Pokémon: Path To Glory

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    #46
    CAPÍTULO 36: POR PURA CASUALIDAD





    -Concéntrate.

    El pelinegro intentaba hacer caso a Noé pero no podía ignorar la, para él, desagradable humedad. Cosa lógica teniendo en cuenta que se encontraba en la playa de aquella misteriosa isla, sin embargo hizo un esfuerzo en hacer caso a su “maestro” y trató de concentrarse, sin saber muy bien en que, hasta el punto que, durante unos breves instantes un leve fulgor violáceo iluminó sus manos.



    -Entiendo-dijo Noé-¿Desde cuando tienes “esto”?

    AJ trató ahora de recordar, ahora mismo no podía acordarse de si este poder se había manifestado en su más tierna infancia o en su época escolar, por decir algunos momentos, pero sí pudo recordar rememorar un suceso relativamente reciente, no mucho antes de que también sucediera su encuentro con Iwasa en Isla Canela.

    -No sabría decirte-respondió el de Pueblo Paleta-Según Lugia lo tengo desde siempre.
    -Sí, es posible-dijo ahora del de tez tostada-Sin embargo, es igualmente posible que solo se manifestara recientemente.

    La cabeza del pelinegro seguía cavilando y recordando, rememorando el encuentro con Lugia en las Islas Remolino, la conversación con Morti en la Torre Campana. Y pensar que todo esto, fuera lo que fuera, era un “regalo” de Lugia a un antepasado remoto del que nunca había escuchado hablar.

    -¿Cómo conociste a Lugia?-preguntó AJ a Noé.
    -Es una larga historia-respondió el aludido sentándose en el suelo arenoso de la playa-Mi familia, mi pueblo-matizó de inmediato-vivía en el mar, nació en el mar.…-inició.
    -Detesto los barcos-comentó AJ, asumiendo que vivían en barcos-aun así, suena interesante.
    -Todos murieron en el mar-continuó Noé haciendo que AJ se sintiera horriblemente mal por haberle interrumpido.
    -Lo siento-dijo AJ
    -Gracias, pero no te preocupes-respondió el joven de piel tostada-He tenido mucho tiempo de duelo, todo está bien, como iba diciendo-continuó-Yo sobreviví y amanecí un día en esta isla, he estado aquí desde entonces.
    - ¿No has salido de esta isla? -expresó el de Kanto algo sorprendido.
    -Sí, sí que salgo-explicó Noé-A veces voy a Ciudad Portual, un hombre no puede vivir solo a base de bayas Lichi-añadió para soltar una breve risa.
    - ¿Bayas Lichi? -preguntó AJ, quizás no conocía este tipo de fruta.

    Fue mencionar la baya y, casi al instante, un murmullo pareció surgir desde la selva seguido del sonido de pasos, muchos pasos.

    - ¿Y eso? -preguntó AJ
    -Eso nos pasa por hablar de las bayas Lichi-dijo Noé-mientras una pequeña gota de sudor bajaba por su sien

    AJ miró de inmediato hacia donde Noé le indicó y pudo ver entre las cercanías de la selva un montón de criaturas escondidas entre los arbustos. No pudo discernir que eran hasta que una de ellas se atrevió a llegar a la arena donde el par de jóvenes se encontraban: Eran unos seres que escasamente superan el medio metro de altura de piel azulada y aparente gomosa. Poseían también unos ojos achinados, así como una cola negra y una inmutable sonrisa.

    - ¿Waaaaay? ¿Nat?
    -Lo siento pequeñín. No hay bayas Lichi esta vez
    - ¡Waaaaaaynat!

    Al ver que no estaba la fruta que parecía que habían venido a buscar el Wynaut que sirvió de avanzadilla volvió hacia el bosque lluvioso para advertir a sus compañeros y pronto esfumarse del lugar.

    -Son encantadores-comentó Noé-Pero un poco...intensos.
    - ¿Eran Wynaut, verdad? -preguntó AJ

    -Así es-explicó el isleño-Más allá de algún Pokémon volador o marino que reposta temporalmente los Wynaut son los únicos habitantes de la isla, a parte de mi, pero-dijo retomando el tono de la conversación interrumpida-Un día Lugia apareció en la playa y parecía herido además de cansado. Intente cuidarle y ayudarle en lo poco que podía hacer-terminó explicando Noé como si fuera lo más usual del mundo

    -Entonces-intervino AJ-Lo conociste de casualidad...


    Noé se quedó en silencio durante unos segundos para luego decir con una sonrisa en la boca.


    -Sí, supongo que sí-dijo el isleño-Pero no me quejo-añadió de inmediato-de vez en cuando Lugia se pasa por aquí y me deja vender sus plumas como baratijas…
    -Bueno supongo que algo de dinero…-inició AJ cuando un pensamiento súbito atravesó su mente- Noé ¿Has estado en Isla Tera?
    -Sí, hace un tiempo estuve allí ¿Por?
    -Voy a ser más directo...


    Así AJ metió su mano en el interior de su camiseta para buscar y enseñar el místico colgante que era desde hace ya un tiempo un compañero inseparable


    - ¿Te suena a algo que podías haber hecho tú?


    Noé alargó sus brazos y cogió entre sus dedos el colgante, dándole varias vueltas para poder examinarlo desde distintos ángulos.

    -Sí. Creo que yo lo hice-confirmó.

    Ambos se miraron el uno al otro ¿Sería verdad? ¿De verdad se estaba dando esa situación tan surrealista? ¿Dos personas unidas a un Pokémon legendario por hechos en los que ellos nada tuvieron que ver? ¿Dos personas a su vez unidas entre ellas por un legendario? Y lo más importante, al margen de las acciones del antepasado de AJ ¿Todo por simple y pura casualidad?


    -Los caminos del señor son inescrutables-alcanzó a decir Noé
    -Es una forma de decirlo, supongo-agregó AJ- ¿En qué consiste este poder concretamente?
    -Supongo que Lugia te podrá informar mejor que yo, pero por lo que tengo entendido-dijo Noé-Al ser un regalo de él a tu antepasado no tenía una finalidad concreta, quiero decir, es un poder psíquico bruto, indefinido, con capacidad de moldearlo con suficiente práctica-continuó Noé- ¿Seguimos con el entrenamiento?
    -De acuerdo.




    -¡Aaaaaaar!¡Marineros de agua dulce!-gritó un Tim disfrazado de Capitan Poli en la cubierta del pequeño barco que avanzaba por los calmados mares de la ruta 105-¡Limpien los ojos de Bouffalant!-exclamaba contento mientras su Poliwhirl se le acercaba.



    -A vuestro amigo Tim de verdad que le gusta el mar-comentó el capitán del barco levantando momentáneamente la vista del timón- y también los disfraces.

    -Supongo que sí-dijo Angie que, junto a Blasco, estaba debajo de una sombrilla ubicada en la cubierta- ¡Muchas gracias señor Arenque por llevarnos a Pueblo Azuliza!
    -¡JAJAJAJAJA!-Rio con fuerza el marinero-¡El señor Arenque es mi padre jovencita!¡No son necesarias las gracias, gracias a vosotros que salvasteis a Peeko Junior!-exclamó el hombre que volvió a poner los ojos en los utensilios de navegación.

    Angie estaba sentada en la hamaca ubicada bajo la sombrilla con Pikachu recostada en su barriga, contenta por tener la primera medalla en su poder y sintiéndose preparada para ir a por la siguiente en Pueblo Azuliza. Por su parte Blasco descansaba más adormilado con la pequeña Ralts igualmente adormilada y agarrada a él.

    Por curiosidad Angie sacó la pokedex y escaneó a la Pokémon psíquica para obtener, entre otras cosas, la información de que solo conocía gruñido.

    -Blasco-susurró Angie mientras le ponía la mano en el hombro al peliverde-Vendría bien que a Ralts le enseñaras un ataque.
    -Sería buena idea-dijo Blasco entre bostezos abriendo lentamente los ojos
    - ¡Yo puedo ayudar a eso! -Dijo Tim saltando hacia donde estaban Angie y Blasco, sobra decir que haciendo que el peliverde y su Pokémon se despertaran bruscamente, cosa lógica teniendo en cuenta que les tiró de la tumbona.
    - ¿Como? -preguntó la rubia reincorporándose, no sin cierto tono de escepticismo
    -Aprendí a hacerlo en la Torre Bellsprout-explicó el sureño enmascarado-Traéme a Ralts.

