Pokémon: Path To Glory

Colapsar
X
 
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes
  • A.J
    Everlasting Bloom
    SUPAR PRUEBA
    • dic
    • 92
    • 🇪🇸 España
    • Paldea

    #46
    CAPÍTULO 36: POR PURA CASUALIDAD





    -Concéntrate.

    El pelinegro intentaba hacer caso a Noé pero no podía ignorar la, para él, desagradable humedad. Cosa lógica teniendo en cuenta que se encontraba en la playa de aquella misteriosa isla, sin embargo hizo un esfuerzo en hacer caso a su “maestro” y trató de concentrarse, sin saber muy bien en que, hasta el punto que, durante unos breves instantes un leve fulgor violáceo iluminó sus manos.



    -Entiendo-dijo Noé-¿Desde cuando tienes “esto”?

    AJ trató ahora de recordar, ahora mismo no podía acordarse de si este poder se había manifestado en su más tierna infancia o en su época escolar, por decir algunos momentos, pero sí pudo recordar rememorar un suceso relativamente reciente, no mucho antes de que también sucediera su encuentro con Iwasa en Isla Canela.

    -No sabría decirte-respondió el de Pueblo Paleta-Según Lugia lo tengo desde siempre.
    -Sí, es posible-dijo ahora del de tez tostada-Sin embargo, es igualmente posible que solo se manifestara recientemente.

    La cabeza del pelinegro seguía cavilando y recordando, rememorando el encuentro con Lugia en las Islas Remolino, la conversación con Morti en la Torre Campana. Y pensar que todo esto, fuera lo que fuera, era un “regalo” de Lugia a un antepasado remoto del que nunca había escuchado hablar.

    -¿Cómo conociste a Lugia?-preguntó AJ a Noé.
    -Es una larga historia-respondió el aludido sentándose en el suelo arenoso de la playa-Mi familia, mi pueblo-matizó de inmediato-vivía en el mar, nació en el mar.…-inició.
    -Detesto los barcos-comentó AJ, asumiendo que vivían en barcos-aun así, suena interesante.
    -Todos murieron en el mar-continuó Noé haciendo que AJ se sintiera horriblemente mal por haberle interrumpido.
    -Lo siento-dijo AJ
    -Gracias, pero no te preocupes-respondió el joven de piel tostada-He tenido mucho tiempo de duelo, todo está bien, como iba diciendo-continuó-Yo sobreviví y amanecí un día en esta isla, he estado aquí desde entonces.
    - ¿No has salido de esta isla? -expresó el de Kanto algo sorprendido.
    -Sí, sí que salgo-explicó Noé-A veces voy a Ciudad Portual, un hombre no puede vivir solo a base de bayas Lichi-añadió para soltar una breve risa.
    - ¿Bayas Lichi? -preguntó AJ, quizás no conocía este tipo de fruta.

    Fue mencionar la baya y, casi al instante, un murmullo pareció surgir desde la selva seguido del sonido de pasos, muchos pasos.

    - ¿Y eso? -preguntó AJ
    -Eso nos pasa por hablar de las bayas Lichi-dijo Noé-mientras una pequeña gota de sudor bajaba por su sien

    AJ miró de inmediato hacia donde Noé le indicó y pudo ver entre las cercanías de la selva un montón de criaturas escondidas entre los arbustos. No pudo discernir que eran hasta que una de ellas se atrevió a llegar a la arena donde el par de jóvenes se encontraban: Eran unos seres que escasamente superan el medio metro de altura de piel azulada y aparente gomosa. Poseían también unos ojos achinados, así como una cola negra y una inmutable sonrisa.

    - ¿Waaaaay? ¿Nat?
    -Lo siento pequeñín. No hay bayas Lichi esta vez
    - ¡Waaaaaaynat!

    Al ver que no estaba la fruta que parecía que habían venido a buscar el Wynaut que sirvió de avanzadilla volvió hacia el bosque lluvioso para advertir a sus compañeros y pronto esfumarse del lugar.

    -Son encantadores-comentó Noé-Pero un poco...intensos.
    - ¿Eran Wynaut, verdad? -preguntó AJ

    -Así es-explicó el isleño-Más allá de algún Pokémon volador o marino que reposta temporalmente los Wynaut son los únicos habitantes de la isla, a parte de mi, pero-dijo retomando el tono de la conversación interrumpida-Un día Lugia apareció en la playa y parecía herido además de cansado. Intente cuidarle y ayudarle en lo poco que podía hacer-terminó explicando Noé como si fuera lo más usual del mundo

    -Entonces-intervino AJ-Lo conociste de casualidad...


    Noé se quedó en silencio durante unos segundos para luego decir con una sonrisa en la boca.


    -Sí, supongo que sí-dijo el isleño-Pero no me quejo-añadió de inmediato-de vez en cuando Lugia se pasa por aquí y me deja vender sus plumas como baratijas…
    -Bueno supongo que algo de dinero…-inició AJ cuando un pensamiento súbito atravesó su mente- Noé ¿Has estado en Isla Tera?
    -Sí, hace un tiempo estuve allí ¿Por?
    -Voy a ser más directo...


    Así AJ metió su mano en el interior de su camiseta para buscar y enseñar el místico colgante que era desde hace ya un tiempo un compañero inseparable


    - ¿Te suena a algo que podías haber hecho tú?


    Noé alargó sus brazos y cogió entre sus dedos el colgante, dándole varias vueltas para poder examinarlo desde distintos ángulos.

    -Sí. Creo que yo lo hice-confirmó.

    Ambos se miraron el uno al otro ¿Sería verdad? ¿De verdad se estaba dando esa situación tan surrealista? ¿Dos personas unidas a un Pokémon legendario por hechos en los que ellos nada tuvieron que ver? ¿Dos personas a su vez unidas entre ellas por un legendario? Y lo más importante, al margen de las acciones del antepasado de AJ ¿Todo por simple y pura casualidad?


    -Los caminos del señor son inescrutables-alcanzó a decir Noé
    -Es una forma de decirlo, supongo-agregó AJ- ¿En qué consiste este poder concretamente?
    -Supongo que Lugia te podrá informar mejor que yo, pero por lo que tengo entendido-dijo Noé-Al ser un regalo de él a tu antepasado no tenía una finalidad concreta, quiero decir, es un poder psíquico bruto, indefinido, con capacidad de moldearlo con suficiente práctica-continuó Noé- ¿Seguimos con el entrenamiento?
    -De acuerdo.




    -¡Aaaaaaar!¡Marineros de agua dulce!-gritó un Tim disfrazado de Capitan Poli en la cubierta del pequeño barco que avanzaba por los calmados mares de la ruta 105-¡Limpien los ojos de Bouffalant!-exclamaba contento mientras su Poliwhirl se le acercaba.



    -A vuestro amigo Tim de verdad que le gusta el mar-comentó el capitán del barco levantando momentáneamente la vista del timón- y también los disfraces.

    -Supongo que sí-dijo Angie que, junto a Blasco, estaba debajo de una sombrilla ubicada en la cubierta- ¡Muchas gracias señor Arenque por llevarnos a Pueblo Azuliza!
    -¡JAJAJAJAJA!-Rio con fuerza el marinero-¡El señor Arenque es mi padre jovencita!¡No son necesarias las gracias, gracias a vosotros que salvasteis a Peeko Junior!-exclamó el hombre que volvió a poner los ojos en los utensilios de navegación.

    Angie estaba sentada en la hamaca ubicada bajo la sombrilla con Pikachu recostada en su barriga, contenta por tener la primera medalla en su poder y sintiéndose preparada para ir a por la siguiente en Pueblo Azuliza. Por su parte Blasco descansaba más adormilado con la pequeña Ralts igualmente adormilada y agarrada a él.

    Por curiosidad Angie sacó la pokedex y escaneó a la Pokémon psíquica para obtener, entre otras cosas, la información de que solo conocía gruñido.

    -Blasco-susurró Angie mientras le ponía la mano en el hombro al peliverde-Vendría bien que a Ralts le enseñaras un ataque.
    -Sería buena idea-dijo Blasco entre bostezos abriendo lentamente los ojos
    - ¡Yo puedo ayudar a eso! -Dijo Tim saltando hacia donde estaban Angie y Blasco, sobra decir que haciendo que el peliverde y su Pokémon se despertaran bruscamente, cosa lógica teniendo en cuenta que les tiró de la tumbona.
    - ¿Como? -preguntó la rubia reincorporándose, no sin cierto tono de escepticismo
    -Aprendí a hacerlo en la Torre Bellsprout-explicó el sureño enmascarado-Traéme a Ralts.

    Blasco, no demasiado convencido, entregó a la pokemon blanquiverde a Tim el cual la colocó en el suelo para luego hacer extraño ritual: Así Tim se remangó y comenzó a emitir extraños sonidos más propios de un exorcismo mientras se movía con la elegancia y rigidez de un Golurk con parálisis

    -¡Kikikikikikikiiaaaaaaaaaa!-chilló por última vez para acto seguido tocar el “cuerno” rojo de Ralts con los dedos extendidos-Que la luz del anciano ilumine lo más oscuro-finalizó con un tono solemne.

    Mientras Ralts, no sin cierto alivio, volvió a los brazos de su entrenador; Angie volvió a apuntarle con la pokedex para, sorprendentemente, comprobar que efectivamente había aparecido un nuevo ataque: Destello.

    Angie no pudo evitar que una gruesa gota de sudor bajara por su cara, efectivamente ahora Ralts contaba con un nuevo movimiento, pero cuando ella hizo la sugerencia se refería a un ataque ofensivo

    -Tim, creo que no me has enten…-comenzó a decir la rubia

    -¡Pueblo Azuliza a la vista!-gritó el marinero dejándose poseer por un ancestral espíritu náutico-¡Pueblo Azuliza a la vista!-repitió.


    El peliverde, Angie y el chiflado multiusos se bajaron del barco, con la promesa de que el marinero que podía esperarles durante todo el día. No tardaron en poner rumbo al gimnasio del pueblo, Y lo que pudieron ver del mismo es como si toda la “urbe” fuera una playa gigante, bañistas por todos lados incluso cuando hacía ya rato que dejaron la costa, en vez de calles o carreteras la gente caminaba por paseos de madera; especialmente personas mayores o alguna persona más delicada que no quería llenarse de arena pero estos parecían ser minoría: Todo el mundo en ese pueblo parecía ser surfista, nadador, o relacionados con cualquier actividad que a su vez tuviera que ver con el mar. Tras un rato caminando hacia el sur llegaron al gimnasio el cual tenía un aspecto similar al resto de gimnasios que Angie había visto. Cuando se aproximaron a la fachada pudieron leer un texto que decía:

    “Macanudos coleguillas surferos, por asuntos covandongueros de fuerza flipante el gimnasio debe estar cerrado, pero estaré con vosotros para hacer un beach-break antes de que lo tarda un Milotic en hacer un Morey Doyle. Siempre al Chatot, Marcial ”



    -¿Q-Que es esto?-Dijo Angie no pareciendo entender nada de lo que había escrito.
    -Dice que pasa algo malo en una cueva, que hasta que no se arregle el gimnasio está cerrado-tradujo Tim-Se nota que no entendéis el lenguaje de los hombres de mar-añadió de inmediato con tono de querer darse importancia.
    -Creo que iré a esa cueva-Dijo Angie-Tim, Blasco, vosotros podéis hacer lo que…
    - ¡Hasta luego jefa!

    Angie y Blasco captaron un movimiento fugaz con el rabillo del ojo, para cuando miraron pudieron ver a Tim ataviado con un, nada pudoroso, bañador de color azul intenso y con su ropa perfectamente guardada.

    -Estaré en la playa que hemos visto-dijo Tim-Suerte chicos.

    Una gruesa gota de sudor bajaba por la cabeza tanto de la rubia como del joven de Ciudad Petalia, quizás fuera por lo imprevisto de la situación o quizás fuera por que el bañador de Tim dejaba, por la parte trasera, muy poco a la imaginación. Como fuera, ellos partieron hacia el norte. Cambiando lentamente la cálida y moldeable arena por la dura, no necesariamente menos caliente, roca de la montaña, dejaron los ruidosos bañistas por los no menos ruidosos montañeros. Antes de que se dieran cuenta ya estaban en el punto más elevado de la isla, dispuestos a penetrar en las entrañas de la montaña. Antes inspiraron con fuerza el aire del lugar, claramente para ellos ese aire, algo más seco, era para ellos mucho más familiar que el que circulaba húmedo a la línea de costa.

    -¡Vaya!-comentó Angie-Parece muy oscura-añadió fijándose en que no había ningún tipo de iluminación artificial.
    -El Destello que Tim le enseñó a Ralts nos puede venir bien-comentó Blasco, ya co el Pokémon en las manos.
    -Sí-corroboró la rubia, parece que Tim ha acertado, de pura casualidad…


    -¡Achú!

    Tim se pasó la mano por la nariz para limpiarse el estornudo, acto seguido continuó esperando cual Sandaconda enroscado en su toalla vigilando a todos, especialmente las jóvenes mujeres que pasaban cerca de él.

