¡Eso ya lo había dicho yo! -se oyó gritar desde la distancia a Silvia.


                        -Son demasiados-expresó Jean resignado mientras su Croconaw mordía ferozmente a un Kingler de los Rockets.
                        -Eso parece-dijo Antón-Por cada uno que vencemos vienen tres más-añadió mientras su Scyther remataba al Kingler.
                        -Es horrible-dijo Blanca-No vamos a poder aguantar tanto tiempo.

                        Los tres tenían razón, los Rockets parecían ser infinitos tanto en miembros como en números de Pokémon mientras que ellos podían tener hasta dieciocho como máximo. Cifra irreal porque Blanca solo tenía a Ambipom y a Miltank con ella y eso sin contar las bajas ya producidas, la del propio Ambipom, así como la de Hypno y Ledian. Además, la dificultad, por así decirlo, de los oponentes había aumentado, los simples, pero no menos molestos, Ratatta y los Raticate fueron sustituidos por especies más "complicadas" como Machoke o Marowak.


                        De una de las Rocket Ball apareció una criatura de un poder sensiblemente superior al resto. Un ser que a grandes rasgos se podía describir como un hibrido entre un dinosaurio y un rinoceronte, de piel visiblemente recia y con un cuerno realmente amenazador.

                        - ¡Doooooon! -rugió el Pokémon bípedo haciendo temblar ligeramente el suelo.

                        Al ver manifestarse al Pokémon de los tipos Tierra y Roca tanto Blanca como Antón casi instintivamente giraron la cabeza hacia Jean…Y su Croconaw. Así debieron sentirlo también los Pokémon de los jóvenes líderes de gimnasio y del resto de los Rocket que hicieron espacio para ese enfrentamiento.


                        - ¡Bomba Lodo!
                        - ¡Rayo!


                        La tanda de esferas lodosas de tipo veneno colisionó con la descarga eléctrica neutralizándose entre sí.

                        - ¡Iiiileeectabuuuuz! -exclamó el Pokémon de Ayr aporreándose frenéticamente su pecho
                        - ¡Sooooooor! -gruñó por su parte Saur con fuerza, demostrando que no estaba intimidado.


                        Ayr iba a tomar aire para comandar un nuevo ataque cuando fue interrumpido por un pitido, proveniente del aparato de comunicación que llevaba en la cintura, en el que AJ no se había percatado hasta hora.

                        -Ejecutivo de la división T, al habla el recluta Pe-421 de la división A. La señal de radio se ha detenido, repito, la señal de radio se ha detenido, solicitando protocolo de actuación.
                        -Iniciad protocolo de desalojo seccionado como estaba planeado-respondió el de cabello electrificado de inmediato.


                        Acto seguido el entrenador de Electabuzz apagó el dispositivo de comunicación, mientras su faz se oscurecía mostrando más decepción o desilusión que rabia.


                        -Entonces… ¿Todo se ha acabado? -preguntó AJ. No pudiendo escoger un ligero tono de alegría.
                        -Eso parece-respondió su adversario-Media vida tirada por la borda en un segundo-añadió.

                        Tanto la cabeza como el cuerpo de AJ le pedían a gritos poner a Saur a buen recuerdo y salir de allí, encontrar a Shiro y escapar de la ciudad. Cosa que por otro lado pensaba hacer, pero antes y sin saber muy bien porque dijo algo más.

                        -Seguramente me equivoque, pero creo que eres distinto al resto de los Rockets.
                        -Bueno, soy algo más aparte de un Rocket-respondió el rubio-Y desde luego esta no es la vida que había soñado para mi.
                        -Imagino que no…-dijo AJ-Pero algo muy brusco ha debido pasar para acabar así ¿O me equivoco?


                        El pelinegro no tenía muchas ganas hablar…Pero su interlocutor no debió notarlo ya que se tumbó en el suelo, mirando el abovedado techo del lugar en que estaban.

                        -Mi padre-dijo el de electrificado cabello-Irónicamente, mi padre era policía.

                        Quizás la tensión de la situación hizo que AJ estuviera más atento. Lo suficiente para captar el “era” y lo que podía significar. Sería mejor callar y escuchar.

                        -Y el trabajo de policía…tiene sus riesgos-continuó hablando el Rocket-Yo debía tener más o menos tu edad
                        -Ajá-dijo el pelinegro, ya se veía venir la historia Ayr le iba a contar. Sin embargo, aunque solo fuera por respeto a esa situación acontecida decidió seguir escuchando.
                        -Mi madre hacía lo que podía, pero nunca era suficiente y a mi…bueno es curioso, me fue más fácil encontrar trabajo en el Team Rocket que una mísera Tienda Pokemon vendiendo pociones. Más fácil y mucho más lucrativo-añadió-Desde ese día a mi madre y a mis hermanos nunca les falto nada…excepto un servidor, nunca más volví a verlos, ni a mis amigos. He estado solo desde entonces.
                        - ¡Buzzzz!
                        -Casi solo desde entonces-matizó el Rocket- Y al final esa vida se me acaba también.
                        - ¿Y ahora qué? -preguntó ahora AJ.
                        -Supongo que es el momento de que Ayr diga adiós-volvió a decir el entrenador de Electabuzz


                        Quizás fuera por la sincronía existente entre un entrenador y su Pokémon, o quizás no tuviera nada que ver, pero al oír esas palabras el Electabuzz lanzó una descarga eléctrica de moderada intensidad para romper un segmento de los cristales de la ventana. Ventana a la que Ayr se acercó.

                        - ¿No iras a…?
                        - ¿Suicidarme? No-dijo mientras hacía regresar al Pokémon eléctrico a su pokeball, mientras que liberaba a un Fearow de su correspondiente Rocket-Ball-Pero, como te acabo de decir, es necesario que Ayr muera… y el viejo Ray vuelva.


                        Sin decir más el hombre joven montó en el ave de plumaje pardo, dispuesto probablemente a emprender un largo viaje.


                        - ¡Espera! -interrumpió AJ- ¿Por qué me cuentas todo esto?
                        -Tu eres el que empezó la conversación-se limitó a añadir con naturalidad.


                        Sin decir más el hombre y el Fearow emprendió el vuelo. Dejando a un AJ que solo podía mirar a Saur y a la ahora escasa luz anaranjada del atardecer tratando de comprender que es lo que había pasado.

                        - ¿Todo bien?

                        Un repullo recorrió todo el espinazo de AJ. Por mucho que ya conociera la voz de Shiro en esa situación cualquier cosa le sobresaltaría.

                        -Sí, creo que sí ¿Y para ti?
                        -También, he conseguido desactivar la señal de radio y por lo que he podido escucharos…
                        - ¿Llevabas mucho tiempo escuchando?
                        - El suficiente, como iba diciendo, si lo que te han dicho es cierto esto se resolverá pronto.
                        -Sí, quizás sí-respondió el de Pueblo Paleta-Aun así, es mejor tener cuidado.
                        -Por supuesto.


                        Sin embargo, por mucho cuidado que se pudiera tener en determinadas situaciones…


                        - ¡Machada!

                        Al Rhydon no le importó que los notables dientes de Croconaw, y el propio Croconaw, estuvieran clavados su brazo. Aun así, ejecutó esa técnica aventando al cocodrilo azulado contra el suelo, rebotando y cayendo a los pies de su ahora horrorizado entrenador.

                        - ¡Croconaw!


                        Jean miró la boca del inconsciente y magullado cocodriliano, donde deberían estar sus dientes, muchos ahora incrustados en el brazo de su oponente, brotaban hilillos de sangre que le recorrían y manchaban su abdomen. Los dientes eran lo de menos, especialmente hablando de un Croconaw, pronto volverían a surgir unos nuevos y muy probablemente más fuertes…pero para eso tendría que haber un pronto.


                        -Muy bien Rhydon ¡Acaba con ellos!
                        -Jean, Blanca-Dijo Antón-Escapad de aquí, yo haré lo que pueda.
                        - ¡De eso nada! -respondió la de pelo rosa-Una cosa es poner velas negras para que se te queme el gimnasio, pero esto es otra cosa muy distinta ¡Yo me quedo!
                        -Haced lo que querías-dijo el Rocket antes de soltar una risotada- ¡Vamos Rhydon!

                        El Pokémon de gran cuerno comenzó a girarlo, primero lenta pero rápidamente aumentó la velocidad, dispuesto a infligir una estocada casi mortal.

                        - ¡Perforador! -anunció finalmente.

                        Sin embargo, lejos de lanzarse a por sus desprotegidos oponentes, o víctimas, la piel del pokemon pareció ir perdiendo color a la par que un aura verde comenzaba a rodearle…casi como si la vida misma fuera absorbida de su cuerpo.

                        - ¡Gaaaaaaaaaar!

                        El regordete fantasma se frotó contento su barriga tras haber ejecutado el Gigadrenado, más aun viendo como el pokemon de roca caía al suelo derrotado.

                        -Me alegra ver que hemos llegado en el momento justo-dijo Morti- ¿Verdad Angie?
                        -Sí-respondió la chica de Ciudad Verde-Aunque parece que es el único que recurso que tenemos para intentar generar expectación.
                        -Las señales de radio ha sido cortada-explicó el de líder de tipo fantasma-Es cuestión de tiempo que toda la policía este aquí-advirtió.

                        Esa advertencia bastó para que los Rockets que por allí se encontraban huyeran a escape…pero no todos.

                        - ¡Me da igual! -explicó el del Rhydon mientras le arrojaba una pequeña baya azul ¡Ya voy ir a la cárcel de todos modos, así que me voy a “divertir” mientras me aguanten los pokemon! -añadió mientras dejaba ver unas manos llenas de pokeball en su versión reducida.

                        - ¡De eso nada!
                        - ¡AAAAAAAAAG!

                        Sin comerlo ni beberlo el hombre ataviado de negro se vio mordido ferozmente en la pierna por un Growlithe mientras que también era “abrazado” por un pegajoso Grimer.

                        -Meeeeeeer-expresó el Grimer que había conseguido encaramarse a los hombros del hombre para luego emanar desde su boca desdentada un pútrido aliento que hizo que el hombre finalmente cayera al suelo.
                        - ¡Hikari las pokeballs! -advirtió Izumi.

                        De nada servía que entre el can de fuego y el… ¿moco? Venenoso hubieran reducido al Rocket si ahora todas sus pokeball se caían y liberaban a los Pokémon de su interior, así que la Pokémon psíquica uso sus habilidades de dicho tipo para “atrapar” todas las pokeballs en el aire y ponerlas delicadamente en el suelo.

                        - ¡Izumi!¡Tim!¡Pelirroja que conozco, pero no me acuerdo de su nombre! -expresó feliz Angie abrazándose a la primera.
                        -Menos mal que estas bien-dijo la de Pueblo Paleta abrazando a Angie-Que todos estamos bien.

                        Una escena ciertamente tierna, pero ¿Cuándo hemos tenido una escena tierna…?

                        - ¡Doooooooon!

                        El Rhydon, sustentado por la energía de aquella baya Aranja que le dio su entrenador, ahora inconsciente, se levantó y volver a rugir encorajinado…para acto seguido caer a plomo, ahora definitivamente, al recibir una ráfaga de burbujas.

                        -Bien hecho Poliwag-felicitó Tim a su otro Pokémon por comandar ese ataque al ver el inminente peligro.

                        - ¡Poooo! -expresó contento el orondo anfibio regocijándose de lo conseguido, por muy cansado que estuviera su oponente seguía siendo importante lo que había hecho- ¿Poooli?

                        Repentinamente el cuerpo de Poliwag fue bañado por una cegadora luz blanco que atrajo a todos los presentes, cuando dicha luz cesó mostró una criatura parecida pero indudablemente distinta, su cuerpo, aunque seguía siendo esférico ahora contaba con una extremidades más fuertes y desarrolladas que antes, como los nuevos brazos acabados en una mano que, por su color blanco, distinto de ese azul oscuro del resto del cuerpo, parecían unos guantes. Por otra parte, su cola había desaparecido mientras que sus ojos eran más saltones.