    Blasco, no demasiado convencido, entregó a la pokemon blanquiverde a Tim el cual la colocó en el suelo para luego hacer extraño ritual: Así Tim se remangó y comenzó a emitir extraños sonidos más propios de un exorcismo mientras se movía con la elegancia y rigidez de un Golurk con parálisis

    -¡Kikikikikikikiiaaaaaaaaaa!-chilló por última vez para acto seguido tocar el “cuerno” rojo de Ralts con los dedos extendidos-Que la luz del anciano ilumine lo más oscuro-finalizó con un tono solemne.

    Mientras Ralts, no sin cierto alivio, volvió a los brazos de su entrenador; Angie volvió a apuntarle con la pokedex para, sorprendentemente, comprobar que efectivamente había aparecido un nuevo ataque: Destello.

    Angie no pudo evitar que una gruesa gota de sudor bajara por su cara, efectivamente ahora Ralts contaba con un nuevo movimiento, pero cuando ella hizo la sugerencia se refería a un ataque ofensivo

    -Tim, creo que no me has enten…-comenzó a decir la rubia

    -¡Pueblo Azuliza a la vista!-gritó el marinero dejándose poseer por un ancestral espíritu náutico-¡Pueblo Azuliza a la vista!-repitió.


    El peliverde, Angie y el chiflado multiusos se bajaron del barco, con la promesa de que el marinero que podía esperarles durante todo el día. No tardaron en poner rumbo al gimnasio del pueblo, Y lo que pudieron ver del mismo es como si toda la “urbe” fuera una playa gigante, bañistas por todos lados incluso cuando hacía ya rato que dejaron la costa, en vez de calles o carreteras la gente caminaba por paseos de madera; especialmente personas mayores o alguna persona más delicada que no quería llenarse de arena pero estos parecían ser minoría: Todo el mundo en ese pueblo parecía ser surfista, nadador, o relacionados con cualquier actividad que a su vez tuviera que ver con el mar. Tras un rato caminando hacia el sur llegaron al gimnasio el cual tenía un aspecto similar al resto de gimnasios que Angie había visto. Cuando se aproximaron a la fachada pudieron leer un texto que decía:

    “Macanudos coleguillas surferos, por asuntos covandongueros de fuerza flipante el gimnasio debe estar cerrado, pero estaré con vosotros para hacer un beach-break antes de que lo tarda un Milotic en hacer un Morey Doyle. Siempre al Chatot, Marcial ”



    -¿Q-Que es esto?-Dijo Angie no pareciendo entender nada de lo que había escrito.
    -Dice que pasa algo malo en una cueva, que hasta que no se arregle el gimnasio está cerrado-tradujo Tim-Se nota que no entendéis el lenguaje de los hombres de mar-añadió de inmediato con tono de querer darse importancia.
    -Creo que iré a esa cueva-Dijo Angie-Tim, Blasco, vosotros podéis hacer lo que…
    - ¡Hasta luego jefa!

    Angie y Blasco captaron un movimiento fugaz con el rabillo del ojo, para cuando miraron pudieron ver a Tim ataviado con un, nada pudoroso, bañador de color azul intenso y con su ropa perfectamente guardada.

    -Estaré en la playa que hemos visto-dijo Tim-Suerte chicos.

    Una gruesa gota de sudor bajaba por la cabeza tanto de la rubia como del joven de Ciudad Petalia, quizás fuera por lo imprevisto de la situación o quizás fuera por que el bañador de Tim dejaba, por la parte trasera, muy poco a la imaginación. Como fuera, ellos partieron hacia el norte. Cambiando lentamente la cálida y moldeable arena por la dura, no necesariamente menos caliente, roca de la montaña, dejaron los ruidosos bañistas por los no menos ruidosos montañeros. Antes de que se dieran cuenta ya estaban en el punto más elevado de la isla, dispuestos a penetrar en las entrañas de la montaña. Antes inspiraron con fuerza el aire del lugar, claramente para ellos ese aire, algo más seco, era para ellos mucho más familiar que el que circulaba húmedo a la línea de costa.

    -¡Vaya!-comentó Angie-Parece muy oscura-añadió fijándose en que no había ningún tipo de iluminación artificial.
    -El Destello que Tim le enseñó a Ralts nos puede venir bien-comentó Blasco, ya co el Pokémon en las manos.
    -Sí-corroboró la rubia, parece que Tim ha acertado, de pura casualidad…


    -¡Achú!

    Tim se pasó la mano por la nariz para limpiarse el estornudo, acto seguido continuó esperando cual Sandaconda enroscado en su toalla vigilando a todos, especialmente las jóvenes mujeres que pasaban cerca de él.

    -Echaba de menos esto-dijo Tim-El sonido de las olas, el olor a crema solar, el bullicio propio de la playa-añadió el isleño.
    -Poooli-comentó su Poliwhirl más centrado en humedecer la superficie de su compañero que en las palabras de su entrenador.

    Tim inspiraba el aire salado en largas respiraciones, era incluso relajante para cualquier persona escucharlas, cuando unas palabras le hicieron saltar cual endemoniado resorte dispuesto a batirse en mil complicadas lides.

    -¡Guapa!¿Te gusta el pimiento?

    No. Otras palabras…

    - ¡Guapetona!¡Estas si son playas y no como las sosas esas de Kanto!

    Lo dicho. Como si un resorte hubiera propulsado su cuerpo Tim alcanzó al que había osado a pronunciar tales agresivas palabras.

    -Perdona-dijo Tim con un tono brutalmente e inusitadamente educado- ¿A qué te refieres con que las playas de Kanto son sosas?
    -You know- las de Ciudad Carmín están contaminadas, a las de Paleta y Fucsia no se les puede llamar playas y las de Canela,Tch-chasqueó la lengua con desprecio-No están mal si no te molesta la amenaza que un volcán te mate.

    El que hablaba era alguien de la misma edad que Tim, de pelo absurdamente engominado para la playa y que vestía con un bañador igual o más ajustado que el del joven de sur de Kanto. Aprovechando la discusión la joven a la que había dirigido esas palabras, que debía rondar los veintitantos, aprovechó para alejarse del par de mocosos hormonados.

    - ¿No serás de una de esas playas de segunda? -preguntó el engominado para después alzar la ceja con el desprecio.
    -Sí-dijo Tim hinchando el pecho-Isla Canela.
    - ¿Y qué se siente vivir con la amenaza que todo pete por los aires?
    -No lo sé-dijo Tim- ¿Qué se siente con vivir en una isla que lo más avanzado que ha visto es un tanga?
    - ¿¡De que vas mocoso de Kanto!?-le replicó el engominado, pese a ser de la misma edad y altura ¿Tú sabes con quien estás hablando? ¿Qué sabrás tú lo que es una playa o una isla, niñato?
    - ¿¡Que no sé lo que es una isla?!-¡Soy Timotheos Papastathopoulos!¡ Los Papastathopoulos llegaron a Isla Canela hace más de 500 años!¡El barco estaba lleno de papas y sobre las papas los Papastathopoulos!-casi chillaba el de Isla Canela-¡Así que no me digas que no sé lo que es mar!¡No me digas que no sé lo que es una isla!¡Y Ni se te ocurra decirme que no sé lo que es una patata!-añadió casi expulsando vapor de las fosas nasales
    - ¡Pero quien te crees que eres!¡Venir a mi isla a contarme que no sé qué timos ni que papas!¡Voy a cerrarte la boca, maldito chiflado!
    - ¡Elijo pistolas al amanecer!
    - ¡No, imbécil! ¡Un combate Pokémon!
    - ¡Me parece muy bien!



    -¿Estas bien Ralts?-preguntó Blasco.
    -¡Raaalst!-afirmó el Pokémon psíquico

    El cuerno rojo del Pokémon psíquico, gracias a la técnica del Destello, ahora funcionaba como una linterna emitiendo una luz blanquecina lo suficiente potente como para poder ver con relativa tranquilidad. Por si acaso la Pikachu de Angie estaba sobre el hombro de la misma tanto como para poder iluminar si fuera necesario como para defender a los jóvenes de los sempiternos Zubat.