    -Echaba de menos esto-dijo Tim-El sonido de las olas, el olor a crema solar, el bullicio propio de la playa-añadió el isleño.
    -Poooli-comentó su Poliwhirl más centrado en humedecer la superficie de su compañero que en las palabras de su entrenador.

    Tim inspiraba el aire salado en largas respiraciones, era incluso relajante para cualquier persona escucharlas, cuando unas palabras le hicieron saltar cual endemoniado resorte dispuesto a batirse en mil complicadas lides.

    -¡Guapa!¿Te gusta el pimiento?

    No. Otras palabras…

    - ¡Guapetona!¡Estas si son playas y no como las sosas esas de Kanto!

    Lo dicho. Como si un resorte hubiera propulsado su cuerpo Tim alcanzó al que había osado a pronunciar tales agresivas palabras.

    -Perdona-dijo Tim con un tono brutalmente e inusitadamente educado- ¿A qué te refieres con que las playas de Kanto son sosas?
    -You know- las de Ciudad Carmín están contaminadas, a las de Paleta y Fucsia no se les puede llamar playas y las de Canela,Tch-chasqueó la lengua con desprecio-No están mal si no te molesta la amenaza que un volcán te mate.

    El que hablaba era alguien de la misma edad que Tim, de pelo absurdamente engominado para la playa y que vestía con un bañador igual o más ajustado que el del joven de sur de Kanto. Aprovechando la discusión la joven a la que había dirigido esas palabras, que debía rondar los veintitantos, aprovechó para alejarse del par de mocosos hormonados.

    - ¿No serás de una de esas playas de segunda? -preguntó el engominado para después alzar la ceja con el desprecio.
    -Sí-dijo Tim hinchando el pecho-Isla Canela.
    - ¿Y qué se siente vivir con la amenaza que todo pete por los aires?
    -No lo sé-dijo Tim- ¿Qué se siente con vivir en una isla que lo más avanzado que ha visto es un tanga?
    - ¿¡De que vas mocoso de Kanto!?-le replicó el engominado, pese a ser de la misma edad y altura ¿Tú sabes con quien estás hablando? ¿Qué sabrás tú lo que es una playa o una isla, niñato?
    - ¿¡Que no sé lo que es una isla?!-¡Soy Timotheos Papastathopoulos!¡ Los Papastathopoulos llegaron a Isla Canela hace más de 500 años!¡El barco estaba lleno de papas y sobre las papas los Papastathopoulos!-casi chillaba el de Isla Canela-¡Así que no me digas que no sé lo que es mar!¡No me digas que no sé lo que es una isla!¡Y Ni se te ocurra decirme que no sé lo que es una patata!-añadió casi expulsando vapor de las fosas nasales
    - ¡Pero quien te crees que eres!¡Venir a mi isla a contarme que no sé qué timos ni que papas!¡Voy a cerrarte la boca, maldito chiflado!
    - ¡Elijo pistolas al amanecer!
    - ¡No, imbécil! ¡Un combate Pokémon!
    - ¡Me parece muy bien!



    -¿Estas bien Ralts?-preguntó Blasco.
    -¡Raaalst!-afirmó el Pokémon psíquico

    El cuerno rojo del Pokémon psíquico, gracias a la técnica del Destello, ahora funcionaba como una linterna emitiendo una luz blanquecina lo suficiente potente como para poder ver con relativa tranquilidad. Por si acaso la Pikachu de Angie estaba sobre el hombro de la misma tanto como para poder iluminar si fuera necesario como para defender a los jóvenes de los sempiternos Zubat.

    - ¿Habías estado alguna vez en una cueva? -preguntó Blasco.
    -No-explicó Angie-Pero me han hablado de ellas-respondió la rubia-En Kanto tenemos varias, una de ellas, el Monte Moon es una importante atracción turística.
    -Entiendo-respondió Blasco.
    -Luego hay una cueva horrible que se llama el Túnel Roca-prosiguió la joven mientras palpaba la pétrea pared-Yo no la he visto pero mis amigos me han comentado que es terrible, de hecho, la mayoría suele evitarla y llegar a Pueblo Lavanda desde el sur.
    -Conoces muchos sitios-dijo Blasco sin esconder un tono de admiración.
    -Bueno-dijo Angie mientras una gota de sudor bajaba por su sien-Es cuestión de tiempo, estoy seguro que tú también veras mucho.
    -Yo no creo que…

    Las palabras de Blasco fueron interrumpidas por un sonoro gruñido que además debido a la reverberación de la cueva se incrementó hasta el punto de casi tirar al suelo al par de jóvenes. En buena parte debido a lo imprevisto del sonido.

    - ¿Q-Que ha sido eso? -preguntó Blasco.
    -Algo que no debería de estar aquí, compañero cabeza lechuga-dijo una voz con tono jovial

    Tanto Angie como “cabeza lechuga” se giraron para ver quien hablaba, era un hombre joven de tez tostada que vestía unas prendas a caballo entre el neopreno y lo deportivo, poseía también unas gafas de buceo de cristales naranja, así como un cabello azulado y ojos de idéntico color.

    -Yo, Soy Marcial, líder de gimnasio de Pueblo Azuliza-se presentó el peliazul- ¿Quiénes sois vosotros, compis entrenadores?
    -Yo me llamo Angie.
    -Yo soy Blasco.
    -Dabuten ¿Y qué hacéis aquí?
    -Bueno…-inició la rubia-Había venido a Pueblo Azuliza a por mí medalla de gimnasio, al ver que no estabas y que ponía algo de una cueva decidí venir aquí-dijo Angie-No ha sido la idea más inteligente-reconoció de inmediato.
    -Yeah-dijo el líder de gimnasio-Pero ya que estáis aquí me echareis una mano ¡Pelo de trueno!¡Cabeza lechuga!¡Seguidme! -dijo el de pelo azul con un buen humor que parecía contagioso.

    Los tres siguieron caminando por la cueva con el lujo de tener a todo un líder de gimnasio como guía turístico que tan pronto hablaba de cómo hacer un “Cut Back” como les señalaba a los niños donde encontrar un Sableye por los titileos brillantes de sus ojos en la oscuridad. Lástima que, al menos Angie, no entendiera la mitad de lo que decía el líder.

    - ¿No huele como a sal? -interrumpió Blasco.
    -¡Yeah!-Dijo Marcial-But no es como para fliparse compi “pelolechuga”, estamos cerca del agua así que no es raro que parte de esta cueva este bajo el mar.

    Marcial iba a decir algo cuando ese gruñido grutural volvió a silenciarles. El grupo continuó avanzando notando como además de incrementarse el volumen y la frecuencia de los gruñidos la temperatura ambiental parecía reducirse. Cuando llegaron al epicentro de los impropios sonidos encontraron una “habitación” visiblemente más iluminada, debido a varías aperturas en la bóveda de la misma, igualmente podrían haber observado como varias rocas de la habitación parecían tener partes congeladas, pero sin duda lo más llamativo era la poza de agua en una habitación en la cual no tenía por qué haber ninguna.

    -Esto es lo que los “man” de los “geocolegas” me avisaron-dijo Marcial
    -No sería más fácil decirles montañeros-pensó Angie que parecía romperse un poco por dentro cada vez que escuchaba la jerga del líder de gimnasio.

    Ignorando las disquisiciones de Marcial nuestra rubia se acercó a la charca de agua, o esa era su intención ya que al acercarse demasiado una criatura emergió de la misma.


    -¡Oh Yeah! Ese es el poke del que los “mineralbros” me advirtieron.

    La criatura en cuestión era alta, de piel azulada y con vientre crema, ese Pokémon con aspecto de reptil marino poseía un caparazón purpura en su espalda, así como un largo cuello y un pequeño cuerno en su cabeza donde también tenía una especie de estructura similar a unos bucles.

    - ¡Un Lapras! -expresaron sorprendidos tanto Angie como Blasco.

    Los presentes pudieron ver, a parte de la mirada entre enojada y cansada del plesiosaurio, como este presentaba especialmente en su cuello muchas cicatrices y mordeduras. Seguramente algo que se pudiera sanar fácilmente en el centro Pokémon pero cosa difícil por otro lado dada la ubicación del saurio de los tipos agua y hielo. El Lapras mostraba un aspecto cansado y pese a que la presencia de los humanos no le agradaba no eran estos en quienes tenían puesta su atención sino en algunos de los agujeros en los techos de la cueva. Y pronto pudieron ver porque: Un grupo de Zubat que habían estado calmados desde que el par de chicos y Marcial entraron en la “habitación” volvieron a surgir desde las sombras con un claro objetivo: El cuello de Lapras.

    -Entiendo-pensó el líder de gimnasio-Estas cuevas están llenas de Aron y Mawile y esos Zubat no tienen oportunidad de alimentarse de ellos, solo les quedan los “Makukahuna” pero comprendo que no puedan resistirse a un “cuellástico” como el de Lapras-añadió para sus adentros mientras cogía una pokeball-Seguro que mi “Haribuddy” puede encargarse de ellos.

    -¡Impactrueno!¡Picotazo Venenoso!¡Viento Feérico!

    Los Pokémon de Angie lanzaron sus ataques consiguiendo desperdigar a los azulados murciélagos sin ojos, al menos momentáneamente ya que pronto volvían a reagruparse para atacar.

    -¡Cottonee usa Paralizador!

    Con rapidez la Pokémon algodonosa se adelantó a sus compañeros y comenzó a agitar su cuerpo liberando una oleada de esporas amarillentas que al ser inhaladas por algunos de los Zubats les hicieron o bien caer al suelo a los más afectados o ralentizar los movimientos lo suficientes como para que les alcanzaran los ataques de Ekans y Pikachu.

    -Ojalá pudiera ayudar-expresó Blasco algo cabizbajo.

    Blasco sacó a Ralts de su pokeball pero tanto el entrenador como su pokemon solo podían mirar en como Angie parecía controlar la situación casi al completo. Como era capaz tener suficiente visión para discernir los ataques en distintas alturas y flancos, como era capaz de comandar a sus Pokémon y coordinarlos sin que estos se pisaran los unos a los otros.

    -Angie es increíble-acertó a expresar el chico de cabello verde mientras sus pupilas se dilataban.
    -Tú también puedes ser increíble, compi “pelolechugo”-dijo Marcial-¡Tú y tu Pokémon “sabaneante” tenéis que tener confianza y estaréis derrotando Zubat en menos de lo que tarda un Hariyama en partir una ola en la mitad !

    Blasco, que parecía entender al líder de gimnasio mejor que Angie, miró a su Ralts el cual, durante un breve instante, mostró en sus ojos rojos una firma decisión de querer ayudar a los que eran sus compañeros.

    -¡Ralts u-usa Confusión!

    El Pokémon psíquico encendió su cuerno rojo de un intenso fulgor azulado para disparar desde el mismo un rayo de idéntico color azulado que consiguió derribar a varios de los venenosos oponentes de un golpe.

    - ¡Bien hecho! -Animó Angie
    - ¡Yeah! ¡Dales duro pelolechugo!¡Lo estáis haciendo muy bien “ma boys”!
    - ¡Lo estamos haciendo todo! -se quejó Angie.

    Quizás por verse superados los Zubat, los que podían, comenzaron a retirarse lentamente. Haciendo pensar a nuestros protagonistas que el trabajo estaba hecho, cosa que ellos mismos confirmaron falsa cuando un grito distinto comenzó a oírse en la lejanía.

    -¡Goooolbat!

    El murciélago de boca sobredimensionada a ver derrotados a sus, quizás amigos o quizás incluso crías, encendió sus colmillos de una ponzoñosa tonalidad de morado y emprendió la carga contra los Pokémon de Angie.

    - ¡Pikachu usa Impactrueno! -mandó la rubia contra el murciélago con ojos.

    El roedor eléctrico disparó su descarga contra el Golbat el cual haciendo un quiebro hacía la derecha consiguió esquivar ágilmente. No esperando encontrarse a un Ekans de frente que no tuvo ninguna dificultad para morder la cabeza del murciélago y dejarlo temporalmente noqueado.

    - ¿Ya? ¿Ya está? -expresó Angie notablemente sorprendida.

    Casi de forma inconsciente la mente de Angie vagó hacia el encuentro que tuvo con un Golbat en la meseta Añil. Había pasado tanto tiempo y tan poco a la vez: Desde que tuvo que ser salvada por parte de Kevin de aquel Golbat y su Gigaimpacto y ahora, un mordisco de Ekans había sido suficiente para derrotarlo ¿Tanto había mejorado?

    De todos modos, los pensamientos y miradas del grupo allí presente se centraron en el Lapras. Este parecía más tranquilo, pero aun así podían notar como el Pokémon jadeaba y presentaba sudoración abundante, especialmente para un Pokémon de sus tipos.

    - ¿Y cómo lo vamos a sacar de aquí? - preguntó Blasco

    -Oh well-inició Marcial-Puedo pedirle a mi “Haribuddy” que cargué con el “Lapracolega” hasta el Centro Pokemon-continuó-Pero-añadió-Puedes capturarlo con tus “Pokebalunga” A ese Lapras parece que le molas “cantidubi”

    Angie se fijó en el Lapras, la expresión del Pokémon no era de molar “cantidubi” pero claramente parecía tolerar su presencia. Así Angie buscó una pokeball con intención de lanzarla contra el plesiosaurio…

    -¡Goool!¡Baaat!