                        - ¿Wirl?
                        - ¡Poliwag, has evolucionado! -expresó Tim visiblemente feliz.
                        - ¡Graaaaaaaaaimer! -expresó su venenoso compañero en idéntico tono

                        Finalmente, la policía arribó, deteniendo a casi todos los Rockets que habían participado en el asalto de Ciudad Trigal y tomando declaración de los líderes gimnasio sobre lo acontecido. Mientras ya fuera del Centro Comercial y con la luna en el cielo nocturno tanto AJ como Shiro se reunieron con el resto del grupo, todo alegría y felicidad por lo bien que al final había salido todo…Casi todo.


                        -Te veo muy callado, Jean-dijo Angie.

                        El de Ciudad Cerezo se limitó a suspirar con pesadumbre

                        -Creo que va siendo la hora de tirar la toalla-respondió Jean-No tiene sentido seguir.
                        - ¿Qué quieres decir? -quiso saber la de Ciudad Verde.
                        -No he podido hacer nada contra esos Rockets, incluso cuando todo dependía de mí, en cambio Tim…
                        -Pero es normal, puede pasarle a cualquiera-respondió la entrenadora de Pichu y Ekans.
                        -No ha sido solo por lo de hoy, lo he estado pensando durante el entrenamiento en la Torre Bellsprout y no tiene sentido seguir siendo entrenador, no sabes la impotencia que se experimenta cuando pones todo lo que tienes en algo y todo sigue igual, Tim pronto me superara…Y algo me dice que tú también.
                        - ¡Pero no puedes dejarnos! -intervino de nuevo Angie-Tu, junto con Izumi y con Kevin, eres el único personaje con un mínimo sentido común: Eric no ha salido todo lo que debería, a mí ya me ves, AJ sería aburrido como una tabla de no ser por sus muchas excentricidades, Silvia y Shiro son solo un claro ejemplo de personajes arquetípicos y Tim…
                        -Soy un niño fuertote que lucha como un machote, puedo patearos los culotes, patearos los culotes ¡Vamos Poliwhirl, baila conmigo la canción de patear culotes! -se le oyó canturrear en la distancia al de Isla Canela.
                        -A las pruebas me remito…-se limitó a decir Angie.
                        -Gracias por intentar convencerme Angie, o eso creo, pero lo he pensado mucho y no hay vuelta de hoja.
                        - ¿Y qué vas a hacer? -quiso saber la rubia.
                        -No lo sé-respondió Jean-Yo era como todos, pensaba seguir con esto unos años más, pero visto lo visto.
                        -Estarás ocioso y lleno de pensamientos contradictorios-juzgó Angie-Eso es peligroso, de ahí a ser youtuber o escribir yaoi de Yu-gi-oh no hay casi distancia-acabó diciendo la rubia.
                        -Angie-alcanzó a decir Jean.
                        - ¿Sí? -respondió la chica.
                        -A veces me das miedo, pero igualmente buena suerte. Seguro que volveré a veros, a todos.


                        La vieja historia desde los albores de la misma vida, unos deben salir y dejar su hueco a otros, así, Jean no dijo nada más y tomó el camino del norte, justo por donde había venido, rápidamente desapareciendo entre los edificios y personas que comenzaban a salir a la calle, deseosas de olvidar acontecimientos que acaban de suceder. Quizás todo aquello fuera el final de una época si no de terror si de cierta inseguridad.



                        O quizás todo lo contrario…


                        ​​​​​

                        Comentario

                        • A.J
                          Everlasting Bloom
                          SUPAR PRUEBA
                          • dic
                          • 91
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                          #42
                          CAPÍTULO 32: EL PRINCIPIO DEL FIN






                          El tiempo, ese torrente imparable que fluye entre afiladas rocas. Esa realidad inmutable, imperturbable e incontrolable, a menos claro que seas un adiamantado dragón o una adorable hada “cebolliforme” pero eso es otro tema. Esa corriente que cambia y degrada cuerpos y agría personalidades. Ese único rio que nos baña a todos por igual…

                          Aunque probablemente esto sea un tanto exagerado teniendo en cuenta que solo han pasado dos años, dos años desde que AJ, Izumi y compañía participaran en la Liga de Kanto. O medio año si se quiere tomar como referencia la fecha del ataque de los Rocket a Ciudad Trigal. Pero este día la acción está lejos de esa populosa ciudad de Johto. Más concretamente la acción se ubica en el sur del Kanto peninsular, aunque quizás la palabra “acción” no era la más exacta.

                          -Izumi, no puedo más…

                          Dicho esto, el pelinegro se dejó caer sobre la cama para luego llevarse sus sudadas manos a su igualmente sudado pelo.

                          -Esperaba que siguieras más, pero ha estado bien ¿No? -respondió la “dueña” de la casa sentándose también sobre la cama
                          -Sí, claro que ha estado bien-respondió el pelinegro-aunque es distinto de lo que todo el mundo dice, de todos modos ¿No deberíamos recoger esto antes de que venga Angie? -añadió.
                          -No creo que sea algo que Angie no haya visto ya, pero tienes razón, mis padres se enfadaran si ven esto así.


                          Así Izumi se levantó y apago la consola, además de recoger los mandos que habían estado usando para jugar y también mínimamente estirazar las sabanas de la cama donde habían estado sentados.

                          -AJ-dijo la chica-Ve al cuarto de baño si quieres quitarte el sudor, pero no tardes que me tienes que ayudar con esto.

                          Acto seguido la chica salió de su dormitorio y bajó por las escaleras para entrar en un salón bastante típico, con su tele, sus sillones, su Persian estirado y dormitando sobre los mismos.

                          -Mauz tienes que irte de aquí, o al menos apártarte un poco y deja sitio.


                          El Persian abrió ligeramente sus ojos para luego mirar de reojo a su entrenadora y acto seguido, previendo el revuelo que podía formarse, abandonar la habitación.

                          -Izumi, yo ya estoy-se oyó la voz del pelinegro desde la cocina- ¿Voy trayéndome las cosas?
                          -Sí, voy para allá enseguida.


                          Antes de ir a la cocina Izumi tomó el mando a distancia y encendió la tele y la puso en el canal que quería.


                          Inmediatamente después vino AJ con varios vasos de plástico además de, bajo el brazo, una botella en la que se podía leer: “Sorbitos Dulces Extra” con el simpático dibujo de un Slowbro en la misma.


                          - ¿Has comprado algo por si Angie no quiere tus Sorbitos Dulces? -preguntó Izumi.
                          -Que beba agua-respondió el pelinegro colocando los tres vasos que iban a necesitar
                          -Qué mala leche ¿no?
                          -No me puedo crear que nos hayamos caído en el mismo sitio diecisiete veces-masculló el pelinegro.
                          - ¿Tú no eras el que decía que los juegos de plataformas ya no son lo que eran?


                          AJ no dijo nada ya que sus palabras fueron interrumpidas por un repiqueteo en la puerta hacia la cual Izumi, como anfitriona que era, se dirigió.


                          -Hola Angie, pasa dentro.
                          -Con permiso-dijo la rubia.
                          -¡Pikaaaaachu!-expresó la ratona en su hombro.


                          Angie se sentó en uno de los sillones mientras que la Pokémon con la cola acabada en un estereotipado corazón se bajó de los hombros de su entrenadora para colocarse sobre su regazo.

                          - ¿Llego tarde? -preguntó la de Ciudad Verde.
                          -No…De hecho, igual llegas demasiado pronto-dijo AJ.
                          -A AJ y a mí nos gusta ver esto…con tiempo-explicó Izumi.

                          Y vaya si querían verlo con tiempo, el trío vio por la tele un encarnizado combate pokemon que parecía ser la batalla por el bronce en una liga extranjera, resultando ganador de ese encuentro por el tercer puesto una joven de cabello azulado.


                          -Esa Katie es buena-juzgó AJ para luego introducir su mano en una bolsa de patatas fritas.
                          -Desde luego combate de forma diferente-dijo Angie introduciendo su mano en la misma bolsa.
                          -Oye…que las patatas son mías-dijo Izumi.


                          Una vez concluido ese enfrentamiento para dirimir quien se haría con el tercer y cuarto puesto en dicha competición se avanzó hacia lo que todos espectadores, tanto en casa como en vivo, además de participantes querían. La final del torneo.

                          - ¡Bueeeeeeeenos días! -se oía estruendosa la voz del comentarista- ¡Queridas camas y toalleros, estamos aquí en el gran estadio de Ciudad Colosalia para la final del campeonato de Hoenn!¡Veremos quien se alza con el trofeo!

                          -Ahora empieza lo bueno-dijo AJ
                          -Seguro que sí-confirmó Angie-Que nervios
                          - ¡Os habéis comido todas las patatas fritas! -volvió quejarse Izumi


                          El par de roba-patatas estaban en lo cierto, se inició un trepidante combate lleno de alternativas y con múltiples posibilidades para decantarse por parte de cualquiera de los competidores. Emoción que evidentemente se incrementó cuando se llegó a la última ronda de ese seis contra seis.


                          - ¡Volved! -dijeron ambos entrenadores haciendo regresar a sus penúltimos Pokémon que habían empatado, un Golduck y un Shiftry, más concretamente.


                          Ahora sí, finalmente, ambos entrenadores lanzaron sus últimas pokeballs liberando criaturas indudablemente diferentes, pero también parecidas, quizás una similitud más allá de lo que los sentidos pueden percibir, quizás un recuerdo subconsciente de una época anterior…

                          Uno de ellos era una criatura alta, ligeramente superior a los dos metros de altura, bípeda y con un indudable parecido a un dinosaurio. Su cuerpo estaba cubierto de una gruesa y sólida armadura, negra en su mayoría, aunque con excepciones como unas placas metálicas en las rodillas y en los antebrazos, también era de ese vistoso color plateado su cabeza y esto incluye a la estructura parecida un casco con dos afilados cuernos que suponían la mayor parte de la misma. Finalmente, unos ojos azules que rápidamente se fijaron en quien sería su oponente en ese importante evento.

                          Este era una criatura casi icónica, sensiblemente de menor altura que su oponente y con la mayoría de su piel de color naranja, aunque también con excepciones como era color amarillento que se extendía desde la parte inferior de su cola “encendida” hasta su abdomen, también era diferente el color azul verdoso que presentaba el interior de sus alas. Finalmente, su anatomía era rematada por dos pequeños cuernos ubicados en su cabeza, al final de un cuello relativamente largo para un pokémon de su estatura.

                          -¡Grooooooon!
                          -¡Zaaaaaaard!
                          -¡Doble Filo!-inició el entrenador de la criatura metalizada.

                          El Aggron volvió a emitir un rugido y cargó violentamente contra su oponente mientras todo su cuerpo comenzaba a adquirir un intenso fulgor dorado.

                          - ¡Lanzallamas! -pidió el entrenador del llameante dragón.

                          El Pokémon de Kanto no se dejó amilanar por la carga de su oponente y respondió con el que, quizás, era su ataque más característico emanando el poderoso y concentrado torrente ígneo a su oponente que pese a recibirlo directamente no aminoraba en su carga.

                          - ¡Continua Aggron!

                          El Aggron continuó recibiendo el lanzallamas, pero no cesó en su avance, así. cuando tanto Charizard como su entrenador quisieron darse cuenta el dinosaurio de metal impactó violentamente contra el Pokémon volador, mandándolo a varios metros gracias a la tremebunda trompada

                          Mientras el Charizard se reincorporaba tanto el cómo su entrenador mantenían la vista fija en su oponente, deseando ver manifestarse en él los efectos negativos que un ataque tan poderoso como Doble Filo tenía, pero esto no ocurrió ya que lo único que el Pokémon mostraba era una desafiante y azulada mirada que se clavaba en los, también azules, ojos del pokemon de fuego.


                          - ¿Pero…?