    - ¿Habías estado alguna vez en una cueva? -preguntó Blasco.
    -No-explicó Angie-Pero me han hablado de ellas-respondió la rubia-En Kanto tenemos varias, una de ellas, el Monte Moon es una importante atracción turística.
    -Entiendo-respondió Blasco.
    -Luego hay una cueva horrible que se llama el Túnel Roca-prosiguió la joven mientras palpaba la pétrea pared-Yo no la he visto pero mis amigos me han comentado que es terrible, de hecho, la mayoría suele evitarla y llegar a Pueblo Lavanda desde el sur.
    -Conoces muchos sitios-dijo Blasco sin esconder un tono de admiración.
    -Bueno-dijo Angie mientras una gota de sudor bajaba por su sien-Es cuestión de tiempo, estoy seguro que tú también veras mucho.
    -Yo no creo que…

    Las palabras de Blasco fueron interrumpidas por un sonoro gruñido que además debido a la reverberación de la cueva se incrementó hasta el punto de casi tirar al suelo al par de jóvenes. En buena parte debido a lo imprevisto del sonido.

    - ¿Q-Que ha sido eso? -preguntó Blasco.
    -Algo que no debería de estar aquí, compañero cabeza lechuga-dijo una voz con tono jovial

    Tanto Angie como “cabeza lechuga” se giraron para ver quien hablaba, era un hombre joven de tez tostada que vestía unas prendas a caballo entre el neopreno y lo deportivo, poseía también unas gafas de buceo de cristales naranja, así como un cabello azulado y ojos de idéntico color.

    -Yo, Soy Marcial, líder de gimnasio de Pueblo Azuliza-se presentó el peliazul- ¿Quiénes sois vosotros, compis entrenadores?
    -Yo me llamo Angie.
    -Yo soy Blasco.
    -Dabuten ¿Y qué hacéis aquí?
    -Bueno…-inició la rubia-Había venido a Pueblo Azuliza a por mí medalla de gimnasio, al ver que no estabas y que ponía algo de una cueva decidí venir aquí-dijo Angie-No ha sido la idea más inteligente-reconoció de inmediato.
    -Yeah-dijo el líder de gimnasio-Pero ya que estáis aquí me echareis una mano ¡Pelo de trueno!¡Cabeza lechuga!¡Seguidme! -dijo el de pelo azul con un buen humor que parecía contagioso.

    Los tres siguieron caminando por la cueva con el lujo de tener a todo un líder de gimnasio como guía turístico que tan pronto hablaba de cómo hacer un “Cut Back” como les señalaba a los niños donde encontrar un Sableye por los titileos brillantes de sus ojos en la oscuridad. Lástima que, al menos Angie, no entendiera la mitad de lo que decía el líder.

    - ¿No huele como a sal? -interrumpió Blasco.
    -¡Yeah!-Dijo Marcial-But no es como para fliparse compi “pelolechuga”, estamos cerca del agua así que no es raro que parte de esta cueva este bajo el mar.

    Marcial iba a decir algo cuando ese gruñido grutural volvió a silenciarles. El grupo continuó avanzando notando como además de incrementarse el volumen y la frecuencia de los gruñidos la temperatura ambiental parecía reducirse. Cuando llegaron al epicentro de los impropios sonidos encontraron una “habitación” visiblemente más iluminada, debido a varías aperturas en la bóveda de la misma, igualmente podrían haber observado como varias rocas de la habitación parecían tener partes congeladas, pero sin duda lo más llamativo era la poza de agua en una habitación en la cual no tenía por qué haber ninguna.

    -Esto es lo que los “man” de los “geocolegas” me avisaron-dijo Marcial
    -No sería más fácil decirles montañeros-pensó Angie que parecía romperse un poco por dentro cada vez que escuchaba la jerga del líder de gimnasio.

    Ignorando las disquisiciones de Marcial nuestra rubia se acercó a la charca de agua, o esa era su intención ya que al acercarse demasiado una criatura emergió de la misma.


    -¡Oh Yeah! Ese es el poke del que los “mineralbros” me advirtieron.

    La criatura en cuestión era alta, de piel azulada y con vientre crema, ese Pokémon con aspecto de reptil marino poseía un caparazón purpura en su espalda, así como un largo cuello y un pequeño cuerno en su cabeza donde también tenía una especie de estructura similar a unos bucles.

    - ¡Un Lapras! -expresaron sorprendidos tanto Angie como Blasco.

    Los presentes pudieron ver, a parte de la mirada entre enojada y cansada del plesiosaurio, como este presentaba especialmente en su cuello muchas cicatrices y mordeduras. Seguramente algo que se pudiera sanar fácilmente en el centro Pokémon pero cosa difícil por otro lado dada la ubicación del saurio de los tipos agua y hielo. El Lapras mostraba un aspecto cansado y pese a que la presencia de los humanos no le agradaba no eran estos en quienes tenían puesta su atención sino en algunos de los agujeros en los techos de la cueva. Y pronto pudieron ver porque: Un grupo de Zubat que habían estado calmados desde que el par de chicos y Marcial entraron en la “habitación” volvieron a surgir desde las sombras con un claro objetivo: El cuello de Lapras.

    -Entiendo-pensó el líder de gimnasio-Estas cuevas están llenas de Aron y Mawile y esos Zubat no tienen oportunidad de alimentarse de ellos, solo les quedan los “Makukahuna” pero comprendo que no puedan resistirse a un “cuellástico” como el de Lapras-añadió para sus adentros mientras cogía una pokeball-Seguro que mi “Haribuddy” puede encargarse de ellos.

    -¡Impactrueno!¡Picotazo Venenoso!¡Viento Feérico!

    Los Pokémon de Angie lanzaron sus ataques consiguiendo desperdigar a los azulados murciélagos sin ojos, al menos momentáneamente ya que pronto volvían a reagruparse para atacar.

    -¡Cottonee usa Paralizador!

    Con rapidez la Pokémon algodonosa se adelantó a sus compañeros y comenzó a agitar su cuerpo liberando una oleada de esporas amarillentas que al ser inhaladas por algunos de los Zubats les hicieron o bien caer al suelo a los más afectados o ralentizar los movimientos lo suficientes como para que les alcanzaran los ataques de Ekans y Pikachu.

    -Ojalá pudiera ayudar-expresó Blasco algo cabizbajo.

    Blasco sacó a Ralts de su pokeball pero tanto el entrenador como su pokemon solo podían mirar en como Angie parecía controlar la situación casi al completo. Como era capaz tener suficiente visión para discernir los ataques en distintas alturas y flancos, como era capaz de comandar a sus Pokémon y coordinarlos sin que estos se pisaran los unos a los otros.

    -Angie es increíble-acertó a expresar el chico de cabello verde mientras sus pupilas se dilataban.
    -Tú también puedes ser increíble, compi “pelolechugo”-dijo Marcial-¡Tú y tu Pokémon “sabaneante” tenéis que tener confianza y estaréis derrotando Zubat en menos de lo que tarda un Hariyama en partir una ola en la mitad !

    Blasco, que parecía entender al líder de gimnasio mejor que Angie, miró a su Ralts el cual, durante un breve instante, mostró en sus ojos rojos una firma decisión de querer ayudar a los que eran sus compañeros.

    -¡Ralts u-usa Confusión!

    El Pokémon psíquico encendió su cuerno rojo de un intenso fulgor azulado para disparar desde el mismo un rayo de idéntico color azulado que consiguió derribar a varios de los venenosos oponentes de un golpe.

    - ¡Bien hecho! -Animó Angie
    - ¡Yeah! ¡Dales duro pelolechugo!¡Lo estáis haciendo muy bien “ma boys”!
    - ¡Lo estamos haciendo todo! -se quejó Angie.

    Quizás por verse superados los Zubat, los que podían, comenzaron a retirarse lentamente. Haciendo pensar a nuestros protagonistas que el trabajo estaba hecho, cosa que ellos mismos confirmaron falsa cuando un grito distinto comenzó a oírse en la lejanía.

    -¡Goooolbat!