    El murciélago de enorme boca, visiblemente enojado inició repentinamente su vuelo de forma furiosa y ciega, dirigiéndose hacia Angie mientras sus alas se tensaban y adquirían un intenso color blanco.

    -¡Praaaas!

    Así el Lapras exhaló desde su boca una gélida brisa que parecía llena de cristales helados tililantes, no era demasiado poderosa pero claramente el Golbat tampoco tenía demasiada energía como para resistirla, haciendolé caer al suelo, ahora sí definitivamente.

    -¡Lo dicho, le molas “cantidubi”!-expresó Marcial guiñando un ojo con entusiasmo.

    Angie lanzó la pokeball y el Lapras, bien por ganas de unirse a la rubia, bien por su cansancio no opuso mucha resistencia y quedarse dentro de la esfera bicolor. Hecho esto el par de jóvenes y el líder de gimnasio salieron de la cueva e iniciaron el camino de vuelta al Centro Pokémon.

    -No lo entiendo- expuso Angie-Pensaba que los Lapras eran propios de climas más fríos.
    -Cierto macanuda camarada-Pero Hoenn esta atravesada por una corriente marina de agua “mazo fresca”-continuó-Te diré más, al este, cerca de la “maravitupenda” Ciudad Algaria hay una cueva de hielo: La Cueva Cardumen, que alucinas vecina como un Qwilfish sin espinas, quizás-añadió para cambiar ligeramente el tono-quizás el Lapras estaba migrando hacía allá y se quedo atrapado en la Cueva Granito, últimamente hemos tenido varios temblores, no es extraño.

    -Ajá-acertó a expresar Angie.
    -Y tu lo has hecho bien “pelolechugo”-añadió el líder de gimnasio removiendo el verde cabello de Blasco-Ahora que tu “compimentalista” ha aprendido un ataque ofensivo tienes que ir “a full de Estambul” si quieres ser el “number juan”
    -Pero yo no quiero ser entrenador, creo.
    -Eso está “dabuti” también-dijo Marcial cuando ya entraba por la puerta del centro Pokémon-¡Hey!¡Enfermera Joy!-gritó desde la puerta-Traemos un Lapras bien chungo que requiere tu atención “meditastica” y “enfermeril”

    -¡Oh Yeah! Traé ese helado culo de dinosaurio” hasta aquí y la menda lerenda en persona le echara un ojo-gritó también la sanitaria clónica
    -Sospecho que al autor se le tiene que haber muerto alguien en el hospital y por eso poner de esta manera tan incompetente a las enfermas Joy-pensó Angie para sus adentros.
    -El Lapras presenta numerosas cicatrices en el cuello, aparte de eso creo que los Zubat le han debido de quizás contagiar algo, no creo que sea demasiado grave but you eres la que parte la pana en esto-le explicó Marcial a la enfermera mientras hacía gestos a Angie de que le entregará la ball a la enfermera-Por cierto, estaría que alucinas vecina que te dieras un garbeo por la cueva Granito y le dieras de tu medicina a los Zubat.
    -No problemo magdaleno-dijo la enferma Joy-Cuando acabe aquí me doy un voltio hasta la cueva y les doy a esos “Zubatamaran” de mis polvos mágicos de Joy.
    -Dabuten
    -Dabuten.
    -Macanudo-dijo Blasco, para luego taparse la boca, casi como si hubiera dicho algo malo
    -Cierto, casi se me olvida-dijo Marcial buscando en su bolsillo-Te lo has ganado “Pelo de trueno”

    El líder de gimnasio arrojó a Angie un pequeño fragmento de metal de color azul oscuro similar a un guante de boxeo, con una pequeña esfera naranja en donde debería estar el pulgar.

    -¡La medalla Puño!-confirmó Marcial-Te la has ganado mostrando fuerza al derrotar a esos “Murcielagantes tunantes” y el suficiente buen rollito de hacerlo sin que el servidor te haya dicho nada.
    -Gracias, supongo-acertó a decir Angie mientras ponía la medalla a buen recaudo.
    -¡De nada!¡Y ahora me piro vampiro!¡Que a estas horas hay unas olas de que alucina vecina!¡Chao pescao!


    Una gruesa gota de sudor bajó por la frente de Angie y Blasco, así como no poder disimular una sonrisa medio forzada de incredulidad, de todos modos y sin ser como había previsto nuestra rubia había ganado una medalla más y un nuevo Pokémon en su equipo y…

    -Angie-preguntó Blasco - ¿No tienes la sensación de que olvidamos algo?
    -No sería importante.



    El sol del atardecer, menos cálido, sumado a los vientos que comenzaban a soplar hacían de un paseo por la playa de una idea muy agradable, sin embargo, esas brisas marinas y el tono anaranjado del sol no significaban nada para el par de contendientes

    -Tengo que reconocer, mocoso de Kanto-dijo entre jadeos el de pelo engominado-que no eres tan inútil como pareces.

    El susodicho individuo lanzó una mirada a su pokemon: Un anfibio de aspecto regordete y en cierta manera algo grotesco debido a las gruesas verrugas tanto en la frente como a ambos lados de la “cabeza” de igual modo que, donde a futuro surgirían brazos, aparecían una especie de bultos de una tonalidad celeste más clara.

    -¡Palpitoooud!-bramó con potencia pero visiblemente agotado.
    -Pooooli-hizó lo propio el Poliwhirl de Tim, que no contaba con el potente aparato fonador de su rival.
    -Debo irme-dijo el entrenador del Palpitoad haciendo regresar a su anfibio a su pokeball-Volveremos a vernos-añadió casi en tono de amenaza.
    -Espera-dijo Tim-Dime tu nombre.
    -Mi nombre-repitió-mientras se atusaba el cabello-Mi nombre es Tom-añadió para luego darse la vuelta y alejarse mientras su figura parecía diluirse entre las dunas de arena.
    -Tom-se dijo Tim en su mente-Que nombre tan simple.

    Tim marchó hacia el centro Pokémon confiando en que Angie y Tim estuvieran ahí mientras que notaba un poderoso ardor en el pecho, efectivamente: Se había quemado por no usar crema protectora, pero aparte de eso, había encontrado alguien a quien deseara superar a toda costa, una persona que le impulsara a ir más allá de sus límites. Y todo porque decidió quedarse en la playa: Tim acababa de adquirir un rival por pura casualidad


    ​​​​​

    Comentario

    • A.J
      Everlasting Bloom
      SUPAR PRUEBA
      • dic
      • 92
      • 🇪🇸 España
      • Paldea

      #47
      CAPÍTULO 37: FANTASMAS DE AYER Y EL HOY





      El sol brillaba esplendorosamente sobre la ruta 108. Un trayecto marino que unía Pueblo Azuliza con la mucho más vibrante Ciudad Portual. No había mucho que ver y paradójicamente la inmensidad del mar se extendía frente a los ojos de los tres jóvenes que navegaban a lomos de un Lapras. El cielo estaba despejado, lo cual era bueno para la navegación. Sin embargo, el estar rodeado de agua también incrementaba la sensación de calor en los chicos.

      -Llevamos días-jadeó Tim-Sin agua, abrasados por el sol-continuó- ¡Qué muerte tan horrible nos espera! -añadió en un tono tragicómico.
      -Solo llevamos una hora-acertó a expresar Blasco con una sonrisa nerviosa.
      -Y para colmo-continuó el de Isla Canela con igual tono melodramático- Tengo que sentarme en este alfiletero de talla extra grande-añadió haciendo referencia a las protuberancias que tenía el caparazón del Lapras que les transportaba.
      -Praaas-murmuró, algo disgustado, entre dientes el dinosaurio marino.
      -¡Agua!¡Mi reino por un poco de agua!-continuó vociferando Tim.
      -¡PRAAAS!

      El Pokémon de agua y hielo debía de estar harto de los gritos del isleño ya que, valiéndose de su largo pescuezo pudo girarse y enseñar en su boca una larga hilera de dientes blancos, pequeños pero agudos para, acto seguido, agarrar a Tim del cuello de su ropa y actuando como una catapulta lanzar al chillón joven al mar.

      Angie y Blasco no pudieron evitar intercambiar una mirada de estupor entre sí. Bien por el aparentemente malhumorado carácter del plesiosaurio o bien porque por primera vez alguien el fic alguien hacía poner pies en pared al estrambótico Tim.

      -Vaya-Expresó Angie-Por fin alguien en el fic pone pies en pared al estrambótico de Tim.
      - ¿Disculpa? -dijo Blasco algo extrañado.
      -Nada, cosas mías.
      -Deberíamos acercarnos para recoger a Tim.
      -Sí. Deberíamos.

      El Lapras inspiró profundamente, aparentemente Tim no le caía demasiado bien. Aunque afortunadamente para Tim el “lanzamiento” del Pokémon de tipo agua pese a que había alcanzado una altura “peligrosa” no le había alejado demasiado.

      -¡Chicos!-se le oyó gritar-¡Venid a por mí que tengo una sorpresita!

      El Lapras retomó la marcha alcanzando pronto a Tim, el cual, de forma bastante graciosa, estaba tumbado cual tabla boca arriba, mientras en su barriga descansaba la “sorpresita” siento esta una pequeña ave azul sin cuello apenas distinguible y cuya principal característica eran dos alas que parecían nubes de algodón.

      -Suaaablu-expresó el ave algo aturdida.
      -Un Swablu-reconoció Blasco mientras junto a Angie ayudaba a Tim a subir a Lapras.
      -Creo que cuando Lapras me arrojó por los aires, de forma totalmente injustificada, choqué contra ella-explicó el de Isla Canela-Creo que la in-Tim-idado un poco-añadió para luego reírse. Risa que nadie secundo.

      -¡Bluuuu!-protestó enojada la ave picoteando a Tim en la cabeza por el chiste para luego saltar al hombro de Angie. Acto seguido la rubia le arrojó la pokeball al pájaro azul que no opuso demasiada resistencia.

      -Empiezo a sospechar que el autor empezó el fic tan avanzado porque las capturas se le dan de pena.

      Mientras Tim murmuraba por el hecho de que nadie le hubiera reído la gracia, además de por el dolor, Angie oteaba el horizonte, notando que quizás Lapras no se había recuperado de todo de la herida de los Zubat. Rápidamente giró la cabeza para sacudirse la idea del dinosaurio marino hundiéndose con ellos a bordo.

      - ¿Tim, has visto algo?
      -Muchas cosas
      - ¿Algo como un sitio donde descansar?
      - ¡Sí! He visto un barco destrozado, quizás sirva.
      -El S.S Cactus, conozco ese barco-dijo Blasco.

      Siguiendo el mojado y húmedo dedo de Tim llegaron al barco en cuestión, seguramente debió ser mera coincidencia como mientras se iban acercando al navío una densa niebla comenzó a aparecer. Igualmente, la temperatura comenzó a descender sensiblemente conforme se acercaban al enorme agujero del costado. Tras hacer regresar a Lapras en su pokeball para que descansara un rato decidieron caminar por la malograda nave. Notando como, tras cada paso, la madera crujía, como pese a estar desiertos los pasillos no podían evitar la sensación de que unos ojos aviesos los tenían en su punto de mira, como…

      - ¡Y entonces seguro que cuando menos lo esperemos nos encontramos a los espectros de los que fallecieron en el barco! -comentó Tim.
      -En realidad-explicó Blasco-No hubo víctimas en el accidente del barco.
      - ¡Jo! -expresó Tim desmotivado.
      - ¿Sabes la historia del barco? -preguntó Angie.
      -Sí ¿La cuento? -dijo el de cabello verde.
      -Claro, algo habrá que hacer para que avance el capítulo
      -Fue hace unos años-explicó el de Ciudad Petalia-Por lo visto…
      -Por lo visto…-repitieron intrigados tanto Angie como Tim, probablemente imaginado una historia truculenta
      -Por lo visto el capitán del barco iba borracho y chocó contra las rocas-dijo, haciendo que el par de Kanto negaran con la cabeza algo decepcionados.
      -Pero ¿Y los espíritus atormentados de los fallecidos en el barco? -preguntó Tim.
      -El S.S Cactus a veces ejercía como transporte de mercancías y cuando tuvo el accidente era así.
      -Entonces ¿Nada de tesoros piratas? -volvió a preguntar Tim con decepción.
      -No, de hecho, este barco es relativamente usado para entrenar Pokémon de tipo agua, si hubiera alguno ya lo habrían encontrado.

      El resto de jóvenes siguió caminando por la nave, a veces entrando en las habitaciones que estaban abiertas, observando que la enorme mayoría estaban vacías, exceptuando la ingente cantidad de polvo.

      -¡Aaaaag!-chilló Tim al ver lo que había visto en otra habitación.
      - ¿¡Qué pasa!?-Preguntaron algo asustados tanto Blasco como Angie

      Ambos dos entraron en la habitación viendo a Tim saltar sobre una cama, probablemente una cama de agua debido a la altitud que alcanzaba con cada bote.