                          -Es la habilidad de Aggron, Cabeza Roca-dijo su entrenador-Los ataques que podrían causarnos retroceso no lo harán-explicó-No vamos a ponértelo fácil-añadió.
                          -Mejor-dijo su homólogo sin variar el gesto- ¡Siempre nos ha gustado jugar en el modo difícil! ¿Verdad Charizard?
                          - ¡Chaaaaaaar! -exclamó el dragón corroborando las palabras de su entrenador.
                          -Me alegra oírlo-dijo el entrenador de la criatura metalizada- ¡Usa Aligerar!

                          El cuerpo del pokemon acorazado comenzó a brillar con una tonalidad plateada mientras limaduras de metal, de diverso grosor, comenzaban a desprenderse de su cuerpo.

                          - ¡Groooon! -rugió el pokémon de tipo roca y acero, mostrando una piel más luminosa, incluso más ligera.
                          - ¡Ahora Aggron usa Puño Trueno!
                          - ¡Charizard esquívalo y Lanzallamas!

                          El metalizado bípedo se abalanzó hacia su oponente mientras su puño derecho comenzaba a bullir entre el chisporroteo.

                          -Parece más rápido-juzgo el entrenador de Charizard- ¡Vuela y Lanzallamas!

                          El dragón rojo abortó, temporalmente, la tórrida emanación y alzó el vuelo, confiado así en poder esquivar el ataque de tipo eléctrico.

                          - ¡Tras el! -indicó el entrenador del Pokémon nativo de Hoenn.

                          Por otra parte, tanto el Charizard como su entrenador y seguramente muchos espectadores ya fuera en el campo o en casa se sorprendieron cuando un Pokémon tan pensado, en más de un sentido, flexiono sus piernas e impulsándose con su larga cola consiguió saltar lo suficiente para conseguir conectar el chisporroteante derechazo. Sobra decir haciendo que su flamígero y volador oponente cayera al suelo.



                          -Aligerar hace aumentar la velocidad del Pokémon-explicó el usuario del ataque- Y además es capaz de reducir, temporalmente, el peso del Pokémon que lo utiliza.

                          Con reducción incluida el Pokémon metalizado seguía siendo pesado, aunque no sería extraño que, acostumbrado a aguantar un peso mucho mayor, al verse liberado, aunque solo parcialmente hubiera conseguido alzar lo bastante para impactar con el ataque.



                          -Un ataque que aumenta la velocidad y además reduce el peso del Pokémon que lo usa-comentó Izumi sentada en el sillón-AJ ¿Crees que ese ataque me vendría bien? -preguntó.

                          El pelinegro estaba en esos momentos dando un sorbo a su vaso de sorbitos dulces, lo cual le permitió no tener que inventar una excusa para no hablar mientras su mente comenzaba a cavilar en un muy oportuno momento de lucidez.

                          -Piensa AJ-se dijo a sí mismo-es una trampa, es tan obvio que la respuesta correcta es no que debe ser que tiene ganas de montarme un pollo por cualquier tontería, diga lo que diga-caviló-mejor será no decir nada-pensó finalmente, alargando así el sorbo que inicialmente pensaba beber.


                          Charizard se levantó del suelo, con lógica ignorancia de lo que ocurría a miles de kilómetros en la cabeza de un paranoi… de AJ, los ardientes ánimos del dragón parecían intactos, también los de su entrenador. Aun así y en lo que llevaba transcurrido de combate su metalizado oponente había demostrado mucho más. Y ambos, tanto el Pokémon de Kanto como su entrenador, lo sabía.

                          -Tenemos que hacer más-pensó el susodicho-demostrar todas las ganas que tenemos de ganar, para eso no podemos recurrir solo al Lanzallamas…aunque nuestros ataques, si exceptuamos los de fuego, no son demasiado efectivos.
                          -Si no atacáis lo haremos nosotros-dijo el entrenador del Pokémon acero y roca- ¡TESTARAZO!

                          Por enésima vez el Pokémon de Hoenn volvió a lanzarse en una furibunda embestida contra su oponente, esta vez bañado en un fulgor tan intenso, lógico teniendo en cuenta la potencia del ataque, que hasta los contornos del Aggron parecían difuminarse, fulgor que se mezclaba ligeramente con el aura dejada por la técnica de incremento antes utilizada.


                          - ¡Vamos Charizard!¡SOFOCO! -gritó con todas sus fuerzas el entrenador del dragón.


                          Por su parte la naranjada piel del Pokémon de fuego comenzó a “hervir” en intenso y colorado resplandor que no tenía nada que envidiar a su coloración natural en su época de Charmeleon, el Pokémon de fuego también dio un par de batida de alas para elevarse ligeramente y poder disparar mejor el amplio volumen, no de fuego sino de pura energía térmica que finalmente acabo expulsando.

                          El choque de las antagonistas energías generó, como era de imaginar, una fuerte explosión con su correspondiente elevación del polvo, lo cual generó momentáneamente una expectación tanto en casa como en el campo para saber quién sería el ganador, cosa que se sabría una vez el polvo en suspensión se disipase.

                          -Espero que no pasen a publicidad y pongan diez minutos de anuncios-comentó Angie mientras acariciaba el lomo de su Pikachu.


                          Afortunadamente para todos los temores de Angie no se confirmaron, así que cuando la polvareda se disipó se pudo ver a los dos contendientes visiblemente exhaustos y jadeantes, pero aun de pie…


                          -¡Aggron usa Puño Trueno!


                          Esa era la clara intención del dinosaurio cuando sus puños fueron engullidos por una masa eléctrica, sin embargo, el Aggron no podía avanzar.


                          - ¡Pero que…!


                          Su entrenador pronto vio que la parte inferior del pokemon metalizado estaba cubierta por una capa de cristal transparente y aparentemente bastante fuerte si era capaz de retener los movimientos de Aggron.

                          -¡Ya lo entiendo!-Ese Sofoco…ha debido de someter al campo de batalla a tal temperatura que ha generado esa estructura de cristal... probablemente de no ser por la energía del Testarazo Aggron estaría cubierto entero.
                          -¡Ahora Charizard usa Onda Certera!


                          El dragón juntó sus garras, pero dejando un considerable hueco entre las mismas. Hueco donde comenzó a acumularse energía hasta el punto de formar un orbe de energía roja. Cuando esa esfera de beligerante energía había cogido un tamaño considerable fue lanzada con fuerza contra su inmóvil oponente.


                          Esa Onda Certera no era el ataque más poderoso que Charizard había usado en ese combate, probablemente no era el ataque más fuerte en su haber. Sin embargo, fue el que le dio la victoria para sí mismo, para sus compañeros de equipo y para su entrenador cuando impactó y derrotó a su férreo oponente.


                          -¡Ya tenemos ganadooooorrrrrrrrrr de la Liga de Hoenn!


                          El narrador del combate continuó con una perorata muy larga de adjetivos y hechos, sin embargo, la reacción a miles de kilómetros era muy distinta…aunque quizás no tanto.


                          -La verdad es que cuesta creerlo-dijo AJ pese a que su boca no podía evitar dibujar una sonrisa
                          -Yo pienso lo mismo…pero acaba de pasar-dijo Izumi en el mismo estado que AJ.
                          - ¡Eric es campeón de Hoenn! -explotó Angie también muy contenta.


                          El trío se quedo en el sofá viendo cómo se entregaban las medallas, primero la de bronce a la ya mencionada Katie, luego la de plata al entrenador de Aggron y finalmente, en la cima del podio, la de oro a Eric.

                          -¡Eric Blaze, natural de Pueblo Paleta en la región de Kanto es el nuevo campeón de Hoenn!-volvió a narrarse mientras se hacía la entrega de medallas.

                          -Parece que fue ayer ¿Verdad Izumi? -comentó AJ.
                          -Desde luego-respondió la chica-Cuando nosotros tres conocimos a Saur, Zelvy además de Charizard, cuando los seis emprendimos un viaje por todo Kanto-añadió con un ligero tono de nostalgia.
                          -Sí-respondió AJ con igual tono-no ha pasado tanto tiempo…y hemos recorrido dos regiones, participado en la Liga Pokemon…
                          -Y me habéis conocido a mí-intervino Angie-hablando de la Liga Pokemon ¿Qué pasó con la de Johto? Ya teníais todas las medallas ¿No?
                          -Bueno…-continuó AJ-Al final con todo lo que ocurrió con los Rockets se suspendió hasta nuevo aviso.
                          -Una pena-intervino ahora Izumi-Ya han pasado seis meses y nada de nada-Por cierto-añadió la anfitriona cambiando de gesto-Angie ¿Tu viaje no empezaba pronto?
                          - ¡Pues sí! -dijo Angie con un tono de entusiasmo juvenil-En el próximo capítulo ya debería estar todo listo, además ya tengo la mochila y casi todo preparado en casa-añadió con igual tono- ¿Algún consejo? -preguntó luego.

                          Ambos no pudieron evitar sonreír moderadamente, quizás recordándose en su misma situación no hace mucho tiempo atrás. Además, la mirada que se lanzaron entre los dos chicos de pelo moreno parecían buscar un mensaje conjunto que darle a la rubia del Pikachu.

                          -Ten cuidado, pero sobre todo disfruta mucho de la experiencia que vas a vivir, habrá muchos viajes, pero solo un primer viaje-dijo Izumi.
                          -Si sospechas que un acto noble y desinteresado puede llevar a involucrarte con una poderosa organización criminal o con fuerzas que transcienden la comprensión humana ¡Evita ese acto! No es tan “agradable” como suena-dijo AJ.

                          Claramente el par de Pueblo Paleta debería mejorar su comunicación no verbal, aun así, Angie solo permanecía con la mirada perdida en la televisión y los acontecimientos que en ella pasaban, con Pikachu recostado en su regazo y la pokeball de Ekans en su bolsillo, quizás ella también se estaba imaginando estar en el lugar de Eric, quizás estaba pensando en los combates que ella y sus Pokémon podrían librar, los paisajes que podría ver, la gente que podría conocer…


                          Afortunadamente, no faltaría mucho para que ella pudiera comprobarlo todo por sí misma




                          ​​​​​

                          Comentario

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                            Everlasting Bloom
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                            #43

                            CAPITULO 33: HOENN





                            Pocos territorios consiguen transmitir esa sensación de naturaleza como la región de Hoenn, solo el tropical archipiélago de Alola podría superarla en ese aspecto. Quizás esa sensación de naturaleza en un estado tan puro era el hecho de ser islas…aunque en cierto sentido todas las regiones son islas independientemente de que se perciban como tal. Quizás fuera por el vasto desierto que la región albergaba o quizás fuera por los bosques tropicales que también contenía lo que ayudaba a transmitir esa sensación de naturaleza antes mencionada.


                            Ciertamente una región con mucho que ver, Ciudad Petalia por ejemplo la ciudad donde “Las personas viven en armonía con la naturaleza” una ciudad de no excesivo tamaño pero que albergaba un gimnasio pokemon con su correspondiente medalla, estaba relativamente cerca de Villa Raíz, sede del principal laboratorio pokemon de la región. Y a tampoco demasiada distancia, pasando el Bosque de Petalia, se encontraba Ciudad Férrica la cual era sede de otro gimnasio. No solo eso, dado su cercanía con el mar podía verse como los Wingull que pescaban cerca de este se cruzaban en sus vuelos con los Taillow que habitaban en el dicho bosque.


                            Sin embargo, cierta chica no podría disfrutar de todas esas vistas. Estaba enfrentándose al que ya era su primer y también más peligroso adversario…


                            -A ver-se dijo la rubia apartando ligeramente el cabello de su cara mientras fijaba sus ojos en un gran motón de papeles con muchos huecos ya rellenos por ella misma.

                            “Nombre completo: Angélica Sparks, Lugar de nacimiento: Ciudad Verde(Kanto), Lugar de residencia habitual: Ciudad Verde(Kanto), Numero de Pokemon en posesión: dos, edad:15 años, Nivel de estudios completado: Educación primaria obligatoria, estado civil: Soltera, talla de ropa interior: La que me compra mi madre, ¿Yu-gi-oh o Cartas Magic? Yu-gi-oh ¿Sabor Favorito? Frutas del bosque ¿Tiene intención de atentar contra el presidente de la República de Hoenn? De momento no ¿Chorizo o morcilla? Chorizo, Esta usted satisfecho/a con su operadora telefónica: Nadie está contento con su operadora telefónica ¿dos más dos? cuatro. ¿dos y dos? veintidós.