    El murciélago de boca sobredimensionada a ver derrotados a sus, quizás amigos o quizás incluso crías, encendió sus colmillos de una ponzoñosa tonalidad de morado y emprendió la carga contra los Pokémon de Angie.

    - ¡Pikachu usa Impactrueno! -mandó la rubia contra el murciélago con ojos.

    El roedor eléctrico disparó su descarga contra el Golbat el cual haciendo un quiebro hacía la derecha consiguió esquivar ágilmente. No esperando encontrarse a un Ekans de frente que no tuvo ninguna dificultad para morder la cabeza del murciélago y dejarlo temporalmente noqueado.

    - ¿Ya? ¿Ya está? -expresó Angie notablemente sorprendida.

    Casi de forma inconsciente la mente de Angie vagó hacia el encuentro que tuvo con un Golbat en la meseta Añil. Había pasado tanto tiempo y tan poco a la vez: Desde que tuvo que ser salvada por parte de Kevin de aquel Golbat y su Gigaimpacto y ahora, un mordisco de Ekans había sido suficiente para derrotarlo ¿Tanto había mejorado?

    De todos modos, los pensamientos y miradas del grupo allí presente se centraron en el Lapras. Este parecía más tranquilo, pero aun así podían notar como el Pokémon jadeaba y presentaba sudoración abundante, especialmente para un Pokémon de sus tipos.

    - ¿Y cómo lo vamos a sacar de aquí? - preguntó Blasco

    -Oh well-inició Marcial-Puedo pedirle a mi “Haribuddy” que cargué con el “Lapracolega” hasta el Centro Pokemon-continuó-Pero-añadió-Puedes capturarlo con tus “Pokebalunga” A ese Lapras parece que le molas “cantidubi”

    Angie se fijó en el Lapras, la expresión del Pokémon no era de molar “cantidubi” pero claramente parecía tolerar su presencia. Así Angie buscó una pokeball con intención de lanzarla contra el plesiosaurio…

    -¡Goool!¡Baaat!

    El murciélago de enorme boca, visiblemente enojado inició repentinamente su vuelo de forma furiosa y ciega, dirigiéndose hacia Angie mientras sus alas se tensaban y adquirían un intenso color blanco.

    -¡Praaaas!

    Así el Lapras exhaló desde su boca una gélida brisa que parecía llena de cristales helados tililantes, no era demasiado poderosa pero claramente el Golbat tampoco tenía demasiada energía como para resistirla, haciendolé caer al suelo, ahora sí definitivamente.

    -¡Lo dicho, le molas “cantidubi”!-expresó Marcial guiñando un ojo con entusiasmo.

    Angie lanzó la pokeball y el Lapras, bien por ganas de unirse a la rubia, bien por su cansancio no opuso mucha resistencia y quedarse dentro de la esfera bicolor. Hecho esto el par de jóvenes y el líder de gimnasio salieron de la cueva e iniciaron el camino de vuelta al Centro Pokémon.

    -No lo entiendo- expuso Angie-Pensaba que los Lapras eran propios de climas más fríos.
    -Cierto macanuda camarada-Pero Hoenn esta atravesada por una corriente marina de agua “mazo fresca”-continuó-Te diré más, al este, cerca de la “maravitupenda” Ciudad Algaria hay una cueva de hielo: La Cueva Cardumen, que alucinas vecina como un Qwilfish sin espinas, quizás-añadió para cambiar ligeramente el tono-quizás el Lapras estaba migrando hacía allá y se quedo atrapado en la Cueva Granito, últimamente hemos tenido varios temblores, no es extraño.

    -Ajá-acertó a expresar Angie.
    -Y tu lo has hecho bien “pelolechugo”-añadió el líder de gimnasio removiendo el verde cabello de Blasco-Ahora que tu “compimentalista” ha aprendido un ataque ofensivo tienes que ir “a full de Estambul” si quieres ser el “number juan”
    -Pero yo no quiero ser entrenador, creo.
    -Eso está “dabuti” también-dijo Marcial cuando ya entraba por la puerta del centro Pokémon-¡Hey!¡Enfermera Joy!-gritó desde la puerta-Traemos un Lapras bien chungo que requiere tu atención “meditastica” y “enfermeril”

    -¡Oh Yeah! Traé ese helado culo de dinosaurio” hasta aquí y la menda lerenda en persona le echara un ojo-gritó también la sanitaria clónica
    -Sospecho que al autor se le tiene que haber muerto alguien en el hospital y por eso poner de esta manera tan incompetente a las enfermas Joy-pensó Angie para sus adentros.
    -El Lapras presenta numerosas cicatrices en el cuello, aparte de eso creo que los Zubat le han debido de quizás contagiar algo, no creo que sea demasiado grave but you eres la que parte la pana en esto-le explicó Marcial a la enfermera mientras hacía gestos a Angie de que le entregará la ball a la enfermera-Por cierto, estaría que alucinas vecina que te dieras un garbeo por la cueva Granito y le dieras de tu medicina a los Zubat.
    -No problemo magdaleno-dijo la enferma Joy-Cuando acabe aquí me doy un voltio hasta la cueva y les doy a esos “Zubatamaran” de mis polvos mágicos de Joy.
    -Dabuten
    -Dabuten.
    -Macanudo-dijo Blasco, para luego taparse la boca, casi como si hubiera dicho algo malo
    -Cierto, casi se me olvida-dijo Marcial buscando en su bolsillo-Te lo has ganado “Pelo de trueno”

    El líder de gimnasio arrojó a Angie un pequeño fragmento de metal de color azul oscuro similar a un guante de boxeo, con una pequeña esfera naranja en donde debería estar el pulgar.

    -¡La medalla Puño!-confirmó Marcial-Te la has ganado mostrando fuerza al derrotar a esos “Murcielagantes tunantes” y el suficiente buen rollito de hacerlo sin que el servidor te haya dicho nada.
    -Gracias, supongo-acertó a decir Angie mientras ponía la medalla a buen recaudo.
    -¡De nada!¡Y ahora me piro vampiro!¡Que a estas horas hay unas olas de que alucina vecina!¡Chao pescao!


    Una gruesa gota de sudor bajó por la frente de Angie y Blasco, así como no poder disimular una sonrisa medio forzada de incredulidad, de todos modos y sin ser como había previsto nuestra rubia había ganado una medalla más y un nuevo Pokémon en su equipo y…

    -Angie-preguntó Blasco - ¿No tienes la sensación de que olvidamos algo?
    -No sería importante.



    El sol del atardecer, menos cálido, sumado a los vientos que comenzaban a soplar hacían de un paseo por la playa de una idea muy agradable, sin embargo, esas brisas marinas y el tono anaranjado del sol no significaban nada para el par de contendientes

    -Tengo que reconocer, mocoso de Kanto-dijo entre jadeos el de pelo engominado-que no eres tan inútil como pareces.

    El susodicho individuo lanzó una mirada a su pokemon: Un anfibio de aspecto regordete y en cierta manera algo grotesco debido a las gruesas verrugas tanto en la frente como a ambos lados de la “cabeza” de igual modo que, donde a futuro surgirían brazos, aparecían una especie de bultos de una tonalidad celeste más clara.

    -¡Palpitoooud!-bramó con potencia pero visiblemente agotado.
    -Pooooli-hizó lo propio el Poliwhirl de Tim, que no contaba con el potente aparato fonador de su rival.
    -Debo irme-dijo el entrenador del Palpitoad haciendo regresar a su anfibio a su pokeball-Volveremos a vernos-añadió casi en tono de amenaza.
    -Espera-dijo Tim-Dime tu nombre.
    -Mi nombre-repitió-mientras se atusaba el cabello-Mi nombre es Tom-añadió para luego darse la vuelta y alejarse mientras su figura parecía diluirse entre las dunas de arena.
    -Tom-se dijo Tim en su mente-Que nombre tan simple.