      - ¡Tim, bájate de la cama! -chilló Angie con tono de madre-Seguro que la han usado drogadictos para sus cosas de…drogadictos.

      Tim no hizo caso a la rubia represora, es más, haciendo gala de una fuerza inusitada Tim agarró a Angie y Blasco y se los llevó a la cama a saltar sobre ella. Así lo que en principio eran protestas comenzaron a mutar en murmullos y de allí a risas. Carcajeantes risas que disimulaban y silenciaban los crujidos que producía la cama, cada vez más agudos, cada vez más chirriantes. Hasta que…



      -¡Cola Férrea!-dijeron dos voces al unísono.

      La cola del Umbreon se tensó hasta adquirir un tono metalizado y una textura y tacto mucho más duro del habitual, cola que chocó contra la idéntica parte del cuerpo de su oponente.

      Ambas criaturas de penetrantes miradas se miraron entre sí: El oponente de Yami era una criatura también mamífera de piel mayoritariamente de color celeste, si bien la mayoría de su cuerpo estaba cubierto de una mata de pelaje negro, especialmente en la cabeza y formando una leonina melena, aunque el grosor y tamaño del felino hacían pensar que se trataba de una hembra. Finalmente, la cola de la criatura estaba coronada por una estrella de cuatro puntas.

      -¡Luuux!-expresó la leona retrocediendo unos pasos para clavar sus ojos amarillos y rojos en su oponente.
      -Dime AJ-inició Noé mientras acariciaba el pelaje de su Luxray- ¿Has podido concentrarte en un momento de tranquilidad?
      -Tengo que reconocer que nunca estoy demasiado tranquilo en un combate-dijo el de Pueblo Paleta con tono medio bromeando-Pero sí, he podido.
      -Bien-dijo el de tez morena con tono alegre-Será mejor centrarnos en que aprendas a dominar mejor los poderes que ya has despertado que tratar de aprender algo nuevo. De todos modos: Siéntate y descansa

      Obedeciendo a su temporal mentor AJ se sentó sobre el arenoso suelo de la playa. Haciendo idéntico gesto Noé y su eléctrica Pokémon.

      -Repíteme lo que me decías antes-dijo el habitante de la isla apoyando su cabeza en el lomo de la leona-Lo de tu amigo.
      -Veras, Noé-dijo AJ reincorporándose-Parte, la mayor parte, de mi interés por aprender a manejar estos poderes…Es para intentar salvar a mi amigo.



      - ¡Ay!
      - ¡Ay!
      - ¡Ay!


      El trío de jóvenes se levantó sacudiéndose el polvo, acto seguido miraron al techo para observar el enorme boquete en el techo que había hecho la cama, sus saltos en la cama y la caída de la misma que ahora yacía desvencijada en un piso inferior más concretamente.

      -Podríamos habernos matado-comentó Tim viendo su “saltador” destrozado para luego soltar una pronunciada risa
      - ¡Y quien tiene la culpa! -chillaron casi a dúo Angie y Blasco

      Una rápida al lugar en donde estaban daba a entender que nadie había estado allí hace mucho tiempo. Todo parecía más deteriorado que en el piso superior y paradójicamente todo más intacto. Aún más polvo, el goteo de tuberías dañadas por el impacto que debió de sufrir el barco.

      -Tendremos que buscar una escalera para volver a la superficie-dijo Blasco mirando por última vez el tremendo agujero para luego iniciar a caminar junto con los demás, con la intención de encontrar “algo” que les permitiera volver al piso superior.

      Como ya hicieran antes del “accidente” siguieron explorando el barco si bien con una mayor precaución debido a la menor luminosidad imperante, notaron también como las puertas de los camarotes estaban todas mayormente cerradas…Hasta encontrar una que no lo estaba…

      - ¡AAAAAAAAAAAAARG! -chilló Tim cual descosido altamente excitado tras ver lo que había en la habitación
      -Vaya, Tim ha chillado como un descosido altamente excitado-comentó Angie.

      Tanto Blasco como la rubia se acercaron a la habitación, prevenidos de lo que había pasado antes no esperaban nada demasiado grave, aún con todos los gritos.

      Efectivamente lo que vieron era para gritar: Cuando Angie y el de cabello verde entraron no pudieron si no sorprenderse de ver a Tim nadando entre montones de monedas de lo que parecía oro genuino, no solo eso, junto a cofres que parecían suturar el oro de lo copiosamente llenos que estaban había otros llenos de joyas de distintos colores: rojo, verde y azul, igualmente utensilios antiguos que seguramente a un museo le gustaría acoger.

      -Esto…-inició Angie-Esto es totalmente anacrónico-observó Angie, notando que esa habitación parecía más propia de un barco encallado hace harto tiempo que de un navío que, según las palabras de Blasco, no debería llevar más de diez años.

      - ¿El narrador acaba de decir harto tiempo? -continuó la irritante niña rubia que parecía incapaz de dejar al señor escribidor en paz.

      -¡Soy rico!¡Asquerosamente rico!-dijo Tim nadando entre el oropel-¡Lo primero que haré será construir una caja fuerte para saltar en trampolín, como ese Psyduck tacaño de los dibujos animados!-añadió con un tono tan fervoroso que parecía que en cualquier momento sus pupilas se iban a convertir en un símbolo monetario.
      -Tendremos la vida resuelta-dijo Angie con un tono también febril-Porque todo el mundo sabe que la única tranquilidad y libertad viene de la seguridad económica-añadió para “zambullirse” en los dorados montículos
      - ¡Uy, una piedra! -notó Tim-Lejos de mi oro, sí…oro, mi tesoro-añadió con tono demente alejando una piedra cuadriculada.

      A diferencia de sus dos acompañantes Blasco no parecía querer rebozarse metafóricamente entre todas esas monedas. Sin embargo, su mirada se fijó en un pequeño cofre el cual parecía contener una serie de sortijas, joyas…nada comparado con lo que llenaba los ojos de sus compañeros, más concretamente, lo que colmaba la atención del peliverde era lo que parecía ser una canica de cristal translúcida que dejaba ver un irisado rosa y verde en la parte interior de la misma.

      -Es bonita-dijo Blasco observando que la “canica” tenía los mismos colores que Ralts-Creo que no pasara nada por llevármela-pensó mientras la introducía en el bolsillo.

      Blasco alzó la mirada después y no pudo evitar observar sorprendido como la piedra golpeada por Tim parecía brotar una extraña y escalofriante niebla purpurea que crecía rápidamente, acto seguido pequeñas esferas verdes concéntricas surgían en la niebla, en el centro de la tétrica nube se comenzaba a dibujar una sonrisa maligna, amplía y angulosa, así como verde y unida a ésta, como una cicatriz perenne. Como dato a agregar era que esta nebulosa estaba unida y sellada a la piedra de la que había surgido.

      -Chi-cos-comenzó a decir Blasco atemorizado y entre tartamudeos, no era para menos, la siniestra y espectral presencia de ese Pokémon parecía hacerle sentir una fuerte presión en el pecho que le impedía articular palabras.

      El arremolinado espectro miró con inicial curiosidad a Blasco para luego torcer el gesto ostensiblemente cuando cambió el enfoque a Angie y Tim, debió de resultar extremadamente grotesco como el isleño trataba de meter parte de su botín en cada orificio en el que fuera posible.

      -¡C-h!¡Ch-i-cos!-intentaba de decir el peliverde ahora con más temor mientras veía como el fantasma una piedra pegado conjuraba una esfera de chisporroteante de sombría energía-No me salen las palabras de la boca-pensó el peliverde con la mano en el pecho, notando como su respiración se hacía más agitada-¡Ayudame Ralts!-Acertó a decir con claridad antes de arrojar la pokeball.



      -Entiendo-dijo Noé tras escuchar la historia que AJ le relató-Tiene sentido que sospeches que quien buscas estas en la región de Hoenn-añadió mientras se reacomodaba en la espalda de la Luxray que escuchaba atentamente lo que su entrenador decía- ¿Tienes algo que “te recuerde a él”?
      -Sí.

      AJ se revolvió un poco para buscar una pokeball en su bolsillo. Luego la activo liberando a un pequeño Eevee, que quizás algo atemorizado se acurrucó contra el cuerpo de AJ y Yami mirando intensamente a Noé.

      -Viii-gruño el Pokémon de tipo normal, erizando ligeramente el pelaje.
      -Cuando me llegó estaba totalmente asustado-explicó AJ mientras le acariciaba el lomo-Es un alivio verlo como está ahora.
      - ¿Ese Eevee es de tu amigo?
      -Sí. Cuando lo recibí estaba muy nervioso, fue entonces que pude ver un pequeño fragmento de lo que le sucedió.
      -Es algo similar a lo que me contaste con tu Aerodactyl ¿No?
      - Sí.
      -Manifestación del poder cuando tú o tu “contacto” está agitado, bien, nada demasiado extraño.

      -A estas alturas no hay nada demasiado extraño, supongo-dejó escapar AJ con tono cansado
      -¡Corred!

      Los pasos acelerados retumbaban por los pasillos de aquel barco, que ahora parecía mucho más decrépito y siniestro, quizás por la luz del exterior que ahora era mucho menor, o quizás fuera el Spiritomb enfadado que lanzaba el característico ataque fantasma consistente en esferas de energía espectral que impactaban y destruían el ya desvencijado mobiliario, astillando y levantando polvo, haciendo aún más desagradable y tenso el ambiente.

      -Has estado muy bien haciendo que Ralts usara Destello para que pudiéramos escapar-comentó Angie, a escape junto a Blasco, entre jadeos.
      -G-Gracias-acertó a decir el peliverde-ligeramente sonrojado por el cumplido y por el repentino esfuerzo físico mientras mantenía al pokémon psíquico junto a su pecho.

      -¡Esperadme!

      Angie y Blasco giraron la cabeza para ver la esperpéntica escena: Tim les seguía varios metros rezagado, siendo él el único culpable debido a que en su desmedido afán de riquezas se había llenado los bolsillos al máximo de su capacidad, hasta que estos habían hecho de que el pantalón del isleño se había rebajado a un punto que dificultaban su movilidad...entre otras cosas.

      -Spiritomb: Ein Pokémon, das aus 108 Geistern besteht. Es ist an einen Spalt in einem mysteriösen Stein gebunden.

      -No es el momento para que pasa esto-se lamentó metalmente Angie al ver como la Pokedex había vuelto a ese idioma tan agresivo como macarrónico

      Angie se apresuró a volver a guardar la Pokédex: Era, en cierta manera, divertido ver a Tim arrastrarse con los pantalones prácticamente a la altura de los tobillos, dejando ver unos calzoncillos celestes con muchas espirales dibujadas, con el titileo de las monedas que era incapaz de ocultar los gritos del de isla canela, también, desde un punto de vista muy particular, resultaba hilarante ver como ese aterrador fantasma fruto de ciento ocho espiritus malignos y condenado a estar unido a esa extraña piedra que portaba...Sinceramente resultaba muy divertido que, precisamente debido a esa piedra, debiera de desplazarse dando pequeños y cortos saltos.

      -¡TOOOOMB!-Expresó con ferocidad el espectro para volver a expeler la chisporroteante esfera oscura que, por fortuna se perdió por uno de los pasillos.


      -Creo que-comentó la rubia-No nos va a quedar más remedio que luchar.
      -¡Eso es!-dijo Tim tratando de subirse los pantalones-Tenemos que proteger ¡MI ORO!
      -¡TOOOOOMB!-Volvió a bramar el espectro al oír como el isleño hablaba así de sus tesoros.

      Los jovenes rápidamente sacaron sus pokeballs, así el arremolinado y demoníaco Pokémon pronto se vio rodeado de la Pikachu, la Cottonne y el Ekans por parte de Angie y el Poliwrhirl y el Grimer del Tim.

      -¡Rayo Burbuja!
      - Impactrueno-

      Los pokémon iniciales del par usaron sus ataques elementales a lo que el fantasma respondió girando su “cabeza” y liberando un viento plateado cargado de lo que parecían ser minúsculas escamas que contrarrestó a la perfección el ataque tanto acuático como eléctrico.

      -Mordisco!

      El ofidio de la rubia reptó hacia su oponente para saltar hacia su oponente dispuesto a clavarle sus dientes, probablemente esperando que debido a la falta de extremidades le costara defenderse de un ataque físico

      -¡Eeeespiritomb!

      Así tras proferir sus espectrales gritos no tardó en conjurar a su propia sombra que se alargó como si de su propia mano se tratara para agarrar al Ekans y luego alejarlo como quien tira un juguete roto.

      -Un Sombra Vil-acertó a adivinar Angie el ataque de su oponente mientras este lo usaba de nuevo para tratar de contener a la masa morada propiedad de Tim.

      Estaba tan concentrado en tratar de contener al Grimer que no alcanzó a advertir como la Cottonee le sobrevolaba y exhalaba ese viento rosado.