                            -Creo que ya está casi todo-dijo Angie- ¡Huy, casi se me olvida! -se percató que aún faltaban algunos datos por complementar, cosa que hizo de inmediato rellenándolos con el nombre de sus padres y también con su propio número de identidad-Pues ya estamos-dijo la de Ciudad Verde-Vamos.


                            Angie caminó por ese edificio tan conocido como útil que era un Centro Pokemon, bastante igual que el de las otras dos regiones que ella ya había tenido oportunidad de visitar y así como en cualquier cementerio no pueden faltar tumbas en un centro Pokemon no podía faltar su correspondiente y clónica enfermera Joy.


                            - ¿A que ha venido la comparación con los cementerios?
                            -Perdona ¿De qué hablas? -dijo la enfermera pelo rosa.
                            -Ah, nada-respondió la rubia-hablaba con el narrador, pero traigo esto-añadió entregando los papeles que ella acaba de rellenar.
                            - ¿Narrador? -miró en silencio la enfermera con escepticismo para luego revisar los formularios entregados por Angie-Parece en orden-se limitó a decir.

                            La enfermera “desapareció” momentáneamente bajo el mostrador para reaparecer con un grueso manual de instrucciones y aquello que Angie deseaba, un rectángulo, si bien sus vértices eran estilizados y redondeados, de un rojo metalizado, aunque era mucho más: La Pokedex.


                            - ¿Por qué no has seguido el procedimiento habitual de obtener la pokedex de un profesor Pokémon? -preguntó la sanitaria-También podrías haber conseguido un Pokémon inicial.
                            -No me parecía correcto hacerlo cuando ya tengo dos Pokémon-respondió con honradez Angie.
                            -Que chica tan estupi… ¡tan estupenda! No aprovecharte de un fallo del sistema y darme a mi más trabajo…estupendo.
                            - ¿Eso que se marca en su frente es una vena debido al enfado reprimido? -preguntó Angie.
                            -Coge las cosas y vete…-acertó a decir la mujer de cabello rosa.


                            Angie cogió las cosas y metió su Pokedex y su pesado manual y los metió en su mochila, de un austero y apagado gris, en contraste con sus ropas: Una sudadera de un vivido amarillo con una capucha que vagamente se asemejaba a la cabeza de un Pikachu y unos pantalones de un azul celeste, aparentemente bastante cómodos


                            La luz del sol incidió sobre Angie, cegándola momentáneamente debido al contraste con la luz que había en el interior del edificio, cuando recupero el sentido de la vista pudo ver que pese a ser una ciudad esta, o al menos esa zona, tenía caminos de tierra franqueados de verdor, verdor al que contribuían dos estanques, bastantes grandes, ubicados en ambos extremos de la urbe…Nada que ella no hubiera visto en su primera internada en la ciudad del camino al centro Pokémon. Sin mayor dilación la rubia de Kanto puso rumbo al norte de la ciudad, a un edificio claramente reconocible en cualquier región. Un edificio no especialmente grande pero solo su “GYM” ubicado en la fachada transmitía todo lo necesario sin necesidad de un mayor tamaño o una extravagante fachada.


                            La chica se acercó a la puerta corredera al ver un papel colgado en la misma en la que se podía leer “El Líder de Gimnasio no esta disponible, disculpe las molestias.”


                            - ¡Vaya...! -expresó algo decepcionada la oriunda de Ciudad Verde.
                            - ¡Oh no! -expresó una voz a su lado, mucho más abatida.


                            Angie miró a quien había lanzado esa queja, era un chico joven, visiblemente más joven que ella y también algo más bajito, vestía con una prenda superior, de un tono a caballo entre el gris y el azul, de manga larga mientras y con unos pantalones de color mezcla, colores apocados como el marrón de su mariconera, no tanto como el llamativo verde, por mucho que no fuera una tonalidad brillante o estridente, de su cabello.

                            - ¿Tú también querías combatir contra el líder de gimnasio? -preguntó Angie.
                            - ¿Qué?¡Oh cielos no! -dijo de repente, como si lo de retar a un líder de gimnasio fuera una utopía irrealizable-Pero me había prometido ayudarme a capturar a mi primer Pokémon.
                            -Tu primer Pokémon…-repitió Angie.


                            Quizás un torbellino de imágenes apilándose en su rubia cabeza, todas ellas sobre el momento en el que conoció a su Pikachu, entonces una Pichu, quizás fuera solidaridad entre la entrenadora, primeriza, que ya era y este joven que también quería serlo, o quizás simplemente empatía humana.

                            -¿Quieres que te ayude? -preguntó la chica de la coleta.


                            Los ojos azules del peliverde parecieron volverse mucho más vividos y brillantes repentinamente, casi como si estuviera a punto a romper a llorar de pura felicidad.


                            -Muchas gracias-alcanzó a decir-Me llamo Blasco.
                            -Yo me llamo Angie.


                            El par de chicos caminaron hacia la ruta 102, al oeste de Ciudad Petalia, un camino entre lo que antes eran densos bosques y salpicado por pequeñas elevaciones del terreno, además de una pequeña charca cerca en el extremo oriental de la ruta, ciertamente un sendero muy propicio para que aparecieran diversos Pokémon.


                            - ¿Goon?
                            - ¿Te gusta? -preguntó Angie.
                            -No, bueno sí…pero no sé-dijo el peliverde.
                            -Entendido-dijo Angie.
                            - ¡Kaaaaaaans! -siseó el ofidio espantando al Zigzagoon
                            -Perdón por las molestias-dijo Blasco-No debería ser tan quisquilloso, pero siempre pensé que mi primer Pokémon sería algo especial.
                            -Creo que te entiendo-dijo Angie-De todos modos, debería poner en funcionamiento la pokedex, así al menos sabría algo de estos nuevos Pokémon-dijo Angie accionando, por primera vez, el artefacto.


                            -Komproben manualen de inkstruktionen para correcten funcionen-emitió el artilugio


                            Es poco probable que ese sonido en alemán inventado fuera el responsable, pero entre los arbustos y matorrales de la ruta apareció una nueva criatura, una muy distinta a las vistas anteriormente en el mismo lugar.

                            Era una criatura pequeña y aparentemente muy liviana, de forma esférica pero irregular, su cuerpo era de color blanco como el algodón, de hecho, su blanco cuerpo parecía estar protegido por dos “parches” de algodón más verdoso en la parte de arriba y de abajo. Finalmente, su cuerpo estaba remachado por dos hojas, parecidas a orejas, verdes y unos ojos redondeados y naranjas.


                            - ¡Cooootone! -río ese pokemon.
                            -¿Y ese Pokémon?-preguntó Angie a su utensilio.
                            -Waumboll: Pokemen Pflanze.
                            -Sera una broma…-dijo Angie mirando de nuevo a su Pokedex.
                            -¡Heil Salchichen!
                            - ¡Neeeeeeeee! -volvió a reírse el pokemon del tipo planta
                            -De todos modos-dijo la rubia mientras apagaba la pokedex- ¿Qué te parece, Blasco?
                            -Pues…-volvió a dudar el peliverde.
                            -A mi si me gusta-dijo Angie mientras cogía una Pokeball vacía, lo que solo podía significar una cosa.


                            Igual era por la visión de verse a sí misma atrapada en una pokeball o quizás fue por que la pokedex dejó de escupir palabros en un macarrónico alemán, pero la pokemon bolalgodón salió huyendo entre los matorrales por los que había surgido.

                            - ¡Vamos tras ella Ekans! -apremió Angie.


                            Ni cortos ni perezosos Angie y su morado reptil cumplieron su palabra y salieron detrás del Pokémon, dejando solo a Blasco.

                            -Supongo que era mucho pedir-suspiró el chico de clara tez sentándose sobre el verde tapete vegetal-supongo que tener un pokemon y poder caminar junto a él es demasiado para mí.

                            Con la triste elegancia del que ha sido decepcionado muchas veces Blasco hurgó en su bolso para encontrar un pequeño envoltorio que contenía tres galletas. Lo abrió y volvió a guardar el embalaje para poder tirarlo donde correspondiera.

                            -Pensaba que sería más fácil, que cuando viera al que sería mi primer Pokémon sentiría algo especial, pero de momento no me ha pasado ¿Sera de verdad que no estoy hecho para tener un Pokémon? -dijo-Estas galletas de chocolate cada vez son menos dulces-cambió de tema, cuando ya se había comido dos.

                            -Aaalst-se alcanzó al oír un débil quejido.

                            Blasco giró la cabeza hacia el origen de ese sonido. Y es que sin el percatarse una pequeña, además de aparentemente malherida, criatura se había acercado hasta el: Era una criatura pequeña y de piel blanca parecida una sábana, una sábana algo sucia y salpicada de varios raspones y manchas. Su cabeza estaba cubierta por un extraño casco verde que a su vez estaba “atravesado” por un cuerno rojo, más prominente por la parte trasera que la delantera. Finalmente, el pokemon no parecía contar con pies, y si los había parecían estar ocultos entre esa sabana-piel que llevaba, pero si con dos finas y delgadas manitas.

                            - ¿E-Estas bien? ¿Quieres esto? -preguntó refiriéndose a la galleta, viendo como trataba de alcanzarlas con sus manitas.

                            Blasco sin duda alguna le alcanzó el dulce, pudiendo, debido a que el pokemon había alzado ligeramente la cabeza, que ocultos tras ese casco-peinado verde había unos vivaces pero cansados ojos sonrosados. Unos ojos que parecían hablarle directamente a una parte muy profunda de él. Una conversación en la que se estaban hablando de muchos temas pese a que el único sonido era el roer del cansado pokemon.

                            El Pokémon acabó de comer y lejos de huir ahora que estaba levemente revitalizado decidió encaramarse al cuerpo de Blasco, tratando de buscar refugio en su regazo.

                            - ¿Estas huyendo de alguien? -le preguntó Blasco.

                            Su respuesta vendría dada de inmediato cuando entre los arbustos aparecieran, con gesto poco amigable, tres pequeños canes de pelaje gris sucio, amén de algo revuelto, en su mayoría, si bien otras zonas como las patas y la cara estaban revestidas de un pellejo más oscuro. Finalmente, sus orejas puntiagudas y el colmillo inferior que asomaba de sus bocas, estando estas cerradas, daban una vaga idea de su naturaleza cazadora.

                            -Pooooch-gruñeron los canes que comenzaron a rodear a Blasco y a su nuevo acompañante.

                            -Tranquilo-dijo el de pelo verde-Yo..Yo te protegeré.

                            Esas habían sido sus palabras, además de su intención, pero el tamborilear de sus rodillas y dientes demostraba que estaba tan asustado como el pequeño pokemon psíquico.

                            - ¡Poooch! -ladró finalmente uno de los tres Pokémon lanzándose hacia el

                            Blasco se giró, dando la espalda a los atacantes, y adoptó una posición fetal para resguardarse él y el pokemon, pero quedando ambos con una nula capacidad de contractar. Y de casi nula huida.

                            Para su sorpresa lo que pudo escuchar a continuación fue un aullido de dolor, por parte de uno de los Poochyena, así como un penetrante siseo.

                            -Ekaaaansssss-siseó el ofidio, mordiendo el lomo del can para luego arrojarlo hacia sus compañeros.

                            Los otros Poochyenas no se amedrentaron demasiado volviendo a lanzarse sobre Blasco.

                            -¡Puuuuch!-aulló uno de los dos restantes al ser su ataque frenado por una descarga eléctrica.
                            - ¡Piiiika! -expresó la eléctrica roedora erizando su cola, acabada en un corazón, mientras situaba junto a la culebra morada.


                            Finalmente, el último Pokémon de tipo siniestro continúo su avance a la par que sus dientes comenzaban a adquirir un blanco fulgor. Fulgor que ahora tenía muchos más motivos para emplear.