    Tim marchó hacia el centro Pokémon confiando en que Angie y Tim estuvieran ahí mientras que notaba un poderoso ardor en el pecho, efectivamente: Se había quemado por no usar crema protectora, pero aparte de eso, había encontrado alguien a quien deseara superar a toda costa, una persona que le impulsara a ir más allá de sus límites. Y todo porque decidió quedarse en la playa: Tim acababa de adquirir un rival por pura casualidad


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    Comentario

    • A.J
      Everlasting Bloom
      SUPAR PRUEBA
      • dic
      • 91
      • 🇪🇸 España
      • Paldea

      #47
      CAPÍTULO 37: FANTASMAS DE AYER Y EL HOY





      El sol brillaba esplendorosamente sobre la ruta 108. Un trayecto marino que unía Pueblo Azuliza con la mucho más vibrante Ciudad Portual. No había mucho que ver y paradójicamente la inmensidad del mar se extendía frente a los ojos de los tres jóvenes que navegaban a lomos de un Lapras. El cielo estaba despejado, lo cual era bueno para la navegación. Sin embargo, el estar rodeado de agua también incrementaba la sensación de calor en los chicos.

      -Llevamos días-jadeó Tim-Sin agua, abrasados por el sol-continuó- ¡Qué muerte tan horrible nos espera! -añadió en un tono tragicómico.
      -Solo llevamos una hora-acertó a expresar Blasco con una sonrisa nerviosa.
      -Y para colmo-continuó el de Isla Canela con igual tono melodramático- Tengo que sentarme en este alfiletero de talla extra grande-añadió haciendo referencia a las protuberancias que tenía el caparazón del Lapras que les transportaba.
      -Praaas-murmuró, algo disgustado, entre dientes el dinosaurio marino.
      -¡Agua!¡Mi reino por un poco de agua!-continuó vociferando Tim.
      -¡PRAAAS!

      El Pokémon de agua y hielo debía de estar harto de los gritos del isleño ya que, valiéndose de su largo pescuezo pudo girarse y enseñar en su boca una larga hilera de dientes blancos, pequeños pero agudos para, acto seguido, agarrar a Tim del cuello de su ropa y actuando como una catapulta lanzar al chillón joven al mar.

      Angie y Blasco no pudieron evitar intercambiar una mirada de estupor entre sí. Bien por el aparentemente malhumorado carácter del plesiosaurio o bien porque por primera vez alguien el fic alguien hacía poner pies en pared al estrambótico Tim.

      -Vaya-Expresó Angie-Por fin alguien en el fic pone pies en pared al estrambótico de Tim.
      - ¿Disculpa? -dijo Blasco algo extrañado.
      -Nada, cosas mías.
      -Deberíamos acercarnos para recoger a Tim.
      -Sí. Deberíamos.

      El Lapras inspiró profundamente, aparentemente Tim no le caía demasiado bien. Aunque afortunadamente para Tim el “lanzamiento” del Pokémon de tipo agua pese a que había alcanzado una altura “peligrosa” no le había alejado demasiado.

      -¡Chicos!-se le oyó gritar-¡Venid a por mí que tengo una sorpresita!

      El Lapras retomó la marcha alcanzando pronto a Tim, el cual, de forma bastante graciosa, estaba tumbado cual tabla boca arriba, mientras en su barriga descansaba la “sorpresita” siento esta una pequeña ave azul sin cuello apenas distinguible y cuya principal característica eran dos alas que parecían nubes de algodón.

      -Suaaablu-expresó el ave algo aturdida.
      -Un Swablu-reconoció Blasco mientras junto a Angie ayudaba a Tim a subir a Lapras.
      -Creo que cuando Lapras me arrojó por los aires, de forma totalmente injustificada, choqué contra ella-explicó el de Isla Canela-Creo que la in-Tim-idado un poco-añadió para luego reírse. Risa que nadie secundo.

      -¡Bluuuu!-protestó enojada la ave picoteando a Tim en la cabeza por el chiste para luego saltar al hombro de Angie. Acto seguido la rubia le arrojó la pokeball al pájaro azul que no opuso demasiada resistencia.

      -Empiezo a sospechar que el autor empezó el fic tan avanzado porque las capturas se le dan de pena.

      Mientras Tim murmuraba por el hecho de que nadie le hubiera reído la gracia, además de por el dolor, Angie oteaba el horizonte, notando que quizás Lapras no se había recuperado de todo de la herida de los Zubat. Rápidamente giró la cabeza para sacudirse la idea del dinosaurio marino hundiéndose con ellos a bordo.

      - ¿Tim, has visto algo?
      -Muchas cosas
      - ¿Algo como un sitio donde descansar?
      - ¡Sí! He visto un barco destrozado, quizás sirva.
      -El S.S Cactus, conozco ese barco-dijo Blasco.

      Siguiendo el mojado y húmedo dedo de Tim llegaron al barco en cuestión, seguramente debió ser mera coincidencia como mientras se iban acercando al navío una densa niebla comenzó a aparecer. Igualmente, la temperatura comenzó a descender sensiblemente conforme se acercaban al enorme agujero del costado. Tras hacer regresar a Lapras en su pokeball para que descansara un rato decidieron caminar por la malograda nave. Notando como, tras cada paso, la madera crujía, como pese a estar desiertos los pasillos no podían evitar la sensación de que unos ojos aviesos los tenían en su punto de mira, como…

      - ¡Y entonces seguro que cuando menos lo esperemos nos encontramos a los espectros de los que fallecieron en el barco! -comentó Tim.
      -En realidad-explicó Blasco-No hubo víctimas en el accidente del barco.
      - ¡Jo! -expresó Tim desmotivado.
      - ¿Sabes la historia del barco? -preguntó Angie.
      -Sí ¿La cuento? -dijo el de cabello verde.
      -Claro, algo habrá que hacer para que avance el capítulo
      -Fue hace unos años-explicó el de Ciudad Petalia-Por lo visto…
      -Por lo visto…-repitieron intrigados tanto Angie como Tim, probablemente imaginado una historia truculenta
      -Por lo visto el capitán del barco iba borracho y chocó contra las rocas-dijo, haciendo que el par de Kanto negaran con la cabeza algo decepcionados.
      -Pero ¿Y los espíritus atormentados de los fallecidos en el barco? -preguntó Tim.
      -El S.S Cactus a veces ejercía como transporte de mercancías y cuando tuvo el accidente era así.
      -Entonces ¿Nada de tesoros piratas? -volvió a preguntar Tim con decepción.
      -No, de hecho, este barco es relativamente usado para entrenar Pokémon de tipo agua, si hubiera alguno ya lo habrían encontrado.

      El resto de jóvenes siguió caminando por la nave, a veces entrando en las habitaciones que estaban abiertas, observando que la enorme mayoría estaban vacías, exceptuando la ingente cantidad de polvo.

      -¡Aaaaag!-chilló Tim al ver lo que había visto en otra habitación.
      - ¿¡Qué pasa!?-Preguntaron algo asustados tanto Blasco como Angie

      Ambos dos entraron en la habitación viendo a Tim saltar sobre una cama, probablemente una cama de agua debido a la altitud que alcanzaba con cada bote.

      - ¡Tim, bájate de la cama! -chilló Angie con tono de madre-Seguro que la han usado drogadictos para sus cosas de…drogadictos.

      Tim no hizo caso a la rubia represora, es más, haciendo gala de una fuerza inusitada Tim agarró a Angie y Blasco y se los llevó a la cama a saltar sobre ella. Así lo que en principio eran protestas comenzaron a mutar en murmullos y de allí a risas. Carcajeantes risas que disimulaban y silenciaban los crujidos que producía la cama, cada vez más agudos, cada vez más chirriantes. Hasta que…



      -¡Cola Férrea!-dijeron dos voces al unísono.

      La cola del Umbreon se tensó hasta adquirir un tono metalizado y una textura y tacto mucho más duro del habitual, cola que chocó contra la idéntica parte del cuerpo de su oponente.

      Ambas criaturas de penetrantes miradas se miraron entre sí: El oponente de Yami era una criatura también mamífera de piel mayoritariamente de color celeste, si bien la mayoría de su cuerpo estaba cubierto de una mata de pelaje negro, especialmente en la cabeza y formando una leonina melena, aunque el grosor y tamaño del felino hacían pensar que se trataba de una hembra. Finalmente, la cola de la criatura estaba coronada por una estrella de cuatro puntas.