      ¡TOOOOMB!-expresó enojado y dolorido, dirigiendo su perversa mirada hacia la tipo planta. Lo que para fortuna de nuestros héroes lo distrajo lo bastante como para recibir una corriente de burbujas por parte del anfibio “adolescente”

      -Impactrueno, Pikachu-pidió Angie- Aprovechemos que está mojado

      La ratona eléctrica volvió a generar la mencionada corriente contra el Pokémon de los tipos fantasma y siniestro y claramente este pudo notar el incremento de daño que suponía estar mojado, hasta el punto de que fue aventado contra una de las paredes del pasillo y haciendo que una tubería medio descolgada se callara sobre el espectro

      -¡Bien!-se alegraron rápidamente los tres.

      Poco duró la alegría. De inmediato el Spiritomb se sacudió el tubo de acero y se alzó, lo que la altura del techo le permitía, mientras profería sus escalofriantes gritos, acto seguido comenzó a órbitar su cabeza cual un ventilador para,efectivamente, liberar un espectral viento de color oscuro.

      No era solo que el Viento Aciago consiguiera golpear a todos y cada uno de los Pokémon presentes. No es solo que, pese al esfuerzo, de sus compañeros encapsulables, los niños también recibieran el efecto rasurador de ese espectral viento. Era el efecto secundario de ese ataque.

      -¿Y-Y esto?-expresó Blasco-Notando como el viento les cubría-Esta presión en el pecho-añadió mientras con dificultad se llevaba allí la mano-Está desazón, está pena…-dijo notando la cantidad de sentimientos negativos que comenzaron a asaltar su mente.

      -Aaalst!

      El chico de cabello verde pudó fijarse en cómo, debido a su tipo, estaba sufriendo especialmente esa ráfaga de viento oscuro.

      No estaban demasiado lejos el uno del otro, pese a eso le costó horrores alcanzar al Pokémon de tipo psíquico/hada, tratando el peliverde de, con fin de reducir la influencia del ataque fantasma, usar su cuerpo como escudo.

      -Tienes que aguantar Ralts-pidió Blasco con tono fatigado

      El pequeño y sensible Pokémon pudo notar como el ver a su entrenador protegerle, despertó algo dentro de su pequeño cuerpo, hasta el punto de que, dejó a su entrenador atrás y trató de avanzar unos metros.

      -¡RAAALTS!-expresó el psíquico con energía.

      Acto seguido el de tipo dual chilló desde lo más profundo de su ser y liberó una onda de energía en forma de unos sonrosados corazones, una energía que también iba acompañado de un sonido vibrante, que no molestó, y que parecía molestar lo bastante al Spiritomb. Lo bastante al menos como para que éste cesara su ataque.

      -¡Lanzallamas!

      Seguido a ese comando llegó una tórrida y abrasadora corriente de fuego que golpeó al Spiritomb, haciéndolo retroceder mucho más mientras gritó de un dolor mucho más intenso que cualquiera que le hubieran podido provocar los pokémon del trío con sus ataques.

      -Sabía que había gente aquí-inquirió una voz femenina-Me alegra que seáis vosotros-añadió con un tono de alivio.

      Angie reconoció de inmediato la voz y también se sintió aliviada de que una entrenadora mucho más experimentada como Izumi apareciera en aquel lugar. En cambio no le sonaba tanto el Pokémon que había utilizado el icónico ataque de fuego y que ahora se acercaba a Izumi: Pero era una criatura alta, más que su entrenadora, cubierta de un manto atigrado, de hecho ese manto atigrado junto a su aspecto canino y la especie de densa pelaje ubicado en partes concretas de su cuerpo, similares a una melena de león, hacían de ese pokémon una suerte de majestuosa y armoniosa quimera, en el sentido que esas características de especies diferentes nada se sentía fuera de lugar, al contrario, le otorgaban un aspecto entre elegante e intimidante que no no tenía nada que envidiar a un Pokémon Legendario.

      -Naaaaaaain-rugió el Arcanine-mientras adopta una posición de ataque por si el Spiritomb volvía a revolverse.

      -¡Izumi!-expresó Angie feliz de ver a la joven de Pueblo Paleta y fundiéndose en ella con un abrazo.
      -¡Izumi!-expresó Tim que trató también de abrazar a la de ojos azules solo para que esta le esquivara ligeramente, haciendo que el isleño abrazara el suelo.
      -Este es Blasco-expresó ahora la rubia mientras le indicaba al de pelo verde que se acercara-Él y Tim me están acompañando por la región de Hoenn.
      -Hola-acertó a expresar con timidez el de cabello verde, acercándose con Ralts en la mano-Su Pokémon es muy fuerte-añadió obnubilado por gran can de fuego.
      -Encantado de conocerte-respondió Izumi-ofreciendo estrechar la mano a de Ciudad Petalia-Un momento…¿Estás viajando con Tim?

      -¡Ralts!-chilló el psíquico/hada dirigiendo su mirada hacia donde se supone que se había ido el Spiritomb.
      -¡Naaaain!-Hizo igualmente el perro de fuego, también en alerta.

      Un ligero temblor empezó a oírse, además de notarse, primero levemente pero que rápidamente comenzó a incrementar en intensidad.

      -Rápido-dijo Izumi-Haced volver a vuestros Pokémon, esto no me gusta nada.

      Los chicos le obedecieron, quedando solo el gran can de fuego para ver como el cada vez más aterrador grito del espectro comenzaba a escucharse mientras ese traqueteo también se incrementaba, acto seguido un aura azul comenzaba a apoderarse de distintos objetos sueltos. Pronto esos objetos se elevaron mientras que otros, más pesados, como tuberías o fragmentos de las paredes comenzaron a despegarse y flotar recubiertos de ese resplandor azul que ahora iluminaba la estancia aún más que las desvencijadas luces. Cuando una de esos tubos de luz estalló fue la señal de que debían de huir.

      -¡Vamonos! ¡Kiba!

      El Arcanine se agachó ligeramente permitiendo que tanto Izumi como Blasco y Angie se subieran a su espalda. Pero era obvio que faltaba alguien.

      -Mi tesoro-gritaba Tim tratando de meterse las monedas por cualquier lugar donde pudieran caber.

      Una indicación de Izumi hizo que el gran can de fuego agarrara a Tim con la boca, para disgusto de este, y emprendiera la carrera.

      -¡Vamos Kiba!-repitió Izumi.

      El Arcanine corría rápido, más aún si se tiene en cuenta que cargaba a cuatro personas, además tenía que esquivar los objetos que gracias al psíquico ese Spiritomb les estaba arrojando.

      -¿Vas bien Kiba?-preguntó la entrenadora.
      -Aaaaaarc-ladró con dificultad ya que el tener a Tim agarrado por los calzones era lo único que impedía que este se cayera al suelo.

      El gran can trataba de acelerar aun cuando Izumi no le pedía nada, podía notar como los distintos tubos de luz iban estallando debido a las malignas acciones del Spiritomb oscureciendo el pasillo a lo que se sumaba el serrín y polvo en el ambiente fruto del movimiento de los objetos que debían de llevar años sin el más mínimo movimiento. Sabiendo de que una hipotética lucha a oscuras beneficiaria al fantasma Izumi optó por dar la siguiente orden:

      -¡Agarraos bien!-inició-Kiba ¡Usa Velocidad Extrema!

      Izumi se agachó ligeramente sobre el cuerpo del Arcanine para tratar de reducir la resistencia del viento, así como tener mejor agarre, Angie se agarró con más firmeza aún a la cintura de la de Pueblo Paleta, para que luego Blasco hiciera lo propio asiendo con fuerza, y bastante pudor, a las caderas de la rubia.

      -¡Y donde se supone que me agarró yo!-protestó Tim que estaba colgado cual paquete.

      Percibiendo que todos, más o menos, estaban seguros el Arcanine comenzó a incrementar la velocidad, sus patas comenzaron a difuminarse fruto de la elevada velocidad a la par que una vistosa luz verdosa comenzaba a apoderarse de su cuerpo.

      -¡TOOOOMB!

      El espeluznante grito del enojado Spiritomb fue seguido de un temblor psíquico, podían notar como las viejas paredes chirriaban e incluso como algunas de estas se despegaba mostrando el maltrecho esqueleto del barco. Como incluso el suelo amenazaba con partirse y hacerles caer a un piso inferior o algo peor.

      Izumi alzó la cabeza ligeramente, ya podía ver la luz al final del pasillo, esa luz tenue y anaranjada del atardecer, pronto estarían en la cubierta y pondrían camino a Ciudad Portual.

      Fue gracioso...pero pudo ser trágico, el arremolinado espectro usó su poder psíquico para levantar el suelo justo antes de la salida convirtiéndolo en una rampa. Pronto la joven como los tres chicos y el perro guardián, debido al tremendo impulso que este traía, estaban en los vespertinos cielos de Hoenn.

      -Debo ser rápida-Pensó Izumi tratando de que los gritos de terror de los chicos no la distrajeran-¡Mory!¡Zelvy!

      La de Pueblo Paleta se concedio un segundo para respirar, mientras el ave metalizada se manifestaba junto al quelonio cañonero hizo regresar al perro atigrado a su pokeball, acto seguido mientras con una mano indicaba al Skarmory que agarrara al par de chicos con la otra trató de tanto envolver a Angie con ella y de asirse al caparazón del Blastoise

      -Hidrobomba!
      -¡Tois!

      La gran tortuga agarró a las chicas con su fornidos brazos para luego maniobrar en el aire y disparar con fuerza su potente ataque de agua contra la destartalada cubierta. Podían oír claramente los carcomidos materiales ser arrancados por el chorro de agua a alta presión y afortunadamente también como ese chorro retrasaba la caída lo suficiente como para que Zelvy tocara el suelo sin mayor sobresalto.

      Mientras la ave metálica también aterrizaba sin mayores problemas con el isleño y Blasco Izumi no perdió tiempo y se asomó a la cubierta, seguida del Blastoise. La de Pueblo Paleta trató de buscar la salida más cercana a donde, según ella, debía de estar el espectro.

      -Zelvy Derríbalo-comando Izumi señalando un piso superior.

      Ella se disponía a sacar otra Pokeball cuando el Blastoise encañonó el lugar que su entrenadora le indicaba, no le supuso demasiado esfuerzo que con su ataque de agua se desprendieran instrucciónes metálicas y de plástico sobre la salida o entrada.

      -Lanzallamas!

      Kiba se colocó donde estaba su compañero y disparó el icónico torrente ígneo haciendo que su los materiales derribados por el Blastoise se hicieran una argamasa metalizada y humeante que selló el acceso al pasillo.

      Izumi suspiró, ese Spiritomb debia de llevar años allí, probablemente antes incluso de que el barco tuviera el accidente, seguro que conocía múltiples salidas en caso de quisiera salir al exterior e igualmente múltiples escondrijos en caso de que quisiera agazaparse a la espera de otros despistados visitantes.

      -¿Vais a Ciudad Portual?-Preguntó la de ojos azules
      -Sí-respondieron los tres al unísono

      Pronto estaban en circulación: La de mayor edad volando sobre la Skarmory a poca altura sobre el quelonio que cargaba a los tres chicos sobre su espalda.

      Era por la tarde y el sol anaranjado paradójicamente dotaba a las aguas de ese color casi oscuro fruto del atardecer, la suave brisa que auguraba la venida de la noche comenzaba a generar pequeñas olas que no eran ningún problema para Zelvy.

      Izumi volando a poca distancia como iba podía escuchar la animada conversación entre los chicos que iban a lomos de la tortuga. Los cariñosos reproches, las inofensivas bromas que solo pueden hacerse y reírse entre amigos. Y no pudo, ni quiso, evitar que su mente vagara al mismo inicio de su viaje. Hace casi 3 años, ella, AJ y Eric, ese viaje también bajo el sol del atardecer, de Kanto en ese caso, que finalizó con la primera noche fuera de casa en el Centro Pokémon de Ciudad Verde. Poco después conocerían a Angie en la misma ciudad, tres años no era tanto pero...Parecía tanto tiempo ya. Los propios acontecimientos de Ciudad Trigal y el conocer a Shiro y Silvia, muchos más recientes parecían también lejanos, como si lo uno nunca hubiera sucedido, como si los otros siempre hubieran estado ahí…

      No pudo evitar que una lágrima tonta brotara de las azules fuentes de sus ojos y recorriera su rostro hasta caer al mar, perdiéndose entre la infinidad de otras gotas saladas.

      Los chicos no parecían haberla visto, hubiera dado igual y habría culpado al efecto reflejo del sol sobre la acerada superficie de Mory, pero ella sabía muy bien el motivo, el motivo por el que ella y AJ estaban en la región.

      -Te encontraremos-Se dijo para sí misma-AJ y yo te encontraremos, te salvaremos y...si es necesario: Te vengaremos.


      ​​​​​

      Comentario

      • A.J
        Everlasting Bloom
        SUPAR PRUEBA
        • dic
        • 92
        • 🇪🇸 España
        • Paldea

        #48

        CAPÍTULO 38: ¿UNA NUEVA ESTRELLA?


        Era de noche, aunque la contaminación lumínica del gran puerto de la región como era Ciudad Portual impedían que las estrellas pudieran adornar el negro cielo nocturno. En su lugar este era perforado por la iluminación de aquellos polígonos industriales que realizaban su actividad en el puerto a esas horas intempestivas, evidentemente no todo era perjuicio de la actividad económica, también el ser una ciudad importante conllevaba una mayor iluminación. Bien por ocio, o bien por vanidad, el deseo de tener una ciudad bonita y engalanada aunque esto solo fuera una leve capa de pintura, quizás para atraer a algún turista, un pequeño capricho egoísta compartido por cada una de las ciudades y pueblos de todas las regiones del mundo.