                            Este ataque también fue frustrado y repelido, en este caso por una rosácea brisa que impactó en el can.

                            - ¡Cotooone! -expresó el pokemon planta flotante.

                            -Parece que hemos llegado a tiempo-comentó Angie.


                            Una intimidante mirada de Ekans bastó para que los tres canes huyeran de vuelta por donde habían venido- Ahora toda la atención estaba centrada en el pokemon del “casco” verde.

                            -Muchas gracias Angie-suspiró Blasco- ¡Pero ahora tenemos que llevar a este pokemon al Centro Pokemon!

                            No tardaron mucho en llegar al edificio sanitario y rápidamente el pokemon psíquico fue tratado por los empleados de susodicho inmueble. Mientras, en la sala de espera…

                            -Siento haberte dejado solo-se disculpó Angie.
                            -Bueno, no pasa nada-dijo Blasco, que no podía evitar mirar la puerta por la que había sido ingresado el pokemon blanco-Al final has capturado a ese pokemon-apuntó el de Ciudad Petalia.

                            Angie miró a como el Cottonee flotaba, carcajeándose, sobre una sonriente Pikachu y un Ekans, más calmado, enroscado.


                            -Cuando lo vi sentí que era para mí-comentó la rubia-Es extraño…pero fue así-añadió- ¡Además he conseguido configurar bien la pokedex!
                            -Cottone, pokemon Bolalgodón: Despide motas de algodón cuando lo atacan para confundir a los enemigos, se deja llevar por las ráfagas de viento-informó el mecánico artefacto.
                            -Has conseguido ponerla en español-se dio cuenta Blasco.
                            -Sip-dijo Angie mientras sacaba de su mochila el grueso manual de instrucciones-fue muy fácil una vez encontré que las instrucciones en español estaban entre las instrucciones en esperanto y etrusco.


                            Un leve pitido sonó en la sala. La señal de que, fuera lo que fuera, habían hecho con el Pokémon herido había acabo. De inmediato sendos dos se aproximaron hacia la puerta correspondiente, así no tardaría mucho en salir el Pokémon, visiblemente restablecido, en una pequeña camilla

                            -Ralts, pokemon Sensible: Ralts percibe las sensaciones de la gente, no es común que aparezca en público.

                            -Esto…hola-dijo Blasco al ver al Pokémon, el chico peliverde estaba contento también algo cortado.
                            -Raaaalst-expresó el Pokémon psíquico mirando al chico, probablemente con sensaciones similares.

                            -Esto…-comenzó el peliverde-Te gustaría…
                            - ¡Por amor de todos los demonios de los eriales del inferno! -interrumpió la enfermera Joy- ¡Es obvio lo que va a pasar! Tu capturaras al Pokémon y tú, siniestra niña rubia, harás un comentario que afecte a la cuarta pared ¡Pues te jodes, soy yo quien ha hecho ese comentario! No es necesario ralentizar la regulera trama para esto, ¡Iros de una vez para que aparezca el otro chiflado y pueda empezar el festival de chistes malos y de bromas levemente sexuales metidas con calzador!
                            -Acabo de acordarme-dijo Angie- ¿No debería haberme dado Pokeballs cuando me entregó la Pokedex?

                            La enfermera hizo un grosero gesto con su dedo y arrojó una pokeball al del pelo verde, luego se fue perjurando en arameo y demás lenguas muertas.

                            -Hacer que dos de cada tres personajes estén locos no es modo de hacer que esto funcione-pensó Angie.

                            Ajeno a las disquisiciones de la rubia, Blasco continuó junto al Pokémon psíquico.

                            - ¿Te gustaría venir conmigo Ralts?

                            El Pokémon psíquico no tardó en responder afirmativamente y en un par de segundos estaba dentro de la capsula que sería su segundo hogar. Quedaba así formalizada la ancestral relación entre humano y pokemon, quizás con otros nombres, quizás con otros propósitos, pero nadie podía dudar de ese milenario lazo, en las derrotas y en las victorias, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la po…

                            - ¡Narrador! -dijo Angie-Corta, que tenemos que avanzar.

                            Mientras la enfermera Joy lanzó una Chansey a la cara de un pobre tipo que se le ocurrió cuestionar su sospechoso parecido nuestro par continuó hacia el oeste, rápidamente dejaron la ciudad atrás mientras que sus pulmones y mente fueron llenados a partes iguales por el salitre del mar y el frescor del bosque Petalia. No habían reparado que habían entrado en la masa forestal, no hasta que vieron a los Wurmple ocultándose de los Taillow y sus ruidosos trinos, de los lentos y perezosos movimientos de los Slakoth o a los tímidos Shroomish que al oír el pisar de la hierba huían raudos a protegerse en los arboles caídos y podridos que eran su hogar.

                            - ¿Entonces vas a casa de tus tíos? -preguntó Angie.

                            -Sí-respondió el del pelo verde-Mis tíos viven en Pueblo Verdegal y ellos y mis padres creen que será bueno para mí ir allí, Por eso tenía tanto interés en tener un Pokémon.

                            Angie se limitó a no decir nada y a fijarse en le caminar de Blasco, pese a que este no decía nada su postura corporal y sonrisa, tímida pero imborrable, mostraban que ahora mismo estaba en una auténtica nube.

                            Ella era una entrenadora principiante, pese a ello sus andanzas en Kanto y Johto, amén de su mayor edad, la hacían de una experiencia, como entrenadora y también vital, que el chico de Petalia no tenía. Una experiencia que le hacía disfrutar de ver a los demás experimentando lo que ella ya había vivido.

                            No debería ser demasiado tarde, pero las copas de los árboles y la cercanía de estas formaban un tupido y elevado manto vegetal que limitaba el paso del sol, con la obvia oscuridad que eso provocaba.

                            - ¡Soooocoooorro!

                            Saliendo de las entrañas del mismo bosque apareció un pálido y delgado individuo vistiendo una bata tan blanca como su piel y portando un maletín junto a él.

                            - ¡Gracias a Dios! -dijo el hombre al ver a los niños-Ayudadme niños, ayudadme a mí, un individuo claramente adulto, de algo que me supera pero que vosotros claramente sabréis solucionar.
                            - ¿Ayudar a qué?

                            - ¡Tú, vuelve aquí!

                            De donde había surgido el pálido científico apareció alguien muy distinto: Era un hombre moderadamente joven que vestía con una especie de uniforme de color aguamarina, uniforme que todo sea dicho presentaba varias rajas o roturas, principalmente en el pecho y alguna que otra de menor tamaño en las rodillas, En contraste con su ropa su corto cabello castaño era lustroso y aparentemente bien cuidado, como también lo era el delicado, y algo risible, bigote que describía unas cuidadas curvas.

                            - ¡Cielos, niños ayudadme!

                            El científico, en lo que parecía ser una exagerada y sobreactuada reacción, se ocultó detrás de los niños, pero tal era su altura que debía hacer con su cuerpo una grotesca curva para poder permanecer escondido.

                            - ¡No te valdrá de nada esconderte detrás de dos niños! -dijo el hombre mientras se atusaba el bigote

                            A sus palabras le siguieron el acto de arrojar dos pokeballs de las cual surgió la misma especie, especie no demasiado intimidante: Un insecto claramente volador como ilustraban sus coloridas alas y enanas, además de redondeadas, extremidades, más grandes eran sus ojos de iris de un relajante azul y vividas pupilas negras. Los insectos también contaban con sus antenas de color negro y con un llamativo probóscide, presumiblemente para libar néctar.

                            -¡Biiiiiiu!
                            -¡Flaaaai!

                            -¡Son Beautifly!-se espantó el hombre, agarrando con fuerza los hombros de Blasco para luego volver a acacharse describiendo una fea joroba.

                            -Beautifly, Pokémon mariposa: Los dibujos de sus coloridas alas son muy particulares. Liba néctar con su fina trompa-informó la pokedex

                            -Estoy en un bosque que no conozco, con alguien que acabó de conocer y con dos tipos extraños que han salido de la nada ¡Es justo como imagine mi primer combate como entrenadora oficial! -dijo Angie ilusionada mientras ya materializaba a Ekans y Pikachu.
                            -Vamos Angie-animó Blasco.
                            -¡Estoy seguro que esto será fácil!-dijo la rubia levantando el pulgar.

                            -Los Beautifly son Pokémon agresivos, atacan clavando a sus afiladas bocas para sorber los fluidos vitales-continuó la pokedex

                            -Eso lo podías haber dicho antes-murmuró la rubia mientras ponía la pokedex a buen recaudo- ¡Ekans, Picotazo Venenoso!


                            El ofidio apuntó a una de las mariposas y rápidamente arrojó la lluvia de violáceos alfileres impreganados de veneno.

                            -Necesitaras algo más para tocarnos-dijo el adversario- ¡Tornado!

                            Sendos lepidópteros aletearon sus vistosas y coloridas alas levantando una fuerte brisa que no solo repelió el ataque de tipo veneno, sino que fue capaz de casi devolverlo.

                            - ¡Pikachu Impactrueno! Ekans continua con Picotazo Venenoso! -pidió la chica de Kanto.
                            -Protección-respondió el ladrón.

                            Los pokemon de Angie volvieron a atacar, la roedora con una descarga eléctrica de moderada intensidad, el ofidio con el aluvión de tóxicas agujas, ambos ataques fueron bloqueadas por la semiesfera verde que uno de los Pokémon de tipo bicho generó tanto para su protección y su compañero, que estaba cargando un ataque mucho más poderoso.

                            - ¡Es el momento!¡Rayo Solar! -exclamó el dueño de los lepidópteros

                            Al suelo del bosque usualmente llegaba poca luz, lo que ralentizó la ejecución del poderoso ataque tipo planta, pero hacía que la silueta de Beautifly, bañado por la luz del astro rey, resaltara mucho más. Así fue perfectamente visible cuando lanzó el poderoso haz de luz hacia sus dos oponentes. Así el torrente luminoso avanzó ferozmente incluso quemando parte de la hierba del bosque, imparable para los pokemon de Angie. Y cegador para todos los presentes.

                            - ¡Pooool!

                            Cuando todos los presentes recuperaron la visión pudieron ver la marca del Rayo Solar en forma de una gran quemadura en la hierba, amén de otras menores en los troncos de los árboles, pero principalmente pudieron ver como Ekans y Pikachu habían sido apartados de la trayectoria por un anfibio de color azul oscuro con una espiral en su abdomen

                            - ¡Muajajajaja!


                            Se oyó un ruido de algo moviéndose, algunas hojas cayeron, acto seguido un extraño ser descendió de las copas de los árboles, acompañado de un Grimer


                            Era verdaderamente un humano extraño, de estatura mediana, vestía con una camiseta azul que a su vez llevaba pegada un papel blanco con una espiral negra. Unos pantalones color mezclilla y lo más raro. Unas medias femeninas de color negro con dos agujeros para los ojos, de tal forma que servían de antifaz, pero también lo bastante largas como para hacer de cinta alrededor de su cabeza.


                            -Para proteger al mundo de la procrastinación
                            -¡Graaaaai!
                            -Para extender nuestro mensaje de “Beach and Love”
                            -¡Poooooli!
                            -Para luchar contra la ropa interior de más de un color
                            -¡Graaai!-
                            -Para defender la sencillez del pan con jamón.
                            -¡Pooooli!
                            - ¡Soy la ola incontenible que limpia la maldad!¡Soy el Capitán Poli!

                            Angie no pudo evitar mirar al sujeto que se acababa de presentar, además de evitarles a sus pokemon un poderoso ataque, había algo en el que le resultaba familiar…


                            -Tú…tú eres Tim


                            ​​​​​

                            Comentario

                            • A.J
                              Everlasting Bloom
                              SUPAR PRUEBA
                              • dic
                              • 91
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                              #44
                              CAPITULO 34: LA DURA REALIDAD


                              -¡Aaaaah!-inspiró satisfecho el Capitán Poli-Me encanta el olor a hierba quemada por la mañana-añadió.