      -¡Luuux!-expresó la leona retrocediendo unos pasos para clavar sus ojos amarillos y rojos en su oponente.
      -Dime AJ-inició Noé mientras acariciaba el pelaje de su Luxray- ¿Has podido concentrarte en un momento de tranquilidad?
      -Tengo que reconocer que nunca estoy demasiado tranquilo en un combate-dijo el de Pueblo Paleta con tono medio bromeando-Pero sí, he podido.
      -Bien-dijo el de tez morena con tono alegre-Será mejor centrarnos en que aprendas a dominar mejor los poderes que ya has despertado que tratar de aprender algo nuevo. De todos modos: Siéntate y descansa

      Obedeciendo a su temporal mentor AJ se sentó sobre el arenoso suelo de la playa. Haciendo idéntico gesto Noé y su eléctrica Pokémon.

      -Repíteme lo que me decías antes-dijo el habitante de la isla apoyando su cabeza en el lomo de la leona-Lo de tu amigo.
      -Veras, Noé-dijo AJ reincorporándose-Parte, la mayor parte, de mi interés por aprender a manejar estos poderes…Es para intentar salvar a mi amigo.



      - ¡Ay!
      - ¡Ay!
      - ¡Ay!


      El trío de jóvenes se levantó sacudiéndose el polvo, acto seguido miraron al techo para observar el enorme boquete en el techo que había hecho la cama, sus saltos en la cama y la caída de la misma que ahora yacía desvencijada en un piso inferior más concretamente.

      -Podríamos habernos matado-comentó Tim viendo su “saltador” destrozado para luego soltar una pronunciada risa
      - ¡Y quien tiene la culpa! -chillaron casi a dúo Angie y Blasco

      Una rápida al lugar en donde estaban daba a entender que nadie había estado allí hace mucho tiempo. Todo parecía más deteriorado que en el piso superior y paradójicamente todo más intacto. Aún más polvo, el goteo de tuberías dañadas por el impacto que debió de sufrir el barco.

      -Tendremos que buscar una escalera para volver a la superficie-dijo Blasco mirando por última vez el tremendo agujero para luego iniciar a caminar junto con los demás, con la intención de encontrar “algo” que les permitiera volver al piso superior.

      Como ya hicieran antes del “accidente” siguieron explorando el barco si bien con una mayor precaución debido a la menor luminosidad imperante, notaron también como las puertas de los camarotes estaban todas mayormente cerradas…Hasta encontrar una que no lo estaba…

      - ¡AAAAAAAAAAAAARG! -chilló Tim cual descosido altamente excitado tras ver lo que había en la habitación
      -Vaya, Tim ha chillado como un descosido altamente excitado-comentó Angie.

      Tanto Blasco como la rubia se acercaron a la habitación, prevenidos de lo que había pasado antes no esperaban nada demasiado grave, aún con todos los gritos.

      Efectivamente lo que vieron era para gritar: Cuando Angie y el de cabello verde entraron no pudieron si no sorprenderse de ver a Tim nadando entre montones de monedas de lo que parecía oro genuino, no solo eso, junto a cofres que parecían suturar el oro de lo copiosamente llenos que estaban había otros llenos de joyas de distintos colores: rojo, verde y azul, igualmente utensilios antiguos que seguramente a un museo le gustaría acoger.

      -Esto…-inició Angie-Esto es totalmente anacrónico-observó Angie, notando que esa habitación parecía más propia de un barco encallado hace harto tiempo que de un navío que, según las palabras de Blasco, no debería llevar más de diez años.

      - ¿El narrador acaba de decir harto tiempo? -continuó la irritante niña rubia que parecía incapaz de dejar al señor escribidor en paz.

      -¡Soy rico!¡Asquerosamente rico!-dijo Tim nadando entre el oropel-¡Lo primero que haré será construir una caja fuerte para saltar en trampolín, como ese Psyduck tacaño de los dibujos animados!-añadió con un tono tan fervoroso que parecía que en cualquier momento sus pupilas se iban a convertir en un símbolo monetario.
      -Tendremos la vida resuelta-dijo Angie con un tono también febril-Porque todo el mundo sabe que la única tranquilidad y libertad viene de la seguridad económica-añadió para “zambullirse” en los dorados montículos
      - ¡Uy, una piedra! -notó Tim-Lejos de mi oro, sí…oro, mi tesoro-añadió con tono demente alejando una piedra cuadriculada.

      A diferencia de sus dos acompañantes Blasco no parecía querer rebozarse metafóricamente entre todas esas monedas. Sin embargo, su mirada se fijó en un pequeño cofre el cual parecía contener una serie de sortijas, joyas…nada comparado con lo que llenaba los ojos de sus compañeros, más concretamente, lo que colmaba la atención del peliverde era lo que parecía ser una canica de cristal translúcida que dejaba ver un irisado rosa y verde en la parte interior de la misma.

      -Es bonita-dijo Blasco observando que la “canica” tenía los mismos colores que Ralts-Creo que no pasara nada por llevármela-pensó mientras la introducía en el bolsillo.

      Blasco alzó la mirada después y no pudo evitar observar sorprendido como la piedra golpeada por Tim parecía brotar una extraña y escalofriante niebla purpurea que crecía rápidamente, acto seguido pequeñas esferas verdes concéntricas surgían en la niebla, en el centro de la tétrica nube se comenzaba a dibujar una sonrisa maligna, amplía y angulosa, así como verde y unida a ésta, como una cicatriz perenne. Como dato a agregar era que esta nebulosa estaba unida y sellada a la piedra de la que había surgido.

      -Chi-cos-comenzó a decir Blasco atemorizado y entre tartamudeos, no era para menos, la siniestra y espectral presencia de ese Pokémon parecía hacerle sentir una fuerte presión en el pecho que le impedía articular palabras.

      El arremolinado espectro miró con inicial curiosidad a Blasco para luego torcer el gesto ostensiblemente cuando cambió el enfoque a Angie y Tim, debió de resultar extremadamente grotesco como el isleño trataba de meter parte de su botín en cada orificio en el que fuera posible.

      -¡C-h!¡Ch-i-cos!-intentaba de decir el peliverde ahora con más temor mientras veía como el fantasma una piedra pegado conjuraba una esfera de chisporroteante de sombría energía-No me salen las palabras de la boca-pensó el peliverde con la mano en el pecho, notando como su respiración se hacía más agitada-¡Ayudame Ralts!-Acertó a decir con claridad antes de arrojar la pokeball.



      -Entiendo-dijo Noé tras escuchar la historia que AJ le relató-Tiene sentido que sospeches que quien buscas estas en la región de Hoenn-añadió mientras se reacomodaba en la espalda de la Luxray que escuchaba atentamente lo que su entrenador decía- ¿Tienes algo que “te recuerde a él”?
      -Sí.

      AJ se revolvió un poco para buscar una pokeball en su bolsillo. Luego la activo liberando a un pequeño Eevee, que quizás algo atemorizado se acurrucó contra el cuerpo de AJ y Yami mirando intensamente a Noé.

      -Viii-gruño el Pokémon de tipo normal, erizando ligeramente el pelaje.
      -Cuando me llegó estaba totalmente asustado-explicó AJ mientras le acariciaba el lomo-Es un alivio verlo como está ahora.
      - ¿Ese Eevee es de tu amigo?
      -Sí. Cuando lo recibí estaba muy nervioso, fue entonces que pude ver un pequeño fragmento de lo que le sucedió.
      -Es algo similar a lo que me contaste con tu Aerodactyl ¿No?
      - Sí.
      -Manifestación del poder cuando tú o tu “contacto” está agitado, bien, nada demasiado extraño.

      -A estas alturas no hay nada demasiado extraño, supongo-dejó escapar AJ con tono cansado
      -¡Corred!

      Los pasos acelerados retumbaban por los pasillos de aquel barco, que ahora parecía mucho más decrépito y siniestro, quizás por la luz del exterior que ahora era mucho menor, o quizás fuera el Spiritomb enfadado que lanzaba el característico ataque fantasma consistente en esferas de energía espectral que impactaban y destruían el ya desvencijado mobiliario, astillando y levantando polvo, haciendo aún más desagradable y tenso el ambiente.