        Poco le importaba esto a la Angie que dormía plácidamente en la litera superior de aquella habitación que compartía con Izumi en el Centro Pokémon: Tanto ella como Angie y Blasco habían llegado tan agotados de la experiencia en el SS Cactus que, tras una frugal merienda mientras sus Pokémon descansaban, habían caído sin remedio, incluso ahora que la noche ya estaba bien entrada seguían en los plácidos brazos de morfeo.

        En la litera inferior Izumi esperaba a que pasaran suficientes minutos, quizás que pasara cualquier señal para poder hacer lo que que hizo, no oyendo ni a Tim o Blasco en la habitación anexa o a Angie se levantó con cuidado de la cama para no generar ningún ruido, de inmediato se dirigió al cuarto de baño. Sentándose en la tapa del retrete marcó en el Pokegear uno de los primeros contactos que aparecían.

        -¿AJ?

        Al otro lado del aparato se pudo oír un respingo y un chasquido de lengua, como si el que quisiera hablar tuviera que tanto activar su mente como su cuerpo para poder responder adecuadamente

        -Dime Izumi-respondió el pelinegro al otro lado del objeto de Johto
        -¿Te he despertado?
        -Sí, para qué negarlo-añadió con una leve risa-Izumi, lo siento, de verdad que lo siento y que esto se esté retrasando tanto.
        -No te preocupes AJ-siguió hablando la de Pueblo Paleta en tono bajo-Solo llevas un par de días, creo que entre los dos sería más rápido desde luego pero entiendo que tienes cosas que hacer.
        -Solo un par de dias-repitió, extrañado, mentalmente-¿Has tenido suerte?
        -Nada-respondió Izumi-He visitado un barco abandonado, parecía un sitio con potencial, pero “solo” he encontrado a Angie...y a Tim,
        -¡Ah!-expresó el pelinegro alzando la voz de forma notoria-¿Cómo están?
        -Bien, bien-respondió Izumi, ligeramente divertida por el inusitado entusiasmo del pelinegro-Angie ya tiene cinco Pokémon y dos medallas y se le ve contenta, estamos compartiendo habitación...Respecto a Tim, él está ahora con un chico que también viaja junto a Angie, creo que puede ser una buena influencia-explico Izumi-Realmente espero que Tim no sea una influencia demasiado mala para él-añadió.
        -Izumi, Te oigo con una acústica un poco rara.
        -Sí, estoy en el cuarto de baño.
        -Entiendo ¿Dónde estáis?
        -Ciudad Portual
        -Vale-respondió el pelinegro-Escucha Izumi, quizás dentro de unos días podamos volver a vernos, junto con Silvia y Shiro quizás consigamos algo
        -Hablé con Silvia ayer-respondió la fémina-Todavía no llegan a Hoenn, aunque no deberían de tardar mucho.
        -Tengo que cortar Izumi-respondió el pelinegro tras un largo bostezo-Me he alegrado mucho de hablar contigo.
        -Igualmente AJ, buenas noches
        -Buenas noches Izumi. Acuérdate de tirar de la cisterna.
        -Bobo.

        Ambos utensilios multiusos comenzaron a iniciar un pequeño pitido intermitente hasta que fue definitivamente apagado por sus dueños respectivos.

        El pelinegro se movió tratando de estar más cómodo, cosa difícil teniendo en cuenta que su almohada era el costado de Saur. El ambiente tropical de aquella isla no le agradaba nada, aunque tanto el agradable olor afrutado que emitía la vistosa flor del Venusaur como, porque no decirlo, las muy breves dosis de Somnífero que él mismo le pedía a su Pokémon le ayudaban a relajarse.

        -Dos días-repitió mentalmente lo que le había dicho Izumi en la conversación-¿De verdad que han sido solo dos días?
        -Sooooooor-alcanzó a decir el planta con un pesado gruñido, claramente también trataba de dormir.
        -Buenas noches Saur-dijo AJ-que ya adoptaba la definitiva postura en la que estaría cuando le llegará el sueño-A ver si me acuerdo mañana de hacer una cosa...Una semana-se repitió-Que extraño..

        El sol salió una mañana más iluminando la “Puerta de Hoenn” debido a ser el principal puerto de la región y uno de los más importantes del mundo. Iluminaba los afamados astilleros, los conocidos mercados e invitaba con su brillo y calor a los numerosos Wingull y Pelipper a cantar...Si pudieran. En su lugar, graznaban en sus idas y venidas al océano que se extendía al sur, este y oeste de la ciudad. Y como no podía ser de otra manera el astro rey también iluminaba el Centro Pokémon donde se encontraban nuestros protagonistas.

        -Buenos días-expresó la rubia desperezándose en un sonoro bostezo.
        -Buenos días, Angie-respondió de inmediato Izumi desde la litera de abajo, con tono mucho más despierto.

        Angie asomó, con cuidado, la cabeza para corroborar que efectivamente la joven de Pueblo Paleta aunque tumbada ya estaba vestida sobre la cama hecha.

        -¿Llevas mucho tiempo despierta?-Preguntó la rubia mientras se cambiaba de ropa.
        -Nada, solo un rato-respondió la de ojos azules-Angie¿Tienes planes para hoy?
        -No, ninguno en concreto-respondió la rubia-¿Por?
        -Me comentaste que has capturado muchos Pokémon en poco tiempo y que no habías tenido oportunidad de pasar tiempo con ellos-Expuso-Quizás podríamos entrenar juntas.
        -Vale-respondió Angie convencida-¿Y Tim y Blasco?
        -Me dijeron que nos esperaban para desayunar,

        Las chicas bajaron a desayunar, debían de ser las 10:30 de la mañana, algo tarde pero todavía aceptable, allí les esperaban el isleño sureño y el chico peliverde con zumos y una variedad de dulces considerable.

        -Muchas gracias-Expresó Angie para disponerse a disfrutar de lo que sus amigos le habían pedido.
        -Muchas Gracias de verdad-Repitió Izumi para revolver cariñosamente el cabello de Blasco-La verdad es que AJ y Eric nunca tuvieron un gesto así conmigo-añadió para su interior.

        Cuando ya habían comido lo suficiente Angie expuso el plan que Izumi había preparado para ella, a lo que los chicos aceptaron, especialmente Tim que afirmó, de forma literal: “¡Día de chicos yeeeeeey!” Lo que a su vez acarreó una severa mirada de Izumi, quizás malinterpretando lo que “Dia de chicos” podría significar.

        Fueron estos, Blasco y Tim, los primeros en retirarse mientras que Angie e Izumi alargaron el tardío desayuno algo más para luego dirigirse al mostrador con el convencimiento de que sus Pokémon habían descansado de lo sucedido la noche anterior

        -¿Disculpe, Ha dicho que se llama Angelica Sparks?-Preguntó la sanitaria.
        -Sí-respondió Angie mientras se colocaba las Pokeballs que la Enfermera Joy le acaba de entregar.
        -Recibimos esto ayer-dijo haciéndole llegar una sexta Pokeball.
        -¿Otra Pokeball?-se extrañó la rubia-¿Es un Pokémon?
        -No es un Jamón de Grumpig, desde luego-murmuró la enferma con ácido sarcasmo
        -¿Y cómo saben que es para mí?
        -No es porque tenga una nota dentro, por supuesto-expresó la de cabello rosado-eso implicaría que vemos los envíos de los entrenadores y eso violaría el artículo…

        Izumi y Angie partieron dejando a la enfermera relatando una larga perorata de artículos legales para, con la nueva y misteriosa pokeball en mano, buscar un lugar donde poder entrenar. No tardaron demasiado en encontrar un descampado vacío algo más al norte. Claro que si el escampado no es estuviera vacío probablemente se hubiera vaciado en cuanto se manifestaron el quelonio cañonero, el majestuoso perro-tigre de fuego y la ave acorazada

        -Creo que con vosotros será suficiente-dijo Izumi para luego girarse hacia la rubia-Muéstrame que tienes Angie.
        La rubia lanzó sus cinco pokeballs junto a la roedora eléctrica y el ofidio de color morado aparecieron el azulado reptil marino, la algodonosa Pokémon planta y la no menos mullida ave de alas de nube

        -!Praaas!
        -!Cotooo!
        -!Suaaablu!

        -Nunca había hecho esto-pensó Angie-Deberían de enseñar a hacer estos discursos en las clases de protagonistas-caviló-Creo que todos conocéis a Pikachu y a Ekans-añadió presentando a los dos primeros integrantes de su equipo.

        -¡Pika Pi!-saludó alegremente la ratona a sus compañeros.
        -Kaaaans-dijo el ofidio tratando de hacer lo propio, con la visible dificultad de su anatomía.
        -¡Cooooo Neeeee!-expresó feliz la planta con su habitual júbilo.
        -Bluuuu-Pío más tímida la ave azulada
        -Praaaaas-añadió menos entusiasmado el Lapras, que miraba por encima del hombro a sus compañeros de equipo…Literalmente. Era difícil no mirarles por encima cuando la diferencia de tamaño era tan obvia.

        -Y ahora…-Expresó Angie expectante sujetando la pokeball misteriosa…



        -¿Y ahora…a dónde vamos?-Preguntó Tim caminando junto al peliverde por las calles de Ciudad Portual

        Blasco cerró los ojos levemente mientras el ruido del mercado de Ciudad Portual iba quedando atrás.

        Por mucho que él era natural de Hoenn aquella ciudad era también nueva para él…Todo lo que excedía Ciudad Petalia y la casa de sus tíos en el pácifico Pueblo Verdegal lo era. La mayoría del conocimiento de su región natal se lo debía a lo que había aprendido en el colegio o bien visto por la tele.

        -¿Y si vamos al Museo Oceanico?-preguntó de repente.

        No es que el extravagante y ya no tan pelado isleño tuviera una idea mejor, así que, junto al chico de cabello verde puso rumbo al mencionado edificio.

        No tardaron en llegar al mencionado edificio, uno de fachada azulada y vanguardista, es decir hortera, y ubicado cerca del mar. Sin embargo tanto Blasco como Tim pudieron notar cómo las personas que se iban encontrando pasaban de un inicial goteo a una brava ola que amenazaba con engullir las cercanías del mencionado museo. Metafóricamente, claro.

        -Cuanta gente tiene interés en las maquetas de Lanturn y la sedimentación en los ríos de Teselia-Expuso con ligero sarcasmo Tim mientras trataba de avanzar entre el muro humano.
        -Quizás el museo no es el principal motivo por que quería venir-confesó a decir Blasco mientras una gruesa gota de sudor se deslizaba por su cabello verde.

        El dúo siguió tratando de hacerse hueco entre el muro de cuerpos. Afortunadamente sus esfuerzos tuvieron éxito…Si por esfuerzos entendemos en soltar un Grimer en medio de la multitud. Finalmente llegaron al espectáculo que congregaba a tanta gente

        Y era literalmente un espectáculo: Una chica con vistoso vestido de color azul que dejaba su ombligo al descubierto y de motivos de decoración nubosos en varias partes. Los pliegos de su minifalda parecían brillar por la propia luz que la chica irradiaba con su energía…Aunque seguramente era purpurina. Finalmente la chica contaba con un peinado de un llamativo tono aguamarina, idéntico que el que presentaba en sus ojos.

        Los ojos era lo que él público no podía quitar de encima de ella, de ella y de la Altaria que la sobrevolaba exhibiendo vistosos movimientos.

        -¡Ariblú usa Lanzallamas y Velo Sagrado!-dijo la que parecía ser su entrenadora con un tono rebosante de energía y optimismo.

        La algodonada dragona gorjeo con su melodiosa voz para lanzar un torrente de fuego en dirección vertical, acto seguido y sin quedarse quieta sus peculiares alas generaron un luz dorada a la par que un escudo semitransparente del mismo color, así, cuando la corriente ígnea perdió potencia y se precipitó sobre la ave dragón el ataque de fuego se vio frenado por el escudo dorado, reforzando el color áureo de este por las chisporroteantes llamas que parecían resbalar sobre la Altaria.

        Un sonoro aplauso inundó el lugar de inmediato como agradecimiento al final de la actuación.

        -¡Gracias!¡Muchísimas gracias!-agradecía efusivamente la de pelo azul al público, aumentado a su vez el entusiasmo de este.

        -¡Te queremos Ariana!
        -¡Eres la mejor Ariana!
        -¡Ariana me aturullas, quiero una hija tuya!
        -¡Ariana bésame la boca y déjame la lengua rota!

        Lo normal. Como normal era que la masa rodeara aún más a la chica y a su híbrido de paloma-dragón pidiendo un autógrafo, un mechón de cabello, un escupitajo...Lo normal teniendo en cuenta que la chica que esgrimía su caligrafía con una firma muchas veces practicada para escribir autógrafos era una de las estrellas en alza de la región de Hoenn.