                              No era por la mañana, pero ciertamente el Rayo Solar había quemado hierbas amén de ligeras quemaduras en los arboles por lo que todo el lugar tenía un ligero olor a quemado. Ese sin embargo el menor de los problemas a los que se enfrentaban Angie y compañía.


                              -No dejare que hagas daños a estos inocentes parroquianos-dijo el Capitán Poli al hombre del uniforme aguamarina mientras le señalaba con el dedo.


                              -¡Poli!-afirmó su Pokémon
                              -¡Graaaimer!-expresó el otro.
                              - ¿Me ayudaras jovencita? -solicitó el enmascarado a Angie.
                              -Claro que sí Tim-corroboró Angie.
                              -No conozco a ese Tim del que me hablas-expresó el entrenador de Poliwhirl y Grimer-Aunque seguro que es una hermosa y maravillosa persona.
                              - ¡Cuatro contra dos es una tropelía! -protestó el villano de los Beautifly-Pero la función debe continuar-musitó para su adentros- ¡Atacad!¡Giga Impacto!


                              Los insectos comenzaron a elevarse grácilmente y describiendo piruetas primero para luego, alcanzada cierta altura, descender en picado contra los sus oponentes mientras alrededor de sus cuerpos comenzaba a manifestarse una película rosada con estrías ambarinas, fruto de la enorme energía que comenzaba a rodearles.


                              -Es como una coreografía-advirtió Blasco.
                              - ¡Rápido! -indicó el Capitán Poli- ¡Todos detrás de Grimer!
                              - ¡Hacedle caso! -pidió Angie.

                              Pikachu, el ofidio y el anfibio se ocultaron tras en el fango morado que trató de incrementar su tamaño a la par que su usualmente resbaladiza piel comenzaba tensarse y endurecerse tratando así de absorber el mayor impacto posible.

                              Las mariposas arremetieron violentamente contra el pokemon lodo, que gracias al uso del ataque Fortaleza pudo mitigar el daño, ahora sus adversarios estaban fatigados gracias al efecto colateral del poderoso ataque.

                              Un “¡Ataca!” De los jóvenes fue suficiente, una ráfaga de burbujas, ponzoñosas agujas y otra eléctrica fue suficiente para derrotar a los Beautifly que pese a sus poderosos ataques no parecían tener demasiada experiencia de combate real.

                              - ¡Maldición! -expresó con dramático gesto el presumible “propietario” de los insectos-parece que la diosa de la victoria besa vuestras pequeñas manos-agregó para hacer regresar a sus pokemon a su esférico contenedor y abandonar la escena a escape.

                              Al irse el bandido el científico salió de detrás de la espalda de Blasco visiblemente más aliviado, aun así, seguía agarrando concienzudamente el maletín que portaba.


                              -Muchas gracias niños-dijo el hombre ajustándose el traje-Ahora debo de volver a Ciudad Férrica.
                              -No hay de que-dijo Angie


                              El hombre dio la espalda al particular trío y tomo el camino inverso al que estos habían tomado, pronto desapareció entre los arboles del sotobosque.


                              -Esperaba que nos diera algo-comentó la rubia-Una Superball o algo así hubiera estado bien.
                              - ¿Y no se ha ido en dirección contraria a donde nos ha dicho? -preguntó Blasco.
                              -Parecía un tipo un tanto extraño-finalizó Angie-Y hablando de tipo extraño; muchas gracias por todo, Capitán Poli
                              - ¡No conozco a ese Capitán Poli del que hablas!¡Yo soy Tim…! -inició- ¡Maldita sea!-expresó enseguida- ¡Años de ensayos para ocultar una identidad secreta tirados por la borda!
                              - ¿Años? -repitió con extrañeza Angie en su cabeza, recordado que hace solo medio año, cuando conoció al isleño, esa identidad no existía.

                              Las presentaciones, Angie mediante, de Blasco a Tim y viceversa no tardaron realizarse. Pronto el nuevo trío estaba formado y, tras hacer regresar sus pokeballs a sus respectivos habitáculos, rápidamente se pusieron en camino para abandonar el Bosque Petalia. No tardaron demasiado en salir del mismo y comprobar que por la ubicación del sol (Obviamente más bajo que cuando ingresaron en el bosque) aún quedaban horas de luz suficientes como para llegar a la ciudad con relativa comodidad, un hermoso y cristalino lago atravesado por un puente fue testigo mudo de las historias que iban contando e intercambiando y todas ellas escuchadas casi con devoción por el joven de Ciudad Petalia. Aproximadamente en mitad del puente pudieron apreciar los espigados rascacielos de Ciudad Férrica, enfrascados en su conversación continuaron caminando sin apreciar como el vivificante verdor de la ruta por la que caminaban era sustituido gradualmente por el perfecto asfaltado y vividos movimientos de la urbe.


                              -Deberíamos ir al Centro Pokemon-sugirió Blasco-Así vuestros Pokemon podrían curarse, además podríamos obtener información de que hacer-añadió el peliverde.
                              - ¡Buena idea! -exclamó el auto-desenmascarado capitán Poli- ¡Partamos! -añadió con tono grandilocuente.

                              El Centro Pokemon era exactamente idéntico a los que Angie había conocido, también con su correspondiente enfermera Joy. Así, con la esperanza de que esta estuviera de “mejor humor” que su colega de Ciudad Petalia se dirigió al mostrador para entregar sus propios Pokemon, así como los de Tim, mientras este quedó conversando con Blasco.


                              - ¿Entonces eres un entrenador principiante? -Le preguntó el isleño.
                              -Bueno tengo un Pokemon-dijo Blasco llevándose la mano al pantalón de su bolsillo donde guardaba la pokeball de Ralts-Pero no sé, no participo en gimnasios ni nada.
                              -Entonces eres como yo-sonrió ampliamente Tim-Yo tampoco participo en gimnasios ni nada, pero yo me considero entrenador-continuó- ¡Si quieres puedo ayudarte! -terminó de decir.
                              -He estado hablando con algunos entrenadores que había en el mostrador-dijo Angie mientras le entrega a Tim sus correspondientes pokeballs-Por lo visto el Gimnasio va a estar cerrado, hoy al menos-informó la rubia-Aun así, me gustaría acercarme para ver dónde está.

                              Tanto Tim como Blasco salieron del Centro Pokemon para acompañar a Angie, tomaron dirección norte pudiendo observar que pese a que obviamente la presencia de la naturaleza era menor que en las rutas que habían transitado previamente cualquier espacio o recoveco en las calles era aprovechado para colocar algún pequeño jardín o algún que otro árbol lo que añadía el, siempre extraño en las ciudades, color verde. Ellos naturalmente no lo sabían, pero esos árboles eran símbolo del pasado no tan lejano de la ciudad que creció ganando terreno al gigantesco bosque cuyos, amén de los mencionados arboles esparcidos, “unicos” restos existentes es el actual Bosque Petalia.

                              Iban a girar a mano derecha, donde se encontraba el gimnasio de Ciudad Férrica, sin embargo, la presencia de barullos y murmullos, así como de una nutrida presencia policial en el lado izquierdo de la calle hizo que viraran hacia esa dirección. No fue sin embargo la presencia de las uniformadas fuerzas del orden los que captó la atención de los jovencitos: Fue un enorme edificio, tan grande que obligaba a alzar la cabeza y el cuello hasta limites anatómicamente poco aconsejables, su fachada de colores térreos, tan rustica y sofisticadas a la vez, tan en concordancia con el resto de edificios de la ciudad…

                              -Devon S.A-expresó una voz femenina junto a ellos-El pulmón económico de Ciudad Férrica y del resto de Hoenn también-continuó explicando la voz-La que antaño fue una empresa familiar dedicada a la minería y hoy en día es una de las mayores empresas tecnológicas del mundo.

                              El trío miró a su interlocutora: era una chica joven, según Angie, algo más mayor que AJ e Izumi, vestía con una prenda parecida a un uniforme escolar de colores grisáceos y blancos mayoritariamente, aunque el vistoso y encarnado rosa de sus medias, corbata y coletero indudablemente aportaban algo de color. Sus ojos parecían combinar con el color rosado, así como su cabello castaño hacía lo propio con el terroso gris del resto de sus prendas.

                              También se fijaron en la extraña criatura que la acompañaba: No era demasiado alta, solo un metro de altura y a a grandes rasgos se podía describir como una compacta y poligonal roca de un intenso color azulado y pese a que contaba con extremidades estas no eran lo más desarrollado de su anatomía, ese orgullo recaía en la “nariz” de un vivido rojo y que parecía apuntar sempiternamente al norte.

                              -Noouuspass-expresó el pokemon mirando de reojo al joven trío.

                              - ¿Ese es tú pokemon? ¿Eres entrenadora? -preguntó Angie.
                              -Sí, es mi pokemon-respondió educamente- y si, también se podría decir que soy entrenadora, pero más exactamente mi…-

                              - ¡Petra!¡Petra!

                              La que parecía llamarse Petra atendió a la llamada del policía que le había llamado, este visiblemente nervioso se dirigía a ella gesticulando mucho y señalando unos papeles que el uniformado llevaba en su mano, quizás quisiera remarcar algo que había escrito en ellos.


                              -Comprendo-dijo Petra- ¿Habéis informado al Señor Peñas?

                              -Sí, lo hemos hecho.
                              - ¿Ha pasado algo? -preguntó Blasco con visible preocupación
                              - ¿Cuántos la han “espichao”? -preguntó Tim más directo.
                              -No ha muerto nadie-explico Petra-Solo ha sido un robo en Devon S.A-explicó esta con tranquilidad.
                              - ¿Eres policía? -preguntó ahora Angie.
                              -No-volvió a decir-Soy líder de gimnasio-agregó, haciendo que los ojos de Angie comenzaran a brillar de la emoción-y parte del deber de un líder de gimnasio es velar por los intereses de la ciudad, por eso estoy aquí, además yo…
                              - ¿Podrías combatir contra mí? -preguntó la rubia ilusionada
                              -¿Aquí y ahora? -quiso saber.
                              -Sí.
                              -No sera una batalla oficial, tanto si pierdes como si ganas-remarcó la ahora revelada como líder de gimnasio.

                              A Angie no le importó. Rápidamente en la amplia entrada del ya mencionado edificio ambas estaban más que preparadas para el combate. Sobraba decir que la policía ya había hecho las pesquisas pertinentes y se habían retirado.

                              -Tengamos cuidado-advirtió Petra mirando de reojo el inmueble de la importante empresa.

                              Lo siguiente en oírse fue el sonido y pisadas de ambos contendientes, ligeras y suaves las del Pikachu, pausadas y pesadas las del Nosepass.

                              -Nosepass, pokemon Brújula: El hecho de que su pico magnético siempre mire al norte le hace de gran utilidad entre los entrenadores viajeros, la fuerza de su magnetismo aumenta en las estaciones frías-informó la Pokedex de Angie.

                              El cielo ya presentaba el tono anaranjado del atardecer, aún había buena visibilidad para un combate y las farolas que ya comenzaban a encenderse contribuían a ello.


                              -Un Pikachu-pensó Petra- ¿Sera su pokemon inicial? Es una opción relativamente original, supongo-caviló.
                              - ¡Angie! -exclamó Tim- ¡A los pokemon de tipo roca no les afectan los ataques de tipo eléctrico! -gritó desde el banco de hierro en el que pensaba ver el combate
                              -Sí que les afectan-le respondió Blasco-Es a los pokemon de tipo tierra quienes son inmunes-explicó el peliverde, sentado en el mismo banco.
                              -Es cierto-recapacitó Tim-Es que en Kanto la mayoría de pokemon roca son también tipo tierra-se justificó- ¡Angie!¡No he dicho nada! -volvió a gritar.
                              -La verdad es Pikachu y yo hemos tratado de practicar algunos movimientos contra los de tipo roca-meditó Angie-Creo que será mejor reservarlos ¡Impactrueno! -añadió ahora en voz alta.

                              La moderada descarga eléctrica avanzo rauda hacia el pokemon de roca el cual se dispuso a lanzar una ráfaga de rocas previamente generada, dos de las rocas bloquearon el ataque eléctrico, las otras impactaron contra la roedora de color limón.