      -Has estado muy bien haciendo que Ralts usara Destello para que pudiéramos escapar-comentó Angie, a escape junto a Blasco, entre jadeos.
      -G-Gracias-acertó a decir el peliverde-ligeramente sonrojado por el cumplido y por el repentino esfuerzo físico mientras mantenía al pokémon psíquico junto a su pecho.

      -¡Esperadme!

      Angie y Blasco giraron la cabeza para ver la esperpéntica escena: Tim les seguía varios metros rezagado, siendo él el único culpable debido a que en su desmedido afán de riquezas se había llenado los bolsillos al máximo de su capacidad, hasta que estos habían hecho de que el pantalón del isleño se había rebajado a un punto que dificultaban su movilidad...entre otras cosas.

      -Spiritomb: Ein Pokémon, das aus 108 Geistern besteht. Es ist an einen Spalt in einem mysteriösen Stein gebunden.

      -No es el momento para que pasa esto-se lamentó metalmente Angie al ver como la Pokedex había vuelto a ese idioma tan agresivo como macarrónico

      Angie se apresuró a volver a guardar la Pokédex: Era, en cierta manera, divertido ver a Tim arrastrarse con los pantalones prácticamente a la altura de los tobillos, dejando ver unos calzoncillos celestes con muchas espirales dibujadas, con el titileo de las monedas que era incapaz de ocultar los gritos del de isla canela, también, desde un punto de vista muy particular, resultaba hilarante ver como ese aterrador fantasma fruto de ciento ocho espiritus malignos y condenado a estar unido a esa extraña piedra que portaba...Sinceramente resultaba muy divertido que, precisamente debido a esa piedra, debiera de desplazarse dando pequeños y cortos saltos.

      -¡TOOOOMB!-Expresó con ferocidad el espectro para volver a expeler la chisporroteante esfera oscura que, por fortuna se perdió por uno de los pasillos.


      -Creo que-comentó la rubia-No nos va a quedar más remedio que luchar.
      -¡Eso es!-dijo Tim tratando de subirse los pantalones-Tenemos que proteger ¡MI ORO!
      -¡TOOOOOMB!-Volvió a bramar el espectro al oír como el isleño hablaba así de sus tesoros.

      Los jovenes rápidamente sacaron sus pokeballs, así el arremolinado y demoníaco Pokémon pronto se vio rodeado de la Pikachu, la Cottonne y el Ekans por parte de Angie y el Poliwrhirl y el Grimer del Tim.

      -¡Rayo Burbuja!
      - Impactrueno-

      Los pokémon iniciales del par usaron sus ataques elementales a lo que el fantasma respondió girando su “cabeza” y liberando un viento plateado cargado de lo que parecían ser minúsculas escamas que contrarrestó a la perfección el ataque tanto acuático como eléctrico.

      -Mordisco!

      El ofidio de la rubia reptó hacia su oponente para saltar hacia su oponente dispuesto a clavarle sus dientes, probablemente esperando que debido a la falta de extremidades le costara defenderse de un ataque físico

      -¡Eeeespiritomb!

      Así tras proferir sus espectrales gritos no tardó en conjurar a su propia sombra que se alargó como si de su propia mano se tratara para agarrar al Ekans y luego alejarlo como quien tira un juguete roto.

      -Un Sombra Vil-acertó a adivinar Angie el ataque de su oponente mientras este lo usaba de nuevo para tratar de contener a la masa morada propiedad de Tim.

      Estaba tan concentrado en tratar de contener al Grimer que no alcanzó a advertir como la Cottonee le sobrevolaba y exhalaba ese viento rosado.

      ¡TOOOOMB!-expresó enojado y dolorido, dirigiendo su perversa mirada hacia la tipo planta. Lo que para fortuna de nuestros héroes lo distrajo lo bastante como para recibir una corriente de burbujas por parte del anfibio “adolescente”

      -Impactrueno, Pikachu-pidió Angie- Aprovechemos que está mojado

      La ratona eléctrica volvió a generar la mencionada corriente contra el Pokémon de los tipos fantasma y siniestro y claramente este pudo notar el incremento de daño que suponía estar mojado, hasta el punto de que fue aventado contra una de las paredes del pasillo y haciendo que una tubería medio descolgada se callara sobre el espectro

      -¡Bien!-se alegraron rápidamente los tres.

      Poco duró la alegría. De inmediato el Spiritomb se sacudió el tubo de acero y se alzó, lo que la altura del techo le permitía, mientras profería sus escalofriantes gritos, acto seguido comenzó a órbitar su cabeza cual un ventilador para,efectivamente, liberar un espectral viento de color oscuro.

      No era solo que el Viento Aciago consiguiera golpear a todos y cada uno de los Pokémon presentes. No es solo que, pese al esfuerzo, de sus compañeros encapsulables, los niños también recibieran el efecto rasurador de ese espectral viento. Era el efecto secundario de ese ataque.

      -¿Y-Y esto?-expresó Blasco-Notando como el viento les cubría-Esta presión en el pecho-añadió mientras con dificultad se llevaba allí la mano-Está desazón, está pena…-dijo notando la cantidad de sentimientos negativos que comenzaron a asaltar su mente.

      -Aaalst!

      El chico de cabello verde pudó fijarse en cómo, debido a su tipo, estaba sufriendo especialmente esa ráfaga de viento oscuro.

      No estaban demasiado lejos el uno del otro, pese a eso le costó horrores alcanzar al Pokémon de tipo psíquico/hada, tratando el peliverde de, con fin de reducir la influencia del ataque fantasma, usar su cuerpo como escudo.

      -Tienes que aguantar Ralts-pidió Blasco con tono fatigado

      El pequeño y sensible Pokémon pudo notar como el ver a su entrenador protegerle, despertó algo dentro de su pequeño cuerpo, hasta el punto de que, dejó a su entrenador atrás y trató de avanzar unos metros.

      -¡RAAALTS!-expresó el psíquico con energía.

      Acto seguido el de tipo dual chilló desde lo más profundo de su ser y liberó una onda de energía en forma de unos sonrosados corazones, una energía que también iba acompañado de un sonido vibrante, que no molestó, y que parecía molestar lo bastante al Spiritomb. Lo bastante al menos como para que éste cesara su ataque.

      -¡Lanzallamas!

      Seguido a ese comando llegó una tórrida y abrasadora corriente de fuego que golpeó al Spiritomb, haciéndolo retroceder mucho más mientras gritó de un dolor mucho más intenso que cualquiera que le hubieran podido provocar los pokémon del trío con sus ataques.

      -Sabía que había gente aquí-inquirió una voz femenina-Me alegra que seáis vosotros-añadió con un tono de alivio.

      Angie reconoció de inmediato la voz y también se sintió aliviada de que una entrenadora mucho más experimentada como Izumi apareciera en aquel lugar. En cambio no le sonaba tanto el Pokémon que había utilizado el icónico ataque de fuego y que ahora se acercaba a Izumi: Pero era una criatura alta, más que su entrenadora, cubierta de un manto atigrado, de hecho ese manto atigrado junto a su aspecto canino y la especie de densa pelaje ubicado en partes concretas de su cuerpo, similares a una melena de león, hacían de ese pokémon una suerte de majestuosa y armoniosa quimera, en el sentido que esas características de especies diferentes nada se sentía fuera de lugar, al contrario, le otorgaban un aspecto entre elegante e intimidante que no no tenía nada que envidiar a un Pokémon Legendario.

      -Naaaaaaain-rugió el Arcanine-mientras adopta una posición de ataque por si el Spiritomb volvía a revolverse.

      -¡Izumi!-expresó Angie feliz de ver a la joven de Pueblo Paleta y fundiéndose en ella con un abrazo.
      -¡Izumi!-expresó Tim que trató también de abrazar a la de ojos azules solo para que esta le esquivara ligeramente, haciendo que el isleño abrazara el suelo.
      -Este es Blasco-expresó ahora la rubia mientras le indicaba al de pelo verde que se acercara-Él y Tim me están acompañando por la región de Hoenn.
      -Hola-acertó a expresar con timidez el de cabello verde, acercándose con Ralts en la mano-Su Pokémon es muy fuerte-añadió obnubilado por gran can de fuego.
      -Encantado de conocerte-respondió Izumi-ofreciendo estrechar la mano a de Ciudad Petalia-Un momento…¿Estás viajando con Tim?