        -¿Quién es esa?-Preguntó Tim.
        -Es Ariana-Dijo Blasco sin poder disimular un tono emocionado-Es una estrella de los concursos Pokémon y es de aquí, de Hoenn.
        -Concursos Pokémon-repitió Tim-¿Son como el concurso “Las Espinas y las esquinas” en el que si el concursante pierde debe sentarse sobre la espalda de un Jolteon?-preguntó-Recuerdo aquel concursante tan gordo-añadió entre risas-Pobre Jolteon-añadió de inmediato-Tuvieron que poner a tres Cloyster lanzando Clavo Cañón para que ese hombre sintiera algo, es que tenía un culo que…
        -Tim-interrumpió Blasco-Me traumatizas.
        -Jejejeje, me lo dicen mucho, gracias
        -No era un halago-respondió el peliverde con la cabeza gacha-La verdad es que me hacía mucha ilusión un autógrafo pero…-alcanzó a decir, viendo como prácticamente la multitud había vuelto a congregarse, dejándolos atrás.
        -Je-río Tim-Déjame esto a mí, agregó con una sonrisa ligeramente malévola mientras sujetaba sus dos pokeballs.



        -¡Hidrobomba!
        -¡Viento Hielo!

        El armado testudo disparó desde sus relucientes cañones don potentes chorros de agua que a mitad de su camino colisionaron con la suave y gélida brisa cargada de cristales de hielo emanada por el Lapras, colisionar era una forma de hablar ya que el ataque de tipo hielo no sirvió para frenar lo más mínimo el Hidrobomba, impactando este directo contra la azulada piel del plesiosaurio, afortunadamente la habilidad de este permitió absorber todo el ataque acuático sin problemas.

        -Bien hecho Zelvy-felicitó Izumi, notando como el potente ataque acuático había sido capaz de desplazar al pesado plesiosaurio varios metros-¿Mory, que tal?

        Izumi giró la cabeza para ver como el Ekans de Angie ensayaba sus ataques venenosos contra el duro plumaje de la ave de acero, sabiendo que esta era inmune a los mismos el ofidio podría tratar de golpear con toda la potencia sin tener que preocuparse de efectos secundarios. A una ligera distancia Kiba lanzaba sus ataques de fuego, a la mínima expresión, mientras que la Pikachu así como la Swablu y la Cottonne de Angie debían de bien esquivar la ráfaga ígnea o tratar de neutralizarla

        Tanto Izumi como Angie miraron ahora hacia el Pokémon que había salido de la Pokeball misteriosa: Un pequeño zorro, o criatura parecida, de piel color castaño y con un collarín de pelaje blanco alrededor de su cuello.

        -Viiii-expresaba, con cierto tono de temor, el zorro mirando a los Pokémon de su alrededor con temerosos ojos castaños mientras adoptaba una postura corporal defensiva.
        -Los Eevee son Pokémon extraños-Explicó Izumi-Deberías estar contenta.
        -No se si son tan raros, el autor los reparte como si fueran caramelos-respondió Angie-¿Aunque quién me habrá mandado un Eevee?¿Será acaso que el autor se habrá convencido de que no sabe hacer encuentros?
        -Angie, con todo el cariño del mundo, de verdad que no se lo que dices-resopló Izumi-De todos modos parece algo tímido…y agresivo ¡Ah!-recordó la joven de Pueblo Paleta-Creo que se que como puedo ayudar.

        Así la de cabello negro abrió la Pokeball que contenía a Hikari, al ver a su congénere la Espeon se acercó a él para lo que parecía una conversación en su idioma. Parecía que esto relajó al pequeño zorro como demostró el hecho de que tanto la Pikachu de Angie como el gran perro-tigre se unieron a la conversación.

        -Muchas veces me gustaría saber que hablan-comentó Izumi

        -¡¿ALOLA!?¿ES QUE NADIE PIENSA EN ALOLA?¡EL AUTOR NO PUEDE MANEJAR TANTOS PERSONAJES!-clamó Angie llevándose las manos a la cabeza mientras su mirada color miel se perdía de forma casi cómica.

        Izumi dió un par de prudentes pasos para atrás mientras Angie se perdía en sus habituales delirios. Todo lo contrario hacía la otra mitad del grupo…o al menos lo intentaba. Pero tal expectación despertaba la estrella de los concursos que ni siquiera el fétido olor del Grimer de Tim conseguía disipar a los muchos allí congregados.

        -No pasa nada Tim-admitió Blasco compungido.
        -Entiendo Blasco-inició Tim.
        -Gracias-Dijo el peliverde.
        -Entiendo que es hora del Plan P…¡Del capitán Poli!

        Antes de que Blasco pudiera darse cuenta Tim estaba ataviado con esas extravagantes ropas mezcla de un intento de Superhéroe y de un vouyerista desafortunado, además de que su Poliwhirl le acompañaba. No sin cierto rostro de vergüenza.

        -¡Poliwhirl, maniobra de aproximación, caso RB8!

        El anfibio suspiró profundamente para luego agarrar a Tim y Blasco, cada uno con un brazo, dió un par de pasos para tomar impulso y usó el resbaladizo cuerpo de Grimer como punto de apoyo para saltar y comenzar a disparar su Rayo Burbuja contra el suelo para poder propulsarse en el aire, fueron unos segundos, pero lo bastante como para usar sus brazos para arrojar a Tim y al peliverde hacia la metafórica cabeza de la marabunta humana. Tras recibir múltiples amenazas de los allí congregados por supuesto.

        Blasco abrió los ojos y frente a ella estaba la popular artista que estaba en boga en la región insular, sentada en una silla y con una mesa donde firmaba los autógrafos. Mesa sobre la que se encontraba ahora Blasco, mojado y magullado, sus ojos grises se cruzaron con la mirada color turquesa e impresionada, o asustada, de Ariana. Por desgracia para Blasco su mirada cambió de inmediato hacia los musculosos guardaespaldas vestidos de negro que se acercaban velozmente contra ellos.

        -¿M-M-Me firmarías un autógrafo?-se atrevió a preguntar el peliverde con un tono más propio de desear que le

        La de cabello azulado parpadeó un par de veces, visiblemente sorprendida, se le habían acercado desde madres pidiendo, incluso suplicando, que se casara, o tuvieran una cita, con sus hijos hasta aquel siniestro señor que la persiguió dos calles ataviado con solo una gabardina y que insistía “graciosamente” con enseñarle los Cherubi. Pero no, aquel chico que estaba tratando de recuperarse de la caída parecía alguien inocente.

        -¿Cómo te llamas?-quiso saber la entrenadora de la Altaria mientras con un gesto indicaba a uno de los guardaespaldas que se podía alejar.
        -B-Blasco-respondió alborozado y se dispuso a buscar un bolígrafo o similar, para su tranquilidad la chica estaba preparada y dispuso rápidamente de una foto de ella misma sobre la que comenzó a garabatear: Para mi querido admirador Blasco
        -¿De donde eres Blasco?-preguntó la de cabello aguamarina
        -De Ciudad Petalia-Comentó, viendo como la llamada Ariana acababa el autógrafo con un: De Ciudad Petalia-Ahora voy camino a Pueblo Verdegal.
        -¡Pueblo Verdegal!-respondió ella, es un pueblo muy tranquilo, allí fue donde empecé mi camino como estrella de los Concursos Pokémon.

        -Ejem, esto es muy bonito y me alegro por ti Blasco, pero…

        Tanto Ariana como el peliverde giraron la cabeza hacia al que había hablado, pudiendo comprobar como quien hablaba era Tim el cual estaba soterrado debajo de la musculosa y fornida masa que habían formado los guardaespaldas y que solo permitían que la cabeza de Tim sobresaliera.

        Unas palabras de Ariana bastaron para liberar a Tim, el cual, indignado, se dispuso a cantarle las cuarenta a esos enlutados gorilas, afortunadamente, para el propio Tim, tanto Poliwhirl como Blasco consiguieron retenerlo.

        -¿Y en qué consisten los Concursos Pokémon esos?-preguntó Tim a la chica de festiva vestimenta.
        -Los Concursos Pokémon son maravillosos-respondió de inmediato Ariana-El mostrar lo mejor de tu Pokémon, mostrar su dulzura, su carisma…¡Hacer que reluzca ante los ojos del mundo!¡Dibujar una sonrisa en la cara de los espectadores!-Continuaba hablando la chica visiblemente entusiasmada.
        -Combinar movimientos es bonito-resumió Tim haciendo que tanto la muchacha como Blasco casi cayeran al suelo-Aunque parece fácil, creo que hasta yo puedo hacerlo.

        Blasco giró la cabeza preocupado hacia Ariana, temiendo que el comentario de Tim hubiera podido enfadarla, sin embargo para su sorpresa los ojos color aguamarina de la chica brillaban centelleantes como bólidos en el cielo.

        -Demuéstramelo-dijo entusiasmada mientras la Pokeball de la Altaria se inflaba en su mano.

        Tim miró a Blasco. No le importaba combatir y desde luego la actitud entusiasta de la chica no hacían presagiar nada malo…Pero nunca había combatido ante tantísima gente como la que Ariana era capaz de congregar, gente que entre la “maniobra de aproximación” y el hecho de que fuera a combatir contra su ídola le dedicaban a nuestro querido isleño una amplia sarta de improperios, así, el normalmente desértico descampado cerca del Museo Oceánico ahora estaba circundado por una marabunta humana para ver el encuentro, de hecho parte de la seguridad personal de Ariana, ayudados por los Pokémon como Hariyama o Manectric que estos llevaban, debían impedir que la masa invadiera el propio terreno de combate.

        -¡Con el corazón a cien por hora y un canto que enamora, la belleza de Ariblu nunca se agota!-¡Vamos Ariblú!-Exclamó Ariana con entusiasmo

        La chica entre apasionados vítores del público recogió uno de sus pies y alzó uno de sus brazos en un gesto tan elegante como juvenil mientras la Pokémon de algodonosas alas se manifestó.

        -Aaaaal¿Taria?-expresó la ave dragón con cierta extrañeza por no verse en un escenario más elaborado.

        Una suave brisa meció la estrafalaria cinta-media femenina que adornaba la cabeza de Tim-Supongo que es mi turno-pensó Tim-Con un remolino en la panza…eh¡Poliwhirl no pierde la templanza!-improvisó el isleño-¡Adelante Poliwhirl!-proclamó el de Isla Canela tratando de imitar la presentación que antes había hecho su adversaria-¡Usa Rayo Burbuja!

        -¡Ariblú esquiva con Danza Dragón!

        El anfibio del espiral lanzó la andanada de burbujas a las que el dragón-paloma que para contrarrestar generó alrededor de su cuerpo una intensa aura de un igualmente intenso tono azulado, una aura que se arremolinaba con tal virulencia que parecía que cientos de dragones recorrían la piel y alas de la Altaria.

        Un sonido de admiración inundó al público a ver como esa técnica que permitía aumentar tanto la fuerza física como la velocidad de su usuario podría usarse de un modo tan vistoso, especialmente si tiene en cuenta que se estaba usando de una manera defensiva, reventando y neutralizando la andanada de burbujas.

        -Ahora Ariblú-comenzó a decir Ariana mientras ella hacía una pose que aunque inocente elevó muchos más los vítores de sus seguidores-¡Lanzallamas!

        Pese a no verse potenciada por la Danza Dragón el crepitante fuego rojo expulsado por el pico del volador se mezcló mínimamente con la flameante aura azulada que recubría su cuerpo

        -¡Rayo Burbuja!-Respondió Tim.

        Una nueva ráfaga burbuja salió al encuentro del ataque de fuego colisionando y generando un denso muro de vapor.

        -¡Golpe Aéreo, Ariblu!

        Tras un armonioso gorjeo el dragón-paloma se lanzó en picado hacia el centro del vapor, donde debería de estar el anfibio adolescente, girando velozmente sobre sí mismo mientras el aura dracónica se mezclaba con el aire que también comenzaba a arremolinarse sobre su cuerpo.

        -¡Ariblú!¡No hay nadie como tú!-comenzó a corear la gente a ver como el poco arquetípico dragón entraba y salía de la nube de vapor con esas rápidas acometidas, dejando solo gruñidos doloridos de Poliwhirl como prueba de que este aún estaba consciente.
        -¡Vamos Poliwhirl!-animó el isleño-¡Sal de ahí!

        Nadie daba nada por la integridad física del gran renacuajo y es que pese al aspecto inocente del ave de nubosas alas era un auténtico dragón, con todo lo que eso conllevaba, a quien estaba enfrentando.

        -No debes desanimarte Tim-dijo Ariana con tono sincero-Hasta a las estrellas les cuesta brillar a veces.
        -Jejejeje-acertó Tim a decir mientras se ajustaba su “antifaz”-ahora veras que no estamos desanimados-añadió con una sonrisa.

        Ariana también sonrió, debió de gustarle esa actitud de optimismo, quizás incluso demasiado pese a que los golpes de Ariblú estaban siendo certeros, no solo eso, cada incursión que hacía en la nube de vapor salía imbuido del mismo esparciendolo por el cielo de Portual cual pintor haría con su brocha, sumado a los remanentes trazos de ese fuego azulado.