                              - ¡Pikaaa! -expresó la ratona dolorida al recibir el impacto de los proyectiles pétreos.
                              -Parece ser muy lento-dedujo Angie de su adversario-No creo que con el Ataque Rápido le hagamos mucho…pero-pensó- ¡Ataque Rápido! -declaró en voz alta.

                              Al ver como la Pikachu iniciaba la técnica de velocidad el pokemon de la líder de gimnasio volvió a lanzar la tanda de proyectiles pétreos, afortunadamente para la criatura de Angie el incremento que suponía la técnica de la estela blanca fue suficiente para eludirlos y ganar la espalda del Pokémon adversario.

                              - ¡Ahora impacta! -exclamó la rubia
                              -Descarga-pidió con calma la líder de gimnasio

                              Por motivos meridianamente evidentes el Ataque Rápido no iba a hacer demasiado daño a Nosepass, pero es que ni siquiera llego a impactar ya que el Pokémon de tipo roca emitió una ráfaga eléctrica alrededor de todo su cuerpo. Dañando a la roedora sin necesidad de verla siquiera.

                              -Terratemblor-volvió a comandar Petra.

                              El narigudo Pokémon ni siquiera tenía que lidiar con las dificultades que le suponía algo tan simple como girarse, así de un firme pisotón el suelo comenzó a vibrar hasta el punto que varios de los ladrillos que conformaban el perfecto adoquinado comenzaron a saltar por los aires, esa vibración también alcanzó a Pikachu, que aún estaba recuperándose del ataque anterior, derrotándola.

                              Acto seguido la líder de gimnasio hizo regresar al Pokémon estatua a su receptáculo habitual, mientras Angie hacía lo mismo con su derrotada criatura, Tim por su parte estaba encantado de que uno de los adoquines no le hubieran abierto una brecha en la cabeza.

                              -Ven mañana si quieres-le dijo la líder a Angie-ya habremos abierto.

                              La rubia miró a Blasco y a Tim, a Tim y a Blasco, quizás esperando que ellos le dieran una respuesta o una explicación de cómo ese combate había culminado en esa derrota tan impactante.

                              Durante el camino de vuelta al Centro Pokémon no se dijo demasiado a excepción de ánimos para la rubia, tampoco durante la comida, tampoco cuando, a la hora de dormir, Tim expuso sus preferencias de almohadas “personalizadas” para desconcierto del joven peliverde. Sin embargo, en mitad de la noche ya en la única cama con la que la habitación individual de Angie contaba esta apretó repentinamente las sabanas con fuerza.


                              -Así que este es el poder de un líder de gimnasio.



                              Un nuevo día llegó con el amanecer, el primer amanecer de Angie en Hoenn, un día para tomárselo con tranquilidad, para repasar los errores del combate anterior. La fresca mañana ya había pasado y había llegado el cálido mediodía, las calles en su mayoría estaban vacías a excepción de los comercios dedicados a la alimentación que entendían tanto a los múltiples oficinistas que comían cual alma que lleva el diablo con tal de volver pronto a sus laborales como a los que celebraban con la comida la finalización de los mismos, sin olvidar a quienes habían decidido abreviar el siempre laborioso, amén de pocas veces valorado, trabajo de la cocina doméstica. En definitiva: eran horas de reposo y tranquilidad para los habitantes de Ciudad Férrica

                              - ¡Vamos todos!

                              O quizás no…

                              El trío se fijó en el gimnasio, cucha fachada era bastante genérica, así que sin más demora ingresaron en el edificio: Dentro de este, en vez del típico terreno delimitado donde se libraban los combates se encontraba una antesala en la que se podían ver, acotado con cuerdas, unos ejemplares de fósiles pokemon en excelente estado de conservación.

                              -Oooooh-expresó Tim admirado por los fósiles mientras extendía, sin disimulo alguno su mano hacia ellos.

                              Su mano fue sin embargo detenida cuando una regla impactó contra ella, obligándole a cesar su avance.

                              - ¿La señal de no tocar significa algo para ti? -expresó Petra mientras señalaba dicha señal, colocada en la base de los fósiles.
                              - ¿A qué especies pertenecen? -preguntó Blasco con interés.


                              Rápidamente los ojos de la lideresa cambiaron de la furia a la ilusión, así mientras guardaba la regla comenzó a hablar entusiasta y didácticamente del tema.


                              -Este de aquí-inició indicando el que Tim había intentado tocar-Es un Armaldo, los Armaldo gresaban al mar para alimentarse y creemos que también para desovar. Su estudio nos puede indicar cuando los pokemon, como su propia pre-evolución, abandonaron los océanos primordiales y se aventuraron tierra adentro.

                              - ¿Y este? –preguntó la rubia ahora.

                              -Este un fósil de Rampardos-explicó ahora con tono académico-Es un fósil mucho más reciente, en tiempos geológicos por supuesto, sus cabezazos serían capaces de reducir edificios a los escombros, aunque la dureza y rigidez de su cráneo impedían que su cerebro pudiera crecer, algunos investigadores opinan que este pokemon es un antepasado de los Cubone y Marowak, yo personalmente creo que…


                              - ¿Podemos pasar al combate? -interrumpió Tim, aun con la mano dolorida.
                              - ¿Vienes por un combate de Gimnasio? -preguntó a Angie.
                              -Así es-respondió la rubia-Veo que sabes mucho de fósiles-añadió.
                              -Bueno, una maestra debe saber estas cosas-respondió la lideresa con humildad-pero es cierto, me fascinan los fósiles-agregó mientras acompañaba a Angie y a Blasco al interior del gimnasio.
                              -Yo he tenido la oportunidad de ver un Aerodactyl en acción-presumió Angie-Ciertamente impresiona.

                              Tim quedó rezagado consolando su dolorida mano, por muy mal que pudiera sonar esa frase, mientras miraba los fósiles.

                              -Pues tampoco es para tanto-expresó el isleño-son solo un monto de huesos apilados, y de corazas y cuchillas y…y de cuencas de los ojos vacías y… ¡No me dejéis solo!

                              El de Isla Canela marchó a escape por donde Blasco y Angie habían ido, no tardó en alcanzarles y llegar a un terrero rectangular de suelo duro y áspero, salpicado con pequeñas formaciones rocosas que podían ayudar en el combate. Blasco ya estaba sentado en un banquillo para espectadores ubicado a varios metros de distancia de un lateral del campo de combate, por otro lado, Angie y Petra ya estaban en sus marcas respectivas.


                              -Supongo que recordaras el combate contra mi Nosepass-dijo la líder tipo Roca
                              -Así es-respondió Angie.

                              -Nosepass es mi Pokemon de mayor nivel-explicó Petra-Es obvio que eres una entrenadora principiante así que no voy a usarlo contra ti, verás-continuó explicando-La misión de un líder de gimnasio al igual que la de un maestro o profesor es comprobar si el nivel de los que vienen a desafiarlo es el suficiente como para continuar, no suponer una prueba insalvable para estos, aun así-matizó, ya con una Pokeball en la mano-Hay un nivel mínimo exigible ¡Que comience el combate!

                              De la pokeball de Petra apareció una criatura con forma de una esfera irregular con dos fuertes brazos a modo de únicas extremidades, que rápidamente usó para dar un puñetazo al suelo, quizás para intimidar.

                              Angie respiró aliviada, Geodude, a diferencia del Pokemon moai, no suponía un reto desconocido, aún así seguía siendo el pokemon de una líder de gimnasio.

                              - ¡Adelante Cottonee! -exclamó Angie lanzando la pokeball de los tipos planta y hada.
                              -Un pokemon de tipo planta-pensó Petra-Una decisión lógica y obvia, nada para lo que un líder de tipo roca no esté preparado-caviló la lideresa- ¡Geodude, empecemos con Machada!

                              Rápidamente los brazos del pokemon roca adquirieron un fuerte fulgor albo, acto seguido y con una agilidad notoria para ser una piedra con brazos se acercó a su algodonoso oponente con la intención de golpear con fuerza con sus extremidades, cosa que pudo evitar el pokemon planta con relativa dificultad.

                              - ¡Cottonee, Viento Feérico! -exclamó Angie, intentado frenar los machetazos, nunca mejor dicho, de su oponente.

                              Así el pokemon planta emanó la sonrosada brisa que consiguió impactar contra el canto rodado, no lo suficiente para frenar las constantes Machadas que intentaba conectar.

                              Finalmente consiguió impactar con unos de los golpes del ataque de tipo lucha, aventando al pokemon planta contra el suelo, era tal el esfuerzo muscular que suponía el Machada para su usuario que al entrar en contacto contra un cuerpo que opusiera resistencia le obligaba a resentirse.

                              -Usa Paralizador-pidió Angie.

                              La algodonosa criatura comenzó a agitarse mientras comenzaba a liberar unas esporas de color amarillo.

                              -Interesante-siguió valorando Petra mentalmente-Usar técnicas de cambio de estado no es muy frecuente entre entrenadores primerizos, eso son puntos extras-pensó divertida- ¡Geodude, usa Giro Bola!

                              Ante la ducha inminente de las esporas el Pokémon de tipo roca comenzó a girar sobre si mismo mientras su cuerpo, ahora difuminado por la velocidad del giro, parecía adquirir una tonalidad gris plateada. El efecto de rotación del Pokémon fue suficiente para despejar el ataque inhabilitante.

                              - ¡Ahora ataca! -comandó la entrenadora del tipo roca.

                              El pokemon de la líder siguió girando sobre sí mismo con el fulgor metalizado para luego lanzarse en pos de la algodonosa criatura, impactando con violencia contra la misma y mandándola a pies de su rubia entrenadora.

                              -Uffff-expresó Tim casi como si fuera el quien había recibido el golpe.
                              -Es muy fuerte-dijo también Blasco algo sorprendido.
                              -Neeee-expresó con dificultad el pokemon de Angie tratando de reincorporarse.

                              -Verás-comenzó a explicar Petra-Machada es un ataque con un pequeño efecto secundario: ralentiza a su usuario-reveló-Sin embargo, Giro Bola es un ataque cuanto más lento sea el pokemon que lo usa respecto a su adversario más potente es. Si además sumamos que el tipo hada de tu Pokemon lo hace débil a los ataques de tipo acero…


                              Angie solo miraba como su más reciente incorporación estaba consciente, pero muy dolorida. Aun así, había escuchado las palabras de la líder de gimnasio, que forma tan aparentemente simple de sacar beneficio de una situación adversa. Costaba creer que Petra fuera una líder de gimnasio además de, como ella mismo había explicado, maestra de una escuela cuando solo debería ser un par de años, tres a lo sumo, mayor que AJ e Izumi que a su vez tampoco eran mucho más mayores que ella misma.


                              Claramente Petra la estaba superando, pero esto era lo que Angie quería y se había preparado: Escribir su propia historia como entrenadora, una experiencia que, sin importar lo duro o difícil que fuera, nada ni nadie conseguiría arrebatarle.



                              ​​​​​

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                                #45


                                -CAPÍTULO 35: LA DURA REALIDAD (II)





                                El océano. Claramente delimitado y aun así tan fácil de hacerse pasar por infinito, así parecía en la ruta 130 ubicado en el oeste de Hoenn: sin ninguna isla, lejos de los distantes Pueblo Oromar y Ciudad Portual, solo los Wingull y un cielo gris anodino como testigos de lo que estaba a punto de suceder.

                                Fue una invisible y sorda explosión, una sombra difusa que distorsionaba el agua y el aire, solo siendo conscientes de la misma sus responsables.

                                -¿S-Seguro que no nos ve nadie?-preguntó el de Pueblo Paleta, tratando de agarrarse al lomo de su interlocutor.
                                -Por supuesto-respondió este-Es parte del efecto de Velo Sagrado.


                                El Lugia continuó volando casi a ras del agua mientras AJ se aferraba con fuerza: El Velo Sagrado a parte de, aparentemente, dotarlos de invisibilidad y de haberlo mantenido a salvo de la presión y de la asfixia del viaje subacuático también le protegería en caso de una caída. Aun así no podía evitar ese gesto instintivo de agarrarse y cerrar los ojos, una pena, no muchos podrían tener una visión de cómo era.