      -¡Ralts!-chilló el psíquico/hada dirigiendo su mirada hacia donde se supone que se había ido el Spiritomb.
      -¡Naaaain!-Hizo igualmente el perro de fuego, también en alerta.

      Un ligero temblor empezó a oírse, además de notarse, primero levemente pero que rápidamente comenzó a incrementar en intensidad.

      -Rápido-dijo Izumi-Haced volver a vuestros Pokémon, esto no me gusta nada.

      Los chicos le obedecieron, quedando solo el gran can de fuego para ver como el cada vez más aterrador grito del espectro comenzaba a escucharse mientras ese traqueteo también se incrementaba, acto seguido un aura azul comenzaba a apoderarse de distintos objetos sueltos. Pronto esos objetos se elevaron mientras que otros, más pesados, como tuberías o fragmentos de las paredes comenzaron a despegarse y flotar recubiertos de ese resplandor azul que ahora iluminaba la estancia aún más que las desvencijadas luces. Cuando una de esos tubos de luz estalló fue la señal de que debían de huir.

      -¡Vamonos! ¡Kiba!

      El Arcanine se agachó ligeramente permitiendo que tanto Izumi como Blasco y Angie se subieran a su espalda. Pero era obvio que faltaba alguien.

      -Mi tesoro-gritaba Tim tratando de meterse las monedas por cualquier lugar donde pudieran caber.

      Una indicación de Izumi hizo que el gran can de fuego agarrara a Tim con la boca, para disgusto de este, y emprendiera la carrera.

      -¡Vamos Kiba!-repitió Izumi.

      El Arcanine corría rápido, más aún si se tiene en cuenta que cargaba a cuatro personas, además tenía que esquivar los objetos que gracias al psíquico ese Spiritomb les estaba arrojando.

      -¿Vas bien Kiba?-preguntó la entrenadora.
      -Aaaaaarc-ladró con dificultad ya que el tener a Tim agarrado por los calzones era lo único que impedía que este se cayera al suelo.

      El gran can trataba de acelerar aun cuando Izumi no le pedía nada, podía notar como los distintos tubos de luz iban estallando debido a las malignas acciones del Spiritomb oscureciendo el pasillo a lo que se sumaba el serrín y polvo en el ambiente fruto del movimiento de los objetos que debían de llevar años sin el más mínimo movimiento. Sabiendo de que una hipotética lucha a oscuras beneficiaria al fantasma Izumi optó por dar la siguiente orden:

      -¡Agarraos bien!-inició-Kiba ¡Usa Velocidad Extrema!

      Izumi se agachó ligeramente sobre el cuerpo del Arcanine para tratar de reducir la resistencia del viento, así como tener mejor agarre, Angie se agarró con más firmeza aún a la cintura de la de Pueblo Paleta, para que luego Blasco hiciera lo propio asiendo con fuerza, y bastante pudor, a las caderas de la rubia.

      -¡Y donde se supone que me agarró yo!-protestó Tim que estaba colgado cual paquete.

      Percibiendo que todos, más o menos, estaban seguros el Arcanine comenzó a incrementar la velocidad, sus patas comenzaron a difuminarse fruto de la elevada velocidad a la par que una vistosa luz verdosa comenzaba a apoderarse de su cuerpo.

      -¡TOOOOMB!

      El espeluznante grito del enojado Spiritomb fue seguido de un temblor psíquico, podían notar como las viejas paredes chirriaban e incluso como algunas de estas se despegaba mostrando el maltrecho esqueleto del barco. Como incluso el suelo amenazaba con partirse y hacerles caer a un piso inferior o algo peor.

      Izumi alzó la cabeza ligeramente, ya podía ver la luz al final del pasillo, esa luz tenue y anaranjada del atardecer, pronto estarían en la cubierta y pondrían camino a Ciudad Portual.

      Fue gracioso...pero pudo ser trágico, el arremolinado espectro usó su poder psíquico para levantar el suelo justo antes de la salida convirtiéndolo en una rampa. Pronto la joven como los tres chicos y el perro guardián, debido al tremendo impulso que este traía, estaban en los vespertinos cielos de Hoenn.

      -Debo ser rápida-Pensó Izumi tratando de que los gritos de terror de los chicos no la distrajeran-¡Mory!¡Zelvy!

      La de Pueblo Paleta se concedio un segundo para respirar, mientras el ave metalizada se manifestaba junto al quelonio cañonero hizo regresar al perro atigrado a su pokeball, acto seguido mientras con una mano indicaba al Skarmory que agarrara al par de chicos con la otra trató de tanto envolver a Angie con ella y de asirse al caparazón del Blastoise

      -Hidrobomba!
      -¡Tois!

      La gran tortuga agarró a las chicas con su fornidos brazos para luego maniobrar en el aire y disparar con fuerza su potente ataque de agua contra la destartalada cubierta. Podían oír claramente los carcomidos materiales ser arrancados por el chorro de agua a alta presión y afortunadamente también como ese chorro retrasaba la caída lo suficiente como para que Zelvy tocara el suelo sin mayor sobresalto.

      Mientras la ave metálica también aterrizaba sin mayores problemas con el isleño y Blasco Izumi no perdió tiempo y se asomó a la cubierta, seguida del Blastoise. La de Pueblo Paleta trató de buscar la salida más cercana a donde, según ella, debía de estar el espectro.

      -Zelvy Derríbalo-comando Izumi señalando un piso superior.

      Ella se disponía a sacar otra Pokeball cuando el Blastoise encañonó el lugar que su entrenadora le indicaba, no le supuso demasiado esfuerzo que con su ataque de agua se desprendieran instrucciónes metálicas y de plástico sobre la salida o entrada.

      -Lanzallamas!

      Kiba se colocó donde estaba su compañero y disparó el icónico torrente ígneo haciendo que su los materiales derribados por el Blastoise se hicieran una argamasa metalizada y humeante que selló el acceso al pasillo.

      Izumi suspiró, ese Spiritomb debia de llevar años allí, probablemente antes incluso de que el barco tuviera el accidente, seguro que conocía múltiples salidas en caso de quisiera salir al exterior e igualmente múltiples escondrijos en caso de que quisiera agazaparse a la espera de otros despistados visitantes.

      -¿Vais a Ciudad Portual?-Preguntó la de ojos azules
      -Sí-respondieron los tres al unísono

      Pronto estaban en circulación: La de mayor edad volando sobre la Skarmory a poca altura sobre el quelonio que cargaba a los tres chicos sobre su espalda.

      Era por la tarde y el sol anaranjado paradójicamente dotaba a las aguas de ese color casi oscuro fruto del atardecer, la suave brisa que auguraba la venida de la noche comenzaba a generar pequeñas olas que no eran ningún problema para Zelvy.

      Izumi volando a poca distancia como iba podía escuchar la animada conversación entre los chicos que iban a lomos de la tortuga. Los cariñosos reproches, las inofensivas bromas que solo pueden hacerse y reírse entre amigos. Y no pudo, ni quiso, evitar que su mente vagara al mismo inicio de su viaje. Hace casi 3 años, ella, AJ y Eric, ese viaje también bajo el sol del atardecer, de Kanto en ese caso, que finalizó con la primera noche fuera de casa en el Centro Pokémon de Ciudad Verde. Poco después conocerían a Angie en la misma ciudad, tres años no era tanto pero...Parecía tanto tiempo ya. Los propios acontecimientos de Ciudad Trigal y el conocer a Shiro y Silvia, muchos más recientes parecían también lejanos, como si lo uno nunca hubiera sucedido, como si los otros siempre hubieran estado ahí…

      No pudo evitar que una lágrima tonta brotara de las azules fuentes de sus ojos y recorriera su rostro hasta caer al mar, perdiéndose entre la infinidad de otras gotas saladas.

      Los chicos no parecían haberla visto, hubiera dado igual y habría culpado al efecto reflejo del sol sobre la acerada superficie de Mory, pero ella sabía muy bien el motivo, el motivo por el que ella y AJ estaban en la región.

      -Te encontraremos-Se dijo para sí misma-AJ y yo te encontraremos, te salvaremos y...si es necesario: Te vengaremos.


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