        Un grito ahogado de parte del público destacó la nueva ubicación del anfibio, enganchado, no sin dificultad, al lomo del Altaria con mote.

        -¡Usa Puño Hielo!-exclamó Tim.

        La enguantada mano del Poliwhirl, la que no estaba usando para agarrarse a su adversario, se recubrió de cientos y miles de pequeños cristales de hielo generando una capa gélida y brillante sobre su puño.

        -¡Aaaaaalt!

        El fuerte golpe, claramente efectivo contra un Pokémon con los tipos del ave, hizo que el volador se precipitara al suelo.

        -¡Monstruo!
        -¡Terrorista!
        -¡Aborto mal hecho!

        Esas y otras lindezas fueron las que se oyeron cuando el Pokémon de Tim atacó al de la estrella de los concursos, claramente el “público” era mucho más visceral que la propia Ariana.

        -¡Vamos Poliwhirl!¡Rayo Burbuja y Puño Hielo!

        En el aire el anfibio disparó otra vez el chorro de burbujas, pero apenas estas salían de su cuerpo eran congeladas por los rápidos puñetazos que propinaba el Poliwhirl, de ese modo una lluvia de esferas de hielo de variados tamaños se precipitó, nunca mejor dicho, sobre el dragón.

        -Es…¡Es increíble!-expresó la de cabello aguamarina-Ha sabido combinar dos movimientos para generar un tercer movimiento parecido a Bola Hielo-¡Llamaremos a este capítulo: El Aspirante se revuelve: Caído del cielo!-añadió con tono teatral pero a la par lleno de vitalidad y entusiasmo-¡Lanzallamas!

        El dragón de algodonosas alas disparó de su pico un torrente de fuego que deshizo sin demasiados problemas las esferas de hielo dejándolas reducidas a gotas en el aire, a merced de que la luz de la tarde en la ciudad costera las atravesara generando pequeños arcoíris para el deleite del público.

        -Tim lo está haciendo muy bien-dijo Blasco viendo la actuación-Y…seguramente no tiene ni idea de lo que está haciendo-agregó mentalmente con cierto tono de cansancio
        -¿Contra quién está combatiendo Tim?

        Blasco se sobresaltó ligeramente, pero se tranquilizó al reconocer la voz de Angie quien venía acompañada de Izumi.

        -Es Ariana-explicó el peliverde-Es una estrella de los concursos.
        -¿Una estrella de los concursos?-se sorprendió Angie.
        -No quiero saber cómo se ha llegado a esto-comentó por lo bajo Izumi mientras negaba con la cabeza-¿Y cómo le va?
        -Creo que lo están disfrutando…los dos-acertó a decir Blasco.
        -Nunca pensé que escucharía Tim y disfrutar en la misma frase-comentó la entrenadora del Blastoise.

        Angie, Izumi y Blasco siguieron viendo durante algunos minutos más las maniobras elegantes y coloridas combinaciones por parte de Ariana y su Altaria y también de las más rústicas pero igualmente efectivas combinaciones por parte de Tim y Poliwhirl.

        -Tim no lo hace nada mal ¿Seguro que nunca ha participado en concursos?-preguntó el peliverde-Además está haciendo que Ariana y Aribú tengan que combatir mucho más.
        -Pensé que todos los concursos tenían parte de combates-comentó Izumi.
        -Lo tienen-confirmó Tim-Se valora el combate pero también usar movimientos y maniobras vistosas para contrarrestar las del oponente, Ariana es tan excepcional que normalmente Ariblú no tiene ni que tocar a su oponente.
        -Es decir que el resto de rondas actúa como si fueran de exhibición-dijo Angie.
        -Algo así-respondió Blasco-Es un estilo que la ha hecho destacar mucho.

        -¡Hora de escribir el capítulo final Ariblú!-Exclamó Ariana con ese tono juvenil y contagioso-¡Golpe Aéreo descendente!

        Un gorjeo del algodonoso dragón fue seguido de esa caída en picado mientras su cuerpo se recubría de capas de viento lacerante, dispuesto a acertar al anfibio de Tim.

        -Aaaaag-alcanzó a decir Tim-No podemos caer así como así ¡Al contrario, debemos ascender hacia el cielo, como una torre, como una ola!¡Asciende Poliwhirl!

        El anfibio del espiral miró a su disfrazado entrenador, casi pidiéndole permiso para lo que quería ejecutar: Y lo hizo

        El Pokémon acuático lanzó desde el centro de su espiral y con la mano izquierda una andanada de pompas, pero no como en el Rayo Burbuja si no como un campo minado de pompas, acto seguido usando su enguantada mano diestra comenzó a congelar las pompas, ascendiendo por ellas en el escaso segundo que estas estaban suspendidas en el aire, usándolas como plataformas que le permitían ascender y congelar más, repitiendo el proceso.

        Finalmente ambos Pokémon conectaron, el golpe aéreo del Altaria que descendía de las alturas, el gélido puñetazo del anfibio que ascendía. Ruidos, los del viento arreciando contra el cuerpo de Poliwhirl, los de los cristales fríos crujiendo contra el Altaria con mote.

        Y ambos se precipitaron hacia el suelo, algún que otro miembro del público mostrara una expresión de terror. Parte de la seguridad de Ariana movilizó a los Hariyama y a los Manectric para tratar de atrapar a los dos combatientes. Pero Ariana parecía tranquila.

        -¡Es hora del gran final Ariblú!-Exclamó la “idol”

        El dragón de suaves alas se repuso y se colocó debajo del inconsciente anfibio para luego descender al suelo, dejando a su oponente derrotado en el suelo sin brusquedad alguna.

        El ave inclinó su cabeza y estiró sus alas blancas bajo el sol de la tarde mientras múltiples vitores estallaron en el aire, seguidos de otra sesión de firma de autógrafos que finalizó justo cuando el astro rey parecía zambullirse en el mar entre oscuras nubes moradas.

        -¿Por qué crees que Ariana nos habrá pedido que nos quedemos?-Preguntó Blasco.
        -No lo sé-respondió el isleño-Quizás quiera in-tim-ar más con nosotros-añadió para luego reírse de forma ostensible-Oye-recordó Tim-¿Vosotros para que le habéis pedido un autógrafo? Sí no la conocéis-Preguntó Tim a las chicas de Kanto.
        -Nunca se sabe cuando puede hacer falta-Respondió Izumi sin demasiado convencimiento.
        -¡Hooola!-irrumpió la voz cantarina y alegre de Ariadna-Gracias Tim por esperar, tenía algo que proponerte-añadió de inmediato tomando las manos del isleño.

        Tim se vió repentinamente sobrecogido viendo como los ojos aguamarina de la chica parecían chispeantes como un rayo en una noche despejada y como, probablemente sin que ella fuera consciente, comenzaba a ejercer presión con sus blancas manos sobre las suyas.

        -Será…será-pensó Tim-¿Será esta chica ese tipo de mujeres de las que mi madre me advirtió? Es mona-pensó-Pero no me gustan tan jovencitas-se dijo así mismo pese a que la propia Ariana era mayor que él-A mi me gustan mayores de esas que llaman…

        -¡Quiero ficharte como Joven Promesa de los Concursos Pokémon!
        -A mi me gustan más grandes-continuaba tarareando Tim-Espera ¿Que?-replicó, sorprendido.
        -¡Sí!¡Tienes potencial!¡Tienes entusiasmo y sabes despertar sensaciones en el público!
        -La mayoría negativas-le susurró Izumi a Angie.
        -¿Sería combinar movimientos y bailecitos extraños como durante nuestro combate?-quisó saber Tim.
        -Es una forma de simplificarlo mucho-dijo Ariana mientras se limpiaba una gota de sudor-Personalmente-añadió mientras se ponía la mano en el pecho-Creo que tengo buen ojo a la hora de captar talento.
        -Empieza a hablar como alguien de Recursos Humanos-le susurró de vuelta Angie a Izumi-Si empieza a hablar de mentalidad de Sharpedo y grandes oportunidades cogemos a Tim y salimos corriendo.

        -¡Y creo que tú podrías hacerlo muy bien!-continuó la estrella-De todos modos aún voy a estar unos días en Ciudad Portual-añadió con un tono más sereno-No te sientas presionado a aceptar, tómate tu tiempo.
        -Creo que no hay mucho que pensar-respondió el isleño-Prácticamente he estado en contacto con los Pokémon toda mi vida-Dijo con la Pokeball del derrotado Poliwhirl en la mano-Y me gustan los combates…Pero aún así nunca me he visto recorriendo regiones ciudad en ciudad para obtener medallas, quizás..quizás los Concursos Pokémon sean la respuesta a una pregunta que no me había atrevido a formular.

        Izumi, que estaba escuchando junto a Angie y Blasco, no pudo evitar alzar una ceja ¿Era imaginación suya o durante una parte de la conversación había notado la voz de Tim quebrarse?¿Era acaso Tim capaz de sentir emociones de ese tipo?

        -¿Y podré ponerme vestiditos y disfraces, verdad?-preguntó Tim haciendo que Izumi negara con la cabeza con expresión ligeramente cómica.
        -¡Por supuesto que sí!-replicó pletórica Ariana-No puedo decirte que sea un camino fácil…añadió-¡Pero puedo prometer que como una estrella en el cielo estaré allí para acompañarte!-respondió de nuevo.
        -Trato hecho entonces-Dijo Tim estrechando la mano a la chica oriunda de Arrecípolis
        -¡Maravilloso!-añadió la joven de inagotable energía-¡Este día comienza nuestro primer capítulo:¡La ídolo y el artista!¡El nacimiento de una estrella!
        -Es mejor que la mayoría de títulos del autor- dijo Angie para sí misma.
        -¿Pero podré pasar esta noche con mis amigos?-preguntó el isleño.
        -¡Por supuesto que sí!-respondió Ariana-¡Empezaremos mañana por la mañana!

        La estrella de los concursos se despidió de su nuevo “fichaje” y también de Izumi, Blasco y Angie. Estos marcharon al Centro Pokémon conversando de lo sucedido, conversación que por supuesto también se extendió en la cafetería del mismo durante el momento de la cena.

        -¿Estás seguro Tim de lo que has hecho?-preguntó Izumi volviendo a dejar la cuchara en su plato-Es una desconocida al fin y al cabo.
        -Estoy seguro que Ariana es de fiar-dijo Blasco tomando un sorbito de su bebida-¿Pero tú no tenías ni idea de lo que eran los concursos, verdad?
        -A veces un hombre debe hacer lo que debe hacer un hombre-dijo Tim con tono enigmático mientras que, con el pie apoyado en su silla,dedicaba una mirada perdida al horizonte.
        -Yo iba a pedirte que fueras mi rival-comentó Angie con cierto tono desganado-Voy a rellenar mi plato-dijo de inmediato.
        -Yo voy también-dijo Tim-Tengo que aprovechar para comer hoy antes de que Ariana me ponga a dieta para caber en esos vestiditos
        -Supongo que eso lo explica-dijo Blasco con tono de cierta tristeza-Se han enfadado entre ellos y por eso Tim se va.
        -Blasco ¿Por qué dices eso?-preguntó Izumi visiblemente contrariada.
        -La propia Angie lo ha dicho, quería que fuera su rival.

        -Su rival…-repitió Izumi-Rivales…

        “ -¡Y vosotros dos seréis mis rivales!

        -¿Rivales?-repitieron unos parpadeantes ojos azules.

        -De todos modos, no sé-añadió el AJ de hace unos años-Creo que cuando haga mi viaje me gustaría hacerlo solo, un viaje tranquilo solo yo y mis Pokémon para recorrer la región, luego ya veremos.

        -A mi también me gustaría hacerlo solo, ver que lejos puedo llegar con la fuerza de mis Pokémon.

        -Pues vaya par de amigos-comentó Izumi disgustada-Pues yo lo haré sola también y nos os invitaré-añadió inflando los mofletes.

        -Pero eso no tiene nada que ver-comentó el pequeño Eric-Un rival no tiene que ver con viajar junto a él, es una persona a la que quieras ganar y él quiera ganarte a ti, disfrutar en las victorias y aprender en las derrotas, alguien del que te alegres cuando gane y eso te motive a querer mejorar tu también.

        -En ese caso-Dijo el de ojos castaños tras un pequeño bostezo-Supongo que vosotros seréis mis únicos rivales.

        -¡Lo mismo digo!

        -Chicos, sois muy cursis, pero vale, dijo Izumi extendiendo el brazo horizontalmente-Prometámoslo.

        -¡Siempre amigos, siempre rivales!-Anunció Eric poniendo la mano sobre la de Izumi.

        -Siempre amigos, siempre rivales-Dijo AJ haciendo lo mismo. “

        El fuerte, desgarrador y desagradable sonido de la sirena escolar hizo que esos brazos se separaran para unirse a la estampida de pequeños cuerpos que volvían corriendo al interior del colegio, ese sonido que rememorado muchos años después sacó a Izumi de su recuerdo, hasta punto de que la de ojos azules necesitó de unos segundos para poder situarse.


        -No te preocupes Blasco-dijo la chica con tono ligeramente nostálgico-Estoy seguro que todo está bien entre ellos.


        ​​​​​

        Comentario

        Trabajando...