                                -AJ, estamos llegando-dijo el híbrido de pájaro y dragón.

                                El pelinegro abrió los ojos levemente, casi no se veía el océano y en su lugar comenzaba a aparecer una niebla densa y gris como el cielo que los cubría, niebla que cada vez se hacía más espesa hasta el punto que al menos el humano no era capaz de ver nada. Lentamente sus ojos fueron adaptándose a ese ambiente deprimente y creyó ver entre la bruma la silueta recortada de una isla. No tardaron en bajar y pisar la arena fría.

                                -¿Recuerdas por qué estamos aquí?-preguntó el legendario.
                                -Sí-dijo AJ mientras su mirada se perdía en la densa selva que brotaba en cuanto la arena acababa-Ayudar a desarrollar los poderes.
                                -Exacto-confirmó Lugia-En esta isla vive alguien que puede ayudarte...Ya debería de estar aquí.

                                El pelinegro volvió a mirar a la selva tropical, quizás esperando que apareciera alguien. Estaba claro que sería algo importante dominar sus extraños poderes...solo ser capaz de manejarlos de forma consciente sería un gran logro. Sin embargo, su mente no podía evitar estar en otro lugar.

                                -¿Sigues preocupado por lo que me comentaste?-preguntó Lugia.
                                -Sí, de hecho preferiría que lo de los poderes fuera lo más rápido posible. Tengo otros asuntos que tratar en la región.
                                -Todo dependerá de ti.
                                -Perdón por la tardanza.

                                Tanto AJ como Lugia miraron al que se acercaba: Era un individuo joven de tez morena que hacía resaltar sus ojos azules, caminaba de un modo tranquilo y relajado con una especie de manta roja anudada en la cintura, que taparía un hipotético bañador, siendo esta es la única prenda de ropa que parecía llevar. Un aspecto demasiado “veraniego” para ese cielo que auguraba inminente lluvia.

                                -AJ-dijo el Pokémon legendario-Te presentó a Noé.

                                El escenario no podía cambiar más: Desde una isla perdida a un edificio oficial de la Liga Pokémon de Hoenn. De ese calor pegajoso propio de la humedad al calor seco producido por los focos que iluminaban el pedregoso escenario donde el combate se estaba llevando a cabo.

                                -¡Descansa Cottonee!-dijo Angie haciendo regresar a la cansada, pero aun consciente, Pokémon planta-¡Adelante Pikachu!-expresó la rubia mientras se manifestaba el roedor eléctrico.
                                -Interesante-pensó Petra-una Pikachu no es la elección más frecuente para un gimnasio como este, no es la primera vez pero ciertamente no es lo usual-¡Geodude usa Machada!-exclamó de nuevo en voz alta.

                                El Pokémon roca volvió a utilizar la técnica de tipo lucha que la Pokémon eléctrica pudo esquivar gracias a su mayor velocidad natural, resultando así que el Geodude agrieto en parte el suelo del gimnasio, sufriendo también por el efecto secundario de la Machada.

                                -¡Pikachu, ahora!-comandó Angie


                                La ratona eléctrica comenzó a correr rápidamente hacia su oponente usando la técnica de la estela blanca ante un agotado oponente.


                                -¡Giro Bola!-exclamó Petra.
                                -¡Demolición!-exclamó también Angie


                                Antes que de que el Geodude comenzará a rotar para usar el ataque de tipo acero la Pikachu, usando en parte, el impulso del Ataque Rápido se acercó a su adversario y golpeó con fuerza usando el ataque marcial, mandando a su rocoso oponente contra una de las paredes del gimnasio. Derrotado.


                                -¡Bien!-celebraron tanto Tim como Blasco en el banquillo.

                                -Verdaderamente interesante-pensó Petra mientras hacía regresar a su Pokémon a su esférico habitáculo-El ataque Demolición no es el tipo de ataque que un pokémon con poca experiencia podría dominar, ni tampoco el que un entrenador principiante podría enseñar-continuó mentalmente la líder de gimnasio-¿Que más ocultaras Angie?-añadió para su interior mientras arrojaba su siguiente pokeball


                                El siguiente, además de último, Pokémon en aparecer por parte de Petra era una criatura cuadrúpeda, pequeña y compacta, contaba con cuatro extremidades regordetas y su cuerpo parecía estar cubierto de una armadura de acero gris con varias oquedades. Dos de estas oquedades, de mayor tamaño, estaban ubicadas en su cabeza y dentro de las mismas dos ojos de un frío color azul.


                                -¡Ron!-expresó el Pokémon de los tipos acero y roca nada más manifestarse.


                                -Aron, Pokémon coraza férrea: suele vivir en las montañas pero el hambre le empuja a acercarse a núcleos urbanos donde devora ingentes cantidades de hierro-informó la pokedex de Angie.

                                -Será mejor cambiar-pensó la rubia mientras hacía retornar a Pikachu a su pokeball-¡Vamos Cottonee!
                                -¡Neeee!-expresó la bromista Pokémon de tipo planta.
                                -Te cedo la iniciativa Angie-expresó gentilmente la líder de gimnasio.
                                -¡Paralizador!-expresó la rubia.

                                La Pokémon planta comenzó a flotar sobre el Pokémon de tipo acero y comenzó a agitarse desprendiendo el polvo amarillento que era la base del ataque.

                                -¡Bofetón Lodo!-respondió Petra.

                                El Aron introdujo sin vacilar una de sus extremidades anteriores en el suelo, sin importar ni sufrir de la dureza del mismo, para levantar una carga barro que “absorbió” la técnica de las esporas así como cegar a su adversario.

                                -¡Coooto!-expresó de inmediato la Pokémon de tipo planta, tratando de limpiar el barro con sus hojas-orejas.

                                -¡Aron, usa Garra Metal!-exclamó Petra

                                -¡Viento Feérico!-comandó Angie.


                                El Pokémon flotante comenzó a lanzar la sonrosada brisa contra el Aron que iluminó su pata de color metalizado y cargó contra Cottonee, cuyo Viento Feérico no fue capaz de de frenarlo. Así el Pokémon de acero conectó el ataque de su mismo tipo y consiguió derrotarlo.


                                -Quizás nos precipitamos eligiendo a Cottonee-pensó Angie-Apenas llevamos dos capítulos con ella-se dijo para sus adentros mientras arrojaba la pokeball de la Pikachu

                                -¡Kaaaaachu!-expresó la roedora para acto seguido haciendo chisporrotear electricidad de sus eternamente sonrojados mofletes.


                                -Bien, Angie, vamos a comenzar¡Aron usa Garra Metal!

                                El Pokémon de la lideresa de gimnasio comenzó a avanzar rápidamente a la par que una de sus rechonchas extremidades comenzó a refulgir en un color metalizado.

                                -¡Pikachu usa Impactrueno!-contraatacó la de Ciudad Verde


                                Al ver la arremetida del Pokémon acorazado la ratona comenzó a lanzar esa moderada descarga eléctrica. Sin embargo eso no detuvo al Aron que pese no ser inmune a los ataques eléctricos continuó avanzando hasta conectar el golpe.

                                -Aron usa Hidropulso-pidió, más calmada, la líder de gimnasio.

                                Aprovechando la, escasa, humedad del ambiente el pokemon de roca generó la esfera hídrica y la lanzó contra la Pikachu, mandandola aún más lejos y mandandola contra uno de los muros.

                                -¡Aron continúa con Hidropulso!-comandó Petra.

                                Apenas se estaba reincorporándose la Pokémon eléctrica tuvo que ver como una tanda de esferas acuáticas se venían contra ella a gran velocidad.

                                -¡Pikachu esquiva con Ataque Rápido!

                                La Pokémon usó la técnica de la estela blanca para comenzar a zigzaguear entre las esferas hídricas y tratar de acercarse más a su oponente para poder lanzar la descarga eléctrica.

                                -¡Bofetón Lodo!
                                -¡Esquivalo!

                                La Pikachu trató de lanzar la descarga eléctrica pero el lodo levantado por Aron ahogó la descarga, además de obligar a la roedora a abortar el ataque eléctrico.


                                -Angie lo está pasando mal ¿No?-preguntó Blasco a su compañero de banquillo.
                                -Fíjate bien-respondió el isleño.


                                Blasco fijó sus ojos grises en Angie. En como el sol del mediodía parecía jugar a esconderse entre su cabello rubio, como sus ojos de color miel parecían jugar una frenética partida de tenis de mesa, tratando de fijarse en todo lo que ocurría en el campo de combate.


                                -No...no veo nada-respondió el de pelo verde algo decepcionado.
                                -Te queda mucho por aprender pequeño Kricketot-respondió Tim.

                                -¡Demolición!-comandó Angie.


                                La Pikachu volvió a usar su superior velocidad para acercarse a su acorazado oponente, rápidamente alzó su extremidad superior para ejecutar el golpe marcial.

                                -¡Bofetón Lodo!

                                Antes de que la roedora llegara a impactar el Aron volvió a introducir su pata en el suelo reblandecido para “embadurnar” la cara de su oponente. Dañandola y obligandola a frenar el ataque.

                                -Chuuuu-expresó la roedora, dolorida y molesta, tratando de limpiar el fango de su cara.


                                -¡Aron, Garra Metal!-comandó Petra con un tono victorioso

                                El Pokémon acorazado cargó contra la Pikachu con la garra iluminada y tensa ante una Pikachu obcecada en limpiarse el barro.

                                -¡Pikachu, Hierba Lazo!

                                La roedora no podía ver con nitidez al pokémon que cargaba contra ella. Sin embargo una aura verdosa rodeó durante breves momentos su alimonado cuerpo. acto seguido del reblandecido suelo surgieron unos brotes verdes que igualmente presentaban el glauco fulgor, esos brotes se enredaron entre las cortas extremidades del su oponente. Obligándole a tropezar y caer bruscamente al suelo.

                                El Pokémon de tipo dual estaba claramente derrotado, tanto Tim como Angie corrieron a celebrar con la chica que había ganado su primer combate de gimnasio. Mientras la lideresa de gimnasio hacía regresar al Pokémon de acero y roca a su recipiente.

                                -Interesante-dijo Petra una vez más-Claramente ese Hierba Lazo, a diferencia del Demolición, no estaba totalmente dominado. Pese a ello ha conseguido derrotarnos, claro que...

                                Petra interrumpió su monólogo interno durante un instante para ver como el anteriormente rígido y seco suelo del gimnasio había sido agrietado y ablandado por el Demolición de Pikachu, así como los fallidos ataques Machada de Geodude, lo mismo con los Hidropulso de Aron.

                                -Parece-continuó Petra con su monólogo-Que nuestros ataques, en sentido literal, le han allanado el camino. Eso explica que haya sido capaz de ejecutar un Hierba Lazo imperfecto, irónico-añadió mentalmente.

                                La típica “ceremonia“ se produjo. La líder de gimnasio hizo entrega de la medalla piedra a Angie. Esta y sus amigos salieron visiblemente contentos del gimnasio. Debía de ser mediodía, pronto las calles de la ciudad se inundarían de trabajadores en el turno de la comida, de niños saliendo de la escuela. En aquellos momentos todo parecía luz en la ciudad que antaño fue un enorme bosque.

                                Sin embargo y precisamente en el Bosque Petalia, el remanente de aquel antiguo bosque, donde las copas de los árboles filtraban la luz, bajo la mirada de los Slakoth perezosos y los Shroomish temerosos.

                                -Sí-respondió el pálido científico al teléfono-No ha habido ningún problema-añadió el hombre mientras su rostro no podía ocultar una exagerada y ligeramente tétrica sonrisa-Hacerse pasar por un científico de Devon ha sido un éxito y contratar a ese actorzuelo para que se hiciera pasar por un ladrón…¡Brillante!-exclamó- Esos niños pensarían que entregaban los documentos a su legítimo propietario. Ilusos.


                                ​​​​​

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